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Spotify

10 argumentos a favor y en contra

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SPOTIFY LUPA

Por Sergio del Amo y Álvaro García Montoliu

Las redes sociales ayer estaban que echaban chispas. Spotify acababa de anunciar un tijeretazo en sus servicios para los usuarios que no están suscritos al servicio Premium y que reducirían el tiempo de escucha de 20 a 10 horas mensuales y sólo se podría catar una canción hasta cinco veces. Esto, para los fans de lo gratuito, ha escocido más que el “Friday” de Rebecca Black. Así las cosas, nos hemos puesto frente a frente, al más puro estilo debate de “Punto Pelota”, para reflexionar sobre estos recortes, y en general, todo lo que tenga que ver con el fenómeno Spotify. A un lado del cuadrilátero, Sergio Del Amo, que confiesa abiertamente que le pone escuchar a Boney M mientras le interrumpen con un anuncio de Burger King. Al otro, Álvaro García Montoliu, que está absolutamente indignado porque no encuentra a los grupos que actuarán en el Sónar y empieza a pensar que son todos inventados. La credibilidad y el futuro de la plataforma sueca está en juego.

Muy a favor

1.Vírgenes del puño cerrado

Entre 4,99 o 9,99 euros. Ese es el precio que deberemos apoquinar si queremos oír un tema más de cinco veces seguidas o dar la brasa a los vecinos más de 10 horas al mes a partir del 1 de mayo. A todos nos duele tener que pagar por un servicio que hasta ahora funcionaba notablemente por la cara. Pero tenemos que comprender que el modelo de negocio y el desembarco en Estados Unidos de la plataforma sueca (junto a las dichosas licencias) no les deja otra alternativa. Acostumbrados a la picaresca y las descargas masivas, a muchos les duele en el alma tener que dar su cuenta corriente a una empresa. Sin embargo, ¿acaso en el fin de semana un triste gin tonic no resulta más abusivo? ¿Por qué nos aferramos a no pagar una cifra tan irrisoria cuando un simple CD (de rebajas) ya cuesta ese precio? Disponer de un catálogo de canciones tan extenso de forma ilimitada bien vale un billete rosado.

2. Nos quejamos por vicio

La noticia que salpicó ayer acerca de los recortes de las cuentas gratuitas de Spotify recuerda a ese momento como teenager en el que uno acaba en las redes del tabaco. Te ofrecen un cigarro y al principio lo repudias, pero al poco tiempo la incontrolable adicción te lleva a ser un cenicero andante. Millones de usuarios durante estos años han convertido Spotify en su animal de compañía y el hilo musical de su rutinaria jornada laboral. Ahora, a modo de encuesta de satisfacción (pasando por caja), llegó el momento de demostrar qué grado de importancia ha tenido en nuestras vidas. Aunque eso sí, sólo los toxicómanos de Spotify deben determinar si se pasan a la opción Premium. Dudamos, eso sí, de que este debate afecte a las personas a las que no les interesa la música y que usan esta herramienta de higos a brevas. A los fans seguro que no les duele pagar.

3. ¿Acaso pasas de los anuncios de la radio?

Recurso fácil para rajar de Spotify: “estoy hasta los mismísimos de los anuncios”. De acuerdo, tú y todo el mundo. Pero por oír unos pocos cada 20 minutos tampoco te va dar un ictus. ¿Cuándo pones la radio también te quejas? Siempre podías aprovechar el momento para vaciar la vejiga. Eso sí, nadie puede negar que las cuñas comerciales de Spotify nos han despertado en más de una ocasión la risa floja. El anuncio del Angry Whopper de Burger King, cachondeándose precisamente de este hecho, por méritos propios, forma parte de nuestra historia.

4. Ya puestos, gózalo en el móvil

Hay que tener en cuenta que la versión Premium (la de casi 10 euros) te permite usar Spotify allá donde quieras en su versión móvil siempre y cuando dispongas de un iPhone o un teléfono Android, pudiendo oír tus listas de reproducción sin necesidad de estar conectado a la red de redes. O lo que es lo mismo, gracias a Spotify puedes prescindir indefinidamente de tu mp3 sin poner a prueba la memoria de tu teléfono. La mayoría se ha hecho el sueco con este aspecto pero, sin duda, nos encontramos ante una de las mejores ventajas que Spotify ofrece a sus mercenarios capitalistas.

5. Buffet libre

¿En cuántas ocasiones hemos trasteado la base de datos de Spotify simplemente para matar el tiempo? Pese a haber otras alternativas como Deezer o Grooveshark, para un servidor Spotify era sinónimo de guateque (os debo una, Boney M) con anuncios intercalados (he aquí el punto exótico). El mejor invento tras YouTube es y será un buffet libre de la canción ligera, un plato de degustación que determinaba las futuras compras compulsivas de discos. Ciertamente, Soundcloud supone la mejor vía para conocer de antemano las principales novedades musicales. Pero dada su interfaz y su fácil manejo, Spotify (pese a las deficiencias de su catálogo y el vacío de algunos géneros) es la personificación de la radiofórmula en casa.

Muy en contra

1. Es absurdo escuchar en streaming cuando la red está poblada de descargas que te permiten llevarte la música a cualquier parte y iTunes cada vez es una herramienta más útil

Nunca hemos entendido cómo Spotify puede tener 10 millones de suscritos cuando es más fácil descargarse un disco ahora que los blogs brotan de debajo de las piedras. No sólo eso, sino que además aparecen aplicaciones para iPhones y demás. ¿Qué quiere la gente, que mientras va por el metro el streaming falle en el momento menos inoportuno en plan coitus interruptus? Seas legal o no, tienes mil opciones mejores antes que utilizar este tipo de servicios. iTunes cada vez tiene más música y algunas veces, exclusivas la mar de interesantes. Y ya no hablemos de la descarga ilegal, que con algunas filtraciones te ahorran meses de espera, que a estas alturas de la película, no tienen ningún sentido en este mercado.

2. La publicidad es una mierda, pero pagar por un servicio como Spotify no es ni mucho menos la solución

En sus inicios, Spotify tenía menos publicidad y ésta se adaptaba al tipo de música que escuchabas. Bueno, vale, con eso podíamos sobrevivir. Pero ahora que te interrumpan cada dos o tres canciones con un horroroso anuncio que no tiene nada que ver con tus intereses, pues gusta más bien poco. Y recordad que se acercan los meses de verano. Pesadillas debería tener mucha gente de que, mientras están escuchando Joanna Newsom, se corte la reproducción con algún bodrio pachanguero. Si la solución es pagar 10 euros al mes, pues apaga y vámonos. Este proyecto nació con unos ideales muy bonitos, pero ya vemos que las tiránicas leyes del mercado siempre se acaban imponiendo. Esta plataforma empezó siendo una de las pocas iniciativas coherentes y adaptada a los tiempos que corrían para combatir la piratería. De hecho, mucha gente aseguraba que ya no se descargan tantos discos, pero claro, todas sus ilusiones se han desvanecido con este bochornoso tijeretazo.

3. Estos recortes sólo van a hacer que la gente se vaya a otra parte

Partiendo de la base de que Spotify no vale diez euros al mes porque hay otras alternativas más baratas y mejores (descargas ilegales) o más caras, pero con mejor calidad de sonido y más oferta (iTunes), los recortes que van a aplicar a partir de mayo sólo harán que la gente se vaya a otra parte. ¿Qué es esto de dejarte escuchar sólo cinco veces una canción? ¿Algo así como que si tanto te gusta pues ve y cómprala? ¿Para eso no están ya otros servicios de descarga legal? Mal andas, Spotify. Lo de las diez horas mensuales ya es absolutamente demencial. Sólo te dan veinte minutos al día, o lo que es lo mismo, cuatro o cinco temas. De verdad, para dar esto, directamente obligad a la gente a hacerse Premium y ya veréis lo que os pasa.

4. Se dice que está todo, que su catálogo es inabarcable, pero nada más lejos de la realidad, a los que les guste cierta música no van a encontrar nada ahí

Pongámonos en la piel del asistente medio del Sónar, que buena parte del cartel de la programación del día le sonará a chino. “Anda, estos oOoOO tienen buena pinta y la portada de su EP homónimo es cojonuda. A ver si está en Spotify”. Pues no, hijo mío, sólo tienes tres canciones. “Bueno, probemos con sus compañeros de sello How To Dress Well, estos tienen que estar”. Misma respuesta, alma de cántaro, sólo tienes “Ready For The World” y su respectiva remezcla a cargo de Twin Sister. “Ahora sí que sí. El Fabric de Pearson Sound, que dicen que es de los mejores DJ-mixes del momento, tiene que estar”. Meeeeec. Error. Y eso sólo en el mundo de la electrónica, pero hay discos clave del indie reciente como el “Veckatimest” de Grizzly Bear que tampoco están.

5. Spotify no es ágil para recoger las novedades, está todo antes en Soundcloud o en los blogs

Sí, es cierto que algunos discos aparecen unos pocos días antes de su lanzamiento oficial si eres Premium (de nuevo, quien paga manda, el resto de mortales a rastrear entre las migajas). ¿Pero vale la pena pagar por disfrutar de algo una semana antes? Pues un rotundo no. Además, ¿qué hay de todos esos sencillos, remezclas y rarezas? Veremos a partir de mañana, con toda la vorágine de publicaciones del Record Store Day, cuántas se suben. Pondría la mano en el fuego que no demasiadas. Lo mejor es una búsqueda ágil por blogs o incluso en los Soundclouds de bandas y sellos para estar a la última. Spotify tarda demasiado en colgar las novedades y en esta era del consumo rápido es una terrible estrategia de negocio. El inminente tijeretazo que aplicará la plataforma sueca ha hecho que salten chispas en la redacción de PG y aquí os presentamos dos posturas enfrentadas de dos de nuestros redactores. ¿Mola Spotify o es un producto deficiente? Lee y danos también tu opinión.

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