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Aficiones en pie de guerra: cuando la pasión choca con el capitalismo futbolístico

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El Molinón, Vicente Calderón y El Sadar: ponemos el termómetro en tres estadios calientes para medir el amor por los colores y la crítica a las instituciones

Ignacio Pato

03 Mayo 2016 06:30

GIJÓN: DE AQUÍ SE VA TODO EL MUNDO POR CUATRO DUROS

A los 5 minutos de comenzar cada partido, El Molinón estalla en silbidos. No es que el Sporting de Gijón haya recibido ya un gol. Son hinchas profundamente descontentos con la gestión del club, un fenómeno cada vez más presente en las gradas de los estadios de 1ª y 2ª.

"Queremos que el Sporting vuelva a ser de sus aficionados", resume Diego Del Valle. Es el presidente de Tu Fe Nunca Decaiga, una asociación de abonados y accionistas minoritarios del club que en los últimos meses está canalizando parte de la alienación del sportinguista con su propia directiva.



Los más de 20 años de José Fernández como máximo accionista del equipo asturiano han estado plagados, en opinión de la plataforma, de "todo tipo de ridículos deportivos y sociales".

En este tiempo se han producido dos de los cinco descensos del club en sus 111 años de historia y un proceso concursal, aun no concluido, que a punto ha estado de causar la desaparición de la institución.



La puntilla la están poniendo las filtraciones que Football Leaks está desvelando sobre los contratos firmados por el Sporting y Doyen Group. El club, a través de comisiones por traspasos y créditos leoninos fijados por el fondo de inversión, se habría prácticamente hipotecado.

“El Sporting vendió su alma al diablo. Vendió derechos de jugadores, exclusividad para contratos de agencia, incluso parte de su decisión de traspasar futbolistas. Doyen te da 2 millones de euros y tú tienes que devolver 10. Ha sido una ruina”, denuncia Del Valle.



“Un sportinguista puede llegar a entender que clubes con más dinero nos fichen a los jugadores", continúa Del Valle, "pero aquí es que los jugadores no se venden: se regalan. Ese es el problema. Aquí ha salido el presidente a final de temporada diciendo ‘a ver si vendemos a Trejo o Scepovic por 2 millones’. Tratan al jugador como producto y además lo abaratan. De aquí se ha ido todo el mundo por cuatro duros, y siempre, siempre, siempre quien ha venido era peor que el anterior”.

El presidente de TFND hace una distinción categórica con respecto a los silbidos escuchados en El Molinón. "Distinguimos el palco del campo. Todos nuestros mensajes son de apoyo a los jugadores y al cuerpo técnico. Cualquier grito contra el máximo accionista es una palabra de ánimo a los jugadores, a quienes siempre se ha ninguneado aquí”.



TFND aboga por un club ambicioso, transparente y que cuide la cantera de Mareo. Al fin y al cabo, dice Del Valle, "el Sporting alcanzó sus mejores cotas siendo de todos”, antes de convertirse en una Sociedad Anónima en 1992.

"Conozco mucha gente que se dio de baja como socio y mientras esté Fernández no volverá. No se sienten representados, sienten que este no es su Sporting", lamenta Del Valle. En Tu Fe Nunca Decaiga trabajan para cambiar eso, confiando en la presión popular. "Llegará un momento en que la familia Fernández se irá porque ya no le merecerá la pena esto".



El Sporting tiene por delante dos finales para seguir en 1ª. La ciudad lo vive entregada.

“Estamos de los nervios. Gijón está como en las grandes ocasiones, las calles y los comercios llenos de banderas, los niños con las camisetas del Sporting. A mi me recuerda a los 80, cuando no se hablaba de otra cosa aquí”, sonríe Del Valle.

En la tensión del momento, vuelve a tomar cuerpo aquella frase de Manolo Preciado, 'Mañana saldrá el sol'. En Gijón esperan que eso signifique un Sporting mejor.



MADRID: UN MOMENTO HISTÓRICO BAJO UNA CONSTANTE AMENAZA DE RUINA

"En la película Looking for Eric de Ken Loach le echan en cara a un aficionado del FC United que cómo ha podido cambiar de equipo de fútbol y este responde: ‘fue mi equipo el que me echó’”. Así resume Emilio Abejón, portavoz de Señales de Humo, una tensión larvada que pervive incluso en la época más exitosa de la historia moderna del Atlético de Madrid.

La asociación a la que pertenece nació en 2002 para vehicular la defensa del aficionado atlético frente a una gestión, la de la familia Gil, que había puesto en riesgo incluso la existencia del club.



“Hubo un momento en que el Atleti estuvo muy cerca de desaparecer, a finales del 99. Entró la Guardia Civil en el Calderón y el club fue intervenido por orden del juez. Si no hubiera sido una entidad con tanto apoyo social, si hubiera sido por ejemplo una conservera, es muy probable que se hubiera subastado”, recuerda Abejón.

El Tribunal Supremo dictaminó que Jesús Gil y su hijo Miguel Ángel fueron los autores y el hoy presidente Enrique Cerezo cooperador necesario de apropiación indebida del club, aunque consideraron que el delito había prescrito. Todo sucedió en 1992, "aprovechando la obligación de convertirnos en SA Deportiva", comenta Abejón. Una época que califica como la del fin del control del aficionado sobre su equipo.



No obstante, la lucha de su asociación ha arrinconado judicialmente la operación urbanística que el club trata de culminar con el traslado del Vicente Calderón al estadio de La Peineta. Junto a Ecologistas en Acción, la federación de asociaciones vecinales y el apoyo de Podemos han conseguido paralizar la demolición del Calderón y la venta de su terreno para edificar rascacielos.



Abejón alerta sobre el préstamo de unos 150 millones que el magnate Carlos Slim ha puesto sobre la mesa. Más casi otra cincuentena de millones para adquirir La Peineta en propiedad. "La broma va a salir cara, es un palo a las arcas del club. Hablo de que a lo mejor hay que vender a Koke para pagar unos graderíos de La Peineta" comenta sobre un estadio "al que nadie ha dicho que quiera ir".



El penúltimo mosqueo de la parroquia atlética procede de una filtración que tiene que ver, precisamente, con Koke. Football Leaks desvelaba hace unas semanas que el club había vendido al fondo irlandés Quality Football Ireland, sin hacerlo público, el 30% de los derechos de uno de los ídolos locales. El club había percibido solo 3 millones por ello y tendría que indemnizar a la empresa en caso de rechazar una oferta por el tercer capitán colchonero.

Hace días, se supo que el club había vendido el 40% de Saúl Ñíguez a la misma compañía irlandesa cuando el madrileño solo tenía 16 años y ni siquiera había debutado con el primer equipo.

"Los clubes están pasando a ser meros escaparates de futbolistas", resume Abejón, para quien los aficionados se han convertido en clientes cuya pasión rentabilizan los dirigentes.



Sobre el triunfal momento actual con el equipo colíder y a las puertas de la final de Champions indica que “el milagro de Simeone es haber construido este equipo contra esa inercia institucional", mientras reconoce que "si a la gente le gusta lo que ve en el césped, no se preocupa tanto de otras cosas".

"Pero Simeone tristemente no estará para siempre", advierte. "Y yo esto lo vivo como una maravilla que puede acabar en cualquier momento".



PAMPLONA: UNA OLLA A PRESIÓN CONTRA EL FÚTBOL MODERNO

El Sadar nunca ha sido un campo más. Hace unos años, la imagen de un niño de 7 años enfervorecido de pasión osasunista fue ampliamente difundida por el programa El Día Después.



9 años después, con 16, Jose García debutaba con Osasuna en 1ª. Hoy, con 19, continúa formando parte de la primera plantilla, pero los tiempos han cambiado en el equipo navarro, y no solo porque los rojillos estén en Segunda.



Hace diez días nacía la plataforma colectiva Sadar Bizirik (Sadar vivo) con un claro objetivo: que El Sadar "vuelva a ser lo que era, una olla a presión en la que se pueda animar sin censuras, sin acosos y sin normas impuestas", según manifiestan sus impulsores.

Uno de sus portavoces nos explica más. “Sentimos una persecución clarísima hacia los aficionados de Osasuna. Hay cacheos desproporcionados y amenazas continuas de multa, no se puede hacer nada en El Sadar", resumen.



Sadar Bizirik identifica como una de las razones la criminalización que se cierne sobre peñas del graderío sur, especialmente Indar Gorri. Casi una veintena de sus miembros fueron detenidos en febrero por la Guardia Civil por un presunto delito de asociación criminal.



"La jornada pasada hicimos un acto por un chico con parálisis cerebral. Sacamos camisetas de apoyo y la gente las compraba antes del partido. Luego en el campo nos las quitaba la seguridad. Si te ven con una bufanda de Indar Gorri te la quitan. Aquí parece hasta prohibido pronunciar el nombre”, aseguran, comparando la situación del graderío sur con un checkpoint.

El colectivo demanda al club que "se implique en la defensa" de sus aficionados, al tiempo que creen que "Osasuna está coaccionado por la Liga de Fútbol Profesional" a raíz de la denuncia que recibió el club por presunto amaño de partidos hace dos temporadas. "Imaginamos que está la mano de Javier Tebas detrás. Hay una caza de brujas, no solo a los hinchas, sino al propio club", afirman.



El Sadar, decíamos, no es un campo más. El de Jose García no es un aislado caso de relación cercana entre el césped y la grada. La plataforma Sadar Bizirik ha recibido el respaldo expreso de los jugadores y el cuerpo técnico.

"Han sido capaces de valorar que el equipo necesita al pulmón de El Sadar, que no deja de ser Indar Gorri. Ellos sí han dado la cara por los aficionados”, comentan desde el colectivo.



En Pamplona libran a la vez una batalla y una guerra. La batalla inmediata es aupar al equipo de nuevo a 1ª. No será fácil. La guerra, por definición, se prevé más dura y larga: el reto a un fútbol moderno homogeneizado y mercantilizado.

"Queremos que El Sadar sea un infierno para los clubes que vengan. Somos un equipo luchador con una grada que atemoriza a los rivales", describen. "Y esto va en contra del fútbol que quiere Tebas: aficionados que digan ‘hola qué guapo eres Cristiano’ y que compren muchas camisetas”.


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