Listas

Resumen 2013: las mejores series de televisión

Repasamos las 20 temporadas que más nos han impactado del calendario de TV y que más han dado que hablar en los últimos doce meses

Un detallado resumen de lo más esencial del año en materia de series de televisión que empezamos con el drama hipnótico de “Top of the Lake”, una de las bellezas del año, y acabamos con un número 1 merecido pero quizá inesperado.

Este año ha sido extraño en cuanto a series se refiere. Algunas de las que considerábamos como esenciales han flojeado un poco. Hablamos específicamente de “Boardwalk Empire”, que como es habitual en ella ha tardado bastante en arrancar, y “Homeland”, que directamente no nos ha gustado nada la trama de esta temporada y aún no hay por dónde coger el giro argumental que hay al medio de la misma –razón por las que no aparecerán aquí–. Otras han mejorado, y por eso se mantienen. Es el caso de “Sons Of Anarchy” y “The Newsroom”, con unos argumentos mucho más potentes, unos capítulos mucho mejor definidos y en definitiva, unas temporadas mucho mejores que sus predecesoras. Pero lo que verdaderamente ha llamado la atención este año es el altísimo nivel de las producciones británicas y el salto delante de algunas nuevas comedias que han aparecido en la televisión americana. En concreto, dos. Por un lado, “Orange Is The New Black”, una producción coral sobre una chica blanca y adinerada que entra en prisión, y “Hello Ladies”, lo nuevo de Stephen Merchant, co-creador de “The Office” junto a Ricky Gervais, que aquí interpreta a un loser inepto en las artes amatorias y de ligoteo. En definitiva, aquí os dejamos con nuestras 20 preferidas de 2013. Y como es habitual, los spoilers reducidos al mínimo, que no se asuste nadie.

20. Top of the Lake (BBC, 1ª temporada)

“Top Of The Lake” probablemente pasará bastante desapercibida y eso es injusto. A muchos les debería llamar la atención que su creadora no es otra que Jane Campion, que aquí explora, como en buena parte de su filmografía las batallas de géneros. Entre un carismático traficante de drogas interpretado magistralmente por Peter Mullan y una detective que llega de nuevo a un pueblo remoto de Nueva Zelanda (Elisabeth Moss de “Mad Men”) tenemos a una niña de 12 años que está embarazada y se ha perdido por los bosques. Pero que esta trama principal no nos tape a ese misterioso personaje interpretado por Holly Hunter que todo lo que dice es de una belleza poética inusitada. Álvaro García Montoliu

19. Sons of Anarchy (FX, 6ª temporada)

“Sons Of Anarchy” llevaba un tiempo algo estacada, con sus guionistas sin saber muy bien por dónde tirar después de unas primeras cuatro temporadas en las que la intensidad fue la tónica de la serie. Esta sexta temporada empezó regulera, sin mucha sustancia, con tramas que no acababan de hacernos el peso. Pero la segunda mitad de la temporada es adrenalina pura y dura, un regreso a los orígenes. Sus creadores nos han obsequiado con ese baño de sangre que prometían y ha resultado ser aún más cruel de lo que pensábamos. Si hasta Tara, un personaje menor, protagoniza una de las escenas más descorazonadoras que se recuerdan en SAMCRO. AGM

18. Dates (Channel 4, 1ª temporada)

“Dates” es otro de tantos ejemplos de lo bien que se está haciendo la televisión en el Reino Unido. Poco a poco le está comiendo terreno a la televisión norteamericana y no nos extrañaría que un futuro próximo la ficción ‘british’ fuese mejor que la estadounidense (si es que no lo es ya). Sea como sea, “Dates” es una serie brillante, con una factura impecable, unos actores noveles que enamoran con sus papeles (especialmente la espectacular Oona Chaplin) y un formato que aunque está encorsetado da mucho más juego de lo que a priori parece. Es la “In Treatment” de las citas amorosas y eso sólo puede significar una cosa: caviar del bueno. AGM

17. The Newsroom (HBO, 2ª temporada)

Se rumorea que la NASA tuvo que diseñar una cámara con un filtro parecido al de Curiosity para que no se vieran las lluvias torrenciales de microjapetos, salivazos furtivos y capellanes celestes que los actores de “The Newsroom” expulsaban en cada rodaje de tanto darle al palique. La segunda temporada de “The Newsroom” es otra lección de cháchara barroca factor seis millones cortesía de Aaron Sorkin. Hablan hasta las papeleras y todo lo que se dice en el noticiario televisivo más íntegro de la historia de la humanidad es ingenioso, tiene punch, luce el broche sorkinista más filigranero. La segunda temporada vuelve a ser una gozada infinita, un nuevo exceso dialéctico, un nuevo chapuzón de épica idealista y periodismo salvador, aunque esta vez queda claro que ni siquiera estos superperiodistas son infalibles, joder, que también la cagan. Aaron Sorkin ha refinado los mecanismos de la serie, le ha dado mayor octanaje a la gasolina dramática y nos ha regalado un McAvoy más en forma que nunca, con otro speech memorable en el penúltimo episodio, un discurso vigorizante y cargado de mala hostia sobre los haters que le califican de fake republican. Bah, si todos los fachas fueran como tú, Willie... Óscar Broc

16. In The Flesh (BBC, 1ª temporada)

Soy un zombi, mejor dicho lo fui, porque ahora vuelvo a ser persona y tengo sentimientos, coño. Ah, y estoy triste, muy triste. La virguería de “In The Flesh” es digna de aplauso. Plaga de muertos vivientes. Muerte. Dolor. De repente aparece un antídoto. Una cura. Los zombies pueden volver a la normalidad. Los monstruos recuperan su humanidad, ¿pero podrán los humanos que los reciben de nuevo conservar la suya? Los ex zombies se llaman ahora víctimas del Síndrome del Parcialmente Muerto –lo mismo que decir afroamericano en lugar de negro–, pero ni siquiera los trucos eufemísticos para normalizar su reintroducción en la sociedad evitan que haya focos de violencia contra ellos. Hay gente muy dolida que quiere acabar con ellos, por mucho que vuelvan a estar cuerdos y tengan los mismos sentimientos que cualquier humano en sus cabales. Primero fue “Dead Set”, luego “Les Revenants” y en el 2013 ha sido “In The Flesh”. Profunda, repleta de dobles y triples lecturas, trufada de mensajes críticos contra la xenofobia, armada con guiones de peso y actuaciones de categoría británica, original, fresca y buena, tan buena que ha conseguido reinventar un género en el que ya nada parecía nuevo. Felicidades, hay vida después de la muerte. OB

15. Mad Men (AMC, 5º temporada)

La penúltima temporada de “Mad Men” ha resultado ser la más extraña de todas con teorías conspiranoicas de todo tipo aflorando por la red. Había quien decía que Megan moriría como Sharon Tate, otros que el nuevo agente de cuentas Bob Benson era un espía o hasta que el hijo ilegítimo de Peggy y Pete viajaba por el tiempo. Al final, por supuesto, nada de eso fue verdad y tuvimos una temporada tan convencional como puede ser “Mad Men”, que deja más preguntas que respuestas sobre lo que ocurrirá con la última temporada. ¿Qué será de Don si deja el trabajo? ¿Cómo irá la sede californiana? Veremos en medio año con qué nos sorprenden Matthew Weiner y compañía. AGM

14. Hello Ladies (HBO, 1ª temporada)

Stephen Merchant se divorcia momentáneamente de Ricky Gervais para demostrar que él puede provocar tanta vergüenza ajena como su hasta ahora inseparable partenaire. Merchant no se devana los sesos y dispara con la artillería que mejor domina, esto es, la incomodidad, el desastre, la autohumillación, el derribo sistemático de los automatismos sociales vía incorrección política. En “Hello Ladies” confluyen todos los elementos humorísticos que tan bien le funcionaron al dúo Merchant/Gervais en “The Office” y “Extras”, pero esta vez es el larguirucho gafotas quien se sitúa en el paredón encarnando al protagonista absoluto de la serie, un nerd británico que se muda a Los Ángeles para sembrar el pánico a base de torpeza dialéctica, desesperación por pillar cacho elevada a la máxima impotencia, patéticos aires de grandeza, incontables referencias al cine basura y toneladas de mentiras que siempre se vuelven en su contra. Es una fórmula que hemos visto ya muchas veces, no obstante Merchant es un artesano finísimo y maneja este material como nadie, pues sabe que la vergüenza, cuanto más ajena, más bienvenida es. OB

13. Ray Donovan (Showtime, 1ª temporada)

Cool como pocos, Ray Donovan se mueve por las colinas de Hollywood como una comadreja y con un cometido muy claro: apagar fuegos. Y no hablo de incendios reales, sino de algo muchísimo peor, hablo de las cagadas de los famosos. Donovan se dedica a arreglar los entuertos de deportistas de élite, cantantes de rock y celebrities angelinas apelando a métodos y conexiones que le ponen más cerca de un mafioso que de un salvador. La idea es buena y la serie también. Lejos de quedarse en una versión extendida de la creación tarantiniana del Señor Lobo, “Ray Donovan” adorna las tribulaciones de su protagonista con ramificaciones argumentales que muestran su atormentada vida personal, su relación con una familia desmembrada y disfuncional, sus conexiones con el mundo del famoseo más VIP y uno de los elementos más estimulantes de la serie: el psicópata drogadicto de su padre. Y es que tener al entrañable bastardo de Jon Voight como antagonista de lujo es un regalo caído del cielo. Sólo para hombres. OB

12. Orange is the New Black (Netflix, 1ª temporada)

La mejor comedia de la temp… qué demonios: la serie revelación de la temporada. Nadie esperaba que “Orange Is The New Black” fuera tan endiabladamente buena. Una pija metida en una cárcel de mujeres descubre lo que es la vida y conoce a un grupo de reclusas con las que vivirá situaciones delirantes y algunos momentos salpicados de drama. “Orange Is The New Black” es ante todo una serie desternillante, escrita con mordacidad e inteligencia, y aunque esté plagada de mujeres y los penes sean circunstanciales, es una producción plenamente disfrutable para machos, hembras y cánidos si es preciso. Buenas interpretaciones, magnífico perfilado de personajes, intercambios dialécticos de calidad, esta oda al estrógeno carcelario es una de las propuestas más frescas y disfrutables de la campaña humorística televisiva que nos contempla. Nunca una serie de mujeres había gustado tanto a los hombres. OB

11. Hannibal (NBC, 1ª temporada)

Antes de empezar a ver “Hannibal” había sensaciones encontradas. Por un lado algunos veían difícil que se superase a ese caníbal de “El Silencio De Los Corderos” y pensaban que una cadena que emitía en abierto no era la más apropiada para ello. Pero por otro estaban los fans de Bryan Fuller que confiaban ciegamente en lo que iba a entregar. Finalmente ha salido un producto de una factura impecable, con una escenografía de acojone y un Lecter interpretado por Mads Mikkelsen que no tiene nada que envidiar a Anthony Hopkins. Con sólo una temporada ya nos ha hecho olvidar “Dexter” como serie de asesinos en serie. Eso sí, es lenta y quizá algo indigesta para los paladares más sensibles. Y, por cierto, mucho ojo a la gastronomía que se puede ver en la serie, de un cuidado que asombra. AGM

10. Derek (Channel 4, 1ª temporada)

Ricky Gervais sigue jugando en la estratosfera mientras el resto de humoristas televisivos se mueven como hormiguitas ahí abajo, haciendo lo que buenamente pueden. Las sensaciones que produce “Derek” no son equiparables ninguna otra serie. Sólo puedo definirla como una comedia depresiva, una anti-sitcom que hace gracia las pocas veces que lo intenta, y te empapa de una sensación de tristeza de la que resulta muy difícil escapar. El personaje extremo de Derek, un deficiente mental que trabaja en un asilo rebosante de decrepitud, es una bomba de relojería que ha levantado sobre sus pezuñas a los nuevos puritanos de lo políticamente correcto. No obstante, Gervais consigue mantener al personaje en la casi imperceptible línea que separa la ridiculización de la ternura, haciendo equilibrios imposibles entre el slapstick, la nueva comedia británica y el drama, el dramón mejor dicho, descarnado. “Derek” es una serie especial; un puré de sensaciones que produce perplejidad de primeras, pero termina introduciéndose en tu piel como un calambre de culpabilidad, ternura, vitalidad y abatimiento. Grande. OB

9. The Americans (FX, 1ª temporada)

“The Americans” se ha hecho grande, grande y máaas grande a lo largo de los 13 episodios de su magnífica primera temporada. No comenzó mal ni mucho menos, de hecho el piloto me supo a revelación por lo bien manejados que estaban todos sus elementos. Sin embargo, no pensé en ningún momento que la serie mejoraría progresivamente hasta alcanzar un punto de madurez palpable, masticable y disfrutable a rabiar en una segunda mitad de temporada de mascletà. Dos agentes del KGB infiltrados en la sociedad yanqui, en plena administración Reagan, como un feliz matrimonio con hijos. La Guerra Fría de telón de fondo. Unas vidas al límite de la mentira y la muerte las 24 horas del día. Una pareja protagonista con incontables claroscuros –los amas y los temes al mismo tiempo–. Guiones trabajados. Los malos son los buenos. Los buenos son los malos. Nadie es quien dice ser. “The Americans” ofrece suspense, acción, tensión, paranoia, romance, drama, sexo y violencia en un entorno ochentero que no chirría en ningún momento –incluso las canciones de Phil Collins suenan bien– y en un formato que ora bebe del thriller geopolítico, ora lanza homenajes al cine de espías clásico. Tom Clancy se habría hecho varias pajas viéndola, y seguro que tú también has sacado a pasear la zambomba viendo a la antaño mojigata Felicity masacrar enemigos, cortar cuellos y lanzar patadas mortales al enemigo capitalista. El rollito KGB pone mucho. OB

8. Girls (HBO, 2ª temporada)

Lena Dunham está perra, perra, perra. Sus rosadas y gelatinosas pechugas, sus tatuajes hipsters y su aversión a los exfoliantes –vaya piel más dejada, por Dios– no son obstáculo para que siga siendo la tía más cool de la televisión actual. Y eso tiene mérito. Para muchos, la segunda temporada de “Girls” fue una bajona y la causa era muy clara: el egotrip de Lena era demasiado exagerado y la nueva campaña estaba demasiado centrada en ella, ella y solo ellaaahhh. Puede ser, pero demonios, aunque se nos haya engorilado y se crea de verdad que es la embajadora de Hipsterlandia en este plano dimensional, la chica sigue escribiendo con agudeza y sigue retratando con un realismo descarnado la vida de una veinteañera modernilla en plena recesión económica. ¿Ha decaído un poco? Bueno, vale, pero “Girls” sigue siendo la serie juvenil más honesta, entretenida y referencial de la televisión. Una rareza que hay que conservar y utilizar como arma arrojadiza contra las series teen de brocha gorda y las mariquitas malas que sólo creen en Lagerfeld y “Gossip Girl”. OB

7. Southcliffe (Channel 4, 1ª temporada)

El mal rollo, si malo, dos veces bueno. “Southcliffe” consiguió ejecutar una pirueta dramática interesante: hacer del horror algo poético. Un militar retirado enloquece y un buen día se levanta y acribilla a varios vecinos de su idílico pueblecito, un rincón casi divino de la campiña inglesa en el que nadie apostaría por situar una ensalada de balazos y muerte. Intimista, lenta, compleja, despiezada en la corriente temporal, “Southcliffe” es un prodigio de narrativa que, de forma fragmentada, junta todas las piezas del horror para encontrar sus causas y dar sentido a la pintura. La cámara se mueve con suavidad, los hechos se desmenuzan con tiento, la mimadísima puesta en escena y los paisajes de ensueño funcionan como un efectivo recurso de contraste enfrentados a la cruda y triste historia que relata en cuatro episodios memorables. Tragedia, dolor y redención se entrecruzan en un engranaje dramático muy, pero que muy bien engrasado. Mención especial para la gran actuación de Sean Harris en la piel del militar desequilibrado: si te lo encuentras en un callejón a las 2 de la madrugada, la caca no tardará en recorrer tu pernera. OB

6. Juego de Tronos (HBO, 3ª temporada)

“Juego De Tronos” continúa su ascensión imparable con la que es seguramente la mejor temporada que se ha hecho. Hemos tenido nuevos personajes como la Reina de las Espinas, con una formidable Diana Rigg, un Tyrion maquinando su venganza después de que casi se lo cargasen en la batalla del Aguasnegras y, en general, las mismas tramas de conspiración y traición a las que ya nos tiene acostumbrados George R.R. Martin. Pero si por algo será recordada esta tercera temporada es por su noveno capítulo. No diremos nada de él salvo que se ha convertido rápidamente en uno de los mejores episodios que se han hecho jamás de una serie, pero con una división de opiniones sobre los acontecimientos tan grande como la del final de “Los Soprano”. AGM

5. House of Cards (Netflix, 1ª temporada)

“House Of Cards” se presentaba con unos credenciales envidiables. Aparte de contar con David “Dios” Fincher para la dirección de sus dos primeros capítulos, el dúo protagonista estaba encarnado por el siempre notable Kevin Spacey y su esposa en la ficción, Robin Wright. Al personaje de Spacey, un político tiburón y muy trepa, no nos lo acabábamos de creer al principio por muy forzado y porque ahí está el referente de Kelsey Grammer de “Boss”, pero con el paso de los capítulos caímos rendidos a la potencia de su trama, que destapa todo tipo de corruptelas para llegar a lo más alto del poder. Muy fans. Lo único malo es que se estrenó de golpe en Netflix. Quizá si la hubiésemos saboreado semana tras semana le hubiésemos sacado mayor provecho. AGM

4. Black Mirror (Channel 4, 2ª temporada)

La primera temporada de “Black Mirror” tuvo la brutal capacidad de sorpresa de un cubito de hielo deslizándose a traición por tu espinazo. La segunda jugaba con la desventaja de ser ya un sabor conocido y diseccionado concienzudamente por bloggers, columnistas, críticos y toda suerte de parásitos catódicos. Pero Charlie Brooker es un cabrón en mayúsculas, un talento capacitado para superar “la presión del segundo disco” y ofrecer una nueva tanda de mini películas que en ningún momento desmerece el legendario tríptico de la primera campaña. Los nuevos episodios de “Black Mirror” hurgan con saña una vez más, aunque desde nuevos puntos de fuga, en la tecnofobia, la desnaturalización de las relaciones humanas, la sobreinformación y la manipulación de las masas. “Be Right Back” es conmovedor y profético –estoy seguro de que dentro e poco tendremos a nuestros muertos descargados en un ordenador–. “The White Bear” es una puta maravilla centrada en el ya conocido formato de reality futurista, una joya deudora de esa obra maestra que es “Perseguido” y cargada de reflexiones que son aguijones ponzoñosos. “The Waldo Moment” cierra una temporada brillantísima con un curioso osito azul que encarna el distanciamiento insalvable entre los ciudadanos y la clase política. Un broche magistral para la serie de terror más efectiva del año. Sí, he dicho “de terror”, pues el futuro que pinta Brooker se parece demasiado a nuestro presente, y eso acojona. OB

3. Breaking Bad (AMC, 6ª temporada)

Más grande que la vida. A pesar de la pesadez de sus fans. Aunque los miserables apestados que preferimos ver la serie del tirón y no capítulo a capítulo nos hayamos tragado cientos de spoilers gratuitos sin comerlo ni beberlo. A pesar de todos los daños colaterales de la fiebre BB, no se puede negar la evidencia: estamos ante la serie más importante de los últimos 5 años. “Breaking Bad” es uno de esos productos que trascienden los códigos del formato televisivo –como “Los Soprano” en su momento– para convertirse en iconos pop de larga duración. Hacía tiempo que el final de una serie no generaba tanta excitación. Las moléculas de los adictos se aceleraron desmesuradamente, como si estuvieran en un microondas a plena potencia; la euforia se desató como un tsunami; fiebre, sudores, venas hinchadas, y a pesar de todo, a pesar de la vorágine, de las expectativas, de la sobreactuación de los seguidores, “Breaking Bad” consiguió despedirse con un The End majestuoso, coherente, perfectamente alicatado y necesario. Porque “Breaking Bad” ha muerto cuando debía morir y como tenía que morir. Cuando debía, porque la recordaremos para siempre en lo más alto, sin temporadas de relleno ni signos de decadencia. Como debía, porque no se me ocurre una mejor forma de bajar el telón y poner paz a uno de los viajes suicidas más agitados y taquicárdicos de la televisión actual. Cum laude. OB

2. Peaky Blinders (BBC Two, 1ª temporada)

Si nos quedáramos en los análisis más previsibles, ahora mismo habríamos desterrado esta serie a la papelera del ordenador pensando que los británicos han querido montarse su propio “Boardwalk Empire” y que mola más el molde original. Pero en PlayGround el gregarismo nos pone de uñas, por eso decidimos meter el hocico hasta el fondo, ¿y qué nos encontramos? Pues que la supuesta copia de “Boardwalk Empire” –nada que ver, creedme– resulta ser una de las mejores series británicas de 2013, y sin lugar a dudas la mejor producción de gángsters más cojonudas del último lustro. “Peaky Blinders” nos lleva hasta el Birmingham de principios del siglo XX y nos hunde la cara en un estercolero sanguinolento donde solo sobreviven los más violentos. Protagonizada por un Cillian Murphy en estado de gracia –su gesto glacial es perfecto para el personaje de mafioso insondable– y un Sam Neil que da auténtico pavor en la piel de un poli fascista con malísimas pulgas. El cuadro es tenebrista, negro y salvaje. Los Blinders son un clan apegado al cuchillo y la pistola, las calles de Birmingham superan con creces cualquier pesadilla victoriana, la maldad se mastica en cada fotograma; todos los elementos de “Peaky Blinders” están tratados con esmero, desde el más mínimo detalle en una puesta en escena increíble hasta los giros y claroscuros de un guión tricotado con hebras de intestinos y bilis reseca. Lo más parecido al infierno. OB

1. Utopia (Channel 4, 1ª temporada)

El puzzle conspiranoico-psicodélico-anfetamínico de “Utopia” me cogió completamente desprevenido. En su abigarrado lienzo de influencias pop se vislumbra un pastiche postmoderno estimulante, novedoso, distinto. ¿Qué hay en el mundo de comic book de esta producción de Channel 4? Una novela gráfica llena de mensajes ocultos, una red secreta con incontables tentáculos en su busca; un grupo de freaks adolescentes perseguidos por fuerzas oscuras; un asesino implacable que parece llegado de otro planeta; una heroína misteriosa que recuerda a Sarah Connor y Lara Croft... Y esto solo es la punta del iceberg de un universo televisivo futurista dominado por un lenguaje, una estructura, una música y una puesta en escena que parecen ligeramente avanzadas a su tiempo. Construida sobre un sólido trabajo de guión y avivada por giros argumentales hábilmente dosificados, la serie se nutre de una trama absorbente que encuentra en la paranoia su principal reclamo y mantiene al espectador en perpetua huida de Dios sabe qué. Adulta pero con espíritu juvenil, a pesar de su título, “Utopia” es una maldita realidad. El futuro de las series, una forma distinta de viajar, la producción más rematadamente original del 2013. OB

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