Listas

Los mejores momentos de San Miguel Primavera Sound

Hemos repasado música y tendencias; falta por echar un vistazo a las anécdotas del festival, las que han marcado el humor de una edición rotundamente exitosa

A modo de despedida de San Miguel Primavera Sound, recordamos diez momentos para la posteridad de entre todo lo vivido este año en el festival. Curiosidades, anécdotas, apariciones sorpresa, momentos de sorpresa y hasta alguno de asco.

A partir de hoy, dejamos atrás San Miguel Primavera Sound y hasta el año próximo –o hasta finales de año, cuando le llegue el turno a su hermano de invierno, el Primavera Club–. Y para irnos con un buen recuerdo, hemos querido repasar en forma de lista los diez grandes momentos que hemos vivido o visto en el recinto del Fòrum durante los tres días que duró el núcleo duro del festival. Diez anécdotas, o diez acontecimientos dentro y fuera del escenario, que seguiremos recordando con el paso de los meses. Ahí van. Te invitamos a que compartas los tuyos en los comentarios, porque el festival, al fin y al cabo, es de todos.

1. El privilegio de poder escuchar las nuevas canciones de The xx

Comprendemos que haya gente que no comparta nuestra devoción por The xx en directo: es un grupo lento, meticuloso, que requiere un esfuerzo extra de atención que en los festivales no siempre se da. Es más un grupo de sala, que toca en vivo con la precisión y pulcritud de una grabación hi-tech de estudio. Y este año, además de tocar los hits de su primer álbum, nos avanzaron un puñado del próximo, que ya sabemos que se titulará “Coexist” y que tiene una pinta fenomenal. Y poder vivir ese momento fue un privilegio, sólo faltaría.

2. El pelazo de Victoria Legrand

Con un contraste de luz, el pelazo de Victoria es más pelazo. Su peinado competía en envoltura y adornos rococó con el mejor que pudiera encontrarse en el recinto, y hace de su presencia en directo algo casi de Botticelli, a lo que hay que sumar la emoción pura de las canciones de Beach House. Aquel directo fue un momento de comunión muy especial, bañado por el aura intangible de la belleza sobrenatural.

3. Christopher Owens y su homenaje al Barça

Entre el público de Beach House detectamos a Christopher Owens, el líder de Girls, junto con su novia, Hannah Hunt, que es la voz de Dominant Legs. Algo normal en Primavera Sound lo de encontrarte a los ídolos indies compartiendo la experiencia con el público. Lo verdaderamente sorprendente fue su atuendo: la camiseta oficial de la nueva equipación del Barça para la próxima temporada, concretamente con el 5 de Carles Puyol a la espalda, aunque sin la misma atrofia abdominal del defensa blaugrana. ¡Todo el Mini era un clamor!

4. A$AP Rocky ligando en el concierto de John Talabot

Más artistas que se paseaban por allí: A$AP Rocky, por ejemplo, que tras acabar su concierto se acercó a donde estaba la fiesta –en el concierto de John Talabot– para ver si pillaba cacho. Durante el concierto de Mazzy Star ya vimos a su tour manager haciendo promo a pie de asfalto, convenciendo a unas chicas que pasaban por ahí para que se acercaran a verle, y al parecer esta técnica de acoso womanizer funcionó. Durante lo de John Talabot avistamos a Rocky muy bien acompañado de féminas, y más tarde verle desaparecer hacia el backstage con las dos manos muy ocupadas palpando talle.

5. Grimes mola porque no mola

Se dejaba ver también por ahí Grimes, que llevaba un look fuertemente indigente, como vestida de Humana para la recolecta del contenedor tras el cierre de los McDonalds, y su crew era ligeramente basurera también, aunque ella lo disimulara con flores. En directo lo suyo estuvo entre la fiesta de adolescentes beodos y la sobrada de artista guay, haciendo subir a unas cuantas frescas en bragas al escenario y haciendo el cafre. Es fácil odiarla por sus cosas freaks, pero es mejor amarla por ser distinta –aunque a diez metros huela como el puerto de Marsella, como bien pudimos comprobar–.

6. Disfraces a punta de pala

La verdadera mamarrachez estaba en el tema outfits de cierta gente que, para que conste en acta, NO ha aparecido en las galerías de fauna y flora festivalera con la que os hemos obsequiado este fin de semana para solaz de vuestras pupilas. Si alguien cree que esos eran estilismos freaks, no sabemos qué pensaría del tipo disfrazado de Spiderman, o de los malotes con la chupa de escorpión, o de gente que iba en bata de médico y que se paseaba por ahí –en el concierto de The Cure, por ejemplo– como si aquello fuera una despedida de soltero. Nos parece preocupante que la gente vaya a los festivales con disfraz, como si San Miguel Primavera Sound fuera el Salón del Manga y te hubieras hecho un cosplay de Naruto. Se puede ser o no ser indie, pero lo que no se puede ser es gilipollas.

7. VIPs atrapados en el concierto de The Cure

Volviendo a The Cure, el pueblo llano, el que paga entrada religiosamente y también el bebercio y el comercio –el comercio de comer, digo–, se pudo vengar de los VIPs que van al festival por la filosa, se apalancan en su zona privilegiada al fondo del escenario San Miguel y beben de gratis (las coca-colas son), o empinan de barato. Quien tuvo la imprudencia de empezar a ver el concierto de The Cure en la zona VIP tuvo que fastidiarse y quedarse ahí atrapado durante tres horas, ya que la masa humana –el pueblo llano, sí– bloqueaba cualquier salida. Consideradlo justicia poética, famélica legión, parias de la tierra. Sobre The Cure, poco que añadir: buen concierto y buen espíritu de Robert Smith, que no hizo ninguna mueca cuando un sector del público, ciertamente desaprensivo y con voluntad de tocar la moral, le coreaba entre canción y canción cosas como "Vamos Robert sal a bailar que tú lo haces fenomenal, tu cuerpo se mueve como una palmera, suave suave su su suave". Criaturas...

8. El comercio, otra vez

Hablando del comer, como somos muy de pillar falafel y perrito caliente –la anorexia no va con esta redacción–, hemos convenido en que este año el tema del papeo ha estado muy bien. Hasta había restaurante japonés y todo, que, de acuerdo, está más cerca de esos sitios con cinta giratoria que de Shunka, pero mejor eso que no un bocata de plástico con tortilla de ayer.

9. Mayhem y la visceralidad

Eso sí, quien hubiera cenado poco antes de Mayhem corría el riesgo severo de acabar echando la pota a los pies de un heavy o, lo que es peor, un hipster que se acercara al escenario Vice para ver a los grupos de metal extremo por aquello del hacerse el guay. Lo habrían tenido muy bien empleado, y es que lo de Mayhem no fue broma: tenían su sangre, sus disfraces de orco, sus cabezas de gorrino, su martillo pilón, su voz de cabra, y sí, a algún tío vimos vomitando por los alrededores.

10. The Weeknd: ¿sí o no?

Para algunos, una decepción. Para otros, un momento para el recuerdo. Fue el primer concierto en Europa de Abel Tesfaye y eso, en cierto modo, es un privilegio a la altura de lo de The xx –ah, qué circular ha quedado esto–, pero también hay que reconocer que esos viagrazos rock que le dan al hombre no tienen ningún sentido. ¿No era un cantante R&B sensible y guarrote que ponía voz de aguar almeja y que hablaba sobre onzas de perico en tocha pre-coitales? ¿Para qué esas guitarras que no existen en los discos? Pero comprendemos la emoción: hubo gente que llevó globos en homenaje a la portada de “House Of Balloons”, y cuando se descuajeringó el sonido al final de “High For This” fue muy emocionante escuchar al gentío coreando el estribillo a cappella, como en un concierto de Depeche Mode o Alejandro Sanz. Y eso, maldita sea, enternece mogollón.

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