Listas

Los diez mejores conciertos de San Miguel Primavera Sound

Pasado el festival, es hora de hacer balance. Comenzamos con nuestra selección de los momentos musicales más destacados de la edición 2012.

Momento de hacer balance de San Miguel Primavera Sound y repasar los mejores conciertos de esta edición, los que dentro de unos años recordaremos con una mezcla de emoción y nostalgia. Ha sido difícil reducir la lista, pero ahí van diez.

Ha llegado el momento de hacer balance de San Miguel Primavera Sound y jerarquizar las cosas. Comenzamos repasando los mejores conciertos de esta edición, los que dentro de unos años recordaremos con una mezcla de emoción y nostalgia, como momentos importantes en nuestras vidas –y esperamos que también en la tuya–. Ha sido difícil reducir la lista, pero ahí van diez, organizada en estricto orden alfabético.

Atlas Sound

Atlas Sound no se hizo un Minneapolis en el Primavera Sound, pero su directo estuvo lleno de sorpresas. La primera llegó al principio. Sencillamente ataviado con cazadora y pantalones vaqueros y armado con una guitarra y una armónica deleitó con un “clásico de la música americana”, “Your Cheating Heart”, original de Hank Williams y versionado por artistas como Ray Charles o Elvis Presley. Inmediatamente después ofreció una larga introducción embrujadora que acercó al público al sonido habitual de su proyecto como solista. Emergió al cabo del rato una “Te Amo” que puso la piel de gallina al respetable. Tan compenetrado estaba uno con esta experiencia que cuando recitó “I’ll pretend you are the only one” y apuntó al gentío con el dedo pensabas que la estaba cantando expresamente para ti. Sus canciones mutaron sobre el escenario: “Shelia” sonó menos melódica y dulce, para ofrecer un lado áspero, y el de Atlanta trasteó con “Modern Aquatic Nightsongs”, introduciendo subidas, bajadas y parones y lanzando gritos desesperados. Se mantuvo su prodigioso uso de los efectos de guitarra y despidió varios de los cortes con loops arrojados hacia el público con atronadora potencia. Como siempre, estuvo muy amigable, con algunas frases brillantes (interrumpió “Walkabout” para exclamar como un niño pequeño: “Look, a ship!” o advirtió: “Chicos, no toméis MDMA, no podréis tener hijos”). Genio y figura. Álvaro García Montoliu

Beach House

Era uno de los momentos más esperados del festival y se cumplió el pronóstico. Ni el desamparo del mastodóntico escenario Mini (está claro que no era el marco más idóneo, pero igual de evidente es que cualquier otro escenario, San Miguel aparte, se les hubiera quedado pequeño) supuso un impedimento para lo que fue una de las indiscutibles cumbres emocionales de la edición de este año. Como de costumbre, la puesta en escena de Beach House fue de lo más austera; Alex Scally sentado a la guitarra, un batería y Victoria Legrand y su melena asalvajada en el centro. Rodeándolos, un minimalista pero efectivo juego de luces que jugó a favor del factor embrujo que tan bien dominan. “Wild” fue la puerta de entrada a un setlist que, en su mayoría gravitó entre el reciente “Bloom” y “Teen Dream”. La segunda fue “Norway” y el público ya estaba completamente rendido a sus pies; muchos ojos entrecerrados y bailes circulares que destilaban regocijo. A lo largo de todo el concierto, sonaron impolutos y cristalinos, con un sonido más grande que nunca y con una Legrand estelar que volvió a demostrar que posee una de las voces más evocadoras del pop contemporáneo. Cayeron “The Hours”, “New Year”, “10 Mile Stereo”, “Myth”... y la ensoñación no se rompió ni un solo segundo. Así hasta finalizar con una inconmensurable “Irene” que, por si había alguna duda, corroboró que el trono del dream-pop contemporáneo tiene inquilino para rato. Franc Sayol

Big Star’s Third

Se antojaba histórico, y vaya si lo fue. No sólo era una ocasión única para poder disfrutar del siempre a reivindicar icónico “Third/Sister Lovers” de Big Star, sino para poder ver en un mismo escenario a artistas de órdago como el líder espiritual de Wilco, Jeff Tweedy (el primer ovacionado de la noche al romper el fuego con “Kizza Me”), Mike Mills de R.E.M.(que no soltó la guitarra ni para entonar la grandiosa “Jesus Christ”), el Yo La Tengo Ira Kaplan (en “O Dana”) o el nerd por excelencia, Alexis Taylor de Hot Chip, que, aparte de tocar la pandereta durante las primeras canciones de este sentido homenaje, nos hizo tocar el cielo mientras cantaba “Nightime”. Puestos a escoger dos momentos para el recuerdo me quedaría con la merecidísima ovación que Django Haskins se llevó tras bordar “Holocaust” o ese “Thank You Friends” que todos juntos entonaron como si de un “We Are The World” se tratara mientras agotábamos las baterías de nuestras cámaras fotográficas. La sonrisa con la que todos salimos del Auditori hablaba por sí sola. Histórico no, lo siguiente. Sergio del Amo

Chromatics

Caminando por la zona de público del escenario Pitchfork me di de bruces con un tipo ataviado con la cazadora que luce Ryan Gosling en “Drive”. Para matarlo, vamos. Pero esa imagen definía bien la tremenda expectación que levantó ayer la actuación de Chromatics, reflejo directo del todavía hoy imparable efecto “Drive”: lleno hasta la bandera y entrega absoluta del respetable al son de sus nuevas canciones. Tres consideraciones del bolo: primero, difícil sonar mejor en ese escenario; segundo, en directo su propuesta gana punch y efusividad, como si sus canciones hubieran consumido clembuterol y EPO para incrementar su dinámica y viveza; y por último, qué derroche de personalidad, haciéndose más suyas que nunca “Running Up That Hill”, de Kate Bush, y “Hey Hey My My”, de Neil Young, y defendiendo con convicción de grupo grande su disco-pop noctámbulo. Menudo triunfo. David Broc

Hype Williams

Los que los habían visto en el pasado Sónar ya sabían que los directos de Hype Williams están más cerca de los rituales que inducen al trance que a una actuación musical al uso. En comparación con esa actuación, sin embargo, esta vez sonaron mucho más consistentes (dentro de su implícita dispersión, se entiende). Escondidos detrás de una intensa descarga lumínica dominada por un torrente de flashes epilépticos, Dean Blunt e Inga Copeland protagonizaron uno de los momentos más extrañamente turbadores del festival. Empezaron con proclamas rastafaris y lo que siguió fue una bacanal lisérgica ante la cual cualquier intento de categorización resulta en vano. Del ruidismo desatado pasaban a las melodías de cuna, y del ambient crepuscular al pop opiáceo pasando por el dub enfermizo. Todo ello tejido con graves retumbantes, ritmos dislocados y digresiones vocales deformadas. El resultado fue que, sin saber muy bien lo que estaba pasando, el público acabó inducido y completamente embelesado. Franc Sayol

John Talabot

Ofrecer tu primer directo en el Primavera Sound a las tres de la mañana ante un escenario Ray Ban a rebosar no debe ser tarea fácil. Y eso es precisamente lo que hizo John Talabot ayer. No contento con la magnitud del desafío, el barcelonés propuso un directo y muy “directo”. Es decir, poco laptop y sí en cambio maquinaria analógica y un fuerte componente orgánico; mayoría de percusiones en directo, melodías tocadas a pulso y sorprendente protagonismo del apartado vocal. El resultado fue una actuación que se acercó al formato pop más de lo esperado (parones entre canciones incluido) y que, precisamente por ello, sedujo a un público igual de variopinto al que ha llegado el magnífico “fIN”. Sonaron diversos highlights del álbum como “Depak Ine”, “Oro Y Sangre”, “When The Past Was Present” o “So Will Be Now”, recuperaron “Lover's Tradition” para delirio bailable de los asistentes e incluso presentaron dos composiciones inéditas. Todo ello antes de concluir con una “Destiny” que sonó aún más colosal que en el disco. Sobra decir que superó el examen con nota. Jordi Berrocal

Refused

Después del buen sabor de boca dejado por Mudhoney, una inmensa lengua humana con el sudor todavía fresco se desplegó en el anfiteatro del escenario Ray-Ban. Ahora le tocaba el turno a Refused y su reunión tras 15 años fuera del negocio. A pesar de desconocer las verdaderas razones de este reencuentro de las leyendas suecas del hardcore, ha bastado ver la cara de Dennis Lyxzén en el escenario para saber que ha sido una gran idea. Excitados y agradecidísimos por la congregación de gente que les estaba prestando atención, Refused ha puesto de manifiesto que Barcelona ha sido –y todavía lo sigue siendo– una de las cunas europeas del hardcore, tanto en fans como en bandas. Además de demostrar dos cosas: la primera es que, a pesar de no haber pisado un stage en los últimos tres lustros, no hay ni un miembro de la banda oxidado –mención de honor para el batería–. Y segundo: el discurso incendiario y las maneras coléricas que construyeron su discografía tiene incluso más validez en nuestros días. Mónica Franco

The Cure

La última (que a la vez fue primera) vez que vi a The Cure (en el FIB de 2005) me sorprendió la solidez de una banda, que ya lleva más de 30 años sobre los escenarios. Han pasado siete años más y demostraron que siguen en plena forma. Pero lo que pocos podían esperar es un concierto de tres horas sin un solo momento de flaqueza como el que ofrecieron ayer. La re-incorporación de Roger O'Donell (y por ende el regreso de los teclados a sus directos) es, se mire como se mire, una gran noticia. Con él, las canciones ganan en profundidad y pueden permitirse sets quilométricos como el de anoche en el que no faltó prácticamente ningún hit, de “Pictures Of You” a “In Between Days” y de “Just Like Heaven” a “Friday I'm In Love” (que, como dijo Robert Smith, “siempre suena mejor los viernes”) pasando por el colofón con “Boy's Don't Cry”, pero en el que también hubo espacio para recuperar cortes menos conocidos para regocijo de los fans. Todo ello con un sonido impecable, en el que sobresalía la base rítmica que tejían Jason Cooper y un inconmensurable Simon Gallup. Sobre ella, un Robert Smith pletórico demostró que, a los 53 años, sigue conservando todo el carisma de niño raro con corazón romántico y una privilegiada capacidad vocal. Fue uno de los conciertos más multitudinarios que ha acogido el Primavera Sound y uno de los pocos al que el adjetivo de “histórico” no le viene grande. En resumen; impagable. Franc Sayol

The Rapture

Una vez disueltos LCD Soundsystem, The Rapture son ahora la gran banda de DFA Records. Por eso y porque su último disco, In The Grace Of Your Love, les ve en un estado de forma comparable al de cuando empezaron hace casi una década, la cita en el San Miguel era esencial para esas almas con ganas de escuchar uno de los crossovers más elegantes que existen en este momento entre electrónica y rock. Hubo para todos los paladares: números con genoma funk como “In The Grace Of Your Love” (guiada por un espléndido bajo); gamberros trallazos dance-punk como ese himno generacional que es “House Of Jealous Lovers” y “Echoes”, rejuvenecida gracias a “Misfits”; momentos de épica bien controlada ( “Sail Away”); y doble ración de sintetizadores en “Miss You” para crear un armazón electrónico que desencadenó en el desenfreno piano-house, saxo incluido (ayer fue su noche), de “How Deep Is Your Love?”, con la que consiguieron que todo el mundo brincase como si no hubiese un mañana. Álvaro García Montoliu

The xx

Aunque su idiosincrasia como banda siempre provocará reacciones encontradas, nadie puede negar que la propuesta de The xx es de lo más valiente. Y, digámoslo ya, que son rematadamente buenos. A diferencia de su actuación de 2010 esta vez tenía que hacer frente a un escenario tan “abierto” como el Mini. Algo que, sobre el papel, debería jugar en contra de una música tan contenida como la suya. Pero sin embargo funcionó. Abrieron el concierto con una sobrecogedora nueva composición (que los más fans ya conocían por las grabaciones de YouTube) y ya desde los primeros compases se vieron los frutos de los dos años de rodaje sobre los escenario. Las voces de Oliver Sim y Romy Madley-Croft han ganado en seguridad y profundidad (especialmente la de él, la de ella siempre ha sido arrebatadora), los duetos entre ambos suenan mejor empastados y el protagonismo de Jamie xx ha crecido a la par que el equipamiento que le rodea. Las canciones de su debut (de “Islands” a “Shelter”, de “Basic Space” a “Heart Skipped A Beat”) sonaron como los clásicos modernos que son mientras que las nuevas parecen abrazar un sonido algo más expansivo y deudor de los ritmos bailables. Incluso se atrevieron con una versión instrumental de “I'll Take Care Of You”. Es la confianza de saberse referentes del pop contemporáneo. Franc Sayol

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