Listas

Resumen 2012: las mejores series de televisión

Repasamos las 20 temporadas que más nos han impactado del calendario de TV y que más han dado que hablar en los últimos doce meses

Un detallado resumen de lo más esencial del año en materia de series de televisión que empezamos con la comedia de sketches “Portlandia”, azote del hipster, y acabamos en... tendrás que llegar al número 1 para saberlo, pero es bastante obvio.

Como viene sucediendo en los últimos años, 2012 ha vuelto a deparar doce meses de grandes sensaciones televisivas. Aunque si algo cabe achacarle es el descenso en novedades (en nuestro repaso a lo más destacado sólo nos quedamos con la magnífica “Girls” y la irregular “The Newsroom”) y otras que no han estado a la altura de las circunstancias (“True Blood” ya ha rizado demasiado el rizo y “Weeds” se despidió de la parrilla sin pena ni gloria). Afortunadamente, otras producciones se han asentado en el imaginario colectivo. En este aspecto cabe destacar a “Juego de Tronos”, la gran apuesta de HBO, y “Homeland”, que se confirma como el mejor sustituto posible de “24”, con una fabulosa segunda temporada que este domingo echa el cierre en Estados Unidos. También hay espacio para las comedias y las que más nos han gustado son, entre otras, “Louie”, con una delirante actuación de David Lynch, “It’s Always Sunny In Philadelphia”, con la misma mala baba de siempre, y “Modern Family”, la mejor sitcom blanca del momento. Spoilers reducidos al mínimo, todos tranquilos.

20. Portlandia (Segunda Temporada, IFC)

La segunda temporada de “Portlandia”, el azote de lo hipster, la ha confirmado como una de las grandes series de culto del momento a pesar de su escasa audiencia (que, con todo, le ha garantizado la continuidad con una tercera temporada que empezará el 4 de enero). La comedia ha tenido momentos de delirio, como esa escena con Joanna Newsom tocando el arpa en medio del campo y Robin Pecknold de Fleet Foxes como espectador, un homenaje excesivamente obsesivo a “Battlestar Galactica”, una Kristen Wiig absolutamente on fire en el papel de una fan psicópata de una banda y otros cameos para dar y regalar: St. Vincent, Isaac Brock (Modest Mouse) y Johnny Marr, entre muchos otros.

19. Modern Family (Cuarta Temporada, Fox)

La familia apesta, pero qué sería de nosotros sin ella en estas fechas navideñas, ¿hum? La televisión se ha nutrido copiosamente de la consanguinidad para verter sobre nuestras cabezas toneladas de sitcoms de dudosa calidad y ningún calado. Por suerte, “Modern Family” le ha dado la vuelta a la tortilla, y después de tres años dando guerra sigue manteniendo el nivel. La tercera y cuarta temporada que hemos podido engullir en el 2012 no han dado el menor indicio de que la cabecera haya perdido mordiente. “Modern Family” sigue siendo una sitcom familiar que va un paso más allá, una máquina humorística perfectamente engrasada que ha encontrado una voz propia y ha sabido aprovecharse del esperpento familiar con acidez, buenos actores y mejores guiones. Desde luego, no es “Arrested Development”, pero al menos hace que nos olvidemos de Tobias Fünke durante media hora.

18. It's Always Sunny In Philadelphia (Octava Temporada, FX)

Aún no ha terminado la temporada, por lo que no sabemos qué nos espera, pero “It’s Always Sunny In Philadelphia” debería estar siempre por decreto ley en una lista de lo mejor del año. La pandilla del Paddy’s Bar vuelven a dar con las ocurrencias más disparatadas para ganar pasta con poco esfuerzo y resultados siempre negativos. Por ejemplo, en estos capítulos les da por recoger basura con una limusina, buscar una posible pintura de Hitler propiedad del abuelo de Dee y Dennis o hacerse pasar por un empresario canadiense. Vuelve la incorrección política, las escenas más delirantes, las puñaladas traperas más chungas y el Charlie más lleno de mierda.

17. Fringe (Quinta Temporada, Fox)

Aunque la cuarta temporada empieza con dudas, desde el momento en que Peter Bishop y las implicaciones de su existencia-no existencia se despliegan, “Fringe” vuelve a coger un impulso frenético hasta su más que notable conclusión. O no conclusión, porque se ha anunciado que esta epopeya por el multiverso tendrá una quinta temporada que se presume como la última. Una enorme noticia para los que creemos que Olivia Dunham y compañía todavía tienen cuerda paranormal para una andadura más. Una vez más, y después de disfrutar como nerds sobre todo con la segunda mitad de la cuarta temporada, “Fringe” vuelve a demostrar que está hecha de una pasta distinta al resto de series de ciencia-ficción. Y es que tiene mérito ser la mejor en su género, aún cuando la fórmula comienza a dar ligeros síntomas de agotamiento y el producto no reluce tanto como en entregas anteriores. Y aún decimos más: muy mal tendrán que hacer las cosas para que la quinta temporada no figure en las listas de los mejor del 2013. Sí, somos fringistas, qué pasa.

16. Downton Abbey (Tercera Temporada, ITV)

Hace no más de diez años, “Downton Abbey” sería la típica serie que sólo verían nuestras tías solteras, abuelas flatulentas y primas lejanas del pueblo, todos los domingos, después de comer pollo a l’ast. Pero los tiempos cambian, y también las formas de diseñar los géneros. La grandeza de esta virguería británica es que consigue cambiar la silueta del drama de época, confiriéndole un dibujo mucho más aerodinámico y más apetecible, por consiguiente, para un público joven. Este drama familiar ambientado en los años de la Primera Guerra Mundial retrata con grandiosidad y opulencia el mundo de la altísima burguesía británica, pero lo hace con un lenguaje, una narrativa y una puesta en escena moderna, adictiva. Obviamente, las actuaciones son de birrete al aire, no en balde el Reino Unido es la meca de los actores señoriales, y el nivel de producción es tan alto que muchos blockbusters cinematográficos ya quisieran tenerlo. Y encima cuenta con la mejor sintonía inicial del momento, con permiso de “Louie”. Una joya tallada con esmero.

15. 30 Rock (Séptima Temporada, NBC)

“Rich fifity is middle class 38”. Jack Donaghy es el ídolo de media redacción de PlayGround, y no os debería extrañar. El personaje que borda Alec Baldwin, tamizado por el clasismo de la pijería republicana y el carácter depredador de los tiburones de la industria televisiva yanqui, es uno de los tipos más inagotables y descacharrantes del universo sitcom. Donaghy es una fórmula eterna que podríamos ver año tras año sin cansarnos. Y lo mismo va para Tina Fey, su contrapartida en esta locura de serie que ausculta las entrañas de un programa estilo Saturday Night Live con un humor rápido, fácil y sumamente efectivo. La séptima temporada, desgraciadamente, ha sido la última a menos que la NBC decida recular y escuchar las súplicas de Baldwin, que llegó a proponer un recorte de su caché para terminar como es debido con “30 Rock”, con una octava temporada a modo de broche final. Una sitcom que se ha hecho un hueco en las listas de lo mejor del año desde la emisión de la primera temporada. Constancia; es decir, un trabajo de guión aparentemente sencillo, pero sencillamente magnífico.

14. Eastbound And Down (Tercera Temporada, HBO)

Seamos sinceros, la tercera y última temporada de “Eastbound And Down” (aunque finalmente se han echado atrás y habrá una cuarta) ha sido la peor de todas. Pero esta serie rindiendo a su peor nivel está a años luz de muchas sitcoms blancas que pueblan la parrilla estadounidense. Kenny Powers vuelve con fuerza, con frases lapidarias como “Devuélveme a mi hijo, tengo una vida que arruinar” y otros momentos en los que saca su vena más white trash, pero también se le ve un poco más blando, y quizá eso ha sido lo que ha fallado en estos capítulos. Sigue habiendo la misma mala baba de siempre y personajes absolutamente delirantes (esperemos que Ivan Dochenko continúe), así que aplaudimos que en breve disfrutemos de más hijaputez redneck.

13. Treme (Tercera Temporada, HBO)

Y se hizo la música. Treme es una de esas series de autor que sólo se le permitirían a soñadores sucios como David Simon. Al retrato social de la Nueva Orleans post-Katrina sigue su curso. La HBO sabe que no tiene audiencia, que es una fuente de pérdidas, pero lo que ofrece “Treme” a cambio es un sello de prestigio cultureta que siempre es bien recibido y da mucho lustre intelectual. Y en la tercera temporada, se agudizan todavía más las virtudes (y para los detractores, los defectos) de esta magnífica crítica social vertebrada a través del folclore. No hay una serie coral que se le parezca, porque realmente, a pesar de los incontables actores que dan vida a los muchos personajes de la trama, lo que realmente importa una vez más en la tercera temporada es la música. Y a través de ella, presenciamos las evoluciones de un cast que se sale, actores totalmente comprometidos con un producto de autor sin adulterar que encara su final en esta soberbia tercera campaña. La cuarta será la última andadura de una cabecera distinta, reivindicativa y ante todo humana. Muy humana.

12. Mad Men (Quinta Temporada, AMC)

La quinta temporada de “Mad Men” y, en general, toda la serie se puede resumir en esa magnífica escena del primer capítulo en la que Megan le ofrece a Don Draper como regalo de cumpleaños una sensual interpretación de “Zou Bisou Bisou”, clásico de los 60. La secuencia resulta emblemática por varios motivos: primero, por ese exquisito gusto a la hora de retratar las costumbres, la música, la moda y, en definitiva, la vida de la época. Pero también por el fondo, las reacciones algo machistas de los asistentes a la fiesta con cada sugerente movimiento de la señora Draper y el cabreo que pilla Don con ella por haberle “dejado en ridículo” ante sus compañeros de empresa, en lugar de agradecerle tan creativo regalo. También gustan estos episodios por el creciente protagonismo de uno de sus personajes, Lane Pryce, que le valió a Jared Harris una sorprendente nominación a los Emmy y la trágica relación entre Pete Campbell y una joven casada.

11. Louie (Tercera Temporada, FX)

Louis C.K. es un extraño poeta. Un outsider televisivo sin comparación. Hace reír dando pena. Hace que nos divirtamos con sus miserias, que al fin y al cabo son las de casi todos los perdedores de cuarenta y pocos que han perdido la guerra contra Domino’s Pizza, han perdido la guerra contra la caída del cabello, han perdido la guerra contra la paternidad… Desgraciados con tantas guerras perdidas en la chepa que observan la realidad con cara de perro abandonado. Pero es que en su tercera temporada, “Louie” va mucho más allá, y ya no sólo se contenta con regalarnos los mejores monólogos o los gags más sucios de la televisión, también consigue lanzar momentos de gran ternura sobre nuestro tapete –magníficas reflexiones sobre la paternidad y al amor paternofilial–, articular críticas sangrantes contra el mundo del espectáculo –brutal reflejo de la jungla de los late shows– e incluso deconstruir el amor con un lirismo urbano que sobrecoge. Genio y (rechoncha) figura.

10. The Newsroom (Primera Temporada, HBO)

Apuntaba a serie del año y se ha quedado a medio camino. Básicamente porque por cada vez que “The Newsroom” te provoca piel de gallina, te da otro momento de vergüenza ajena. Lo mismo te sumerge en los primeros minutos del vertido de petróleo del Golfo de México, en la misma gestación de la noticia, como te tortura con momentos excesivamente cursis y tópicos con media redacción celebrando que han hecho un programa fenomenal en el bar de la esquina. La nueva obra de Aaron Sorkin tiende al exceso, con unos diálogos recargados, y eso es algo que se le ha achacado, pero pedir lo contrario sería que su creador fuese en contra de una de sus trazas características. Es irregular, pero nos quedamos con los buenos momentos y confiamos en el margen de mejora de cara a la segunda temporada.

9. Inside Men (Miniserie, BBC)

Escopetas recortadas, monos de trabajo, máscaras, pasta. Mucha pasta. Prodigiosa miniserie de la BBC, a todas luces el thriller mejor construido y con más lecturas que ha parido la televisión británica en el 2012. Ingredientes: Una agencia que se dedica a contar billetes. Tres tipos grises, anodinos y hundidos en la más tediosa rutina, convertidos de repente en criminales de primer orden. Un atraco aparentemente perfecto. El golpe más grande la historia. Un despliegue de la trama con idas y venidas en el tiempo, piezas perfectamente encajadas en la cuadrícula argumental de la historia. Actuaciones de altísimos vuelos, como es habitual en los dramas británicos… Nos encontramos ante una maravilla dividida en cuatro episodios que son cuatro joyas, magistralmente talladas a golpe de drama psicológico y acción frenética. El guión de Tony Basgallop merece una salva de petardos por su complejidad y por la perfecta definición de los tres personajes principales. Y nos quedamos cortos. Resumiendo, “Inside Men” es sin duda del mejor atraco que hemos visto en televisión este año. Poneos el pasamontañas.

8. Breaking Bad (Quinta Temporada, AMC)

La primera mitad de la quinta y última temporada de “Breaking Bad” se presentaba con un póster que rezaba lo siguiente: “All Hail The King”. Ese rey es Walter White que en estos capítulos ya deja de ser ese profesor de química pasado a narcotraficante para convertirse un hijo de la grandísima puta a quien el poder y el dinero ha corrompido completamente. Gusta mucho la evolución de su personaje, la más demoledora y brutal que se ha visto en mucho tiempo en televisión. Esta primera mitad, además, termina como todos esperábamos, con un acontecimiento clave que iba sobrevolando durante toda la serie y que hará de los últimos ocho episodios una montaña rusa de sensaciones. Preparen los fuegos artificiales.

7. Sons Of Anarchy (Quinta Temporada, FX)

La cuarta temporada de “Sons Of Anarchy” dejó el listón muy alto, como si todo lo ocurrido en las anteriores sirviese para que la trama explotase aún más si cabe en sus 14 capítulos. Esta nueva, que se estrenó el pasado septiembre en Estados Unidos, tenía la enorme responsabilidad de mantener el listón, y vaya si lo ha conseguido. Con un inicio fulgurante (muerte violentísima de un personaje clave incluida), un pulso apasionante entre Clay y Jax, una Gemma tan hija de puta como siempre hemos querido y caras nuevas como Nero, interpretado por el siempre reivindicable Jimmy Smits, la temporada ha estado a la altura de las expectativas. Eso sí, la alta tensión en la que viven todo el elenco hace que empecemos a estar un poco exhaustos con tanto drama. Esperemos que sepan terminarla pronto y bien.

6. Boss (Segunda Temporada, Starz)

Todos recordamos a Kelsey Grammer por su papel de psiquiatra neurótico en la mítica sitcom Frasier. Los que peinan más canas, incluso evocarán la imagen del tipo permanentemente anclado en la barra de Cheers. Quién nos diría que en el año 2012, el cabezón ex adicto a la coca pasaría de las risas enlatadas al odio sin filtro. Su trabajo en la piel de Tom Kane, un alcalde mafioso capaz de comerse tu hígado con coles de Bruselas si te interpones en su camino, es lo mejor que ha dado el drama político este año con holgada diferencia. Con Canal+ emitiendo desde hace poco las dos únicas temporadas de las que consta este monumento al cinismo, España por fin tiene acceso a esta enrevesada trama de conspiraciones y corruptelas a gran escala que deja a “El Ala Oeste De La Casa Blanca” en una fábula de Esopo. Nunca habíamos visto tanta ambición, hipocresía, maldad y mentiras juntas. Un revés con anillo dentado directo al mentón de la clase política. No apto para los que confían en la bondad del ser humano o todavía creen en las ideas.

5. Sherlock (Segunda Temporada, BBC)

Los creadores de “Sherlock” se guardaron para la segunda temporada las mejores y más conocidas historias del famoso detective: “Un Escándalo En Bohemia”, “El Perro de los Baskerville” y “Su Último Saludo en el Escenario”. Como es habitual en la serie, cada una de estas novelas fue adaptada a los tiempos modernos con un pulso y un gusto exquisito. La primera nos presenta al fin a Irene Adler, una dominatrix que tiene fotos comprometedoras de una miembro de la familia real inglesa, el segundo capítulo, quizá el peor del trío, es una fascinante historia de terror psicológico con trasfondo militar, y el último, es el de las célebres cataratas de Reichenbach, que curiosamente también se utilizan (de una manera más fiel) en la reciente “Sherlock Holmes: Juego De Sombras” de Guy Ritchie. Fotografía alucinante, intriga a tope, un Benedict Cumberbatch grandioso y mucho más es lo que aguardan en estas fascinantes cuatro horas y media.

4. Boardwalk Empire (Tercera Temporada, HBO)

Nucky Thompson no es Tony soprano, pero casi. Y eso es un elogio del copón. “Boardwalk Empire” pertenece a esa estirpe de series con halo cinematográfico que caracteriza las ficciones más monumentales de la HBO. Después de una primera temporada dubitativa, la serie encontró su voz en las campañas posteriores, y la tercera temporada es sin duda la mejor. Tras el épica del cliffhnager con el que terminó la segunda temporada, Nucky y sus secuaces vuelven a servirnos una ensalada de conspiraciones políticas, violencia extrema, machismo e hijoputez, dando forma a uno de los empedrados mafiosos más complejos de la televisión actual. Cada episodio vuelve a ser una pequeña superproducción, una lección de narrativa, interpretación y ambientación que te deja sin aliento. Cruda y elegante. Como matar a un contrabandista traidor a cuchillazos sin que salpique una sola gota de sangre en tu gorro de fieltro importado. Cuando nos falte “Boardwalk Empire” tendremos un grave problema: es una serie de Grandes Ligas.

3. Juego de Tronos (Segunda Temporada, HBO)

Tal y como ha pasado con “Boardwalk Empire”, la segunda temporada de “Juego de Tronos” tuvo que superar los escollos de las muertes de varios personajes que parecían claves en la trama. Afortunadamente, estos capítulos han introducido caras nuevas que prometen dar mucho juego en el futuro, especialmente dos féminas, la hechicera pelirroja Melisandre y Margaery Tyrell, interpretadas por Carice Van Houten y Natalie Dormer, respectivamente. Todo sigue en orden, hay las mismas escenas de sexo de siempre, tramas de conspiración, parajes que van de lo desolador (Harrenhal) a lo exótico (Qarth), escenas de batalla épicas y diálogos punzantes. Todo ello completado con un elenco que cumple a gran nivel: Tyrion sigue siendo Dios, Cersei es la misma retorcida y manipuladora criatura que conocíamos y Joffrey uno de los seres más odiables de la historia de la televisión. Queremos más. Ya.

2. Girls (Primera Temporada, HBO)

La punzante guionista, notable directora y buena actriz Lena Dunham se ha convertido en la versión femenina de Woody Allen, pero en franja veinteañera. Su obra cumbre hasta ahora es sin duda “Girls”, algo así como una serie juvenil para un público adulto. Las neurosis de las nuevas generaciones quedan expuestas en un Nueva York que funciona como inmejorable marco para contener el retrato generacional más inteligente, moderno y valiente visto en televisión en mucho tiempo. “Girls” es una serie distinta. Su lenguaje es fresco. Su visión es catastrofista. Su radiografía del sexo y las drogas es despreocupada, sin cortapisas, sin censuras absurdas. Algunos la han definido como una versión teen de “Sexo En Nueva York”, pero la comparación escuece. Las mozas que persigue la cámara de “Girls” son reales, piensan con el cerebro, tienen infinitos matices y regalan al espectador una fiel Polaroid de los problemas económicos, existenciales y sentimentales de unas chicas que ya no son tan chicas. De niña a mujer, que diría Julito.

1. Homeland (Segunda Temporada, Showtime)

Conseguir que te olvides de “24” tiene muchísimo mérito y Claire Danes y Damien Lewis lo consiguieron en una primera campaña memorable. De todos modos, no fueron pocos los listillos que vaticinaron cataclismo en la segunda campaña. El misterio principal de la trama –descubrir si Nicolas Brody es un hombre de bien o tiene una agenda oculta para protagonizar un ataque terrorista en suelo americano– se extinguió con fuegos artificiales, de acuerdo, pero ¿serían capaces los guionistas de mantener el listón en lo más alto después de resolver la gran incógnita? Pues sí, sí, y tres veces sí. La segunda temporada de esta premiadísima serie es tan acongojante, opresiva y adictiva como su predecesora. “Homeland” ha confirmado en esta reválida que no tiene competidora y que el marine pelirrojo y la agente bipolar todavía tienen cuerda para no dejarnos pegar ojo durante 12 episodios más. Moros en la sombra, planes maestros, espías, contraespías, recelos, dudas, paranoia… Nunca el thriller geopolítico había resultado tan gratificante para el gran público y nunca Claire Danes había estado tan bien en toda su titubeante carrera. No poner esta serie en el primer puesto habría sido una boutade: no hay marcapasos que se le resista.

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