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2011 en álbumes 2

Parte II: del 50 al 26

Continuamos con el repaso a los álbumes más destacados de 2011 para PlayGround. En esta segunda entrega avanzamos de la posición 50 a la 26 y nos aproximamos a los puestos decisivos, este año más disputados que nunca. Mañana proseguiremos con 25 posiciones más y así revelar, por fin, el puesto de mayor honor.

50. Washed Out: “Within And Without” (Domino)

Washed Out se ha abierto al mundo para este disco y así deja de ser otro productor recluido al que asociar con el movimiento chillwave. Ya no es ese joven que se dedica a utilizar samples de clásicos del italo como el “I Want You” de Gary Low. Ahora tiene un equipo detrás y, probablemente, el culpable de que su sonido ahora suene mucho más expansivo es Ben Allen (conocido por haber producido obras maestras como “Merriweather Post Pavillion” de Animal Collective). Aquí ya no sólo aparecen mil y un sintetizadores, sino que emplea instrumentación diversa como baterías, violines, pianos y xilófonos: todo suena más orgánico, tal y como ocurre en “Soft”, tan rica en texturas como el Caribou de “Swim”. Álvaro García Montoliu

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Washed Out - Amor Fati by DominoRecordCo 49. Julia Holter: “Tragedy” (Leaving Records)

Los ejes expresivos fundamentales de Julia Holter son dos: el ambient y la música clásica (en particular la ópera). El primer recurso le sirve para edificar un mundo transparente en el que la abundancia de capas de texturas sintéticas le ofrece un colchón sobre el que cantar con languidez, recuperando en cierto modo la estética 4AD sublimada por bandas como His Name Is Alive. Pero “Tragedy” no es un disco de pop oceánico en el sentido que le dieron a la palabra Cocteau Twins. En momentos como “The Falling Age” puede intuirse incluso la huella –borrosa y circunstancial, pero visible aunque sea sólo un poco– de Enya. Pero en “The Falling Age” también es donde Julia Holter samplea de forma muy precisa y adecuada unas notas de una coral de Bach –no precisada–, un recurso que vuelve a repetirse en el “Finale”, un cierre de ocho minutos sostenido por notas de órgano que no podemos discernir con claridad si se trata de una marcha nupcial o de una marcha fúnebre. Javier Blánquez

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08-Julia Holter-Tragedy Finale by nukCE 48. Panda Bear: “Tomboy” (Paw Tracks)

“Tomboy” está destinado a ser un disco que provoque división de opiniones. Es cierto que no es tan sorprendente como “Person Pitch”, y que hay temas como “Surfer’s Hymn”, “Last Night” o “Afterburner” que suenan continuistas sin alcanzar las cimas del álbum anterior. A pesar de todo, todas las canciones son sólidas, incluso contando con alguna joya como el dub de “Slow Motion”, el romanticismo orientalista de “Sheherazade”, los drones de “Drone” o “Tomboy”, en la que mejor funciona la estética propuesta a partir de su voz, guitarras y ritmos de hip hop. Retomando la inevitable referencia a los Beach Boys, este disco suena más a final del verano, dejando entrever inquietudes existenciales que afectan al tono general y lo hacen parecer algo más oscuro. Iván Conte

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Panda Bear - Tomboy by In House Press 47. Moon Wiring Club: “Clutch It Like A Gonk” (Gecophonic Audio System)

Los discos de Moon Wiring Club no se escuchan, sino que se entra en ellos como atravesando un espejo en cuyo fondo se observa un retrato de la reina Victoria colgado en la pared de un estudio del radiophonic workshop de la BBC. Este “Clutch It Like A Gonk” es más rápido que sus anteriores discos o, dicho de otra forma, más variado y creativo en los beats, que antes –de haberlos– eran discretos y muy downtempo. La intención de Ian Hodgson estaba en fabricar ese tapiz de samples etéreos, voces venidas de otro tiempo y música para exquisitas reuniones sociales –siguen los títulos transparentes: “Dress To Decorate Summer Evenings”, “Garden Get-Together”, “Terrible Nuptials”–. Pero si reparamos en “On The Rooftops” o “Spellcasting Summat” podremos apreciar como el rastro de similitud que siempre había existido con Boards Of Canada en las miniaturas aquí se acentúa más que nunca con superficies de breaks que parecen sacadas de los interludios de “Music Has The Right To Children”. JB

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Moon Wiring Club - Churchyard Style by Sound Injections 46. Fleet Foxes: “Helplessness Blues” (Sub Pop)

Lo que más impresiona de “Helplessness Blues” es cómo se presenta todo el entramado lírico, cantado por un ángel de apenas veinticinco años que parece saberlo todo sobre la fraternidad y que cuenta las cosas con la delicada fuerza de los mejores poetas. Pecknold canta y calla el mundo. Si no lo era ya, se ha convertido en el gran protagonista de la banda. De hecho, al someter estas canciones a una expiación por separado, podría parecer que por momentos es más un disco de cantautor solitario que de banda todoterreno. Queda claro que en Fleet Foxes todo está donde tiene que estar. El empuje de armonías y melodías tan bien aprovechado como en Beach Boys, los serenos colchones instrumentales en la línea de The Band, el candor vocal escuela Simon & Garfunkel. Se tornan inalcanzables para otros. Cristian Rodríguez

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Fleet Foxes - Helplessness Blues by subpop 45. Toro Y Moi: “Underneath The Pine” (Carpark)

Puede que la música de Toro y Moi haya superado ya el chillwave, esa etiqueta usada para referirse a la oleada de productores de dormitorio deslumbrados por la influencia de Panda Bear, apenas rastreable ahora en la voz de Chaz, pero la conexión más contemporánea sigue estando ahí, en la exploración de una sensibilidad limítrofe con el dream pop de Beach House o las tangenciales referencias al miedo en el título del disco, algunos sintes y el inquietante vídeo de “New Beat”, un miedo que es cada vez más el sentimiento predominante en la música actual. Pese a todo, la sensación final aquí es de optimismo, gracias a temas tan contundentes como “New Beat” (Michael Jackson en su etapa “Off The Wall”) o “Still Sound”, que son los más efectivos e instantáneos, pero también gracias a la solidez con que consigue casi materializar ante nuestros ojos –Chaz reconoce que la sinestesia es una técnica que usa para componer–. IC

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Toro Y Moi "New Beat" by Carpark Records 44. Kate Bush: “50 Words For Snow” (Fish People)

Parece una idea imposible de realizar, una aventura conceptual de otro mundo y otra época, pero “50 Words For Snow” tiene el tempo y la cadencia de una gran y larga nevada. Kate Bush, siempre obsesionada con darle trasfondo y concepto a sus discos, ha orquestado uno de los álbumes más bien acabados y perfilados de toda su carrera, banda sonora consciente y deliberada de uno de esos reconfortantes y melancólicos días de invierno en los que vale la pena dejar de lado todo cuanto tienes por hacer para mirar por la ventana cómo caen los copos de nieve y pasan las horas. Imaginativo y ambicioso, pero lejos de una dimensión épica o grandilocuente y en ningún caso encarcajado o caduco, es la fantasía incomparable e inimitable de una autora que a sus 53 años parece haberse reencontrado con su mejor cara creativa y compositiva. Julio Pardo

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Kate Bush - Wild Man by antirecords 43. Jay-Z & Kanye West: “Watch The Throne” (Def Jam)

Aquí hay un señor discazo que se pasa por el forro de los caprichos las convenciones del mainstream actual y reorganiza a su antojo las claves del hip hop comercial de 2011. Que el disco más esperado, publicitado y promocionado de la temporada venga con beats firmados por RZA, Pete Rock, Q-Tip, 88-Keys o Mike Dean ya merece reverencia y ovación. Pero que encima ambos hayan apostado por un sonido a medio camino entre el de “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” y el de “Graduation”, épico e íntimo al mismo tiempo, ambicioso pero también austero, capaz de fusionar recursos soulful con luces de neón, invita al regocijo absoluto y a preguntarnos obsesivamente dónde hay que firmar para que todos los discos de hip hop popular suenen así. David Broc

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Kanye West Jay-Z - Lift off Feat Beyonc Watch The Throne 2011 by yourhitlist 42. Julianna Barwick: “The Magic Place” (Asthmatic Kitty)

La música fluye y la voz de Julianna Barwick flota, sin fin, sin horizonte, hasta que se deja de oír en la distancia al cabo de muchos segundos que parecen minutos y, por momentos, incluso horas. Así una y otra vez, tema tras tema, hasta completar los nueve de que consta “The Magic Place” y hasta cumplir los 44 minutos que dura el disco, pero que en realidad resuenan durante mucho más tiempo porque, ¿quién puede decir hasta dónde llega el viento y el mar? Este sonido que extrae Julianna, nacida en la rural Louisiana y criada como artista en la bohemia Brooklyn, busca ser infinito y placentero y explica ella misma que es consecuencia de “haber vivido el año más maravilloso” en el pasado 2010. La sensación de paz y felicidad se traslada a la música, que es como si hubiera sacado la cualidad etérea de su alma y la hubiera depositado en la memoria de un sampler tras aplicarle masajes y múltiples capas de efectos. Robert Gras

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41. Gil Scott-Heron & Jamie xx: “We’re New Here” (XL Recordings)

“NY Is Killing Me”, aka el famoso dubplate de Silentone, fue el pistoletazo de salida de este álbum. Además, es una de las gemas más bien pulidas de “We’re Here Now” –reconstrucción remezclada de “I'm New Here”, álbum de la leyenda del spoken word Gil Scott-Heron–, y será, dentro de algunos años si es verdad eso de que el tiempo pone a cada uno en su lugar, uno de esos temas a los que las nuevas generaciones de diggers acudan para patentar el buen gusto musical que tienen. Si bien el álbum viene firmado por ambos entes, he aquí una evidencia de que lo que ha hecho Jamie xx es coger el material de grabación de “I’m New Here” y aposentarlo sobre cosas que presumiblemente se hallan en su hard drive desde hace más o menos tiempo. Mónica Franco

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Gil Scott-Heron And Jamie XX - NY Is Killing Me by PhonoPhono

2011 en álbumes Parte I: del 75 al 51 2011 en álbumes " Parte I: del 75 al 51"

2011 en EPs Parte I: del 50 al 21 2011 en EPs " Parte I: del 50 al 21"

2011 en EPs Parte II: del 20 al 1 2011 en EPs " Parte II: del 20 al 1"

2011 en canciones Parte I: del 100 al 21 2011 en canciones " Parte I: del 100 al 21"

2011 en canciones Parte II: del 20 al 1 2011 en canciones " Parte II: del 20 al 1"

40. St. Vincent: “Strange Mercy” (4AD)

“Strange Mercy” comienza de manera magistral con “Chloe In The Afternoon”, una canción con todos los ingredientes de St. Vincent: arreglos exquisitos, riffs de guitarra inolvidables, la dulce y a la vez desesperada voz de Clark, unos siniestros coros y unos teclados que aportan al tema un aroma electrónico que parecen hacer un guiño al “The Age Of Adz” de su antiguo compañero de batallas Sufjan Stevens. Un gusto por los sintetizadores que se acentúa en la sorprendente disco-funk “Hysterical Strength” y por otra de sus señas de identidad: los coros celestiales, los redobles de percusión y la agresiva guitarra. Annie lo ha vuelto a hacer. Es al indie lo que Alfred Hitchcock al cine, la reina del suspense. Porque queda claro que lo que hace de esta chica un genio moderno es su insólita habilidad para hacer de sus composiciones algo impredecible. Lo suyo es un juego constante de mutaciones, contrastes y crescendos. AGM

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surgeon // st. vincent by sexmusic 39. Christina Vantzou: “Nº 1” (Kranky)

“No. 1” es un título de resonancias clásicas –sólo le ha faltado poner un ‘opus’ delante, aunque hubiera quedado pedante– que se sitúa en la misma línea de trabajo que Stars Of The Lid: cuerdas graves, sintes de la escuela de Hans Zimmer, algún piano espolvoreado para crear un efecto de mayor desolación todavía, espacio y silencio. Por momentos, su enfoque puede parecer mimético, como si Vantzou se conformara con proseguir una idea en lugar de aportar un giro propio y diferenciador –un giro que también fuera un progreso–, pero en el acto de la escucha, a poder ser con auriculares, o a poder ser efectuando alguna otra actividad para percibir subliminalmente cómo la música invade el cuerpo hasta crear esa pompa de aislamiento alrededor, actúa de una manera tan física que cualquier apreciación conceptual se hace innecesaria. Si algo tiene “No. 1” es desactivar la mente y expandirse por todo el espacio. JB

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christina vantzou 'homemade mountains' by kranky 38. EMA: “Past Life Martyred Saints” (Souterrain Transmissions)

EMA nace de las cenizas de Gowns, dúo formado por Erika M. Anderson y Ezra Buchla. A su música se le podría describir como una suerte de freak folk tamizado por baños de electrónica y feedbacks eternos de guitarra. Eran reverberantes, excéntricos, inquietantes e intrincados. Ahora, ella ha recogido todo ese legado para este nuevo proyecto en el que la oriunda de South Dakota se perfila como artista poliédrica, con mil y un registros vocales e influencias tan variadas como inabarcables. “Past Life Martyred Saints” es un disco de sentimiento trágico, una obra que puede resultar densa y escurridiza, pero que una vez la dejas reposar te brinda con nuevos y mágicos detalles que antes habían pasado desapercibidos. Oscurantismo bien entendido, personal, fascinante, a ratos catártico. AGM

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EMA - cALifOrniA (www.fromgotowhoa.com) by fromgotowhoa.com 37. patten: “GLAQJO XAACSSO” (No Pain In Pop)

Los tiros van por aquí: ambient-techno de principios de los 90 con influencias del krautrock (hacía mucho tiempo que no aparecía un disco del que se pudiera decir que una de sus influencias primarias fuera Mouse On Mars), shoegaze y post-rock británico de la primera generación –la de Seefeel y My Bloody Valentine–, computer music post-rave en la línea de Jim O’Rourke y Pita para el sello Mego y, por supuesto, toda la nueva escuela hipnagógica, siempre preocupada por ese tipo de textura que se derrite como un reloj de Dalí y que filtra influencias 80s difuminadas entre chispazos de memoria y homenaje, algo así como una versión más paciente de VHS Head. Por mucho que se consiga desmontar el edificio de patten piedra a piedra, matiz a matiz, “GLAQJO XAACSSO” sigue siendo un disco que se escurre entre los dedos, fortificado en su propia idiosincrasia singular. JB

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patten - Fire dream by Hotcakes.fm 36. A Winged Victory For The Sullen: “A Winged Victory For The Sullen” (Erased Tapes)

“A Winged Victory For The Sullen” filtra el aliento neoclásico en un contexto próximo a la banda sonora, optimizando el pulso atmosférico más brumoso con una serie de apoyos melódicos que le dan más consistencia orgánica al conjunto. Es un disco sin altibajos, constante, contenido y bien medido incluso en sus crescendos, que los hay y de una belleza desarmante – “Steep Hills Of Vicodin Tears” sube y sube sin alzar la voz más de la cuenta–, capaz de mantenerse en todo momento en el mismo tono sin disminuir su intensidad emocional, probablemente la gran baza de toda su propuesta. Y es que al margen del tributo a Mark Linkous orquestado en las dos partes de “Requiem For A Static King” y de la estética preciosista de su puesta en escena, Dustin O’Halloran y Adam Wiltzie han conseguido darle un grave y conmovedor trasfondo emocional a unas composiciones destinadas a perdurar en nuestra memoria. JP

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A Winged Victory For The Sullen – Steep Hills Of Vicodin Tears by erasedtapes 35. Smith Westerns: “Dye It Blonde” (Fat Possum)

El disco es todo un tratado juvenil sobre la euforia y el deseo, en cierto modo una visión que comparten con sus amigos y vecinos sónicos MGMT, igual de fascinados por la fantasía lisérgica y por inyectar múltiples destellos multicolor a sus canciones. Como ocurría en el siempre reivindicable “Congratulations”, la sensación de “sonido vintage” deviene absolutamente palpable, entre gigantes guitarras, magníficos estribillos y bombásticos coros. La clave está en la forma de airear sin vergüenzas el espíritu del glam y, en general, el de la época dorada del pop-rock de guitarras: Bowie, los Beatles, la ELO. Lavando a conciencia la mortaja de cualquier tiempo pasado –que siempre fue mejor–, Smith Westerns firman un flamante título donde todos son hits en potencia. Un disco-golosina y sin bajones de calidad, cargado de canciones chispeantes y frescas que crujen por los cuatro costados. CR

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Smith Westerns - Weekend by Vicente P 34. Saigon: “The Greatest Story Never Told” (Suburban Noize Records)

La culpa de que éste sea uno de los mejores debuts hip hop en una década está repartida a partes iguales. Por un lado, Just Blaze, artífice de tres cuartas partes de los beats, se exprimió al máximo en la confección de un sonido duro, soulful, protuberante, explosivo y bombástico que enlaza directamente con los beats que le ha facturado a Jay Electronica hasta la fecha. Así es cómo tendría que sonar el hip hop neoyorquino en la actualidad, sin concesiones sureñas, exposición de clichés radiofónicos, gangsta-pop de postín o metrosexualidad mal entendida. Todo son rocas, e incluso los momentos de más enjundia melódica, el caso de “Clap” o “Believe It”, presentan musculatura fornida y tersa para ahuyentar fantasmas crossover. DB

Publicación original Saigon-The Greatest Story Never Told by Mo' Betta Soul 33. Lykke Li: “Wounded Rhymes” (LL Records)

Musicalmente, “Wounded Rhymes” se nutre de tres ingredientes básicos: el candor del muro de sonido spectoriano (deliciosa “Sadness Is A Blessing”), el abatimiento de unas baladas que son fuego en el cuerpo ( “Unrequited Love”, un blues como una casa que haría suyo sin problemas la Julee Cruise de “Twin Peaks”) y, último pero no menos importante, esos ritmos tribales que discurren por todo el álbum como una corriente subterránea. Es esta influencia africana a base de rudimentarios Hammonds, a la cual daremos en llamar industrial, la que más diferencia a este álbum de “Youth Novels” y la que más pistas aporta a la hora de determinar el lugar que debería ocupar Lykke Li dentro del panorama pop actual: el de una loba con piel de cordero muy cercana a sus compatriotas The Knife, o a Fever Ray si lo prefieren. CR

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I Follow Rivers by LykkeLi 32. Modeselektor: “Monkeytown” (Monkeytown)

Aquí vuelve a haber de todo. Y todo suena de muerte. Los minutos más pisteros no se caracterizan precisamente por la sutileza. “Evil Twin” es un puñetazo de intelligent techno con un loop que se repite de forma febril, ondulando sin compasión en tus oídos: electrónica de caza mayor con poso industrial. Le sigue en el tracklist otra detonación mareante, “German Clap”, roller coaster de tech-house líquido con apuntes dubstep que pide a gritos ser pinchado no antes de las cinco de la madrugada. Pero también hay tiempo para reinventar el sonido 8bits en una conexión imposible Los Ángeles-Berlín y hasta para despedirse con una ducha de ambient epidérmico e hipnosis llorosa. De todos modos, el caviar más exquisito se esconde en el funk lisérgico y la melodía cantada por Miss Platnum de “Berlin” y en las cuerdas épicas de “Blue Clouds”, dos genialidades que nos gritan en la oreja lo que ya sabíamos: uno de los discos más completos de la temporada. Óscar Broc

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Modeselektor feat. Busdriver "Pretentious Friends" (MONKEYTOWN) OUT SEP 30 by Modeselektor 31. Nicolas Jaar: “Space Is Only Noise” (Circus Company)

Si vamos más allá del house y pensamos en términos exclusivamente de 2011, no es difícil encontrar a Nicolas Jaar en una localización paralela a la del fenomenal James Blake, otro músico que, por edad –ambos rondan los 20 años–, desapego a sus orígenes –uno en el dubstep, el otro en el house– y estrategias de composición parecería algo así como su döpplerganger (o quizá su alma gemela). No sólo les une una tendencia hacia el songwriting en sendas escenas en las que lo más reconocido es ser “escritor de sonidos” –Jaar tiene su momento crooner en “Space Is Only Noise If You Can See”, aunque no es, ni de lejos, tan devoto de la voz como Blake–, sino que basan su discurso en la búsqueda de los misterios que se esconden en la espesura del sonido. Este álbum guarda su esencia en los momentos en los que todo parece desaparecer y sólo queda un zumbido, una tenue capa atmosférica o un susurro flotando en la nada. JB

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Nicolas Jaar - ^tre by CircusCompany

30. Kode9 & Spaceape: “Black Sun” (Hyperdub)

Los sintes sustituyen a los bajos como elemento principal en la estética de Kode9 & The Spaceape, ampliando su paleta de colores hacia zonas más luminosas sin por ello perder el tono lóbrego que caracteriza a buena parte de su música. En este viraje hacia nuevos territorios también contribuye el hecho de que la voz de The Spaceape esté acompañada, en varias canciones, por la de Cha Cha, una vocalista asiática que funciona de manera estupenda como contrapunto femenino a su apocalíptica y oscura voz, aligerando el ambiente de manera considerable. En este sentido, este disco recuerda al trabajo en los últimos años de Kevin Martin en The Bug o King Midas Sound, ya que en todos estos casos la música se beneficia de esta variedad de voces de distinto género y procedencia que hace que sus discos suenen más complejos y reflejen la sociedad multiétnica londinense que es en la que se fraguan en definitiva las sucesivas convulsiones de la bass music. IC

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Kode 9 'Love is the Drug' (Hyperdub) by punchdrunkmusicdotcom 29. Anstam: “Dispel Dances” (Monkeytown)

“Dispel Dances” hace entrar en un trance ingrato, desplazando al oyente siempre de lo convencional y lo amable hacia tierra incierta, no hollada. “Watching The Ships Go Dow” es, en apariencia, un dubstep amorfo y de ritmos meticulosos como el que practica Shackleton, pero Anstam escoge rodear los breaks con frases atonales, con samples que parecen sacados, en vez de muestras de folklore de Oriente Medio, de grabaciones a un pitch desajustado de música dodecafónica mareante –y sin perder nunca el punch de los bajos, que sacuden el hígado como un portero de discoteca de mal humor–. El resto del álbum no se obceca en esa fórmula; podría haberlo hecho y tendríamos un artefacto altamente perturbador, pero desplazado de su otra función, que es la de funcionar en el club, del mismo modo en que funciona otro berlinés amante de los híbridos entre techno y bass music –Objekt, lógicamente–. JB

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Anstam - In The Bull Run by Racktips 28. Peaking Lights: “936” (Not Not Fun)

El dub es el elemento más importante dentro de este disco, cada uno de cuyos temas está firmemente construido a partir de cavernosas líneas de bajo y cajas de ritmos, sobre los que se alinean aspectos más cercanos al pop como la desapasionada pero emocionante voz de la cantante Indra Dunis, guitarras a lo Morricone y sintes cósmicos. El dub proporciona el aspecto más físico, el pop el aspecto más ensoñador y una perspectiva lisérgica sumerge todo en ese estado entre la vigilia y el sueño que es la hipnagogia. La sensación es que el diseño de estas canciones está pensado casi hasta el último detalle, sin olvidarse de dejar espacio para la respiración para evitar que resulten demasiado rígidas. El efecto buscado es el de reflejar su alucinada experiencia con el paisaje del medio oeste estadounidense. IC

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Key Sparrow (CCU Confusion Dub) by Peaking Lights 27. Atlas Sound: “Parallax” (4AD)

La portada nos muestra al líder de Deerhunter elegantísimo frente a un micrófono vintage, recordándonos a Jeff Buckley o a algún crooner de hace más de medio siglo. No debería extrañarnos: la voz de Cox en sus discos en solitario carga con un gran protagonismo, más aún si cabe en sus minimalistas directos. Y, por otro lado, su música nos lleva a ratos a décadas como los cincuenta o los sesenta. Ahí está “Mona Lisa” para atestiguarlo. Esta delicia indie-pop de melodías y estribillos infecciosos se encuentra entre lo mejor de este trabajo y tiene un regusto beat music que le sienta fenomenal. Así, rozando la perfección, acaba por confirmarse en “Parallax” lo que ya se demostró en “Logos”: Atlas Sound no es sólo el proyecto en solitario de Bradford Cox. Aquí no deposita las ideas que le sobran de Deerhunter. Estas canciones ya no son la metadona que nos tomamos para superar el mono entre disco y disco de la banda madre, se han convertido en la droga en sí. AGM

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te amo // atlas sound by sexmusic 26. Surgeon: “Breaking The Frame” (Dynamic Tension)

Como la energía no se destruye, sino que se transforma, el antiguo hard techno ruidoso y aplastante se ha destilado en una reformulación del lenguaje por la vía de la música industrial. “Breaking The Frame” presenta oficialmente, y a lo grande, la entrada de Surgeon en su definitiva etapa de madurez: los flirteos con lo experimental –atonalidades, texturas cortantes, breves fases ambient con capas de hielo por encima–, son la verdadera novedad de este álbum. De admirador de James Ruskin, Ben Long y Underground Resistance (opresivo y frío), Surgeon han cristalizado al 100% como respuesta a la última etapa de Monolake (líquido y turbio). Allí donde se avistan los rasgos de un techno recio, también se identifica un discurso fluvial –como ríos de mercurio o fuego, ríos infernales– y juegos de ritmo y melodía propios de la mejor época del techno inglés. En este LP aparece el Surgeon que marca distancias con su alter ego DJ y se adentra en la espesura de la electrónica incómoda. JB

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surgeon - breaking the frame - Transparent Radiation(dynamic tension) by pdis_inpartmaint

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