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Amar al prójimo es delito en Europa

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6 casos recientes en los que la humanidad se ha enfrentado a la ley

Alba Muñoz

03 Febrero 2016 09:54

Fotografía de Samuel Aranda, ganadora del World Press Photo.

La Piedad es una escultura de mármol creada por Miguel Ángel entre 1498 y 1499. Más allá de su imponente y perpetua belleza, se puede decir de ella que es una escena falsa, un engaño, una trampa. Hay dos motivos que explican esto.

El primero es que la obra es un ejemplo de idealismo renacentista: la Virgen María posee una belleza perfecta y luce más joven que su propio hijo.

El segundo es que su mensaje es tan universal como pasajero: los turistas se paran unos minutos ante la estatua de la madre sosteniendo el cuerpo de su hijo y buscan en ellos mismos esa cualidad.

Un valor tan antiguo como la Biblia, tan elemental, es hoy algo efímero como una postal de navideña. La piedad se vuelve un buen deseo, un recordatorio de nuestra propia humanidad.



Son muchas las piedades que han aparecido a lo largo de siglos en forma de obras de arte; son muchas más, y más valiosas, aquellas que ocurren en la vida real. En la habitación de un hospital, al pie de un cajero automático, en la orilla de una isla griega.

Algo está ocurriendo en Europa, algo está pasando con la solidaridad.

No solo se vuelve más difícil cuando hay escasez de recursos, sino que, en los últimos meses, la piedad se está convirtiendo en un acto contra la ley, en un delito, en una acción que daña la seguridad nacional, en algo que nos perjudica colectivamente.

Propongo el siguiente ejercicio: como si fuésemos turistas, nos detendremos ante algunos casos recientes de piedad. Pero en esta visita buscaremos algo más que nuestra propia emoción.

1. Las fronteras del mar



Manuel Blanco, Julio Latorre y Enrique Rodríguez son bomberos sevillanos y miembros de la ONG Proem-aid. El pasado 14 de enero, durante una operación de rescate a refugiados en la isla griega de Lesbos, fueron detenidos y encarcelados.

Según su relato, mientras atendían a un grupo de recién llegados fueron alertados de que una embarcación se estaba hundiendo en medio del mar. Al ir hacia allí no la encontraron, pero se dieron cuenta de que estaban aproximándose a aguas turcas.

De vuelta, los guardacostas les esposaron. Más tarde fueron acusados de tráfico ilegal de personas y de posesión de armas.

¿Deberíamos entender que para las instituciones y gobiernos europeos es preferible que los refugiados se ahoguen?

Tras la presión diplomática los voluntarios fueron liberados, pero tuvieron que depositar 15.000 euros, más o menos la misma cantidad de personas a las que habían ayudado durante los 45 días que llevaban en la isla.

Para algunos, la detención se trata solo de un malentendido, para otros es una advertencia de las autoridades griegas, que están endureciendo las normas para organizar mejor o restringir –según se mire– los trabajos de rescate.

En opinión de José Manuel Pastor, secretario de la ONG, tener que esperar a que los refugiados lleguen a la costa o a ser alertados por las autoridades sólo aumenta las posibilidades de ahogamientos.

¿Deberíamos entender que para las instituciones y gobiernos europeos es preferible que los refugiados se ahoguen?

Cuando ha quedado patente la falta de voluntad y recursos para socorrer a la gente que huye de la guerra en Oriente Próximo, y el gran esfuerzo en repelerlos a lo largo y ancho de las fronteras del sur, es imposible no hacerse esa pregunta.


2. El trayecto en coche más caro de su vida



"Llegué a casa por la tarde y vi en la televisión que todos esos refugiados y emigrantes estaban caminando por la autopista. Me sentí particularmente afectado porque vi a muchos niños". Esta fue la declaración de un ciudadano danés de 41 años el pasado enero durante su juicio.

Tras ver las imágenes en televisión, el hombre condujo a la zona y trasladó a un grupo de cinco refugiados afganos desde la ciudad de Flensburgo, en el norte de Alemania, hasta la ciudad danesa de Grenaa.

¿Deberíamos entender que nunca, ni siquiera por razones humanitarias, se debe vulnerar la ley o cruzar una frontera?

Su abogado argumentó que las buenas intenciones de su cliente no debían ser castigadas. La fiscal reconoció la "postura compasiva" del acusado y no pidió prisión, aunque sí un castigo económico: "En un intento de ayudar, ha cruzado la línea de la legalidad", dijo la fiscal.

El trayecto de 240 kilómetros le costó 5.000 coronas a este ciudadano danés, unos 670 euros.

¿Deberíamos entender que nunca, ni siquiera por razones humanitarias, se debe vulnerar la ley o cruzar una frontera? La compasión es una nueva forma de debilidad, y una nueva manera de meterse en líos.

Ante las imágenes de grandes grupos de familias caminando por autopistas, arrastrándose bajo las vallas, corriendo entre perros y policías con porras, es mejor mantener la calma y seguir a lo nuestro. Aunque estén al lado de nuestra casa.

3. Contra las cuerdas por denunciar



Laura Bugalho.

En 2009, la activista Laura Bugahlo ayudó a destapar una trama mafiosa que terminó en la Operación Peregrino, una investigación policial que descubrió la estafa a 57 ciudadanos marroquíes que fueron atraídos a España bajo promesa de un trabajo después de obligarles a pagar casi 10.000 euros.

Tras un mes de abandono en Andalucía, un conjunto de empresas y sindicatos gallegos reclamaron a los 57 marroquíes que para trabajar debían aportar por menos la mitad del sueldo que figuraba en sus nóminas.

Era una forma encubierta de darles papeles, permisos de residencia, a cambio de una buena suma de dinero. 

¿Deberíamos entender que se persigue a quienes ayudan a los migrantes y no a quienes se lucran de su situación desesperada?

Inmediatamente después de denunciarlo, Bugahlo empezó a sufrir acoso policial. Tras una semana fue detenida y su ordenador confiscado.

En 2013 Laura Bugalho se enfrentó a un juicio acusada de falsedad documental continuada de documentos públicos, y a una pena entre ocho y seis años de prisión. Durante el proceso se detectaron varias irregularidades, como la coacción por parte de la policía a los migrantes llamados a declarar.

Bugalho asume que se trata de un ataque personal a su trayectoria como activista por los derechos humanos en Galicia. Actualmente no hay fecha para su juicio, pues tres de los cuatro migrantes llamados a declarar están desaparecidos.

La Fiscalía ha propuesto una reducción de pena de 3 años.

¿Deberíamos entender que se persigue a quienes ayudan a los migrantes, y no a quienes se lucran de su situación desesperada?

Quizá sea un caso aislado. En cualquier caso, pedimos más información a la activista Daniela Ortiz.

"El Estado sabe perfectamente el negocio que ha generado la necesidad de contratos laborales para obtener los permisos de residencia, negocio del cual obviamente forma parte mediante el cobro de cuotas de seguridad social de personas que en realidad no se encuentran trabajando. Esta 'irregularidad' estructural nunca es perseguida, se vuelve una especie de tributo que pagan las personas migrantes de forma mensual para no ser deportadas".

4. El ex soldado y la niña



Robert y Bahar.

Robert Lawrie, un ex militar británico de 49 años, fue protagonista de una increíble historia el pasado octubre.

Lawrie, que había participado en la invasión de Afganistán años atrás, cometió un "crimen de compasión": el traslado de Bahar, una niña afgana de 4 años, desde el campo de refugiados de Calais hasta Gran Bretaña.

La niña había vivido anteriormente con sus padres en su país y el ex militar accedió después de las súplicas insistentes de su madre: "Vi a Bahar dormirse en las rodillas de su madre y no pude dejarla allí, lo siento", dijo durante el juicio en Francia.

En la sala del juzgado, los aplausos retumbaban: decenas de personas quisieron mostrar su apoyo al británico, y finalmente el juez le interpuso una multa de 1.000 euros.

En otras circunstancias menos emotivas, lo que hizo Lawrie puede llegar a suponer una pena de 5 años de prisión: "El sistema de justicia francés ha enviado un mensaje hoy, la compasión ha ganado", dijo Lawrie aliviado, al conocer la sentencia.

¿Deberíamos entender que invadir Afganistán es un acto legítimo y ayudar a una niña afgana es un delito con consecuencias legales y personales?

Más tarde, el ex militar declaró a The Independent que sólo había intentado ayudar a una niña inocente, pero que había cometido un error: "Fui completamente irracional y estúpido. Sin la emoción que me embargaba en ese momento, nunca lo habría hecho".

Después de la traumática experiencia, Lawrie ha decidido invertir todos sus ahorros en ayuda en Calais y en crear conciencia en su país. Sin embargo, su acto solidario espontáneo, que no comunicó a su familia en su momento, le ha costado la separación de su mujer y de sus cuatro hijos, además de un intento de suicidio.

Bahar volvió al gélido campo de refugiados conocido como "la jungla".

Paradoja: ¿deberíamos interpretar que invadir Afganistán es un acto legítimo y ayudar a una niña afgana puede llegar a ser un delito con consecuencias legales y personales?

5. Francia contra la bondad



Según Pascale Coissard, de la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CEAR), si hay un país europeo donde se persiguen los actos de solidaridad, ese es Francia: "La ley permite multar a las personas que ayuden de alguna forma a personas en situación administrativa irregular". Coissard pone varios ejemplos:

El pasado septiembre, un sacerdote de Saint Etienne, el padre Riffard, estuvo a punto de pagar una multa de 12.000 euros por haber dado techo a solicitantes de asilo en su iglesia.

Riffard tuvo suerte de toparse con un juez que aplicó un código en el que un refugio de emergencia se establece como una libertad fundamental, y una directiva europea que prevé el "relajamiento" de las normas de seguridad en casos como este: "Es paradójico que el Estado quiera penalizar a Riffard por lo que tendría que haber hecho él mismo", escribió el juez en la sentencia.

¿Deberíamos aceptar que las personas solidarias son peligrosas para la seguridad nacional?

Otro caso reciente es el de Denis Lambert. En julio de 2015 fue acusado por la Corte Penal de Perpiñán de "ayuda ilegal a extranjeros" por dar refugio a una familia de origen armenio cuya petición de asilo había sido rechazada. 

Eran un matrimonio joven con dos hijos, de 3 y 6 años.



Denis Lambert, en el centro.

Lambert, que trabaja como voluntario en una asociación de ayuda a los inmigrantes, había recibido la petición de ayuda por parte de otra organzación, y decidió utilizar un dormitorio de su gran casa para alojarlos.

La conviviencia fue bien durante varios meses, hasta que la policía fronteriza los detuvo en la calle y les pidió la dirección en la que vivían. Lambert pasó 36 horas bajo custodia policial.

Aunque finalmente los cargos fueron retirados después que se creara un comité vecinal en su apoyo, el abogado de Lambert declaró: "Veo todo esto como un mensaje de intimidación hacia las personas que defienden los derechos humanos en nuestra sociedad".

El Consejo de Ministros de la Unión Europea está preparando una normativa para criminalizar a las ONG y a los voluntarios

¿Deberíamos aceptar que las personas solidarias son peligrosas para la seguridad nacional? En este caso, las noticias pueden responder a esa pregunta: el Consejo de Ministros de la Unión Europea está preparando una normativa para criminalizar a las ONG y a los voluntarios.

De resultar aprobada, obligaría no solo a las ONG, sino a voluntarios o simples individuos, a registrarse antes de prestar ayuda a los inmigrantes. Además, la propuesta ignora la exención de la que disfrutaban hasta ahora agencias humanitarias y cooperantes, protegidas de acusaciones de complicidad con los contrabandistas de personas.

¿Registrarse antes de ayudar?

6. Cuando ayudar te convierte en traficante



A estas alturas también podemos preguntarnos qué ocurre con las personas no europeas que ayudan a migrantes a entrar en Europa. A ellos los conocemos como traficantes: conducen lanchas repletas de gente, coches con gente escondida en el maletero.  

Sencillamente, nadie se plantea que puedan tener los mismos objetivos humanitarios que un occidental.

En muchos casos son acusados de mafiosos y de formar parte de una red de tráfico de seres humanos. Fue el caso de Alan Kurdi, el padre de Aylan, el niño fallecido en la costa turca. Solo por el hecho de estar al mando de la embarcación se le acusó de tráfico.

El padre de Aylan fue acusado de tráfico de personas por estar al mando de la embarcación

Otro caso reciente, también muy mediático, es el de Alí Ouattara, que fue detenido y encarcelado tras ser acusado de un delito contra los derechos de las personas extranjeras por haber escondido a su hijo en una maleta mientras cruzaba la frontera de Ceuta. Su familia había solicitado la reagrupación familiar para traer al niño de forma legal, pero se les fue negada en varias ocasiones. Ahora está en libertad condicional tras pagar una fianza de 5.000 euros.


Alan Kurdi.

"Si bien existe gente que lucra y abusa de las personas migrantes y refugiadas en las rutas de frontera, no todos los acusados de tráfico humano lo han ejercido, y no todas las personas que trabajan en zonas de frontera son unos mafiosos", señala la activista Daniela Ortiz.

"El discurso de la lucha contra el tráfico de personas sirve a los estados europeos para implementar más control en las zonas de frontera y al mismo tiempo evadir el hecho de que esa situación se produce por los marcos legales generados desde la Comisión Europea, que impiden de forma radical la entrada y permanencia de personas migrantes".

¿Debemos imaginar que no existe la solidaridad entre migrantes?

Según Ortiz, es habitual que las fuerzas de seguridad busquen responsables en cada embarcación o grupo interceptado.

Así lo contó a El Mundo Hicham Boutalant, uno de los ocupantes de la patera embestida por la Guardia Civil en 2012: "En el CIE los policías nos preguntaban quién era el jefe. Nos querían comer el coco, decían que nos daban dinero y 'papeles' por cinco años. Les decíamos que ninguno era culpable, pero a uno del grupo le comieron el coco bien. Le dijeron que tenía que decir qué tres eran los patrones y les acusó. Pero es mentira".

En cuestión de fronteras y de pasaportes, no siempre se distingue entre quienes se lucran y quienes no lo hacen

"El discurso de los representantes políticos entra en una constante contradicción", cuenta Ortiz. "Sitúan a las personas migrantes como víctimas cuando tienen que hablar de mafias, pero a la vez necesitan criminalizarlas para justificar la violencia contra ellos".

¿Debemos imaginar que no existe la solidaridad entre migrantes? Queda claro que, en cuestión de fronteras y de pasaportes, no siempre se distingue entre quienes se lucran y quienes no lo hacen.



Llegamos al final de la visita y nos quedamos con la imagen de Europa como una escultura perfecta. Como la Virgen María de Miguel Ángel, Europa posee una belleza sin fisuras, ideal.

Su piedad también es una acción petrificada.

Europa está cambiando a los europeos poco a poco. Las fronteras y su control parecen elementos inmóviles, pero lo cierto es que se mueven, actúan sobre nosotros.

Aparecen conceptos como "solidaridad ilegal" y aumenta la represión e intimidación de quienes se atreven a practicarla.

Podemos permanecer inmóviles ante ella; podemos visitarla. Europa será un buen deseo frío como el mármol, un recuerdo de nuestra propia humanidad.






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