Listas

Los 25 mejores tertulianos deportivos de la radio y la televisión

La selección definitiva del quién es quién en la diatriba futbolera, desde forofos con carné del club de sus amores a inteligentes analistas imparciales, siempre a cara de perro en las tertulias del ramo

En el nuevo orden de las tertulias de televisión, que han creado un ‘star system’ de opinadores que mueve masas, el periodismo deportivo es el rey de la fiesta. Los comentaristas de fútbol han protagonizado batallas encarnizadas en su análisis de fichajes, ligas y enfrentamientos entre Barça y Madrid. Ha llegado el momento de destapar quiénes son los 25 auténticos cracks de esta Champions de la opinión.

Hace cosa de tres meses en estas mismas páginas elaboramos nuestro particular Top de los 25 mejores tertulianos políticos que podíamos ver en televisión y escuchar en la radio en la actualidad. Era una manera de hacernos eco y poner sobre la mesa la dimensión mediática y el don de la ubicuidad que habían adquirido los comentaristas políticos, convertidos casi en estrellas de la pequeña pantalla y las ondas al servicio de discursos muy pautados que intentaban sentar cátedra entre gritos, descalificaciones y discursos con carné. Todo lo que dijimos entonces sobre el fenómeno de las tertulias políticas es perfectamente extrapolable al ámbito del fútbol, otro gran tema que genera infinidad de debates, tertulias y foros de opinión y que ha vivido casi en paralelo un claro proceso de masificación popular y una explícita evolución expresiva y conceptual. Desde La Barberia o El Rondo, que emitía La2 de TVE en su desconexión catalana, hasta los tiempos actuales de Punto Pelota o Futboleros, el concepto de tertulia futbolera ha seguido su propio camino de exaltación, apasionamiento y espectáculo televisivo, y hemos pasado de aquellas charlas más o menos distendidas en las que se intentaba hablar de fútbol a peleas muy subidas de tono, abandonos de plató, cebos, demostraciones de hooliganismo y escenas dignas de Sálvame o Tómbola.

Al frente de Punto Pelota, Josep Pedrerol ha conseguido un hito para la tertulia deportiva, y no es otro que la popularización de una serie de personajes que se han instalado en nuestro subconsciente y que se convierten en nuestro primer objetivo cada vez que nuestro equipo gana y el de ellos pierde. Si me preguntan diré que el gran mérito de Pedrerol es haber creado el hábito entre culés y madridistas de buscar con ahínco y desesperación la cara de Siro López, Tomás Roncero o Quim Domènech cuando el árbitro pita el final del partido. Y este protagonismo de los comentaristas de fútbol hubiera sido impensable hace unos cuantos años: antes celebrábamos la victoria de nuestro club llamando a familiares y amigos o bajando al bar de la esquina; ahora lo primero que hacemos es buscar el rostro jodido de Roncero para desfogarnos. El modelo Punto Pelota convive, por suerte, con el de otras tertulias de perfil más clásico y convencional, sobre todo las radiofónicas, y el panorama actual es lo suficientemente amplio como para disfrutar de firmas tan diferentes y divergentes desde un punto de vista periodístico como las de Siro, Segurola, Besa, Roncero o Hermel. En la combinación de lo que te aportan unas –reflexión, análisis, mirada abierta, rigor– y otras –espectáculo, entretenimiento, forofismo, pasiones bajas– estriba la clave del auge y expansión mediática del género en la actualidad.

No ha sido nada fácil la confección de este listado. Se han quedado fuera numerosos periodistas que admiramos o que nos lo hacen pasar en grande. Y hemos tenido que dejar fuera a periodistas que solo se conocen en un ámbito local –por ejemplo, Ricard Torquemada, de Catalunya Ràdio– y que, por motivos lógicos, no tenía mucho sentido incluir en una selección general española. Pero lo más complicado en la elaboración del top no ha sido delimitar los veinticinco, sino perfilar un orden. Somos plenamente conscientes del hecho que desde un punto de vista estrictamente periodístico, de análisis y actitud, puede parece un disparate ver a según qué nombres por encima de según qué otros. Lo sabemos, gracias, no es necesario que nadie nos lo recuerde. Pero este top pretende englobar e incluir también a aquellos juntaletras que han demostrado tener dotes televisivas para el espectáculo y a aquellos que, ya sin caretas ni pelos en la lengua, han hecho del forofismo un modus vivendi. No somos elitistas ni intentamos salvaguardar la dignidad del gremio, Dios nos libre, así que ellos también tienen derecho a jugar en este partido. Queremos que esta lista se vea como una suma de dos maneras de abordar el periodismo futbolero, cada una con sus virtudes y sus defectos, pero ambas complementarias y perfectamente compatibles para todos aquellos que buscamos con el mismo interés el análisis meticuloso y el delirio televisivo, la reflexión y el berreo, la objetividad y el talibanismo ciego. Es obvio que no nos interesa lo mismo de Segurola que de Juanma Rodríguez, pero también es obvio que ambos nos aportan cosas. Estos son nuestros veinticinco rostros indispensables para situar y definir el estado de la tertulia futbolera del momento. Como diría Josep Pedrerol mirando a cámara: “Pónmelo, pónmelo…”

25. Tomás Guasch

Hubo una época en la que Tomás Guasch –que no es familiar en absoluto del muy bronceado Quique Guasch, aunque sí padre de la también periodista Susanna Guasch, ahora en La Sexta– era la pimienta de las tertulias. Su reconocido anti-barcelonismo servía a los programas de radio y televisión para tener esa mosca cojonera que siempre sabía cómo hundir el dedo en la llaga del orgullo y las contradicciones de la afición y el entorno culé, algo que el aficionado del Espanyol –el equipo de sus amores– siempre quiere hacer, aunque no siempre con los mejores resultados. Pero sí lo hace Guasch, todo gracias a una manera de hablar como si estuviera en casa viendo una película de Bud Spencer, con pachorra y bromita, siempre tocando la moral o los cojoncillos. Ahora se le escucha menos –de vez en cuando en Marca TV, a veces en la Cope–, pero cuando aparece todo el mundo sabe que hay que andarse con cuidado, que ahí enfrente hay un hueso durísimo de roer con muy mala sombra. Cuando al Barça le va mal –tipo le endosan un 7-0 en Champions o la junta lo hace de pena– es cuando más vale la pena tenerle en órbita: es en la chincha y la mofa, en la befa y el recochineo, cuando Guasch da el máximo. Javier Blánquez

24. José Damián González

Como máximo responsable de la sección de deportes de La Gaceta, José Damián González tiene plaza fija en la tertulia del grupo Intereconomía, el mítico Punto Pelota: está ahí desde el principio y lo estará hasta el fin de los días, protagonizando momentos inigualables como su movimiento de dedos o la popularización del concepto ‘pisacharcos’ –por no hablar, y por pasar rápido de este tema, de aquel llanto enternecedor tras la final del Mundial 2010–. Damián siempre está barruntando, es un hombre que intenta jugar la dificilísima carta de la ecuanimidad y tanto se lanza contra el Real Madrid en sus momentos más canis como aprovecha para criticar la deriva nacionalista o cultureta del Barça, lo que hace que, muy al fondo, se le intuya un corazón atlético más fundamentado en la envidia al rival que el amor por los colores. En los últimos años ha perdido fuelle y su carisma ya no es el de los orígenes, cuando era una especie de García Caridad con 50% de veteranía y 50% de freakismo, pero de vez en cuando mola tenerle ahí, sobre todo porque nunca rehúye el cuerpo a cuerpo y es el hombre adecuado para encender un fuego y dejar que sean los otros los que se rajen a navajazos, al más puro estilo tirar la piedra y esconder la mano. JB

23. Miguel ‘Látigo’ Serrano

Cuando tú mismo utilizas un nick para firmar textos y opiniones debes atenerte a las consecuencias: a Miguel “Látigo” Serrano hace tiempo ya que le conocemos como Miguel “Fellatio” Serrano. Y suponemos que está de más explicar los motivos de la pirueta léxica. En nómina del diario Marca (director de la sección Real Madrid) y, por consiguiente, de Radio Marca y Futboleros desde hace ya unos años, este periodista cheli lleva el anticatalanismo y antibarcelonismo en la sangre, aunque no queda claro si lo que tiene es sangre u horchata: todavía resuenan los ecos de su acojone circense cuando unos hustlers sudafricanos entraron en la habitación de su hotel y dejaron su maleta como los chorros del oro. Lo suyo son los golpes bajos, la dialéctica pugilística y un fondo de armario admirable: tantas chaquetas como corrientes de opinión convenga apoyar o contradecir. David Broc

22. Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas, con su eterno e invariable look de profesor de bachillerato malhumorado y gruñón, es de esos tertulianos que se criaron en la escuela del grito, la verdulería y el hablar por encima del prójimo para imponer su tesis. Vivió su propia golden era hace unos años, cuando era un fijo en El Rondo, tenía hueco hasta en TV3 aunque no hablara en catalán y podíamos encontrarle en cualquier tertulia futbolera que se emitiera. En la actualidad se prodiga menos, básicamente desde su púlpito de prestigio en El Partido de las 12, donde pone en práctica una defensa algo rupestre y populista del Barça y una crítica machacona contra los intereses del Real Madrid. No es de extrañar, pues, que exista un grupo de Facebook dedicado a su figura con un nombre muy gráfico: “Yo también odio a Emilio Pérez de Rozas”. DB

21. Alberto Cuéllar

El perfil de Alberto Cuéllar comenzó a crecer de una manera inesperada: fue el insigne García Caridad, en su época dorada de Twitter, cuando estaba el día entero pegado al móvil al estilo Enrique de Diego y entraba en todos los beefs, quien le dio proyección al retuitearle la mayoría de sus comentarios. Por entonces, Cuéllar ejercía de fotógrafo estrella del diario El Mundo –que igual se iba a un concierto de U2 o al Congreso y se traía imágenes alucinantes o polémicas, como aquella del móvil de Rubalcaba con un chivatazo sobre Gallardón–, pero también tenía su cuenta de microblogging para contar sus cosas entre los colegas, básicamente exabruptos con mucha rabia hacia el Barça y su odiado Leo Messi, y además con buenas habilidades de trol para rebatir comentarios de los que cometían la imprudencia de insultarle. Cuéllar llevaba un hooligan dentro –con chaqueta, sin bómber ni polo con el cuello levantado–, que profesaba la religión del mourinhismo casi con más pasión que su alma gemela Juanma Rodríguez. Y así acabó yendo a parar a las tertulias de Real Madrid TV y Futboleros en Marca TV, donde adopta esa entonación de fanfarrón de bar, chungo de parque y mamporrero de la Central Lechera que tanto juego da cuando se enzarza con David ‘Caninos’ Sánchez. Línea dura de la buena. JB

20. José Joaquín Brotons

En las tertulias es un periodista moderado. Antaño se le pudo escuchar en El Partido de las 12 de la Cope, y actualmente se pasea por los platós de TVE, sobre todo cuando hay Champions y la temporada está en plena efervescencia. Brotons es un periodista con mucho callo pegado, que se conoce el oficio mejor que el cajón de los calcetines, y cuando habla transmite ponderación y agua potable, al estilo Martí Perarnau. Pero ojo, porque detrás de este equilibrio se esconde un killer de la opinión con armas fulminantes que causa envidias y malestares entre los compañeros de la competencia. No olvidemos aquel memorable speech de Pedrerol en el que le llamó “rastrero” y “qué basura eres”, en una época en la que Brotons era el JJ por excelencia, muy por encima de Abrams, Vázquez y Santos, en sus días de director de GolT y mano derecha de Roures. La confirmación de esto es que, a pesar de su temple, no hay que ir a por Brotons cara a cara, porque te destroza: sus columnas en Eurosport y, sobre todo, su cuenta de Twitter, son una trituradora de haters en la que, si se entra a cholón y con pocos reflejos, uno queda bloqueado o humillado. Por aquí somos forofos al límite de José Joaquín, uno de nuestros guilty pleasures confesables. JB

19. Quim Domènech

Lo de Quim Domènech, la cara de Punto Pelota y, por ende, de Intereconomía en Barcelona, es un auténtico juego de prestidigitación: culé en terreno de la caverna y socio de la caverna en terreno culé, este periodista catalán juega a la ‘puta i la ramoneta’ con mano maestra y siempre sabe por dónde debe pinchar para conseguir lo que busca. Si no le dan por un lado le dan por el otro. Con su pinta de killer de los reservados VIP de las discotecas de moda, Quim, o ‘Quing’ según Paco Buyo, ha entendido a la perfección en qué consiste el programa para el que trabaja: hoy por hoy es el representante culé más fiable de cuantos deambulan por el banquillo de Pedrerol, la única mosca cojonera que pone firmes a Roncero, Siro y compañía, el protagonista de algunos momentos clave del espacio –el veto del Barça tras un reportaje con Miguel García– y, también, un periodista eficaz que consigue exclusivas y contenidos jugosos. Y además aporta el plus de espectáculo y teatrillo made in “Sálvame” que tanto gusta a su jefe: para el recuerdo, su hiperbólica y dramatizada crónica del lanzamiento de botellas de algunos vándalos en pleno balcón de Canaletes, suceso narrado como si nuestro protagonista estuviera en plena batalla campal de la Intifada. DB

18. Miguel Rico

Entre la prensa pro-barcelonista, donde abunda tanto tribunero, Miguel Rico es un pequeño oasis, más imparcial de lo que se frecuenta, hasta el punto de que no dudó en azotar en su día de Jan Laporta cuando las cosas iban bien. La directiva de entonces respiró con alivio cuando abandonó la contra del diario Sport y dejó de ser una piedra en el zapato una vez se agotó el ciclo triunfal de Rijkaard y Ronaldinho. Pero nunca hay que dar a alguien con tanto prestigio como Rico por muerto: rápidamente pasó a Mundo Deportivo, donde sigue disparando dardos merecidos desde la tranquilidad del entorno, sin escatimar la pullita (tan rara de ver en la línea editorial del diario) contra la gestión del equipo de Sandro Rosell. Rico no es de los que se pasean por los platós, lo suyo son más los estudios de radio: como empleado del grupo Godó que es, frecuenta las distendidas –y a veces anti-cruyffistas y/o anti-guardiolistas– charlas moderadas por Jordi Basté en El Món a RAC1 o Dani Senabre en el Tu Diràs, donde intenta aportar un poco de sentido común ante las contradicciones y la chincha rabiña de Enric Banyeres y el forofazo de Màrius Carol, situándose cerca de vacas sagradas con halo de prestigio como Ramon Besa y Santiago Segurola, ese término medio templado entre la sapiencia y la contundencia que no se estila como debería en Can Barça. JB

17. José Luís Carazo

Con José Luis Carazo, periodista veterano que ya gozaba de presencia en los años de El Rondo y que ha calentado silla en prácticamente todas las tertulias habidas y por haber, todo es ternura: la que te provoca verle en medio de la jauría madridista, incapaz por completo de presentar oposición e incomodar mínimamente a los pitbulls merengues; la que te provocan sus reflexiones, argumentos y speeches, con ese tono de rabieta infantil de ‘tú más’ que podría ablandarle el corazón hasta a Kim Jong Un; y, sobre todo, la que te provoca su cuenta de Twitter, una de las mejores que habitan en esta red social, y no precisamente por el contenido de sus tuits. O sí, quién sabe. Somos fans a muerte de Carazo porque esto es lo que hay y lo que habrá, porque en sus opiniones no hay opción posible para la ironía, la sutileza, el doble sentido o el ingenio, y porque dejar un smartphone y un perfil de Twitter en manos del bueno de Carazo es, si no el mejor, uno de los grandes inventos del siglo XXI. Gracias a quien corresponda. DB

16. Pedro Pablo San Martín

Es imposible no ser fan a muerte de PPSM, algo así como el lobo con piel de cordero, o al revés, de las tertulias deportivas. El subdirector de As –es decir, el eslabón que conecta la supuesta equidistancia racional de Alfredo Relaño con el forofismo Ultra Sur de Tomás Roncero– es esa clase de periodista que, cuando las cosas van de cara se pone gallito y entonces se permite el lujo de hablar de un supuesto pésimo estado de forma de Messi o de que al Barça le va a entrar cagalera antes de un partido importante, pero que cuando el eterno rival de su Real Madrid es superior se viene abajo y rápidamente abandona toda esperanza. Eso es lo que le hace humano: PPSM sabe que es mortal, que la derrota se paga cara y que la fanfarronería se vuelve en contra, y por eso es más moderado –y por tanto más querido por el rival– que los pretorianos del Ser Superior. Seguirle en Twitter es un flipe –a veces se equivoca y manda frases para ligar a la vista de todo el mundo–, y en las tertulias habla poco, pero todo lo que dice es caviar. Ahora que se ha ido Mourinho ya no tiene un enemigo claro enfrente, pero algo se inventará. JB

15. Gaby Ruiz

No confundir con Gabi Ruiz, director del Primavera Sound. Gaby, con y, es uno de los comentaristas de fútbol internacional más sobrios y fiables del panorama periodístico español. Ruiz ya hablaba de jugadores que no conocía ni el tato incluso antes de que se acuñara el término parabólicos para describir a esa suerte de ratón de videoteca empeñado en encontrar petróleo en partidos de la segunda división checa. Lleno de vendedores de alfombras, el universo de los expertos en fútbol internacional es peligroso y en ocasiones nocivo, casi como el de esos críticos empeñados en dar con la última revelación de la escena folk de Mali sin interesarse también por el nuevo álbum de Daft Punk o Bon Iver. Dura convivencia la de estos nerds de la pelota con los hooligans y los dobermans del fútbol patrio, siempre dependientes de sus clubs de sangre: ajeno por completo al ruido, el show y la exaltación, Ruiz ha pasado siempre de puntillas por Punto Pelota, donde ha demostrado temple y clase, pero es en Canal+ y la SER donde más y mejor puede exponer sus virtudes. DB

14. Álvaro Benito

Cuando Álvaro Benito no revoluciona las hormonas de las adolescentes emo al frente de su banda Pignoise se dedica a exponer buenos análisis futbolísticos en el plató de Punto Pelota. Y toda la pinta de canalla, golfo y follador que tiene cuando se sube a los escenarios se transforma en sentido común, raciocinio y coherencia cuando analiza la actualidad del Deporte Rey. Convertido en un islote de lógica y contención en un océano de talibanes, Benito no tiene reparos en reconocer los méritos del rival ni en plantear autocrítica madridista, y ese punto de equilibrio entre la pasión y la razón es lo que le da valor como tertuliano. Cae bien a culés y madridistas y aunque lleva tatuajes y le peina Miguel Durán, su figura evoca a la del yerno que querría toda suegra. Zen y siempre comedido, el único volcán en la vida de Benito es el que provoca la vibración de su teléfono móvil cuando el cantante recibe mensajes de sus groupies proponiendo plan. DB

13. Frédéric Hermel

Frédéric Hermel llevaba bigote irónico mucho antes de que los hipsters lo adoptaran como icono estético de su look. Y Frédéric Hermel, Fede para sus amigos catalanes, ya hablaba del ‘fin de ciclo’ mucho antes de que el FC Barcelona se estrellara en Europa contra el Bayern de Munich y se asumiera en Les Corts la necesidad de un cambio. Nos guste o no, Hermel es un visionario, un profeta en el exilio, un Terminator del futuro enviado por Francia para cambiar el presente y poner las cosas en su sitio. De todos los tertulianos de Punto Pelota Hermel es el que más claro tiene su papel de personaje, showman y entertainer: si hay que cantar el himno del Barça se canta, si hay que pasearse por La Rambla pues se pasea y si hay que reírse de sí mismo a costa del concepto “FDC” pues se hace. La cuestión es estar ahí y ejercer como la gran vedette de la tertulia futbolera de la noche, con solo una condición inamovible: la defensa crónica, cansina y autoparódica de Benzema, también conocido como Paquirrín. DB

12. Julio Pulido

La voz de Julio Pulido engancha más que el caballo tailandés. El día que aparece por Punto Pelota, que suele ser los jueves, lo esperas siempre con una tensión especial, porque es abrir la boca y salirle esa entonación en una octava aguda, pero en tonalidad menor –así como triste–, que debe ser como aquel canto de las sirenas, irremisible y fatal, que casi se lleva por delante a Odiseo. Forjado en la escuela de José María García, algo así como la academia de “La Chaqueta Metálica” para futuros soldados de la alcachofa o la crónica a pie de césped por la que también pasaron otros insignes como Paco García Caridad o Pipi Estrada, actualmente ocupa el cargo de editor de contenidos en Deportes Cuatro. Eso significa que no sale en pantalla –nos tenemos que tragar a Los Manolos, Nico Abad y esa jauría–, y por eso sus aportaciones en Punto Pelota son tan valiosas, por raras y dosificadas. Máximo abonado a la frase comodín “¿pero cómo puedes decir eso?”, siempre a gritos y con deje de indignación mezclado con incredulidad, su discurso es ambiguo: no aporta información fiable, se le intuye colchonero, aunque le puede más el antimadridismo rabioso, y por eso sirve como fiel soldado de infantería. Y todo esto es información, no opinión. JB

11. José Antonio Martín, “Petón”

Defendió en su juventud la zamarra rojiblanca y, una vez colgadas las botas, este periodista transmutado en jugador canchero recuperó el verbo y la pluma para pasear por las redacciones y las cabinas de transmisión un estilazo de castellano rancio, como de González Ruano –el escritor favorito del directivo madridista Pardeza– o Francisco Umbral. Si quieren comprobar su prosa años 60 sólo hay que leerle en As, o hacerse con su libro “El Fútbol Tiene Música” (Corner, 2011), que son viñetas de balompié que bien pudiera haber escrito el mismísimo Conde de Foxá, aunque es mejor escucharle hablar con esa prosodia templada que, de vez en cuando, alza el tono con autoridad. Algunos le descubrieron en las retransmisiones de la Premier de La 2, adelantándose en pedantería al mismísimo Juanma Lillo, y a veces ahí sigue –memorable vendida de moto al más puro estilo parabólico el otro día en el Tahití-Nigeria de la Confederaciones, hablando del fútbol de Oceanía como si fuera el Calcio–, aunque lo mejor es pillarle en Punto Pelota combatiendo a pecho descubierto por el Atleti contra las hienas madridistas. Hay muchos periodistas colchoneros con carné que aspiran a tener la voz cantante en el Manzanares –Uría, Matallanas, Miró, el inefable Manolete–, pero sólo es Petón, un Valdano a lo Chapí, el que sabe hipnotizar con sus armas barrocas. Máxima adicción hacia este hombre, oigan. JB

10. Juanma Rodríguez

Parece salido de una película de Berlanga. Incluso lo veo como posible personaje secundario de Torrente. El retrato robot del español medio en épocas pasadas, pero trasladado a la España del siglo XXI. Juanma Rodríguez, al que podemos ver en Futboleros y escuchar en la Cadena COPE, es el tertuliano ideal: los madridistas se debaten entre la idolatría o el sonrojo y los barcelonistas estamos encantados de odiarle. Traducido: diga lo que diga, hable lo que hable, sus opiniones, basadas en un hooliganismo de brocha gorda que no difiere ni mejora un ápice el comentario futbolero de tasca, siempre provocan reacciones airadas. Y en los tiempos que corren no hay mejor garantía para mantenerlo en nómina. Si a todo esto le sumamos un talento innato para la escenificación –ese santoral que le tapa medio cuerpo–, ademanes de humorista –sus intervenciones en italiano cuando el Milán tumbó al Barça en la ida de octavos de final de la Champions League ya son un hito– y esa capacidad manifiesta para dar rabia, queda claro por qué estamos a favor de Juanma Rodríguez. DB

9. Santi Giménez

Como también sucede en la política o el papel couché, en la prensa deportiva no abundan los lobos solitarios que dicen exactamente lo que piensan, caiga en el tejado que caiga la pelota. El periodista catalán Santi Giménez, al mando de la delegación barcelonesa del diario As, es uno de ellos. Ocurrente, cabrón –en el buen sentido de la palabra– y avispado, como también demuestran sus tuits, Giménez tiene el punto justo de rock’n’roll para darle otros aires a la figura del tertuliano futbolero, empeñado en desmitificar todo esto, darle aires de normalidad del fútbol y los futbolistas y dejar en un segundo plano la tertulia espectáculo. Podemos escuchar sus reflexiones, habitualmente provistas de mala baba, en la SER o en RAC1, en las que ejerce una defensa del Barça con sentido común e ironía callejera y en la que lleva a la máxima expresión aquello de que a la hora de repartir cera lo importante no es tanto repartirla como repartirla bien y con sentido. DB

8. Roberto Gómez

Lo de Bob Gómez es otro nivel, así de sencillo. Cuando esta bestia se sienta en una tertulia puede suceder cualquier cosa: lo más habitual es que comente el último pregón de fiesta de pueblo al que le han invitado, o lo que ha pasado esa misma tarde en los toros –del mismo modo en que hay quien sigue a José Tomás de plaza en plaza, él es acérrimo de Alejandro Talavante, al que ha visto cortar más orejas que Dolph Lundgren en “Soldado Universal”–, y de vez en cuando, si el giro de la conversación lo permite, habla de fútbol. Bob es un hombre de una experiencia alargadísima con muchas conexiones en los despachos del Bernabéu, con un teléfono que echa más humo que el de un colaborador de “Sálvame”, siempre rebosante de mensajes, pero curiosamente eso no se traduce en exclusivas, sino en falsos rumores, informaciones incompletas y alguna que otra metedura de pata enternecedora, como las que también se pueden leer en su contra de Marca. Últimamente se le ve más en TVE que en el plató de Futboleros, lo que le permite llevar una discusión más civilizada, y quizá sea lo mejor, porque lo suyo no es ser un hotentote violento a lo Inda o Látigo Serrano. Ante las fieras, Gómez sale perdiendo pero, eso sí, sin que se le descomponga el gesto. Sólo suda un poco. JB

7. Josep Maria Minguella

Hay semanas en las que vemos y escuchamos más a Josep María Minguella que a nuestras madres, jefes o parejas. Y no una o dos. Unas cuantas. En esto de la tertulia y la ubicuidad mediática don Josep Maria nos come la oreja de forma insultante. Habitual de la Cope, Catalunya Ràdio, Esport 3 y muchos otros medios por los que asoma la cabeza puntualmente, este empresario barcelonista cambia la partidita de domino del bar o las mañanas de club tostándose al sol por los platós y los estudios de radio, donde se siente casi más cómodo que en el sofá de su casa. Años ha se le invitaba en calidad de representante de jugadores para hablar de fichajes, mercado, traspasos y demás variantes del oficio; hoy te puede hablar por igual de Neymar, de la zona 2-3 de Xavi Pascual, de doping, de Shakira, de la selección de Tahití o, cómo no, de la servilleta con la que se estampó el contrato de Messi, indudablemente su gran clásico, su particular “Thriller”, “Born In The USA”, “Satisfaction” o “Like A Virgin”. El bis que siempre le pide el respetable. DB

6. Alfredo Duro

Sólo un genio podría haber visto que Alfredo Duro era ideal para las tertulias. Ese genio se llama Alfonso Arús, que le rescató cuando se estaba muriendo de asco en las oficinas del Getafe. Así, este cordobés adicto al punk –le molan bandas tan distanciadas en el tiempo como Sex Pistols y Arctic Monkeys, y más grupos del palo, y cuando puede se escapa al FIB–ingresó en la familia de ‘El Rondo’ y poco a poco fue ganando terreno en el circuito con un arma difícil de contrarrestar: una mordiente asesina, una dicción chunga acompañada de palabras callejeras, algo así como el equivalente a Raúl del Pozo en el comentario político y a Quico Matamoros en las cosas del cotilleo. Duro tiene un lenguaje ídem, imparte un léxico violento repleto de expresiones tipo ‘macho’ o ‘acojonante’, y defiende su posición con una entereza que no es exactamente la del perro de presa, sino la del bloque de granito impenetrable, lo que le convierte en el Pérez-Reverte de la prensa deportiva, una voz chapada a la antigua que no tolera ni un solo troleo con retintín, porque para chulo él y su pirulo. Su traspaso de septiembre, de Futboleros a Punto Pelota –Pedrerol, hábil como un Maquiavelo, le robó la joya de la corona a Marca TV–, fue el equivalente en tertulias al caso Figo. JB

5. ‘Lobo’ Carrasco

Los análisis futbolísticos de Lobo Carrasco son como un trip de LSD: sabes cómo empiezan, nunca sabes cómo ni dónde acaban y, sobre todo, es absolutamente imposible recordar su contenido pasadas unas horas. Su forma de hablar y sus pensamientos son tan enrevesados, laberínticos y barrocos que lo mejor que podemos hacer cuando toma la palabra es dejarnos llevar y disfrutar del viaje. Ácido de primera calidad. Dice el ex jugador del Barça que él “se debe al balón”, y de ahí parte una filosofía deportiva obsesionada con el juego vistoso de toque, la triangulación y el estilo Barça. Hay días en que su discurso parece una falsificación china de Jorge Valdano y su estela no brilla en Punto Pelota; pero hay días, los mejores, en que sus compañeros de tertulia, desquiciados por el surrealista cariz que adquieren sus teorías, bajan los brazos y ceden ante el martilleo de sus pensamientos, y es entonces cuando se produce el milagro televisivo: sus careos con Paco Buyo valen por toda la filmografía de Fernando Colomo. En el universo de los analistas pomposos, cargantes e indescifrables Juanma Lillo es el Rey, sí, pero Carrasco es nuestro negrata. DB

4. Siro López

El primer recuerdo que muchos tenemos de Siro López es el de sus magníficas retransmisiones de baloncesto para José María García; el último, su imagen con un ojo ensangrentado después de protagonizar una pelea con Fernando Burgos para defender a José Mourinho. Este periodista gallego de la vieja guardia pretoriana del Butano es un buen ejemplo para ilustrar una idea: nunca es tarde para convertirse al hooliganismo enfurecido. Ya como director de deportes de Telemadrid empezó a forjar un personaje que ha acabado estallando en toda su magnitud en Punto Pelota: entre peleas con Pedrerol, acalorados beefs con media plantilla de colaboradores del programa, exclusivas que nunca se han cumplido –sus idas y venidas con la marcha de Mou son un gag en sí mismas–, apariciones en TV3 con la camiseta de su rival, recaditos nada subliminales para Eduardo Inda, Segurola, Casillas o Diego Torres o hits recurrentes –Guardiola mea colonia, los Dodotis, el canguelo, la Mourinhitis– Siro ha tenido tiempo de convertirse en el representante más férreo del antibarcelonismo y en el primer objetivo televisivo de los culés cada vez que el Real Madrid palma en Europa o en la liga. DB

3. Tomás Roncero

Decir algo nuevo a estas alturas de Tomás Roncero es una tarea más difícil que hacerle renunciar a antigüedad como abonado del Real Madrid –sumando años para conseguir la insignia de oro y brillantes–. Roncero, el enfant terrible de las tertulias, es posiblemente el hombre más bregado en estas lides que existe en todo el circuito: lleva años acudiendo religiosamente a todos los saraos dialécticos, incluso en territorio hostil –ha frecuentando TV3, lidiando cual gladiador contra los leones blaugranas y saliendo vivo del trance–, y son estas tablas las que le han convertido en estrella y motor de Punto Pelota, donde reina a sus anchas a partir de la madrugada, siempre con su atuendo decorado con algo del club de Chamartín –un pin, una pulsera blanca, un polo– o, en su defecto, la bandera de España o los colores de la peña de Toñín el Torero. Roncero es un mastín que no suelta su presa y la machaca: un rodillo, una apisonadora, un martillo pilón que a la que huele sangre va a degüello siempre sacando las vergüenzas del rival –les quiere ahí y que no se echen atrás; topics favoritos: el pisotón de Hristo a Urízar, el cochinillo del córner del gol sur el día de Figo, los lapos de Leo, las fanfarronerías de Laporta, el 4-1 en la última liga de Schuster, etcétera– y nunca reconociendo las propias miserias, excepto cuando el Madrid recibe una paliza de órdago, que es cuando va al programa con el gesto marchito, solloza, chilla, se compunge y al día siguiente, ya olvidado todo, vuelve a sacar pecho. En estos duelos, es el verdadero coloso. Si eres del Madrid, es tu dios, y si no lo eres, también. JB

2. Ramon Besa

Besa tiene algunos haters –que son los exactos equivalentes a los que tiene Diego Torres Romano en Madrid, los que no quieren leer las verdades del barquero, las diga Agamenón o su porquero–, pero esta muchedumbre ciega sólo puede tener un mísero argumento para atacar al hombre fuerte de El País en Barcelona: su estrecha amistad con Pep Guardiola, fraguada cuando la patum de Santpedor era jugador, y cultivada con los años. La cosa es más rabia y envidia que otra cosa: Besa es un periodista informadísimo que se sabe las interioridades del lo que ocurre en Les Corts y Sant Just Desvern con más detalle incluso que el presidente del club, y que además aplica un método analítico depurado, mucha sensatez y la habilidad para dar siempre con la palabra exacta. Para los culés de bien es uno de sus faros: critica cuando hace falta, aplaude cuando es merecido (incluso al rival) y sus palabras se leen como si fueran el Talmud para un judío, en tanto que palabra de Dios. En la radio –habitual en Catalunya Ràdio y, lógicamente, la SER (Prisa a tope)– es idéntico: verdades como puños lejos del forofismo barato, con los colores muy bien identificados, pero sin acudir ante el micrófono con el carné de socio entre los dientes. JB

1. Santiago Segurola

El tertuliano favorito de tu tertuliano favorito, Santiago Segurola es de esas voces que paran el mundo cuando hablan. O casi. Novias, mujeres, madres o hermanas saben lo que significa eso: cuando lo cazas en alguna tertulia radiofónica –se prodiga en Onda Cero, Radio Marca o RAC1– no admites ni una sola interrupción, no sea que te estés perdiendo alguna reflexión sobre la crisis del Barça o alguna rajada perfectamente argumentada de Mourinho con la que puedas tumbar a tu vecino de barra al día siguiente. Si el que habla es SS, como si se está quemando la casa. Eduardo Inda, Siro López o Josep Pedrerol juegan a los dardos con una foto suya, señal inequívoca de que este periodista bilbaíno de léxico ajustado, notables gustos culturales y filias futbolísticas muy pronunciadas –la ecuación Cruyff-Valdano-Bielsa-Guardiola va a misa– no es profeta en su entorno laboral: en la golden era de Inda al frente de Marca –la de “Estás despedido, Manolo” y tantas otras portadas memorables– ejercía como subdirector pero más bien parecía un enviado del diario As. Acumula fans incondicionales y, desde su oposición contundente al Reich mourinhista, enemigos con carnet, pero muy pocos cambian el dial cuando abre la boca. DB

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