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Trend Topics 2010

4: #post-dubstep

Trend Topics 2010 Javier Blánquez 4: #post-dubstepHace unos días, Dylan Ettinger –a quien ya encontramos este pasado miércoles en el repaso al revival de la música cósmica– se preguntaba vía Twitter si todavía quedaba alguien ahí fuera que no estuviera harto del dubstep. La pregunta se puede interpretar como broma suave –al fin y al cabo, hablamos del mismo tipo que le preguntó a Zola Jesus en la misma red social si quería salir con él–, pero en el fondo muestra un estado de opinión que puede extenderse con el paso de los meses: en 2010, el dubstep y sus mutaciones han sido ubícuas y, si el proceso continúa a este ritmo, llegará el día en que se llegue a un punto de saturación y de camino sin retorno. Parece un destino inevitable: a medida que el género se populariza, irá perdiendo en paralelo la adhesión de muchos supporters que estuvieron ahí desde el principio.

De todo este proceso ya hablamos aquí en un extenso artículo hace unas semanas y no es la intención volver a repetir los mismos argumentos. Pero hay uno en el que sí que se debe insistir porque sirve de punto de partida: la noción de “post-dubstep” no identifica un género alternativo al dubstep que cristalizó entre 2006 y 2008, sino un proceso de cambio y evolución constante. Se habla de post-dubstep por la simple razón de que se conoce el movimiento de la escena, pero no se intuye aún su dirección. Poco a poco se va comprobando cómo se solidifican opciones – Magnetic Man han roto el molde del mainstream y serán para el dubstep lo que Daft Punk fueron para el house en 1997 o Reprazent para el drum’n’bass en 1998–, pero el abanico sigue aún demasiado abierto. Hablar de post-dubstep, en realidad, es una reiteración: enmarcando como está en el continuum hardcore, ya va implícito en él una noción de cambio. Lo singular de 2010 son los muchos y diferentes cambios que ha vivido lo que hasta hace poco era un bloque estilístico pétreo. Básicamente, estos son.

1. Future garage Se ha hablado mucho de future garage para referirse al sector de productores que han derivado hacia el house y el viejo 2step. La etiqueta no es bien recibida en la escena londinense –una palabra como “future” se considera pomposa, prepotente e inadecuada en un tipo de sonido que aún tiene que germinar definitivamente–, pero se acepta por ser parecida a la ilustre e histórica de UK garage, por anticipar algún tipo de revival que muchos están dispuestos a recibir de rodillas y con los brazos abiertos. Gracias al uso de voces femeninas con un tono subido y recortadas con bisturí y un beat house neumático, muchos autores han buscado conectar las antiguas producciones de Ramsey & Fen con las actuales de Joy Orbison –padre inspirador del sonido más luminoso y optimista del dubstep–. Esos rasgos, a los que habría que sumar nieblas suaves y atmósferas deep, son las que hilan el trabajo de una colmena de productores entre los que encontramos a Ramadanman, Elgato, Eliphino, Joe o Untold –también al grueso de referencias de los sellos Night Slugs y Numbers, las dos revelaciones del año–, y que ha quedado más o menos aglomerada en el recopilatorio “Future Bass” editado en otoño por el sello Soul Jazz.

2. Techno-step El future garage es la variante que inclina el dubstep hacia el deep house. Hace un par de temporadas ya se dio el caso de un dubstep orientado hacia el techno por obra y gracia de talentos como Shackleton, Martyn o Scuba. Estos tres productores son los que han seguido estirando esa subtrama sonora con discos tan convincentes como sus aportaciones a las series Fabric (Martyn y Shackleton) o Sub:Stance (Scuba), así como un goteo de 12”s en los que el sonido adquiría un color gris metalizado y una sensación de decadencia urbana. No deja de ser una corriente establecida y en parte agotada –una opinión que, en cualquier caso, el espectacular “Fabric 55” de Shackleton y su precuela, el maxi “Man On A String Part 1 & 2”, desmontan de un plumazo–, pero todavía fuerte gracias al goteo de fans que se van trasvasando del techno convencional al dubstep explorador. 3. Emostep De Burial surgieron dos vías de evolución. Una solidificó las influencias del 2step, que en el autor de “Untrue” no dejaban de ser un rastro borroso y espectral, y de ahí –vía el “Hyph Mngo” de Joy Orbison, como decíamos– empezó a brotar el future garage. La otra vía, en lugar de solidificar el sonido, prosiguió licuándolo e incluso evaporándolo. Burial tenía algo más que inventiva rítmica, y era la capacidad de emocionar y evocar sentimientos nobles. La cadena de acontecimientos post-Burial, pues, es la que ha llevado a la articulación de una línea argumental en el dubstep que presta atención a la textura, la melodía, la sensación lacrimógena y la aceptación por parte del público del pop. Mount Kimbie tenían que haber sido los que tomaran el testigo de Burial –teloneros de parte de la gira de The xx, remixers de Foals–, pero “Crooks & Lovers” no explota emocionalmente como debiera. En cambio, James Blake ha avanzado en esa línea añadiendo pianos, juegos rítmicos de satén y voz de barítono para confirmarse en la revelación de 2010, el único productor que ha hecho olvidar que, un año más, Burial ha pasado la temporada casi en blanco y hay que conformarse con secuelas que cada vez son menos calcadas y poco a poco hallan su verdadera voz: Clubroot, Pangaea, Pariah.

4. Popstep Aunque si hay que hablar de incidencia en el circuito del pop, nadie ha logrado entrar más hasta el centro que Skream. Lo de Magnetic Man y el hit “I Need Air” es sólo una consecuencia de una dirección de trabajo que empezó a cuajar con su remix de La Roux ( “In For The Kill”) y que le ha llevado a explorar vías hasta el momento abandonadas. En “Outside The Box” hay espacio para el dubstep leñero, el drum’n’bass según los evangelios de Lemon D y Dillinja, pero también para la canción de cuna robótica y un segundo encuentro con La Roux en “Finally”. La entrada en los charts, de todos modos, ha sido cuando la maquinaria Magnetic Man –Skream, Benga, Artwork– ha entrado en funcionamiento y la jovecíta Katy B ha tomado el testigo de otras estrellas fugaces del espectro urban inglés como Lady Sovereign o Ms. Dynamite poniéndole la voz a smash hits como “Katy On A Mission”. No hay que ser oráculo para adivinar que una vez se emprende este camino sólo hay dos opciones: o ganar el Mercury Prize o inundar la radio comercial de copias malas. Confiemos en la primera posibilidad.

5. La zona confusa La fricción entre el dubstep y el pop está llevando necesariamente a una zona confusa. Es el post del post-dubstep: un segundo espacio de transformación aún más oscuro e impredecible que el que ha acontecido este año y que deja la puerta abierta a nuevos giros en 2011. A día de hoy, el álbum de Darkstar sigue dividiendo a los aficionados: mientras hay quien percibe en “North” un aura mágica en su rara fusión de dubstep traslúcido y synth-pop primitivo, otros encuentran sólo un disco imperfecto, aburrido y desorientado. Por suerte, James Blake reúne la unanimidad que a Darkstar aún se les resiste y deja su álbum de debut para primavera como el trabajo más esperado del año que entra. Y no están solos en ese camino: el sello Hemlock ha publicado el primer 12” de Breton, una banda debutante que se mueve entre el rock épico, el hip hop gordo y el dubstep heterodoxo en “Counter Balance Ep”. ¿Hay acaso algo más post-dubstep?

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La mirada del abismo

Sam Shackleton rechaza que se le incluya en la escena dubstep. Su petición no sólo es legítima, sino que está plenamente justificada: al fin y al cabo, ¿en qué se parece su música, desde que empezó a publicar 12”s en Skull Disco y hasta ahora, a la del resto de productores repartidos por el underground de Londres, Bristol y Berlín? Es cierto que comparten rasgos comunes, como la presencia de sonidos graves, los ritmos lentos de construcción compleja y un elemento telúrico, profundo, laberíntico. Pero Shackleton se rige por sus propias normas. En cierto modo, es un productor paradigmático del “post-dubstep” –acepta algunos rasgos estéticos, pero rápidamente los transforma en un proceso de cambio y exploración en continuo desarrollo–, y es por ello por lo que queríamos hablar con él y compartir impresiones: nadie es más único, singular, que él en su campo de acción.

También vale la pena acercarse a Shackleton porque su reciente “Fabric 55” es la consagración de una estética equidistante entre el illbient neoyorquino, la música tribal, el drum’n’bass decelerado y el dubstep del lado oscuro, una opción sonora que alcanza el estado sublime en la primera referencia de su nuevo sello, Woe To The Septic Heart!, en el que retoma los métodos de trabajo de Skull Disco con enfoques actualizados a un presente que sigue siendo de búsqueda permanente para él. A continuación, y antes del cuestionario, podrás ver un vídeo registrado por las cámaras de PlayTV en la última edición del festival Unsound celebrado en Cracovia el pasado mes de noviembre. En él capturamos un segmento del hipnótico live de Shackleton, una pequeña porción de lo que, magnificado, se puede encontrar en el espectacular y denso set para Fabric. La ciencia del ritmo y el ritmo del miedo. Como dice la famosa frase lapidaria de Nietzsche, “si miras al abismo, el abismo te devuelve la mirada”. La música de Shackleton es la mirada del abismo.

Agradecimientos: Sam Shackleton, Melissa Taylor , Radek Szczesniak y a todo el equipo de Unsound.

Hasta hace poco tenías un sello, Skull Disco, pero lo cerraste cuando estaba en su mejor momento. Cuando empezaste a publicar música en Perlon daba la impresión de que ya no necesitabas tener una plataforma propia, pero acabas de lanzar hace nada Woe To The Septic Heart! ¿Cómo es que te has decidido a abrir un nuevo sello, y por qué ahora?

Cerré Skull Disco por varias razones. Sentía que habíamos publicado diez buenos 12”s y que ése era un buen número para concluir. Además de eso, no podía soportar la idea de tener que llamar a Zeke Clough, mi diseñador, para pedirle que dibujara más carpetas con motivos inspirados en calaveras. Toda la mitología del Soundboy de aquellos discos había acabado agotada por completo y no sabía ya hacia dónde tirar. Además, cada vez me interesaba menos ese rollo de la mezcla de dubstep y techno en el que los periodistas se empeñaban en encasillar a Skull Disco. Era algo que no quería que sucediera. No necesito tener un sello, pero a la vez he estado pensando en que había llegado el momento de tener mi propia estética de nuevo. Supongo que esa es la razón. La gente de Perlon es fantástica y estoy muy contento con la manera en que Zip se ha ocupado de todo, pero llega un momento en que quieres volver a tener tú el control.

Del diseño del nuevo sello se ha vuelto a encargar Zeke Clough. Cuando trabajábais juntos en Skull Disco, todo o casi todo el artwork estaba inspirado en rituales africanos de los que habías tenido conocimiento tras la lectura de varios libros. Para el nuevo sello, ¿hay una inspiración de ese tipo, o todo sale ahora de la imaginación de Zeke?

Yo no diría que todo el artwork estaba inspirado en rituales africanos. El nombre Skull Disco sí. Se me ocurrió porque leí un libro sobre una tribu en Camerún que tenía un rito consistente en desenterrar a sus familiares muertos cuando había algo que celebrar para que los huesos fueran testigos de la fiesta. La idea de una celebración así me pareció interesante, me transmitió imágenes de esqueletos en una discoteca. Y de ahí lo de Skull Disco. Con las portadas de Skull Disco solía ocurrir que yo le daba una idea a Zeke y él la exprimía al máximo, siempre llevándola más lejos de lo que yo hubiera podido imaginar.

¿Y qué camino piensas seguir con el nuevo sello? ¿Será sólo para tu música, o estás pensando en fichar a algún artista?

No, va a ser sólo para mi propia música. Cuando tenga la necesidad de publicar otras cosas que no sean mías, quizá me plantee abrir un segundo sello gemelo. En el surco de la cara A de “Man On A String Parts 1 & 2” está tallada la siguiente frase: “La crisis de nuestro país no es producto de fuerzas exteriores”. Y en la cara B hay otra frase: “El peligro reposa bajo tus pies”. ¿Qué querías decir con esto?

Es bastante sencillo. Cuando fui a masterizar el disco estuve hablando con Rashad, el ingeniero, sobre el tipo de sonido que quería. Le dije que la cara B se suponía que debía tener un tipo de sonido en la percusión a lo Savage Republic. Bastante seco e incluso chirriante. A Rashad le hizo mucha ilusión que conociera a Savage Republic, ya que es una de sus bandas favoritas, así que decidimos que dos frases de las letras del grupo aparecieran al final del surco.

Por un momento, parecía como si Woe To The Septic Heart! fuera un sello nacido con una intención política. Por cierto, ¿te preocupa que los tories hayan vuelto a ocupar el número 10 de Downing Street?

No, no hay ningún tipo de intención política. Lo de tallar frases en el surco fue sólo un acto espontáneo. Sobre lo del nuevo gobierno conservador en el Reino Unido, la verdad, no es algo que me haga feliz. Sospecho que, quizás, hay gente que se ha acomodado y se ha olvidado de lo mal que las cosas pueden llegar a ir con los tories en el gobierno. Es una cuestión bastante compleja y no quiero que parezca que paso por ella de puntillas. Gran Bretaña es una unión sui generis de países y de comunidades de personas. En algunas partes de Gran Bretaña, o en ciertos sectores de publicación, mucha gente jamás llegó a darse cuenta de la diferencia entre una opción política y la otra, ni siquiera cuando el Thatcherismo aprobó sus medidas más extremas, sólo porque nunca les llegaron a afectar de manera directa. Por otra parte, todavía hay gente que vive sin ninguna conexión con la política o que no se consideran parte de la sociedad. Y por encima de todo esto, tienes los medios de comunicación de masas, que son cada vez más sofisticados a la hora de distraer la atención de la gente sobre los verdaderos problemas a la vez que operan en función de sus intereses y reducen la política a un concurso de personalidad. Opino así porque, dado al poder de los medios de comunicación, los políticos tienen miedo de presentarse con alternativas que tengan un sentido correcto (y eso que hay políticos que tienen ideas muy progresistas). Cuando ves todos estos factores reunidos, no te tiene que extrañar que haya vuelto un gobierno de derechas. Sí, me entristece.

Dicho esto, que conste que es sólo mi opinión y que no puedo saber a ciencia cierta si tengo la razón. El voto es libre y la gente tiene su derecho a elegir a quien prefiera, incluso si los candidatos han sido elegidos por su partido a dedo. Y aunque esté en desacuerdo con ese tipo de elección, lo que cuenta es lo que escogen los votantes. Cameron y su partido son, o eso me parece, un grupo de personas de miras cortas, parciales, que se preocupan sólo por los intereses de un pequeño sector de la población, pero siempre es mejor eso que forzar a la gente a vivir como yo crea que deben vivir.

Hace poco compartiste un 12” con tu ex socio en Skull Disco, Laurie Appleblim. Era aquel disco de remezclas de Harmonia & Eno. ¿Sigues en contacto con Laurie? ¿Volveréis a publicar algo juntos otra vez?

Laurie es uno de mis amigos más queridos y seremos amigos toda la vida. No somos el tipo de gente que nos distanciamos o nos peleamos, y no creo que nunca haya un motivo para eso. Pero incluso así, nunca llegamos a hacer música juntos en Skull Disco. Mucha gente interpreta que fue así porque muchos 12”s eran compartidos, pero eran temas propios de cada uno. Sigo en contacto con Laurie y le veo siempre que voy a Bristol o él viene a Berlín. Tu colección de remixes más reciente (la de los últimos dos años, más o menos) es impresionante pero no muy generosa: sólo unos trabajos selectos para Badawi, Moderat, DJ Maxximus, Mordant Music… ¿Te desgasta hacer remixes por el esfuerzo que implican, o es que intentas ser muy selectivo a la hora de escoger el trabajo?

Creo que ya he hecho bastantes remixes. Te roban mucho tiempo y les dedico un esfuerzo descomunal. Ese “descomunal” creo que se hace evidente cuando los escuchas. No te olvides de que también he remezclado a To Rococo Rot y a Invasion, así que no puedo decir que haya trabajado poco. Normalmente escucho las partes que me envían para ver si aparece algo que me anime a trabajar a partir de ahí. Intento no escuchar nunca la versión original siempre que me sea posible.

Aquel disco en Perlon, “Three EP’s”, ¿lo planteaste originalmente como una serie de tres 12”s, aunque se publicaran de golpe, o lo concebiste y lo produjiste como un álbum de verdad? Lo pregunto porque el título y el formato siguen llevando a confusión.

Sí, al principio tenía que ser únicamente un lanzamiento en vinilo, pero Zip me convenció para sacarlo también en CD. No lo planteé nunca como un álbum, y es por eso por lo que se llama “Three EP’s”. Si hubiera planificado un álbum habría llevado otro título. Hay gente que me dice que funciona como un álbum, y es algo que me hace muy feliz.

Antes de mudarte a Berlín, ¿te sentías atraído por el techno, o fue el estado de ánimo en el que te encontraste en la ciudad lo que te llevó a cambiar la forma del sonido? Scuba, por ejemplo, no ha hecho apenas nada de “dubstep” desde que reside en Berlín.

Nunca me ha atraído particularmente, ni siquiera ahora. Yo sólo intento hacer la música que tengo en mi cabeza. Quizá la ciudad me ha afectado de una manera subconsciente. No lo sabría decir. ¡Siempre es difícil hablar sobre cuestiones del subconsciente porque son subconscientes por definición! Tampoco estoy seguro de haber hecho nunca dubstep, si te soy sincero. Quizá un tema como “Naked” sea lo que tengo más cerca de ser dubstep per se. Supongo que habrás escuchado el nuevo 12”. Sé que no estoy reinventando la rueda, pero diría que está a mucha distancia tanto del dubstep como del techno tal como se suelen definir ambos conceptos.

Has estado actuando en algunas fiestas Sub:Stance en Berghain. ¿Qué te han parecido?

Me lo he pasado siempre muy bien. No es el mismo ambiente que el del sábado por la noche, eso es cierto. Pero es algo muy especial. A su manera, es una fiesta muy buena.

¿Cómo sueles programar las máquinas y el software cuando tocas en directo? Los ritmos son muy complejos, y estaría bien saber cuánta manipulación en vivo hay.

¡Ja ja! Esa es una buena pregunta. Diría que el aspecto de la percusión compleja es prácticamente la única parte del directo que no puedo manipular en tiempo real. Me sabe mal decirlo, pero la percusión está ya fijada en el estudio y lo único que puedo hacer es elegir una frase e ir añadiéndole efectos. Todo lo demás sí lo puedo manipular a mi antojo. Hace poco hemos detectado algo así como una “influencia de Shackleton” en temas de Pinch ( “Croydon House”), de Jack Sparrow y otros productores similares, que jugueteaban con texturas techno y ritmos fríos y complejos. ¿Has sentido alguna vez que te estuvieran copiando, o este sonido nace de una experiencia compartida por muchos músicos?

Me gusta mucho ese tema de Pinch, pero no me parece que tenga mucho que ver con el material que hago yo. Nunca he escuchado la música de Jack Sparrow, o al menos no me consta, pero estoy seguro de que es alguien que sigue su propio camino. No creo que yo esté haciendo algo particularmente novedoso en ningú caso, y no me siento como alguien que pueda inspirar a los demás. Me jugaría lo que fuera a que yo he copiado más de lo que la gente ha recibido de mí. Si me lo permites, diría que estás analizando la cuestión más con tu mente de periodista que con tu mente de aficionado a la música. ¿Qué son las texturas techno, al fin y al cabo? ¿Me lo podrías explicar?

En cuanto a lo de los ritmos complejos, ¿no crees que sería muy aburrido si todo el mundo usara un mismo patrón rítmico, el de la combinación de un bombo y un platillo, y no hubiera ruptura de ese mismo patrón? Es decir: en ningún caso yo tengo el monopolio de los ritmos complejos y sincopados. ¡Además, en términos relativos, mis ritmos son como bebés al lado de los auténticos amos de la percusión!

Tu CD para Fabric no es el primer set en directo que publica el sello, pero sí es tu primer lanzamiento que puede definirse como “Shackleton en vivo”. ¿Qué significa este disco en el conjunto de tu discografía? ¿Necesitabas que hubiera constancia física de lo que es una aparición tuya en un club?

Bueno, para mí es una cuestión muy importante, sobre todo en un aspecto, y es que para mí es un honor formar parte de la serie de Fabric. Por la misma razón, siempre intento dar lo mejor de mí en cualquier cosa que edite. Supongo que tiene sentido documentar un set en directo ya que es una cosa diferente a un 12”, mucho más compleja y compacta. Comprendo cuándo alguien no entiende mi música si sólo escucha un tema aislado: no sigue las pautas de la mayoría de la música de baile moderna y no se apoya en la creación de efectos inmediatos, ni en una estructura de construir una frase y dejarla caer. Por eso, si esta gente escucha el set entero quizá así mi música tenga más sentido, ya que hay bastante margen de tiempo para ir acostumbrando los oídos al tipo de sonido que tengo y seguir mejor el desarrollo. ¡Al menos eso es lo que espero!

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