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Los estilismos de San Miguel Primavera Sound, a examen

Más allá de la música, está la gente. Y la gente que va al festival es muy personal en su forma de expresarse. Analizamos el estilismo detectado en el Fòrum

Analizamos lo visto en San Miguel Primavera Sound en materia de estilismo: qué se lleva, qué se calza, qué complementos acompañan, y el por qué de todo esto. Porque el negro, los tatuajes o los tacones tienen una explicación.

Es extraño y salvaje, pero verdad: España y media Europa se hunden mientras docenas de miles de personas se entregan estos días a un hedonismo sin rastro de preocupación. Será por la crisis o ese catastrófico paro juvenil, pero lo cierto es que este año el estilo low cost (menos producido, más imperfecto y relajado) se impone al uniforme hipster impoluto que en los últimos años había impregnado el festival.

Para entendernos: si hace tres años la mitad de los chicos iban vestidos como clones de Vampire Weekend (mocasines, tonos pastel, Hamptons), este año gana por goleada el no-estilo de Grimes, menos domesticado, más rudo y abierto a la improvisación. En el concierto de la canadiense Claire Boucher se vieron muchos outfits que lindaban en lo ravero, sustitutos del estilismo me-voy-de-picnic pijo de ediciones pasadas. Anarquía versus sofisticación.

Una cosa es que las revistas o los blogs propongan tendencias y otra muy diferente es que las ideas acaben cuajando y siendo asimiladas por el público de a pie. Qué hace que unas lleguen a los armarios de decenas de miles de personas sigue siendo un misterio aunque, claro, las adaptaciones low cost del gran tridente fast fashion (esto es: H&M, Inditex y Topshop) tiene mucho que ver. Los monos, prenda veraniega y festivalera por excelencia –frescos, anchos y extremadamente cómodos– siguen teniendo tirón. Los tops cortos enseña-ombligo, los cropped, también van ganando adeptas, aunque de forma más tímida.

Visto lo visto ayer sobre el ardiente cemento del Fòrum, está claro que la vuelta del peto tejano (tan inocente como en los 90s) ha calado, igual que los creepers, algo más difíciles de llevar pero con numerosísimos (y osados) fans que los calzan en su versión más clásica (la punk) o con plataforma de diferentes colores (herencia más que probable de los que propuso Miuccia Prada hace un par de temporadas).

Los estampados son para el verano. Tras un invierno monopolizado por los topos (los hemos visto de todos los colores y tamaños, y ahí siguen), el universo floral y animal ganan terreno, aunque con alguna que otra variación. Ellas han aparcado los más clásicos Liberty y Vichy por apuestas más juguetonas (vestidos salpicados de pelícanos y otras especies exóticas) y el sector masculino abraza, ya sin reparos, las camisas floreadas de inspiración hawaiana.

La esperada reunión de Refused, la banda de hardcore sueca de inicios de los 90s (separada desde 1998 y de nuevo en la carretera este 2012 de forma excepcional) atrajo a un considerable número de fans del género hasta el Fòrum en la primera jornada del San Miguel Primavera Sound. Así que se vio más negro de lo normal y muchos, muchos tatuajes. Y una avalancha de Vans, la firma que esponsoriza a buena parte del circuito hardcore.

Las gafas de sol, EL complemento festivalero por excelencia. Las Ray-Ban Wayfarer siguen siendo legión, pero cada vez se observan más modelos con formas redondeadas y pequeñas, a medio camino entre el estilo John Lennon y el de David Hockney/ Michael Nyman.

Los eternos dilemas del PS: ¿medias o piernas al aire? ¿Tacones o deportivas? Más de una chica confesaba ayer que llevar tacones el primer día del festival funciona como la perfecta arma anti desmadre: los tacones, incómodos per se, son la excusa perfecta para no emocionarse en exceso el primer día y asegurarse una pronta recogida. Hay que dosificar las fuerzas, chicas. Esto no ha hecho más que comenzar.

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