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The Year In Review

#Top 100 canciones 2010, parte II: del 20 al 1)

The Year In Review #Top 100 canciones 2010, parte II: del 20 al 1)La cuenta atrás definitiva. ¿Cuáles son las canciones más rayadas de este año? Cada uno tiene su lista. La nuestra es ésta.

20. Crystal Castles feat. Robert Smith: “Not In Love” Además de facilidad para las melodías extraterrestes, Crystal Castles han demostrado tener buen ojo para las versiones. Tiene mucho mérito haber sabido escarbar entre los kilos de laca, el nombre horrible (Platinum Blonde) y demás mugre 80s para rescatar una melodía que, en voz de Robert Smith, adquiere una nueva dimensión. Porque si a la primera versión, cargada de sintetizadores distópicos y voces de helio, le sumas el inconfundible tono afligido del príncipe de la oscuridad, el resultado sólo puede ser el que es; un clásico instantáneo de pop retrofuturista que hiela almas y enciende corazones a partes iguales. Franc Sayol

19. Four Tet: “Love Cry” En “Love Cry”, primer single de “There Is Love In You”, Four Tet cruzó la pulsión rítmica del krautrock con la sensualidad del deep house de seda con asombrosos resultados. Una batería que rezuma humanidad, un sample vocal y un bajo sin aditivos es todo lo que necesita el prodigioso Kieran Hebden para darnos su particular interpretación del house. Pocos elementos que, sazonados con efectos de diverso pelaje, se estiran y retuercen en nueve minutos que se hacen cortísimos. Para llorar de bueno. FS

18. Ariel Pink: “Round And Round” En plena explosión hipnagógica, Ariel Pink decidió dar un paso adelante y grabar un disco más allá de las cuatro paredes de su habitación. El resultado ha sido “Before Today”, álbum que nos ha mostrado a Ariel Rosenberg enfundado en trapos sónicos más accesibles pero sin mutar su personalidad. Tan excéntrico y a la vez tan adictivo como siempre se muestra en “Round And Round”, adhesiva canción de soft-pop que se sustenta en una línea de bajo circular y en esas características inflexiones vocales que nos vuelven a remitir a la era dorada de las emisoras de Amplitud Modulada. FS

17. Wild Nothing: “Chinatown” El indie-pop británico de los ochenta al que remite la música de Wild Nothing es indisociable de ese sentimiento de permanente ensimismamiento que transmitían los grupos de sellos como 4AD, Postcard o Sarah Records. Jack Tatum nació cuando la década moría, pero eso no ha sido impedimento para que este joven de Virginia captara la esencia de ese sentimiento en el álbum “Gemini”. “Chinatown” es su estandarte y una canción que, a través de guitarras etéreas y una melodía que se abre paso entre la niebla, nos lleva a uno de esos momentos de éxtasis tristón en los que, a pesar de las nubes, uno se siente reconfortado por minutos. FS

16. B.O.B.: “Airplanes” De los featurings más extraños que podía deparar el “pop rap”, éste se lleva la palma. B.o.B. tirando de Hayley Williams, pseudo Suicide Girl y vocalista de Paramore, otrora adalides del punk-rock emo más comercial. Y la cosa es que el combo ha funcionado, precisamente basado en ese contraste entre el flow de uno y la calidad vocal de la otra. Ya se sabe, en ocasiones mezclar dulce con salado convierte aperitivos en cocina creativa. Mónica Franco

15. Caribou: “Odessa” Caribou sorprendió a propios y extraños con el primer single de su celebrado “Swim”. Y es que, como quien no quiere la cosa, pasaba de las psicodelia bañada en electrónica kosmiche de “Andorra” al nu-disco de regusto pop. Pero si alguien puede realizar semejante pirueta sonora y no morir en el intento es Dan Snaith. Mago del estudio y genio de la producción musical, en “Odessa” y, por extensión en todo el disco, se revela como un meticuloso explorador de los caminos que unen el pop con la música disco por la vía de la síntesis. Como un Arthur Russell contemporáneo. FS

14. Pantha Du Prince: “Stick To My Side” Hendrik Webber y Noah Lennox estaban destinados a encontrarse. Y era de esperar que el resultado de esta unión en la cumbre fuese algo grande. “Stick To My Side” es uno de esos extraños frutos que sólo se recogen muy de vez en cuando. Una de esas canciones que germinan de semillas de genética impoluta, en las que sus creadores han conseguido el equilibrio perfecto entre sus dos genomas para dar como resultado algo mejor. En este caso, las campanillas y sonidos orgánicos de Pantha Du Prince abrazan con mimo una de las característica melodías de Panda Bear, que vuelve a cantar al existencialismo cotidiano en una canción que es pura proteína para el alma. FS

13. These New Puritans: “Hologram” La banda de los hermanos Barnett dejaba petrificado al personal con su segundo disco. Giro estilístico totalmente arty, casi rozando lo snob; y ese “casi” que precede a snob es lo que ha convertido “Hidden” en una de las joyas del año. “Hologram”, balada oscura y sentida con peso percutivo e instrumental, define, resume y ejemplifica la nueva línea estilística de TNPS, que es, al fin y al cabo, lo que nos ha enamorado. MF

12. Drake: “Over” ¿Dónde están los raperos polígamos, adictos al oro a granel, órdenes de alejamiento y tenencia de armas? El género ha madurado, ya no mola ser el más malo. Ahora lo que mola es saber dónde está el punto entre hacer pucheritos sin pasarse de gay y hacer que la multitud levante los brazos en el club mientras mueve los hombros. De acuerdo, el emo-rap enamora a las nenas; pero vosotros, ex gangsters, ¿no os hacéis polvo con Drake? MF

11. Gold Panda: “You” En “You”, Derwin Panda (si, así se hace llamar) sublimó su fórmula. Microsamples vocales que parecen querer escapar del loop por patas, beats a medio camino entre el hip hop y la IDM y líneas de sintetizador de textura orgánica confluyen en una pequeña joya tan brillante como difícil de encasillar. ¿Es IDM? ¿Es post-dubstep? ¿Es hip hop instrumental? Nada de eso y todo a la vez. Es electrónica para el nuevo milenio. De aquí hasta el infinito y más allá. FS

10. Jamie Woon: “Night Air” Cuando Burial remezcló el “Wayfaring Stranger” de Jamie Woon en 2007 quedó patente que los paisajes brumosos y los ritmos deslizantes de Will Bevan le sentaban de maravilla a la elástica voz del joven Woon. Pero en “Night Air” la cosa va más allá, porque en este caso el mago del dubstep le ha cosido un traje a medida que no hace más que elevar a su máxima expresión la capacidad emotiva de este crooner post-moderno con voz de querubín. “Night Air” canta a la nocturnidad envuelta en la mejor producción imaginable para ello. Pura magia. FS

9. Janelle Monáe: “Tightrope” Es técnicamente imposible no chascar los dedos, dar palmas o mover los pies al ritmo de “Tightrope”. Janelle Monáe anunciaba la llegada de “The ArchAndroid” con este brillante revival soul que a muchos nos ha contagiado la misma energía y buenas vibraciones que “Hey Ya!” de Outkast hace algo menos de diez años. Éste es un perfecto entrante para digerir uno de los discos más brillantes y sabrosos de la temporada y que sólo nos hace tener más ganas de esta joven convertida a artista, en el más amplio, religioso y estricto sentido de la palabra. MF

8. Best Coast: “Boyfriend” Por lo que cuenta en sus canciones, la vida de Bethany Cosentino es el paradigma de la despreocupada juventud en California; playas, puestas de sol y líos con chicos. Una buena vida que queda retratada en esos dardos de noise-pop de ascendencia surf. Una fórmula que ha encumbrado a Best Coast al olimpo indie y que que alcanza altas cotas de perfección en “Boyfriend”. Canción dulce que nos muestra el lado amargo de esa de joie de vivre. Porque, como bien sabe Bethany, en California siempre habrá chicas más delgadas, guapas y listas que tú. FS

7. James Blake: “Limit To Your Love” James Blake, nuevo ídolo en materia de cavilación post-dubstep, desnuda el “Limit To Your Love” de Feist para coserle un nuevo traje, más puro y liviano, a base de pianos precisos, electrónica pulsante, voz y espacios. Más cercano al pop intimista y minimal que a cualquier derivación del rave continuum, Blake se encarna en la piel de un crooner soulful, silente y melancólico, para tornar un tema ajeno en lo más parecido a un estandar de jazz vocal surgido nunca de ese hervidero de ideas y confusión que a día de hoy caracteriza aquello que fue el dubstep. Prodigiosamente sobrio. Luis M. Rguez

6. Kanye West: “All Of The Lights” Podríamos alegar que es el único tema que los haters de ‘Ye han salvado del controvertido “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”. Podríamos decir que si enumeramos los créditos de esta canción (en un extremo Elton John, en el otro Fergie, y en medio el vozarrón de Rihanna entre trompetas), no nos quedaría espacio para decir nada más del tema. Podríamos apelar únicamente a la energía de ese beat, que es puro fervor a las nueve de la mañana en el metro y a las 3 de la madrugada en la pista del club. Pero cualquiera de los motivos nos conducirían a la misma conclusión: así se hace un temazo. MF

5. Robyn: “Love Kills” Cuesta quedarse con una de las muchas golosinas techno pop que la sueca Robyn ha empaquetado en las tres partes de su enorme “Bodytalk”. Aún así, “Love Kills” gana por los puntos gracias a su estribillo insistente –una verdad de sobra conocida, pero también sabes que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra– y a una base que es pura burbuja sintética con los pies bañados en taurina; eurodance de espíritu progresivo y pegada masiva, tan efectista como efectivo, útil a la hora de poner cuerpos a sudar en las pistas de baile más dadas a la efusión de lo Hi-NRG. Robyn te lo advierte: “Si vas en busca de amor, hazte con un corazón que esté hecho de acero. Porque ya sabes que el amor mata”. LMR

4. Cee Lo Green: “Fuck You” Que mejor manera de mandar a alguien a la mierda que con la mejor de tus sonrisas en la cara. Si trasladamos esta máxima a un contexto musical el resultado es “Fuck You”. Cee Lo Green estaba cabreado, quería soltar bilis en forma de notas y no escatimar en el uso del insulto anglosajón por excelencia. Pero lejos de apostar por el rap violento o el rock enfermizo, el pequeño gran hombre se sacó de la chistera una pieza de clasicismo soul que confronta contenido y continente con adictivos resultados. Todo en “Fuck You” tiene algo de fervor casi religioso; los pianos, los coros y los fraseos de Cee Lo se conjugan en una canción aplastante que podría considerase el primer hit de angry gospel de la historia. Bendita locura. FS

3. Arcade Fire: “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)” Puede que el último trabajo de los canadienses Arcade Fire se nutra, sobre todo, de los alientos rancios del anthemic rock, pero casi en su salida, como penúltima carta de una baraja marcada por la épica de su obra previa, los sintetizadores asoman, se vuelven luces de neon de pulso casi disco en un tema de alma ochentera que no es sino un gran panorama del más común sentir adolescente. Los cinco minutos y medio que dura el segundo acto de “Sprawl” son puro reflejo del ennui suburbano, de la insatisfacción de quien se sabe diferente al resto; de quien se siente desplazado, y a la vez atrapado en un entorno alienígeno y alienante sin el que no sabríamos vivir. Arcade Fire abandonan por un instante su zona confortable para darse de bruces con una de sus mejores y más evocadoras (nuevas) canciones. LMR

2. The-Dream: “Yamaha” Terius Youngdell Nash, alias The-Dream, pluma responsable de mega éxitos en el ámbito del urban mainstream como “Umbrella” (Rihanna) o “Single Ladies” (Beyoncé), vuelve a encarnarse aquí en una suerte de Prince joven, aún cándido y bisoño, para cantarle con vehemencia a eso que en el fondo, y aunque nos pese, más y mejor nos mueve: el deseo y la atracción sexual, aunque aquí esa pulsión adopte formas de parafilia. Porque tiran más dos tetas que dos carretas. O como aquí, una carrocería humana tan prieta y tan bien puesta que invita a la metáfora, a la identificación como objeto de deseo con las líneas curvas de una flamante máquina de fabricación japonesa. ¿O acaso es al revés? La voz de The-Dream se aterciopela y hierve lujuriosa entre fogonazos de funk sintético y ganchos que son un homenaje al más meloso R&B de mediados de los 80s. “Oh baby, la Policía nos odia. ¿Por qué? Porque ellos nunca han visto una chica con un culo tan tremendo con el tuyo”. LMR

1. Magnetic Man: “I Need Air” De la ecuación “smash hit + supergrupo dubstep” sólo te puede salir como resultado “banger” al despejar la incógnita. La reciente orientación pop del sonido Croydon ha sido uno de los fenómenos musicales el año; con sus detractores y con sus fans, la realidad está ahí. Y cuando dentro de cinco, diez o quince años, el equivalente a Lady Gaga esté haciendo temas a 140 bpms, el que se digne a echar la vista atrás tendrá que encontrarse con “I Need Air” como ese single que, a pesar de estar totalmente inmerso en las texturas del progressive, todos reconocimos a la primera escucha como la semilla de un nuevo brote de la cepa musical inglesa. “I Need Air” es el futuro inmediato narrado con la emoción del pasado reciente: el espíritu del verano del amor, la columna vertebral ultrasensible, la adoración al DJ, los vellos de punta conducen la música del 2010 hasta el 2011. Con la versión más hardcore del entusiasmo es como queremos acabar el año y afrontar lo que nos viene de cara. MF

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