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Trend Topics 2010

5: #juke

DJ Nate, DJ Roc y DJ Rashad servido en Planet Mu –los más fans habrán acompañado este menú con otras mixtapes y descubrimientos personales–, ahora todos tenemos la misma duda: cuánto nos va a durar el efecto footwork. O lo que es lo mismo: cuánto se puede estirar y/o mutar el género. Medio siendo sincera, medio cubriéndome las espaldas, diré que el cálculo es impredecible. Sin embargo, si uno va rascando en el árbol genealógico del Chicago House puede encontrarse la senda genética que la endogamia del lugar ha dejado hasta llegar al juke de los new cats. Aquí la novedad es que un estilo tan particular de un contexto como los suburbios de Chicago cruce el charco en high class para estar en boca de todos. Pero el “concepto” lleva palpitando mucho tiempo en la ciudad del viento.

En los suburbios del sur de Chicago, como en los de otras grandes urbes norteamericanas, la juventud o se mete en una crew de baile o se mete en un gang. Obviamente habrá excepciones, pero historias de adolescentes afroamericanos que optan por el baile como alternativa a pegarse tiros entre bandas ya las hemos visto anteriormente. Sin ir más lejos, David LaChapelle retrataba en “Rize” (2005) el universo del krump y cómo sus protagonistas se involucraban en el submundo angelino del baile casi con fervor religioso, a pesar de ser la única alternativa que les quedaba si declinaban la opción del crimen. De esto también tiene mucho el footwork, con la diferencia de que en Chicago ese espíritu competitivo se ha extendido desde el baile hasta los soundsystems. Si no bailas, te encargas de la música; pero siempre compites. RP Boo empezó bailando, hasta que se decidió por los platos. Esto ocurrió a finales de los noventa. Gracias a una Roland R-70 y un sampler de la canción del carrito de los helados, RP Boo se convirtió accidentalmente en el padre del juke –como estilo musical, ya que el baile existía ya anteriormente–. “Ice Cream”, al igual que “Baby Come On”, sonaban pinchadas por otros nombres ahora familiares gracias a Paradinas. DJ Spinn, DJ Rashad o DJ Clent se encargaban por aquel entonces de pinchar para las batallas de baile entre las diferentes crews de Chi-Town (la forma por la que se conoce al barrio de China Town) y otros barrios sureños de Chicago. El ghetto house era la religión de la época y, de hecho, si uno escucha estas piezas arcaicas de footwork, encontrará más similitudes con el house de suburbio que con las producciones de DJ Nate. No obstante, había tenido lugar la primera mutación genética. El resto era cuestión de tiempo.

2. El impás Desde que en 1997 RP Boo propiciara el primer eslabón de la cadena evolutiva del footwork hasta nuestros días, con el género en manos de la chavalada que queda para bailar después del instituto, se graba y se cuelga en Youtube, la evolución ha sido paulatina pero transversal. Sellos como Twilight 76 o Dancemania, dedicados a plasmar los vericuetos del house autóctono desde tiempo ha, empezaron a planchar producciones de Deeon, Gant-Man o DJ Rashad, entre otros. De hecho, Twilight 76 intuyó la desviación del juke como género y a mediados de los noughties creó Juke Trax para dar cobijo a esos jóvenes productores que comenzaban a hacer gala de un estilo particular. Las primeras referencias de DJ Spinn, DJ Rashad o DJ Clent se pueden encontrar en el catálogo de Juke Trax entre el 2004 y el 2005, con un sonido todavía próximo a su abuelo el ghetto house pero ya con el “concepto” que creó RP Boo en “Ice Cream” o “Baby Come On” desarrollado. Precisamente en 2005 y totalmente alejada del ecosistema de Chicago, Missy Elliott incluía en el vídeo de “Lose Control” retazos del footwork que se bailaba en los noventa, cuando el tempo era más bajo que en el ghetto house convencional para facilitar los movimientos. Lo cierto es que es el propio beat el que anima a recuperar el baile; el sample de “Clear” de Cybotron le hace a uno pensar el “The New Dance Show” y sus bailarines, el mismo lugar donde se fraguó el juke como baile a ritmo de “Percolator”. Otro ejemplo mucho más fiel a la idea de footwork que nos ha llegado este año a través de Youtube y también mucho más cercano en el tiempo. En 2007 el dúo de Chicago Dude ‘N Nem se sacaban de la manga “Watch My Feet”, tema que trascendió vía MTV gracias a un vídeo en el que en cierta medida de refleja la escena footwork, desde el baile en sí hasta las batallas entre crews. Así pues, las referencias entre 1997 y 2010, aunque escasas, se pueden encontrar en el corazón de Chi-Town, su hábitat natural, hasta en el urban más mainstream. Justamente esa ha sido también la evolución estilística de la ola; la vieja escuela parte de los patrones del ghetto house y ghetto-tech como base productiva, pues ese es su bagaje musical. Sin embargo, los new cats han crecido escuchando R&B, southern rap y demás variantes del hip hop, así que el salto generacional también lo es estilístico por pura lógica.

3. El presente Conociendo la evolución de la ola en su medio natural, los barrios de Chicago, es fácil vaticinar que el footwork seguirá musicando las batallas en los pabellones deportivos los viernes noche. Tal y como ha ocurrido en los últimos diez años, el género mutará y las diferentes escisiones vendrán marcadas por la propia evolución de otras músicas que sirven de inspiración y material sampleable a los que serán los futuros Nate, Roc, etc. Pero no olvidemos que el principal instigador para que estos chavales lleguen a casa, cuelguen la mochila y se pongan a producir es querer “petarlo” en la siguiente fiesta, en la próxima batalla. Que Mike Paradinas haya decidido dar cabida al material de estos productores en unas cuantas referencias de su sello es un hecho aislado, completamente desunido de la espiral energética que mueve el movimiento. Y sin embargo, es el hecho que ha marcado un interés global por esta fiebre endémica de la ciudad del viento, con sus pertinentes consecuencias. La primera ha sido, obviamente, la extensión del sonido. Los productores que musican la onda han pasado de ser famosos en su barrio a ser reconocibles no sólo en otros puntos de la geografía estadounidense, sino al otro lado del Atlántico. El ojo del capo de Planet Mu ha sido crucial en este aspecto, pero si esta fijación se hubiera dado en 1997 por alguna figura similar a Paradinas, el resultado no sería igual. Aquí, una vez más, el mérito se lo lleva la sempiterna red global. La segunda consecuencia de la eclosión footwork es cómo este sonido está siendo utilizado en unos casos, reinventado en otros, por productores en latitudes alejadas del lago Michigan o no adscritas al universo de las dance battles. A lo largo de 2010, según se iba extendiendo la pandemia, hemos visto a nombres comunes de la actualidad electrónica subirse al carro del footwork. Desde Cooly G anunciando vía Twitter la inclusión de temas en sus sesiones como DJ hasta Machinedrum editando su propia visión del género en formato mixtape. Muchos son los que finalizan el año habiendo dejado su huella en la ya globalizada escena juke.

4. El futuroY volvemos al origen del texto, a la pregunta que nos pinza el alma cuando hablamos de footwork, a la gran duda que envuelve esta oleada rítmica. De no existir esta incertidumbre, ya tendríamos en nuestra mente la tercera consecuencia de la expansión del género. Sin embargo, todavía es muy pronto para que ese punto se dé. Nos referimos a la capacidad de recreación que pueda tener el género en los próximos meses; cuánto se puede estirar, deformar, deconstruir y evolucionar un estilo que en los últimos diez años ha sufrido una transformación tan exigua. A partir de este punto, la historia del footwork queda en manos, por una parte, de sus instigadores y cómo les afecte que no sólo sean las crews de baile las que presten atención a sus producciones, sino buena parte del establishment musical planetario. ¿Seguirán DJ Nate y sus camaradas produciendo con el único objetivo de reventar el soundsystem de la pertinente batalla de baile o, por el contrario, cambiarán sus hábitos de creación para abrirse al entendimiento global? Y si esto ocurre y, en efecto, la siguiente mutación de la cepa viene dada por el gen “internacional”, todavía no sabemos qué consecuencias estilísticas puede acarrear. Si se pondrá de moda alguna temática concreta a la hora de samplear (imaginad que les da por los clásicos de Disney o por bandas sonoras de Bollywood) o si los bpms bajarán de 160 para facilitar su absorción por el mercado internacional es algo que todavía queda en el aire.

En este sentido, una pieza clave puede ser el sello Ghettophiles, nacido con el propósito de dar salida al grosor productivo de juke desde Chicago pero que ya anuncia, desde su creación, la intención de incluir otros géneros en su catálogo como el ghetto-tech o incluso el moombahton. Mientras tanto, y como ha venido ocurriendo este año, los más posible es que las desviaciones del género vengan de fuera de la propia escena. Productores como Andrea o Addison Groove, que picotean en la rítmica discordante, pueden aportar otra visión –menos pura pero más asimilable– a esta relativamente nueva oleada musical. Y aunque los capos de la escena en Chicago ya han declarado su entusiasmo con la diáspora del juke (el propio RP Boo se congratulaba en una entrevista de que haya sido Europa la que se haya fijado en ellos y aprovechaba para atacar a sus compatriotas estadounidenses por su falta de visión), cuesta imaginar que las producciones de algún agente externo vayan a acabar sonando en las contiendas de Chi-Town.

Nos guste más o menos especular, la respuesta acerca del futuro del juke sólo nos la dará el tiempo. Disfrutemos del aquí y ahora, de lo que ha dado de sí esta fiebre residual que se ha extendido como la pólvora y de la que, sin duda, encontraremos consecuencias cuando en diciembre de 2011 nos encontremos repasando los entresijos que la actualidad musical haya dado el próximo año. Por el momento, esto es lo que ha dado de sí el tema, no sólo este año, sino en la última década. Ahí va nuestro menú de degustación con denominación de origen footwork.

a) Planet Mu: encendiendo la mechaParadinas abrió la veda anunciando la publicación de los álbumes de DJ Nate y DJ Roc, así como el maxi de DJ Rashad. Tres piezas fundamentales que dan la visión particular de un mismo productor, recogen material de actualidad pero también producciones más añejas y conforman un buen bagaje a la hora de familiarizarse con las rebanadas vocales y el ritmo esquizofrénico. Si se quiere sintetizar este viaje, uno puede tomar dos caminos. Escuchar el mix con el que Paradinas hacia oficial su pasión por la movida o bien hacerse con “Bangs & Works Vol. 1”, amplio recopilatorio del género y última referencia a propósito del mismo que Planet Mu ha puesto en circulación recientemente.

Bangs & Works Vol.1

b) Ghettophilies: la visión desde dentroSello de nueva creación, heredero del legado que dejó Juke Trax o el mítico Dancemania, Ghettophiles ha adquirido un ritmo de producción trepidante. Repasar su discografía puede aportar una visión más genuina de lo que acontece en las calles de Chicago, con nombres de peso en el género (DJ Clent, Traxman o RP Boo) entre sus productores de cabecera. En noviembre cerraban el año con la recopilación “Overkill”, en la que se puede encontrar lo más selecto que ha parido la etiqueta a su todavía temprana edad.

c) Agentes Externos: Chicago desde fuera o de refilón

Como ya hemos contado y como tú mismo sabrás si sigues la actualidad musical electrónica, el número de productores foráneos que han asimilado el sonido juke para sus propias creaciones crece cada día. Headhunter se enfundaba el traje de Addison Groove para europeizar el sonido juke en “Footcrab”. Más tarde, Andrea (es decir, Andy Stott) haría algo parecido auspiciado por el sello Daphne, satélite de Modern Love, con su “Retail Juke / Write Off”. Otro ejemplo de cómo funciona el género en manos de jugadores amateur es “Footwerk Clasixxx Da Revenge Mix”, set firmado para urb.com por el polifacético Machinedrum en el que puedes encontrar rehechos en clave juke del propio Travis Steward o Hovatron, temas de Dorian Concept mezclados con el footwork más ortodoxo de DJ Elmoe, Rashad, Nate, etc.

Andrea - Retail Juke / Write-Off by modernlove

d) Para exploradores

Si tu apetito de footwork es insaciable, te recomendamos escarbar en la arqueología musical del género. Empezando con la primeras producciones de RP Boo, “Ice Cream” y “Baby Come On” son un buen comienzo para disfrutar de las referencias del subsello Juke Trax, donde podemos encontrar a DJ Spinn, Rashad o DJ Clent rejuvenecidos. Y si lo que te atrae de esta historia es su filiación con la música más convencional, tu hombre es DJ Gant-Man, un mito del ghetto house de Chi-Town, jefe del sello Bang Tha Box Recordingz y especialista en trasladar los hits del mainstream a los corrillos de las batallas podales. Un magnífico ejemplo es esta mixtape donde se puede escuchar desde Kid Sister hasta Elvis Crespo o Lenny Kravitz.

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