Listas

Resumen 2012: los mejores libros (no-ficción)

15 ensayos centrados en la música, la cultura pop marginal o la crítica social que han destacado en este año

Segunda parte de nuestras listas de libros, esta vez centrada en el ensayo de no-ficción y, en particular, en la música, aunque no exclusivamente: también nos permitimos escapadas hacia la cultura pop más peligrosa o algunos polémicos trabajos de sociología juvenil.

Ayer te ofrecimos nuestra lista de libros del año –porque no todo es música en PlayGround–, pero era una lista incompleta, ya que se centraba exclusivamente en la ficción, y fundamentalmente en la novela y el cuento. Esta lista que viene a continuación también es de libros, pero su enfoque es el de la no-ficción: ensayo, memorias, miscelánea de artículos, centrada en su mayor parte en la música, tanto académica como popular –encontrarás a autores como Greil Marcus, Tim Blanning, Simon Reynolds o Alex Ross–, pero con desvíos procedentes hacia la sociología y los márgenes de la cultura pop. Aquí van 15 obras que merecen tu atención.

15. Carlos Prieto: “Cajas de Música Difíciles de Parar o El Desencanto de Nacho Vegas” (Lengua de Trapo)

Esta es la historia de un disco que cambió para siempre la concepción del indie español. En 2003, vía “Cajas De Música Difíciles De Parar”, Nacho Vegas le declaró la guerra al pudor. En palabras de Carlos Prieto, “trituró la inercia cool e irónica de los años 90 con un ejercicio de honestidad brutal”, mostrándose dispuesto a contar de una vez por todas todo aquello que su generación estaba intentando callar. Y, sin poder evitarlo, reflejó los conflictos sociales de la época. Este pequeño pero intensísimo ensayo (un más que must para los fans de Vegas) reconstruye la época en la que se gestó ese álbum (la desmovilizada España democrática, la Asturias post-reconversión) y psicoanaliza al autor de “El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero” (su fobia a los cantautores, su complicada relación con su padre) hasta intentar dar con una explicación al porqué de su sonido y de su atormentada figura

14. G. Henrik Rasmussen: “Pink Moon. Un Relato sobre Nick Drake” (Contra)

Nick Drake nunca obtuvo la fama –ni siquiera el reconocimiento del mundillo musical– en sus pocos años de vida. Poco después de morir en 1974, sin embargo, se empezó a forjar el mito que hoy conocemos: el de uno de los cantautores con mayor sensibilidad de su generación, el paradigma del trovador inglés de los años 70 y también el arquetipo del músico triste y depresivo, una idea que una profundización en su vida, y sobre todo en su obra, ayudan a matizar. Drake fue un solitario, sin duda, y un hombre que padeció de insomnio y depresión durante mucho tiempo; fue una sobredosis accidental de pastillas antidepresivas lo que le segó la vida en aquel fatídico 25 de noviembre. Pero no sólo eso. Desde entonces, Nick Drake ha seguido viviendo en sus discos y en el recuerdo de sus fans, una base que se ha ido ampliando con el paso de las décadas y que ha ayudado a construir un culto póstumo del que participó, en un momento muy temprano del fenómeno, el danés Gorm Henrik Rasmussen (1955, poeta y escritor), que al poco de conocer el fallecimiento de Drake decidió reconstruir su historia en “Pink Moon. Un Relato Sobre Nick Drake”, basado en las conversaciones que el autor mantuvo con familiares y amigos con el fin de reconstruir la vida del artista.

13. Stephen Burn (ed.): “Conversaciones con David Foster Wallace” (Pálido Fuego)

Cuando David Foster Wallace decidió quitarse la vida al pender de una soga también nos quitó la posibilidad de leer cualquier otro texto que pudiera surgir de su imaginación prodigiosa: a partir de ahora, todo eso queda en el plano hipotético de los ‘what if’. Por tanto, la única manera de encontrar material fresco pasa por la fase de saqueo a sus cajones –sólo así se entiende la aparición de dos nuevos capítulos añadidos este año a la edición primera de la inacabada “El Rey Pálido”– o al fondo de hemeroteca. “Conversaciones con David Foster Wallace”, libro con el que se estrena la editorial malagueña Pálido Fuego, recupera un buen puñado de entrevistas cedidas por el autor de “La Broma Infinita”, él que era tan reacio a hablar con los periodistas, y nos da de paso algunos puntos de agarre más para comprender su vida, su personalidad poliédrica, tímida y confusa, sus opiniones sobre diferentes temas. Un libro que va mucho más allá de la dosis extra para yonquis del genio de Ithaca.

12. Greil Marcus: “Escuchando a The Doors” (Contra)

El último libro publicado en Estados Unidos de Greil Marcus es “The Doors: A Lifetime of Listening To Five Mean Years” (2011), que ha sido traducido como “Escuchando a The Doors” en la edición española de la editorial barcelonesa Contra, y que analiza la historia del mítico grupo liderado por Jim Morrison de una manera distinta a la de las múltiples biografías (y hagiografías) disponibles en el mercado: profundizando en sus canciones y situándolas en el contexto de su época, más a un nivel espiritual –los años sesenta como una época brumosa, convulsa y confusa en la historia del siglo XX– que no otra cosa. A lo largo de varias piezas independientes, Marcus se adentra en canciones como “The End”, “Light My Fire” o “Break On Through (To The Other Side)” e intenta penetrar en el misterio de The Doors, sus explosivas y conflictivas sesiones en directo, la tormentosa personalidad de Jim Morrison y los miedos de una época con elementos de la poesía, el ensayo y el trabajo histórico, sin olvidar los preceptos de la mejor crítica rock de los últimos tiempos.

11. Tim Blanning: “El Triunfo de la Música” (Acantilado)

El título es tan explícito como su subtítulo. “El Triunfo de la Música” parte de un hecho irrebatible, y es cómo de entre todas las artes clásicas –pintura, escultura, arquitectura– la música es la que ha conseguido penetrar e incidir con mayor profundidad entre un público amplio, intergeneracional y de todos los estratos sociales. La tesis de Tim Blanning es que esta tendencia va a más, y que la música es el verdadero arte del pueblo, tesis que resume en un subtítulo que reza “Los compositores, los intérpretes y el público desde 1700 hasta la actualidad”. Es, técnicamente, un libro de música clásica, pues nos habla de la liberación del compositor –a través de Mozart y Beethoven–, de los hábitos del público –desde la algarabía de la ópera barroca a los modernos auditorios burgueses–, de la tecnología –del piano a la guitarra eléctrica– y del efecto liberador que ha tenido en naciones y pueblos, pero Tim Blanning es hábil a la hora de poner en el mismo plano a The Beatles y Wagner, dos ejemplos claros de cómo, a lo largo de tres siglos, la música ha sido una expresión estética universal, popular y masiva.

10. Meredith Haaf: “Dejad de Lloriquear” (Alpha Decay)

Meredith Haaf da un golpe sobre la mesa y decide que ya va siendo hora de que su generación se politice, tome conciencia, deje de mirarse tanto al ombligo y deje de quejarse vía Facebook de lo dura que es su vida. Es cierto que no recurre a la arenga (ella misma reconoce que no tiene ni idea de qué hacer) y que a veces peca de una crítica un tanto tibia y autocompasiva: más bien se limita a aportar datos, citar conversaciones y desmenuzar estudios sobre la juventud alemana. Una juventud que ella misma describe como egoísta, apolítica, narcisista, excesivamente mimada, que añora su infancia y que se niega a renunciar a nada. Y pese a todo, es la que más apoyos tiene, la que menos conflictos generacionales ha padecido y de la que se compadecen hasta sus abuelos (los mismos que se jugaron la vida en el frente). Reclaman una forma de vida cómoda, pero no están dispuestos a luchar por ella, huyen de la confrontación, sea del tipo que sea, y admiten sin pudor que no tienen un duro pero van hechos un pincel. ¿Es la juventud alemana exportable al resto de Europa? ¿Qué podemos esperar de esta generación? Y tal vez, lo más importante, ¿qué puede esperar esa juventud de sí misma si esto es lo que hay?

9. Eloy Fernández Porta: “Emociónese Así” (Anagrama)

“Emociónese Así” es el cuarto volumen de ensayo que Eloy Fernández Porta dedica a los fenómenos ‘afterpop’ –un concepto que, en su obra, implica la superación, en la crítica y el consumo cultural, de la postmodernidad de los años 80–, y lleva un subtítulo muy gráfico: “Anatomía de la alegría (con publicidad encubierta)”. Si en anteriores libros se había tomado como punto de partida la hipertextualidad ( “Homo Sampler”) o la economía del amor ( “€RO$”), aquí el punto de partida es cómo se fabrican, se alteran y se adaptan los sentimientos en el capitalismo, y como cualquier afecto que se nos ocurra –desde la excitación sexual a la tristeza o el sentimiento de pertenencia grupal– está mediada por las máquinas del deseo y la publicidad, que permiten una profunda crítica desde ángulos diversos y complementarios como la teoría de género (o queer), la sociología, el psicoanálisis o la cibercultura. Como es habitual en Fernández Porta, su fondo intelectual es profundo y a ratos dificultoso de seguir, pero a la vez amenizado por un lenguaje que mezcla lo coloquial y lo académico y numerosos ejemplos extraídos del cómic, la música pop, el deporte o el porno. “Emociónese Así”, además, es un libro interactivo que se puede leer de cuatro formas y que incluye lista de Spotify con algunas de las canciones que son objeto de análisis o sirven de ayuda a Fernández Porta para ilustrar sus teorías. Una lista que el autor no tiene inconveniente en compartir con todos vosotros.

8. Adam Parfrey (ed.): “Nueva Cultura del Apocalipsis” (Valdemar)

“Cultura del Apocalipsis”, compilado por primera vez a finales de los años 80 por Adam Parfrey y volcado al castellano en 2002 gracias al esfuerzo –y, sobre todo, al valor– de la editorial Valdemar, era un libro desagradable y en algunos momentos incluso denunciable: la intención de su editor era la de destacar aquellos signos que indicaban una transformación en el espíritu de la cultura occidental y que anticipaban un final de era, un apocalipsis: no tenía ningún problema en reproducir piezas editadas en ensayos o fanzines relacionadas con la necrofilia, la automutilación y demás conductas consideradas como desviadas o, directamente, patológicas. La tesis de Parfrey era que los enfermos son los otros, y atendiendo a que aún quedaba mucha literatura extrema por rescatar, afrontó una segunda parte que finalmente se publicó en el año 2000 –justo con el cambio de milenio– y que aquí ha tardado 12 años en ver la luz. Y su contenido es aún más extremo y voluminoso que en la primera entrega de Feral House, un abundante caudal de ponzoña peligrosa que trata cuestiones como la pedofilia, la simpatía de ciertos judíos hacia Hitler, Michael Jackson, la guerra bacteriológica, el canibalismo y la clonación de Jesucristo. Muy fuerte.

7. Dean Wareham: “Postales Negras” (Libros de Ruido)

“Postales Negras” es la venerada autobiografía de Dean Wareham. En ella, el vocalista de grupos como Galaxie 500 y Luna ofrece un exhaustivo repaso a todo lo que ha dado de sí su vida, desde su infancia en Nueva Zelanda hasta la última gira de Luna, pasando por sus años mozos yendo a conciertos de Talking Heads, detallados capítulos que explican perfectamente el porqué de la separación de los autores de obras maestras indiscutibles como “On Fire” y referencias pop en casi cada línea (hay curiosidades sobre Pixies, Smashing Pumpkins, Cat Power…). En definitiva, una lectura muy golosa y altamente recomendable para cualquier fan, ya no de estas bandas, sino de la música en general.

6. Alan Licht: “Bonnie Prince Billy por Will Oldham” (Contra)

¿Por qué Will Oldham decidió un buen día dejar de llamarse Will Oldham? ¿Por qué empezó a editar discos con el por entonces improbable nombre de Bonnie 'Prince' Billy? ¿Y por qué empezó a editar tantos discos? ¿Por qué empezó a editar discos sin parar? ¿Por qué empezó a colaborar con todo el mundo? ¿Y por qué antes se había hecho llamar Palace? ¿Acaso creció en un palacio? Y lo más importante, ¿se afeitará algún día su estropajosa barba pelirroja? Casi todas estas preguntas las contesta el propio Will en “Bonnie 'Prince' Billy Por Will Oldham”, el libro que el cantautor firma a medias con el también músico Alan Licht, el más lúcido entrevistador que se ha topado hasta el momento con el de Kentucky. Al libro, como no podía ser de otra manera tratándose del bueno y muy prolífico de Will, le acompaña un EP llamado “Now Here's My Plan” en el que Oldham se reversiona a sí mismo (en concreto, reversiona temas que hacía diez años que no tocaba, entre los que figura “I See A Darkness”). Por fin ha llegado el momento de La Verdad. Y es una de esas verdades que incluye jugosas anécdotas. Una de esas verdades que molan. Y mucho.

5. Peter Shapiro: “La Historia Secreta del Disco. Sexualidad e Integración Racial en la Pista de Baile” (Caja Negra)

Publicada en 2005 con el título de “Turn The Beat Around”, esta obra mayor del periodista neoyorquino Peter Shapiro era uno de los títulos clave de la crítica de música de baile publicados en los últimos 20 años que estaba todavía pendiente de una buena traducción al castellano. Finalmente, ha sido la editorial argentina Caja Negra la que ha tenido el valor y el acierto hincarle el diente y nos la presenta bajo el título (adaptado) de “La Historia Secreta del Disco”, que resume brillantemente y en muy pocas palabras el contenido del libro: efectivamente, se trata de una historia (más social que musical, aunque sin descuidar ninguno de esos aspectos) de la música disco en sus años de esplendor, durante toda la década de los 70 y los primeros 80, con su retirada definitiva al underground en Estados Unidos y Europa. Más de 400 páginas de erudición en las que Shapiro nos lleva al estudio de Giorgio Moroder, a la pista de Studio 54 y a los laboratorios secretos en los que se inventó el maxi-single. Una deuda saldada.

4. Owen Jones: “Chavs. La Demonización de la Clase Obrera” (Capitán Swing)

He aquí el ensayo del momento. El brillante y jovencísimo Owen Jones analiza por qué la clase trabajadora de Gran Bretaña (los llamados chavs) se ha convertido en objeto de miedo y escarnio. Partiendo de la desaparición de Madeleine McCann y comparándola con la de Shannon Matthews, una niña de barrio obrero que desapareció al mismo tiempo y de la que nadie sabe nada, deteniéndose en la Vicky Pollard de Little Britain y en la demonización de Jade Goody (una concursante del Gran Hermano británico especialmente polémica), entre otros muchos casos, Owens analiza por qué y cómo los medios de comunicación y los políticos desechan por irresponsable, delincuente e ignorante a un vasto y desfavorecido sector de la sociedad: los chavs. O la clase trabajadora, que ha pasado de ser “la sal de la tierra” a “la escoria de la tierra”. Que se ha, en cierto sentido, ficcionado, hasta el punto de convertirse en un estereotipo que los gobiernos utilizan como pantalla para evitar comprometerse de verdad con los problemas sociales. Un ensayo más que necesario, interesantísimo.

3. Neil Strauss: “Todos Te Quieren Cuando Estás Muerto” (Contra)

Neil Strauss está considerado como el mejor entrevistador de su generación. Nacido en 1973, por su grabadora han pasado las mayores celebridades del entertainment –cine, música, moda, televisión, incluso representantes de la CIA y el gurú lisérgico Timothy Leary– y ha publicado sus entrevistas en cabeceras tan prestigiosas como Rolling Stone, el New York Times y Village Voice., y en su último libro traducido al castellano hay un poco de todo: sexo, drogas, alienación y confesiones a flor de piel. “Todos Te Quieren Cuando Estás Muerto” no consiste en un libro de entrevistas por sí mismo, sino en una selección de todo aquello que se quedó fuera cuando Strauss escribió los textos que finalmente se publicaron en diarios y revistas. De todas las conversaciones mantenidas con Madonna, Tom Cruise, Ludacris, Kraftwerk, Jay Leno, Mike Tyson, Paris Hilton, Britney Spears, Bruce Springsteen, Ben Stiller, Gwen Stefani, Cher o Prince –la lista es sólo parcial–, Strauss ha seleccionado los momentos más íntimos y sinceros, los más escandalosos, y también los más agrios, para conseguir llegar al fondo del alma de las grandes estrellas del espectáculo.

2. Alex Ross: “Escucha Esto” (Seix Barral)

Su primer libro, “El Ruido Eterno” –traducido en España por Seix Barral en 2009, del que ya se han vendido más de 50.000 ejemplares y ha superado la decena de ediciones–, era una historia del siglo XX a través de su música –que no una historia de la música del siglo XX–: su manera de exponer la evolución del modernismo desde Schoenberg hasta John Adams no sólo resultaba una manera lúcida, amena y clara de comprender fenómenos complejos como la experimentación académica tras la caída del mito romántico que llegaba hasta Brahms y Chaikovski, sino que hacía entender que hay mucha pasión, lucha y sufrimiento en una música que normalmente se ha desestimado como dificultosa, inaudible y para minorías snobs. El segundo es “Escucha Esto”, que actúa como complemento, en cierto modo, al expandir el tema y completarlo con piezas que se prolongan en el tiempo hacia atrás y hacia delante. Es una selección de ensayos publicados en su versión original en New Yorker y vueltos a escribir (en parte) para la ocasión: piezas sobre Mozart, Schubert, Verdi, el campus de verano de Marlboro, el director de orquesta Esa Pekka Salonen o John Cage (también sobre artistas de la esfera popular como Radiohead, Bob Dylan, Nirvana, Frank Sinatra o Björk). Con un estilo de escritura nítido y entusiasta –y a la vez riguroso y altamente técnico–, Alex Ross vuelve a repetir con su segundo libro lo que ya consiguiera con el primero, “El Ruido Eterno”: abrir el apetito musical a un manjar copioso y rico, el de la música clásica entendida, simplemente, como ‘música’. Viva y estimulante, nunca irritante o aburrida.

1. Simon Reynolds: “Retromanía” (Caja Negra)

La editorial argentina Caja Negra, con base en Buenos Aires, ha sido la encargada de lanzar la esperada traducción al castellano de “Retromanía. La Adicción Del Pop A Su Propio Pasado”, un ensayo publicado originalmente por Faber & Faber en Inglaterra en la primavera de 2011 y que se ha confirmado como uno de los libros sobre música más inteligentes y certeros de los últimos años. La obra de Simon Reynolds analiza la oleada de nostalgia reciente y la desmenuza hasta intentar resolver una pregunta crucial: ¿está el pop condenado a repetirse, vistos los últimos movimientos encaminados a lo vintage y a la autorreferencia, o hay todavía posibilidades de que la cultura de masas encuentre formas novedosas de expresarse? “Retromanía” es un esfuerzo titánico por localizar las raíces de la moda retro, sus primeras manifestaciones en décadas anteriores y el boom masivo de lo retro en los últimos diez años, con abundantes entrevistas y capítulos temáticos dedicados a escenas diversas relacionadas con el coleccionismo –de discos, ropa o instrumentos– o la efervescencia de movimientos musicales con un ojo en el pasado y en el presente a la vez.

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