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Los vinilos de la semana: cinco EPs de baile que marcan la diferencia

El repaso a la actualidad de la música electrónica en formato breve no se detiene, y una semana más vamos con varios títulos de actualidad que merecen tu tiempo, tu interés y, si quieres, tu dinero

Ha pasado otra semana y es el momento de seguir con la sana costumbre de recomendar maxis recientes que merecen entrar en tu colección. Para empezar, aquí van cinco (más el bonus beats de siempre, a modo de postre) editados en los últimos días. Próximamente, más.

Una semana más, y cinco discos más –que, por uno de esos trucos de magia que a veces se dan, resulta que son siete, sumando un bonus beat y un combinado doble– que nos ponen en contacto con algunos de los movimientos de la música de baile experimental. Los azares de la actualidad nos llevan esta semana a dominios de techno vigoroso conducido por cajas de ritmo en estado de ebullición, a un nuevo paso adelante en la desintegración de lo que conocimos como dubstep en una forma revitalizada y anárquica de drum’n’bass, por conexiones entre la música de baile y el noise y, para que aparezca también un rayo de sol en esta tormenta, un chispazo de future funk de los que hacen mover la nalga despreocupadamente. Al ataquerrr.

Helena Hauff: “Actio Reactio” [Werk Discs-Ninja Tune, WDNT005, 12”]

En cuestión de meses, Helena Hauff ha subido como la espuma hasta rozar la categoría de gran dama del techno en el ecuador de 2013. Ciertamente, su bagaje todavía es limitado –este es su primer EP, tras un par de podcasts mezclados con selección exquisita para Resident Advisor y Werk, a los que habría que sumar una genuina mixtape (en cassette) en Krokodilo Tapes–, pero “Actio Reactio” es un 12” que multiplica su valor en cada escucha. En sus tres cortes se aprecian los puntales estilísticos de esta DJ alemana: el techno old school (la pieza titular son diez minutos de ejercicios de muñeca con la caja de ritmos, muy en la línea del primer Plastikman pero con una inyección de estimulantes) y la tradición EBM alemana, que suele pinchar en el club Golden Pudel de Hamburgo: “Break Force” tiene un beat más preciso y punzante, menos derivativo y con chasquidos ácidos que recuerdan al new beat belga de finales de los 80. El tercer tema es, finalmente, significativo por su título: “Micro Manifesto” resume la actitud con una colisión de ondas pulsantes, semitonos en repetición y una atmósfera oscura que inyecta aire pútrido –no fresco– en el hasta ahora neblinoso sello Werk de Actress.

Addison Groove & Sam Binga: “BS3 EP” [50Weapons, 50WEAPONS028, 12”]

Addison Groove se convirtió en un productor esencial de la década en curso en el momento en el que dirigió su vista al footwork. El sonido espasmódico de Chicago aún no había salido del gueto en el que nació y él fue el primer blanco británico en aprovecharse de aquellos patrones rítmicos epilépticos en “Footcrab”. Pero han pasado tres años y Antony Williams ya no está en esa guerra –que sigue dando muy buenos resultados, pero ya en otras manos–. “BS3 EP” es su nueva toma de contacto con el sello 50Weapons tras el insatisfactorio “Transistor Rhythm” (2012), y con la ayuda de Sam Binga –a quien este año hemos visto asistiendo, también entre elogios, a Om Unit– el escenario cambia por completo. Los cuatro tracks del maxi se apuntan a la creciente, insistente, imparable activación del recuerdo del drum’n’bass que 20 años atrás se impuso en Inglaterra como un género de futuro y todas las citas son sutiles: “Rzor” es la conexión footwork –comparable a las últimas emisiones de DJ Rashad–, pero “Thr3id” ya se traslada sorprendentemente a un escenario insólito dominado por Grooverider y el Aphex Twin de la serie “Analord”, “11th” remitiría al neurofunk del primer John B, y “Ol Man EK” al preciosismo artcore de los trabajos primigenios de Blame o Peshay. Lo mejor es que, más que sonar retro, este 12” consigue sonar sincero, deseoso de activar centros de placer.

Violet Poison: “Awakening Messiah” [Bed Of Nails, NAIL004, 12”] Shapednoise: “Until Human Voices Wake Us” [Opal Tapes, OPAL026, LP]

En pocas semanas asomará por las cubetas de las tiendas más selectas el segundo volumen de remixes de Violetshaped –tras un fugaz 12” el año pasado donde metían mano Roly Porter, Vatican Shadow y Kangding Ray; ahora le tocará a JK Flesh, Keith Fullerton Whitman y Grischa Lichtenberger en lo que promete ser una orgía cacofónica–, pero antes de que eso ocurra, Shapednoise y Violet Poison siguen haciendo de las suyas, por separado al margen del proyecto común. La incursión de Violet Poison en el ceniciento sello Bed Of Nails –catálogo anterior: Vatican Shadow omnipresente, Christian Cosmos, Bronze Age– tiene visos de acontecimiento en el dark techno actual, al permitir a un dinamitero como él comprimir el sonido y buscar una dimensión más lenta, lánguida y mental: los cuatro tracks rechinan, se arrastran, gimen, pero nunca explotan; en vez de una guerra nuclear es un descenso a un infierno torturado con tempos comedidos, ecos monstruosos y efectos que suenan como hojas de afeitar –el único resquicio de luz asoma sólo al final de “Vira Serpens Secrets”–. Y no menos trascendental es el ingreso de Shapednoise en Opal Tapes, esta vez para un álbum –sólo vinilo y digital– que suena como el reverso violento de su compañero: aquí los drones son protuberantes y causan incomodidad, hieren el oído de manera inmisericorde ( “Information on the Individual Sensoriality”), los beats son ruidosos y deformes, se siembra la discordia como en los últimos discos rítmicos de Prurient.

Fantastic Mr. Fox: “The Trap / Jackal Youth” [Black Acre, ACRE044, 12”]

El sello Black Acre lleva un año de escándalo, pero el jefe del cotarro, Fantastic Mr. Fox, todavía no se había sumado a la fiesta. “The Trap / Jackal Youth” es su primer 12” en un año que, imaginamos, habrá estado dedicando a gestionar fichajes y papeleo, e ingresando beneficios en clubes y festivales –en Sónar le tocó un turno discreto el jueves con todo el solazo encima–. Eso sí, el calor y la luz parecen haberse reciclado bien, Fantastic Mr. Fox ha hecho su particular fotosíntesis y la ha plasmado en dos tracks de house con incisos de gospel y ritmos mecánicos de la old school ( “The Trap” parece una versión lenta de FunkinEven), e igualmente con deformaciones cubistas del típico beat del UK Funky ( “Jackal Youth”). Ahora que todavía es tiempo de piscinas, amaneceres y clubbing bajo el cielo estrellado, es buen momento de exprimir estos diez minutos de groove candente.

Tuff Sherm: “Burglar Loops” [The Trilogy Tapes, TTT010, 12”]

Dro Carey fue el primero (junto a Peter Mines; al César lo que es suyo) en grabar una cassette en Opal Tapes, así que hay que concederle crédito a la hora de trabajar en la línea del house lo-fi en paralelo a sus discos como beatmaker abstracto. Sobre todo, porque es cuando se disfraza de Tuff Sherm cuando rinde a un nivel más alto. A su estupendo álbum en Merok de justo hace un mes ( “Shrapnel Maestro”) hay que sumar su vinilo del año pasado en Trilogy Tapes, “Pharmacy EP”, piedra de toque de la reconstrucción del lenguaje del house a partir de una textura como lavada con lejía y a la que han contribuido a darle estatus de sonido afianzado en el presente artistas incómodos, pero insobornables, como MadTeo, Huerco S. y Anthony Naples. De regreso a The Trilogy Tapes, “Burglar Tapes” da exactamente lo que se esperaría de Tuff Sherm: un sonido granulado, aparentemente quebrado, sin lustre ni sensación de volumen, pero que precisamente fundamenta su personalidad en su respuesta feísta a la estética del house clásico. E incluso así de hostil, “Drakkhen & Bley” consigue sonar extrañamente funky.

Bonus Tracks: Marcel Dettmann & Lucy: “Untitled” [Bleep, BLPGRN004, 12”]

Bleep sigue a lo suyo: a golpe de talonario, pero sin derrochar, está construyendo un pequeño catálogo que resumen el estado del techno en 2013 (y previamente en 2012); ese techno de fachada rocosa y actitud old school que por momentos se hunde en terrenos pantanosos de espeluznante profundidad. El nuevo “Untitled” de la serie Bleep Green se lo reparten un Marcel Dettmann que tras unos años sin demasiado brillo parece recuperar el tono y, sobre todo, la fibra de su techno oscurecido y repetitivo (a ver que tal el álbum en otoño), y el suizo Lucy, que rinde un honesto homenaje a los Basic Channel de “Quadrant Dubs” en la lineal (y a la vez abisal) “Slaves’ March” (nada que ver con Beethoven).

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