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Diez canciones medianamente respetables en Eurovisión

No todo es vergüenza ajena y freaks de medio pelo en el festival kitsch por excelencia. También ha habido himnos y guilty pleasures a raudales que aún seguimos disfrutando.

Entre las montañas de basura de Eurovisión, siempre se encuentra alguna alhaja en el muladar. A pocas horas de la gran final más kitsch de la canción ligera, nos hundimos en el barro para sacar diez temas dignos y míticos que hicieron historia en el festival.

Enfrentarse a la gala de Eurovisión, desde hace años, da auténtico miedo. Ahora lo que priman son las baladas soporíferas y los himnos de segunda para discotecas de dudoso gusto. Pero hubo un momento en el que el certamen sí que apostaba por artistas de calidad y que daban muchísimo juego. Tras haber repasado los momentos más vergonzosos que hemos sufrido, ahora llegó el turno de mostrar la otra cara de la moneda: aquellos temas que (ganaran o no) han formado parte de nuestra memoria selectiva. Que nos perdonen Massiel y Salomé por no haberlas incluido.

* En esta galería podrás revivir los momentos más inolvidables de Eurovisión.

Domenico Modugno: “Volare” (Italia; 1958)

Ganadora del Festival de San Remo y bronce en Eurovisión. No sólo se convirtió en un himno de la música italiana, sino en un tema de reconocido éxito internacional (consiguió dos Grammys por Grabación y Canción del Año, aun prescindiendo del inglés). Coño, que nos apasiona cómo la canta el bueno de Domenico. Es oírla y querer coger un vuelo a Roma.

France Gall: “Poupée de Cire, Poupée de Son” (Luxemburgo; 1965)

Clase, sin más. Compuesta por Serge Gainsbourg, el tema ganó por goleada aquel año. No nos extraña: ese acompañamiento orquestal y ese halo infantil que desprende es de lo mejor que ha pasado por Eurovisión. En español la versionó Karina con mucha dignidad, pero nos quedamos con la original.

Cliff Richard: “Congratulations” (Gran Bretaña; 1968)

De rockero a cristiano puritano. El ser toda una celebridad en Inglaterra no le sirvió de nada para ganar en ninguna de las dos ocasiones que representó a su país. Sin embargo, colocó este tema en el Olimpo de las ñoñerías pop en medio mundo. Le salió a cuenta.

Julio Iglesias: “Gwendolyne” (España; 1970)

Estábamos entre él y el “Yo Soy Aquel” que Raphael interpretó cuatro años antes. No obstante, siendo conscientes de que el hijo del Dr. Puga (el irrepetible Papuchi) ha sido nuestro mayor embajador internacional, le hemos escogido por esta balada que dedicó a su primera novia francesa cuando en sus años mozos era portero del Real Madrid.

ABBA: “Waterloo” (Suecia; 1974)

El inicio de un mito y una carrera imparable que nos dejó hasta 1982 un chorreo de grandes éxitos de incalculable valor para la historia del pop. Ganaron, se convirtieron en estrellas (la de veces que han intentado copiarles esos modelitos) y pusieron en el mapa el buen hacer musical sueco. Sólo podemos darles las gracias por su legado.

Brotherhood Of Man: “Save Your Kisses For Me” (Gran Bretaña; 1976)

Si ‘La Tribu de los Brady’ montaran un grupo vocal saldría algo parecido a Brotherhood Of Man. Puede parecer una de las cosas más cursis del mundo, pero la jodía tiene la facilidad de incrustarse en la cabeza desde la primera escucha. En eso mismo consiste el pop bien fabricado.

Eva Santamaría: “Hombres” (España; 1993)

Quedó en decimoprimera posición, pero desprendía tanta mala leche hacia el género masculino que cautivó a todas las mujeres que a la mínima de cambio están con el puño en alto. Canción igual de querida que despreciada, aunque desde aquí la reivindicamos como de lo mejorcito que hemos llevado jamás al festival.

Dana Internacional: “Diva” (Israel; 1998)

Que una transexual israelí ganara Eurovisión fue la principal noticia en 1998. Pero más allá de eso, lo que ha perdurado desde entonces es uno de esos himnos atemporales que siguen haciendo daño en los locales de ambiente. En 2011 intentó repetir el éxito con “Ding Dong”, pero fue eliminada en la primera seminifinal.

Sebastien Tellier: “Divine” (Francia; 2008)

Reconvertido en icono kitsch de Francia gracias a “Sexuality”, Tellier le echó un par de narices presentándose al concurso a sabiendas de que muchos acaban hundidos en la miseria tras participar. Su coro barbudo y su pasotismo sobre el escenario al final jugaron a su favor y le convirtieron en uno de los artistas más reconocidos fuera de su país.

Loreen: “Euphoria” (Suecia; 2012)

Sí, himno poligonero donde los haya. Pero que tire la primera piedra aquel que el pasado año no la hubiese bailado dejándose el alma. Desmedida, épica y con los típicos agudos que siempre encandilan a los eurofans. Del baile no vamos a decir nada, pero justamente se alzó ganadora.

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