Reportajes

¿Estamos abusando de la palabra "censura"?

Verkami ha decidido suspender la campaña de financiación de un documental sobre la supuesta violencia de género… que reciben los hombres. Rápidamente se ha empezado a hablar de “censura”. ¿Estamos abusando de esta palabra?

El pasado domingo se desataba una nueva polémica en redes sociales. Resulta que en la plataforma de crowdfunding Verkami estaba alojado el proyecto de financiación de un documental titulado Silenciados. Cuando los maltratados son ellos. El objetivo de la película era visibilizar el supuesto maltrato que reciben los hombres por las leyes de violencia de género. Ante esto, varias voces denunciaron que Verkami estaba permitiendo la promoción de un documental abiertamente machista.

Horas después, ante las críticas y la información proporcionada, la plataforma de crowdfunding decidió retirar el proyecto de su página.

Resultado: las críticas empezaron a circular en dirección contraria. Mientras el feminismo aplaudía el gesto, hubo quien criticó a Verkami por censura y por no permitir que se pudiera financiar un documental opuesto a los valores de la corrección política.

Un fenómeno que empieza a darse cada vez con más frecuencia en Internet es la forma en que aplicamos o no la palabra censura. Damos por hecho que un periódico o una publicación puede aceptar o desestimar artículos en función de su línea editorial, pero pensamos distinto si hablamos de plataformas como Twitter, Facebook o Verkami. Entendemos las redes sociales o las plataformas de crowdfunding como simples canales, y las cabeceras como empresas de contenidos. En un caso se habla de censura; en otro, no.

Ahora bien, ¿es realmente censura que una plataforma social privada decida qué contenido aloja y cuál deja de alojar? ¿Tiene que tener una plataforma social una línea editorial y unas normas o, por el contrario, debe aceptar la mayor neutralidad posible? ¿Abusamos de la palabra "censura" como arma de guerra ideológica?

De todo esto hemos hablado con fuentes cercanas a Verkami, con el fundador de Menéame Ricardo Galli, con Javier Sánchez de Change.org y con Enrique Dans, experto en redes e internet.

Valores y valores de marca

Según fuentes cercanas a Verkami, la decisión de retirar el documental se tomó después de las críticas y la información que recibieron por redes sociales: “Se trata de una empresa pequeña, en la que trabajan cinco personas y en la que nunca habían tenido una polémica de este tipo. Antes de que el asunto fuese a más y valorando la información aportada por los internautas, decidieron retirar el contenido".

En la misma línea, el profesor del IE y experto en tecnologías de internet Enrique Dans considera que, para cualquier empresa, cualquier polémica agrandada en las redes sociales puede destruir los valores que tradicionalmente transmite su marca: “Ante algo tan valioso como la marca, cualquier plataforma privada es libre de hacer lo que quiera con un contenido que daña a esa imagen”.

Cada plataforma social tiene sus propias normas, ya sea por sus propios valores o por intereses comerciales

Según las fuentes cercanas a Verkami, la empresa nació con la idea de ser un potenciador de “proyectos creativos de contenidos con compromiso”. En el caso de Silenciados, como insisten esas fuentes, se trata del primer proyecto que ha generado dudas respecto al estilo que mantenían los demás proyectos culturales alojados en la plataforma.

Dans defiende que cada plataforma social tenga sus normas, ya sea porque obedecen a sus valores o porque es mejor para sus intereses comerciales. Desconocemos qué terminó de motivar la decisión de Verkami. Otras plataformas como Kickstarter, por ejemplo, no aceptan crowdfundings para caridad. “Ha recibido muchas críticas por ello, pero no son los usuarios quienes deciden cómo funciona kickstarter, si no sus dueños”, dice Dans. Otro ejemplo es el crowdfunding Goteo, que solo acepta proyectos de código abierto.

Twitter y Facebook, ¿el bar de todos?

Casos similares se producen con Facebook o Twitter. En la firma de Zuckerberg, el hecho de que no puedan mostrarse pezones femeninos ha levantado numerosas críticas por censura. Sin embargo, es Facebook quien decide que contenidos aloja o deja de alojar en su sitio, y es el usuario quién al final decide si usa o no esa plataforma.

La situación podría comparse con un bar en el que un dueño decide expulsar a un cliente por ofender a otro. Nadie dudaría de su derecho. Pero en los casos de Facebook y Twitter, su dimensión ha provocado que el bar se vea como un espacio de todos en el que, además, resulta preocupante que un pezón despierte el más mínimo escándalo. 

Facebook y Twitter ya se han convertido en herramientas tan necesarias como el mismo internet, por lo que sus normas tendrían que ser más amplias

Se tratan de herramientas privadas que “han cruzado el umbral de lo masivo” y en el que los parámetros de publicación tendrían que ser más flexibles, según dice Ricardo Galli, fundador de Menéame. O si no más flexibles, al menos deberían "explicarse mejor y ser más transparentes", precisa. De alguna manera, Facebook y Twitter ya se han convertido en herramientas tan necesarias como el mismo internet.

Al menos para él, un agregador de noticias como Menéame no tiene que tener línea editorial:

“En los 10 años que he estado al frente de la empresa se han movido alrededor de 4 millones de publicaciones y solo hemos intervenido en unas 4.000. Es decir, en el 0,1% de los casos. La mayoría de publicaciones contradecían mi postura ideológica, pero entendimos que solo había que actuar en los casos que contradijeran las normas más básicas, como contenidos pornográficos, o campañas de spam”.

Abusamos de la palabra censura

Galli prosigue: “Creo que abusamos de la palabra censura. Si una plataforma como Verkami decide no alojar un proyecto, ese proyecto se puede ir a otro lado. No pasa nada. Lo único que deberíamos entender como censura es cuando las leyes o el gobierno de un país no nos deja expresarnos. En este caso, ninguna plataforma social está negando un derecho fundamental a nadie”.

Por su parte, Javier Sánchez, de Change.org, comenta en una línea parecida: “Nosotros apostamos por todo tipo de peticiones, incluso hemos tenido una petición que pedía nuestro propio cierre. Pero sí que retiramos aquellas que contradicen nuestras reglas de comunidad. Es decir, aquellas que inducen al odio, a la violencia, que suplantan la identidad, que violan la vida privada, las que promueven la agresión o la intimidación, las que contienen imágenes explícitas innecesarias, lo que pueda afectar a los niños, que sean Spam o directamente ilegales”.

Dans recuerda que plataformas que tradicionalmente han sido muy libres, como Twitter, han endurecido sus normas, por ejemplo, en los casos de insulto y acoso: “Hablamos de una red social que tiene millones de seguidores que están ahí para seguir a celebrities. Si las celebrities se van, se van también millones de seguidores”.

Hablamos de censura con todos cuando seretira un contenido de Internet

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar