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2010 in review

#top 50 Eps 2010, parte I: del 50 al 21

#top 50 Eps 2010, parte I: del 50 al 21Este año inaugurábamos una sección de crítica de maxis en PlayGround y a lo largo de los días hemos ido seleccionando y reseñando algunos de los lanzamientos más potentes en formato breve –principalmente, en 12”– puestos a disposición de DJs y melómanos de todo signo. Ahora, ha llegado el momento de hacer balance. Aquí arranca una lista de los 50 EPs más sólidos del año según el criterio de quienes hacemos esta publicación. Comenzamos con la primera parte, que cubre de los puestos 50 al 21.

50. Vainqueur: “Ranges” (Scion Versions) El sonido envolvente de Vainqueur siempre se ha considerado como una de las cotas altas del eje estético instaurado por Basic Channel, y las dos tomas de “Ranges” son un feliz reencuentro. La cara B, “Ranges - Theme”, es más bombeante, tiene el aliento del dub jamaicano en el cogote a la manera de Rhythm & Sound, pero “Ranges - Expanded” obra la magia de los viejos cortes de Vainqueur: la textura afilada, de color gris metálico, el sonido flotante que cae como lluvia ácida. No es el regreso más sonado del año, pero sí una reaparición de culto a la altura de la leyenda. Javier Blánquez

49. Kenton Slash Demon: “The Schwarzschild Solution Part 1 & 2” (Tartelet) La trilogía “The Schwarzschild Solution” es un progreso sustancial en el sonido de KSD, tiene voces diabólicas y vocoderizadas sumadas a una compresión de sonido –entre el electrohouse, el trance y el techno punzante– que recuerda a lo que hace años hacían The MFA pero en versión menos épica. Causará estragos, levantará sobacos al cielo. Su originalidad es cuestionable, pero no su efectividad: éste es uno de los mejores vinilos de la cosecha tech-house de esta temporada. JB

48. Laurel Halo: “King Felix EP” (Hippos In Tanks) Intento encontrar referentes en los que apoyar una reflexión sobre la creación musical de Laurel Halo y no me salen. Mejor dicho: sí me salen, pero no me acaban de resultar del todo válidos, por obvios. Su música tiene de todo menos un resultado obvio. Comparte aspectos con el dream pop, pero lo que ella hace no es en absoluto una reinterpretación de bandas como His Name Is Alive. Tampoco es una afiliada más al hypnagogic pop, ni una guerrera de la nueva música new age. Ni mucho menos quiere que su música sea bailable, pero lo curioso del caso es que hay un poco de todo eso en sus canciones. Ronald Fritze

47. Ill Blu: “Bellion / Dragon Pop” (Hyperdub) Los ritmos de percusión intensa, orgánica, tropical, ya han dejado su sello en las calles, y ahora es el turno de abrirle camino al dúo Ill Blu, uno de los equipos de producción más sólidos de la escena funky en curso. Han tocado el mainstream con éxito –han remezclado “Parachute”, de Cheryl Cole, y también “I Feel Better”, de Hot Chip–, pero a la vez se distinguen por un sonido carnoso, seco y muy tribal que es exclusiva absoluta del underground. Este 12” marca un silencioso punto de inflexión en la evolución del funky entre el público ajeno a este sonido. Ellos pueden acabar por conquistar ese público que todavía se le resiste a Scratcha DVA. Claude T. Hill

46. Fulgeance: “Glamoure EP” (Musique Large) El nivel de depuración que alcanza el productor francés es fascinante, aunque no tendría por qué serlo porque lo suyo es simple sentido común: una vez tienes una pieza que es perfecta, redonda, publícala; nunca saques a la luz esbozos o fragmentos de sonido de los que no estés plenamente convencido. Aquí son cuatro muescas de su talento las que Fulgeance nos ofrece: de “Glamoure” al caos jazz de “Vengeance”, Fulgeance demuestra que él crece como artista y que su música evoluciona de una manera lógica y atenta al presente. Quizá sea uno de los beatmakers más en forma del momento, incluyendo la Europa continental, Japón, Gran Bretaña y la costa oeste de Estados Unidos. RF

45. Elgato: “Tonight / Blue” (Hessle Audio) Tanto “Tonight” como “Blue” buscan añadir algo nuevo a unos lenguajes que ya tenemos perfectamente asimilados. “Tonight” es la opción más funky, la que más se parece a Lil’ Silva, Don Daneeka o DVA, aunque hacia el final Elgato añade ese matiz luminoso –como si le hubiera echado una mano Joy Orbison– que le libera de la tiranía de la fórmula. Mucho más emocional, es “Blue”, que utiliza las voces de chica, troceadas y apasionadas, como si fueran suspiros de amor. Éste es uno de esos 12”s que no cambian las reglas, pero que hacen mejor tu vida. CTH

44. V.I.V.E.K.: “Feel It” (Deep Medi Musik) “Feel It” suena a thriller galáctico en Arabia, a colonización paquistaní de planetas lejanos, suenan al disco que Digital Mystik nunca grabaron para Skull Disco. No pertenece al presente: es una obra de dubstep mayúsculo en un universo paralelo, ejemplo de cómo pudiera haber sonado el dubstep si, en vez de evolucionar hacia el pop, el ambient o el house, hubiera evolucionado hacia sí mismo, hacia su estómago y su corazón. Una experiencia intensísima en cuatro cortes planchados en plástico gordo que puede durar hasta 45 minutos más con el cd-mix de regalo que viene incluido en el pack en vinilo. Discos como estos son los que te llenan y luego te desbordan. JB

43. Kangding Ray: “Pruitt Igoe” (Raster-Noton) En “Pruitt Igoe” Kangding Ray se adentra en el complicado universo del avant-techno y vincula sus intereses estéticos a otro productor estrella de Raster-Noton, Byetone. Las dos tomas de “Pruitt Igoe” –la primera con la coletilla “Rise”, la segunda subtitulada “Fall”– son maniobras en los límites exteriores del 4x4, ejercicios de techno de vanguardia que, como sólo podía ocurrir en un sello tan interesado en el diseño contemporáneo y la arquitectura como el berlinés, se inspiran en la construcción y demolición posterior (entre los años 50 y 70) del complejo urbanístico Pruitt Igoe en San Louis, considerado como uno de los mayores fracasos de la arquitectura moderna. RF

42. Becoming Real: “Fast Motion” (Ramp Recordings) Los cimientos estéticos sobre los que se sostiene el discurso musical de Becoming Real pueden llevarle a ser uno de los nombres clave de este 2010: no inventa nada, pero redefine muchas aproximaciones al beat abstracto con variaciones geométricas que suenan originales y atrevidas. Como si lo suyo fuera una adaptación inglesa del sonido skweee escandinavo –es decir, cubismo rítmico con los pies en el funk, las caderas quebrando ritmos de hip hop y las manos delineando melodías esquizoides propias de un videojuego primitivo–, Becoming Real hace todo lo posible para ser el equivalente lento, educado y envolvente de su paisano y compañero de sello, Zomby. JB

41. Pantha Du Prince: “Lay In A Shimmer” (Rough Trade) En su mejor versión, Pantha Du Prince esconde las melodías –que son frágiles, como siempre– entre una maraña de 4x4 atomizado y con amortiguación y una constelación de ruidos que tienen textura de piedra, agua, niebla y bosque. La música continúa sonando tan embriagadora como siempre, en ese punto intermedio entre la dulzura y la oscuridad, y aunque no tenga el valor añadido de una remezcla de algún productor de moda –como en vinilos anteriores tuvo la colaboración de Efdemin–, para mí es suficiente así. Me gusta este 12” porque es Pantha Du Prince en estado puro y sublime. Richard Ellmann

40. Rustie: “Sunburst EP” (Warp) No nos consta que existiera el dubstep con referencias al metal ni tampoco el wonky sinfónico, pero aquí tenemos (¡bien!) el primer ejemplar conocido de un género no-existente, barroquista y aspaventoso, del que Rustie es representante máximo y dios omnipotente. Los cinco temas se despachan en 14 minutos, con una rapidez incontrolable, con dolor de cervicales de tanto mover el cuello arriba y abajo (también con dolor abdominal de los retorcijones), con el brazo en alto, la mano abierta, los dedos índice y meñique dibujando unos orgullosos cuernos. Material inflamable, peligroso, duro, joven, kitsch, radioactivo: sólo Rustie podía hacerlo. Dobla la rodilla ante él. JB

39. Solar Bears: “Inner Sunshine EP” (Planet Mu) Aquí tenemos a Solar Bears, dúo irlandés con orígenes en Dublín y Wicklow que no son exactamente folk, como tampoco son exactamente space, pero que saben tomar lo mejor de ambas aproximaciones para dar con una fórmula que reinvente la rueda de la música flotante. Señalados como la gran esperanza de la nueva música post-baleárica, este EP da motivos para confiar en su poder de convicción hipnótica. Tienen mucho de Canterbury en cómo rasguean las guitarras, con ese giro complicado que se oye en la nota final – “Trans Waterfall”, “Photo Negative Living”– y cubren la cuota contemporánea con una serena y permanente capa de ambient. JB

38. Throwing Snow: “Un Vingt / Cronos” (Ho Tep) Ho Tep inicia su andadura con dos cortes firmados por Throwing Snow, artista debutante que tiene el mismo aprecio por el detalle y la horizontalidad que las vacas sagradas de la actual fisura post-dubstep, James Blake y Mount Kimbie: acordes espaciosos y delicados, desgranados en escalas elaboradas y con aureola nocturna –como de soft jazz–, que chocan con breaks irregulares prestados por el 2step y esos susurros femeninos que tan bien quedan en esta escuela de sonido post-Joy Orbison. Si es a esto a lo que llaman progressive dubstep, sin duda quiero más. CTH

37. Roof Light: “What Makes You So Special” (Highpoint Lowlife) Este single es la crónica de una evolución sin moverse del eje del dub acuoso, pero girando hacia el dubstep y enriqueciéndolo con nuevas influencias dentro de lo que de forma unánime se considera “un sonido elegante”. Las cuatro pistas sin título de “What Makes You So Special” se abren al future garage –corte A1– y al 2step old school con la influencia directa de Todd Edwards en el recorte rítmico de las voces de diva –corte B1–, mientras que los dos restantes buscan un golpeteo más pausado y rodean el break y el bajo con un pulso exacto de samples de música disco (siempre rebajados en su tempo). Imaginen, pues, un tema de Pangaea editado por Mark E y ahí lo tienen, original y fresco. JB

36. No Fun Acid: “This Is No Fun Acid 2” (Not Not Fun) Puede parecer que lo de Carlos Giffoni –dueño del sello No Fun y uno de los broncas neo-ruidistas con más cartel de la escena internacional, ahora bajo su nuevo alias No Fun Acid– es algo nuevo, pero en realidad no lo es: el acid en su estadio más primitivo ya era así, crudo y desballestado, organizado a partir de una 303 sin domesticar y una caja de ritmos que, en más de un momento de esta larga pieza, sencillamente desaparece dejando la bassline suelta y a pelo, taladrando el tímpano a base de bien (algo en lo que estamos a favor, cabe decir). Y sin bien no es algo nuevo, No Fun Acid al menos destierra la orientación bailable y se centra en la cuestión de las texturas y las ondulaciones: abrasivas como el salfumán, muy peligrosas para oídos delicados. JB

35. Kowton: “Basic Music Knowledge” (Idle Hands) Inglaterra se le quedaba pequeña a Joe Cowton. Su curiosidad le estaba llevando a Detroit. Escrutaba las largas notas sobre las que se edificaba una armonía sencilla que llevara la firma de Kenny Larkin. Miró al reflejo de Detroit en su propia ciudad, Bristol, y en la vecina Londres –Kirk DeGiorgio, The Black Dog–, y comenzó a producir música que ponía en relación directa el dubstep neblinoso post-Burial con el intelligent techno primitivo de sellos como Irdial con mejoras añadidas: “Basic Music Knowdlege” es techno-soul o la mezcla de G-Man y Michael Jackson con una caja arrítmica que podría haber firmado Pangaea, mientras que “Hunger” sería la improbable cópula entre Sleeparchive y Untold. CTH 34. The Bug: “Infected EP” (Ninja Tune) La ciudad a oscuras. Lluvia todavía por secarse en el asfalto. Parpadeo de semáforos. Una carrera furtiva. Sirenas en la distancia. Toda la obra reciente de Kevin Martin es la pura representación sonora de esa imagen, la de un Londres agreste en el que, como en los tiempos del Destripador, hay una posible amenaza tras cada esquina. Cuando se transforma en The Bug lo que aflora es un sentido depurado de la violencia y la energía contenida. Este doble maxi es un lujo para los fans, un regalo a todo color (y con el gramaje adecuado para que los bajos sacudan las paredes) en el que van condensadas todas las imágenes de decadencia urbana que asociamos a su autor. CTH

33. Lone: “Once In A While / Raptured” (Werk) Once In A While” es la muestra de que Lone es mucho más que un forajido del dubstep o un beatmaker emo: Matt Cutler hace suyo el eslogan que lucía el título de su último álbum ( “Ecstasy & Friends”) y ha diseñado aquí su homenaje a los good old days, cuando la música de baile era amor de noche, primero en forma de tech-house que pone la piel de gallina y luego en plena sintonía con el revival proto-2step que se vive en los fogones del underground en estos momentos ( “Raptured”), consolidando el giro 4x4 con voces soul y sintetizadores acuáticos que avanzó en “Pineapple Crush”, el estreno de su propio sello, Magic Wire Recordings. JB

32. oOoOO: “oOoOO” (Tri Angle) Cuando ya nos habíamos acostumbrado a manejar la etiqueta witch house, viene oOoOO y pone sobre la mesa una variante: witch disco. Donde se suponía que tenía que haber tremendismo y vísceras, onda oscura y un poco de cuero, Christopher Dexter Greenspan ha añadido a su sonido influencias del italo y el sonido balearic, guitarras mediterráneas, palmas boogie y voces de sirena de playa en “Hearts”y “Sedsumtings”. Con esto habría suficiente para diagnosticar un estado de gracia en la escena witch house, pero en realidad de lo que se está avisando es del imparable progreso del propio oOoOO. JB

31. Downliners Sekt: “We Make Hits, Not The Public” (Disboot) Segundo capítulo en una trilogía de EPs que se inició con “Hello Lonely, Hold the Nation”en junio, éste es el material más sorprendente e inesperado de D-Sekt en mucho tiempo porque el formato de banda post-rock desaparece para diluirse en pura electrónica líquida. Lo que permanece es la capacidad de abstracción, de sonar a una realidad alternativa. Aquí ya no es un equilibrio de fuerzas entre el rock digital de Radian, la IDM escarpada de Autechre y los beats tallados con precisión de joyero de cualquier beatmaker californiano, sino un paso adelante hacia una estética que a Downliners Sekt les queda a la perfección: la de la melancolía urbana, la de la música crepuscular que acentúa el ángulo siniestro de las construcciones arquitectónicas. JB

30. Delia Gonzalez & Gavin Russom: “Track 5” (DFA) En “Track 5” nunca hay un beat marcado, nunca se cruza la frontera con la música disco –y sí se entra en terreno krautrock propio de Ash Ra Tempel y la etapa de finales de los 70 de Tangerine Dream–, de modo que la inclinación obsesiva de la música se mantiene inmaculada, sólo que con un vaivén metronómico mucho más urgente, más estresante, como una versión con prisas de la banda sonora de “Risky Business” (y la clásica guitarra eléctrica desperdigada, hacia el final, que popularizara Edgar Froese). Tras una eternidad sin editar nada juntos, Delia y Gavin han vuelto a lo grande. JB

29. DJ Nate: “Hatas Our Motivation” (Planet Mu)

DJ Nate es un creador virgen, incorrupto, que no ha entrado aún en contacto con el bloque principal de la música electrónica, que ha estado creando con libertad, sin ningún objetivo más allá del de hacer bailar a sus vecinos –la técnica conocida como footwork– y que nos enseña aquí algo raro de encontrar: una bocanada de aire fresco como años atrás fueron el ghetto-tech, el drill’n’bass o el jumpstyle y que tanto da si es un estilo efímero como duradero en el tiempo. DJ Nate está renovando los estatutos de relación entre hip hop y house y eso sólo puede ser una noticia buenísima, maravillosa. JB

28. Sepalcure: “Love Pressure” (Hotflush Recordings) El año pasado Joy Orbison reinó, y en este 2010 ya está erigiendo un linaje que perpetúe sus logros. Esos bajos neumáticos, esas voces preñadas de deseo que salen de viejos discos garage, esa niebla densa que recubre los breaks, ese brillo apagado de luz que se filtra entre nubes de otoño: Sepalcure es una consecuencia directa del sonido del wonder kid londinense y no tendría ningún sentido intentar esquivar el parentesco. “Love Pressure Ep”, con su trasfondo house calcado sobre una plantilla de dubstep al estilo de Burial, suena como el apéndice a un clásico reciente e indiscutible como “Hyph Mngo”. JB

27. Velour: “The Velvet Collection” (Night Slugs) En “The Velvet Collection” hay poco 2step y más Ibiza, pocas voces de helio recortadas en pedacitos y más energía jacking. Hay hombreras y bigotes. Es decir: independientemente de quién sea el responsable (Julio Bashmore y Hyetal, se dice), su valor es grande. Sus cuatro temas indican una experiencia en varios frentes admirable. Los títulos son precisos y cachondos ( “Booty Slammer”, “Kick It Till It Breaks”, “The Scent Of Romance”), dando impresiones de equilibrio entre lo sexy y lo explícito, entre la seducción y el fornicio. Breaks, notas brillantes, cajas tropicales, melodías glossy, bajos que revientan, melodías casi aphextwinianas. RE

26. Jamie Woon: “Night Air” (Candent Songs) Lo bueno de Woon es que en su registro expresivo no necesita remontarse hasta el blues-rock o la canción de autor de los sesenta, sino que basa su songwriting en las experiencias y las sensaciones del Londres contemporáneo, más abierto al futuro, y no desconfía de la tecnología. Su guitarra siempre está unida a un rack de efectos, no rechaza la electrónica a pesar de partir de un tipo de canción al que le pesa demasiado la historia (ojo a los créditos, porque co-produce William Bevan: ¿les suena este nombre?). Como hace un tiempo pasaba con “Wayfaring Stranger”, con “Night Air” el pequeño Woon hace lo suficiente para encandilar y ofrecer confort en una canción que muestra su potencial como compositor e intérprete. RE

25. Pional: “A Moot Point” (Hivern) El año 2010 está reservado para Miguel Barros: su proyecto Pional desarrolla un house circunspecto con armonías vocales a lo Philip Glass y ritmos cíclicos hipnóticamente lentos que ya ha empezado a andar en forma de vinilo limitado a 500 copias –funda negra, pintada con oro–con remezclas de Rebolledo y Basic Soul Unit. Lo mejor de “In Another Room”, el tema central de “A Moot Point”, es la tensión con la que se desarrolla, sigiloso y como agachado, un house de primera hora con proyección casi progresiva y un enternecedor toque deep (¿o es pop?). JB 24. Ninca Leece: “Feed Me Rainbows” (Thesongsays) Muchas otras “chicas del tech-house” producen tracks y los pinchan, pero sus corazones no laten de pasión, son incapaces de emitir esa fragilidad emocionante que sí se encuentra en “Feed Me Rainbows”. Aquí podríamos estar ante un recambio generacional, algo que ya apuntaba su álbum previo – “There Is No One Else When I Lay Down And Dream” (Bureau B, 2010)– y que confirma su incursión en Thesongsays, el exquisito sello de Bruno Pronsato. El tema titular se alarga durante diez minutos y nunca pierde la compostura: es delicado sin interrupción y se percibe en él el “toque Pronsato”: se repite el patrón principal sin prisa, sin apenas variación, y de esa insistencia férrea en sonidos livianos nace un tipo de inflamación emocional explosiva. RE

23. Jacques Greene: “The Look EP” (LuckyMe) A juzgar por el buzz, “The Look” puede convertirse en una de las galletas más demandadas de los próximos meses. Tanto la canción homónima como “Holdin’ On” son material indispensable para cualquier maleta que juegue a la exquisitez del house. Dos himnos de la hora zulú del club – circa 3 a.m.– capaces de hacer moverse hasta a la señora de la limpieza a base de rítmica altamente contagiosa y reminiscencias sintéticas a base de maquinaria analógica. Voces suntuosas laminadas que encajadas con las cajas de ritmos hacen del resultado el banger más elegante que se pueda pinchar a altas horas de la madrugada. Mónica Franco

22. James Holden: “Triangle Folds” (!k7) “Triangle Folds” es el tema inédito de rigor que James Holden ha aportado a su contribución a la serie DJ Kicks. Haciendo honor a su leyenda, el capo de Border Community hilvana más de ocho minutos de techno atmosférico, pulsante, denso y emocional, que a base de drones, secuencias hipnóticas y bleeps burbujeantes llama a la memoria de la electrónica kraut, del bucolismo de los Boards Of Canada más planeadores, y hasta de la escuela minimalista norteamericana. Luis M. Rguez

21. Gold Panda: “You EP” (Notown-Ghostly International) Alguien tenía que proyectar hacia una esfera superior el que ya es uno de los himnos de este 2010 –a medio camino entre el glitch-pop, el fulgor de la estética glo-fi y los breaks de hip hop pasados por una máquina de descuartizar hasta convertirlos en IDM–, y Ghostly recoge el guante con un doble lanzamiento –vinilo y digital– que expande la idea original y dejándose fuera la cara B del 7”, “Before We Talked”, añadiendo un tema nuevo, “Peaky Caps” y, en la cara B, dos remixes, uno firmado por Seams –nuevo valor en esta línea IDM post-Border Community– y otro por Osborne, que se lleva “You” con acierto a territorios lindantes con el deep house. JB

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