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El nuevo estilismo que se cuece en Coachella

El festival californiano marca la tendencia en moda para toda la temporada

Analizamos las últimas tendencias en estilo, vestuario y complementos avistadas en Coachella, el festival más glamuroso de la temporada, que comenzó el fin de semana pasado y se prolongará hasta el próximo domingo.

Como cada año, Coachella marca en el calendario el pistoletazo de salida oficial de la temporada de festivales de música. Y, como cada año, el festival californiano (que presume de ser el más glamuroso y, desde luego, el que más famoseo aglutina por metro cuadrado) se convierte en escaparate de las tendencias que marcarán la temporada. O no. El eterno dilema vuelve a surgir a la hora de vestirse antes de la maratón de música, césped y hedonismo abierto a cualquier posibilidad: ¿arreglada o informal?

1.

Visto lo visto en Coachella (no hablamos aquí de las zonas vips ni de las exclusivas fiestas reservadas a famosas que pasarán por el photocall), la tercera vía (esto es, arreglada pero que no se note el esfuerzo, informal pero sofisticada) es la que gana más adeptas. A un festival una no se lleva sus mejores galas (yo vengo aquí por los grupos, ¿eh?), pero tampoco el uniforme de pilates.

2.

Hay que protegerse. Y no, no hablamos de condones (que también), sino del frío y las inclemencias del tiempo, que a estas alturas del año todavía pueden dar sorpresas. Puede que las botas Hunter sean algo exageradas fuera del lodazal que es Glastonbury, pero los sombreros siempre son una buena elección para proteger del sol a las pieles más sensibles. Las parkas (sin el forro de invierno) y las cazadoras de cuero también se han visto mucho en Palm Springs este año.

3.

Tras un par de temporadas de ascetismo, vuelven las flores en el pelo y esas pequeñas licencias estilísticas de más riesgo que, aunque sean un poco disfraz, encuentran en los festivales vía libre para lucirse. Hablamos de las plumas, flecos, de los complementos folk y del maquillaje tribal, a lo indio. Todo hace sospechar que el tan denostado (y parecía que superado, pero no) look boho ataca de nuevo. Ojo al muy noventero símbolo de la paz, visto en más de una camiseta vintage reciclada.

4.

Los complementos. En los pies: muchas han desempolvado las sandalias de gladiador que arrasaron el verano pasado. El tan anunciado retorno de las botas Martens también se ha hecho visible. Ni rastro de bailarinas, sí muchos botines (y botas camperas). Las gafas: las sobreexplotadas Rayban han cedido el trono este año a las gafas de sol redondas a lo John Lennon, con monturas en todos los colores.

5.

Los estampados: la tendencia navajo sigue sin agotar su filón. En Coachella ha aportado la dosis necesaria de colorín entre las camisetas de stars & stripes y de estampado animal. Los estilismos más pop y naive (siempre hay alguien que parece que va al festival de picnic en vez de a bailar y sudar) también retroceden a favor de un estilo aparentemente más relajado, algo así como hippy deluxe.

6.

Los shorts (cuanto más escuetos, mejor) y su extremo opuesto, las faldas largas y vaporosas, que garantizan la libertad de movimiento, son algunas de las prendas más vistas en el idílico Coachella. Los tejanos cortos se llevan rotos y deshilachados, enseñando muslo (la vuelta del grunge en su versión más sexy) y las faldas en su versión más maxi (con el riesgo de acabar como el camión de la basura recoge-todo tras una jornada festivalera).

7.

Ombligo al aire. Los tops acortan distancias, pero no a favor del escote, sino por debajo. Las camisas sin mangas anudadas a la cintura y los bustiers más ombligueros, los crops, han llegado para quedarse. Toca esconder el michelín y presumir de vientre liso que no ha catado la cerveza.

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