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Resumen 2013: los 30 mejores artistas debutantes

Aquí va la selección final de PlayGround de los artistas de futuro que han empezado a destacar con fuerza en el año que se acaba

Toda gran carrera tiene siempre un principio. Hay artistas que tardan en madurar y alcanzar la excelencia, pero otros apuntan grandes maneras ya desde sus primeros pasos. Esta lista reúne a 20 nombres que en 2013 han demostrado que el futuro es suyo. ¿Quién merece el primer puesto?

No somos futurólogos, no tenemos una bola de cristal como Octavio Acebes ni un pinganillo como Anne Germaine, no podemos comunicarnos con lo desconocido, pero en esta lista que viene a continuación vamos a poner sobre el tapete nuestras dotes adivinatorias, basadas, eso sí, en pruebas reales de altísima calidad artística: discos asombrosos, irrupciones majestuosas, ritmos de arranque frenéticos; en definitiva, una clasificación de 30 artistas de los que apenas teníamos conocimiento (o ningún conocimiento en absoluto) en 2012 y que nos han demostrado en 2013 que son el futuro. Ahora queda en sus manos llevar las riendas de su carrera y ser igual de asombrosos en 2014, 2015 y en adelante como lo han sido en los últimos 12 meses. Del 30 al 1, los mejores artistas debutantes del año.

30. Rashad Becker

Si te interesa la música aventurera de nuestro tiempo, es probable que Rashad Becker haya estado implicado en algunos de tus discos favoritos de la última década. Como ingeniero dedicado al corte de vinilo y la masterización en su propio estudio Clunk y en Dubplates & Mastering, Becker ha dejado su huella sonora en varios centenares de referencias editadas a lo largo de los últimos quince años. Pero además, en paralelo a su actividad profesional, Becker llevaba tiempo desarrollando su propio imaginario musical. Una visión que ha cristalizar en “Traditional Music Of Notional Species Vol. I”, una absorbente colección de soundscapes electrónicos mutantes y abstractos, de evolución imprevisible, que prescinden de cualquier noción convencional de armonía, melodía, métrica o ritmo. La figura de Becker conecta mejor que nadie los experimentos de pioneros de la música electrónica como Morton Subotnick, Milton Babbitt o Daphne Oran con la vanguardia experimental contemporánea que anida alrededor de sellos como PAN.

29. Bondax

Dos mixes, uno para The Fader y otro para Red Bull Music Academy (que vino acompañado de un vídeo en el que estos dos entusiastas chicos nos hablan de sus perspectivas en la música), remixes para nuevos estandartes como AlunaGeorge o viejos ‘Corleones’ de la escena british como Rudimental o una gira por Estados Unidos son algunos de los frutos recogidos hasta el momento por Bondax, el joven dúo que compite con Disclosure por ser lo más fresco del revival house y UK Garage. Inauguraron el año con un single R&B, apuntando al pop y apostando por vocales con estructura: “Gold”. Y sabemos que se encuentran inmersos en la creación de su primer álbum, que llegará en 2014, antes de que estos dos jóvenes cumplan la mayoría de edad.

28. Empress Of

Empress Of es el alias de una joven angelina de 23 años llamada Lorely Rodríguez, de padres hondureños. Su alias viene de la fascinación que siente por la carta del tarot de la emperatriz. En buena parte se mudó a Nueva York porque en Los Ángeles la miraban mal (la chica lleva un look vintage con una cabellera pelirroja y rizada y unos atuendos en los que predomina el negro). Pero también porque “no hacía nada de trabajo en Los Ángeles, todo el mundo ahí es muy calmado”. Y lo cierto es que de una forma u otra, la artista ha conseguido lo que pretendía, trabajar duro para que la gente empiece a hablar de ella. Eso ocurrió más o menos al comienzo del pasado otoño, cuando colgó en YouTube quince piezas numeradas y coloreadas de un minuto a las que bautizó como “colorminutes”. Se trata de una serie de viñetas de color y sonido en el que mezcla una producción electrónica con unas voces etéreas que lo mismo te recordarán a Grimes, Glasser, Beach House o Chairlift.

27. Karen Gwyer

El esquivo patten le dio la alternativa a través de su minúsculo boutique label Kaleidoscope (suya fue la segunda entrega de la serie LIMITED DUBS, lanzamientos en formato casete a mayor gloria del do it yourself y las tiradas limitadísimas) y su primer álbum vio la luz a través de otro sello pequeño pero de gusto intachable, No Pain In Pop, culpable de haber dado a conocer a artistas como Forest Swords o el propio patten. Gwyer se aproxima a la producción electrónica haciendo gala de una visión panorámica que a menudo alude de forma sutil al pasado y a contextos que quedan fuera del dominio del club. En sus patrones rítmicos se percibe la huella del house más deslavazado de factura analógica, del electro y el techno primigenio de Detroit y del avant disco de Arthur Russell.

26. Blue Hawaii

Blue Hawaii se formaron en 2010. Al principio parecía que el proyecto era una especie de refugio de Raphaelle Standler-Preston con su pareja, Alexander Cowan, miembro de la banda Braids que, entre disco y disco, y entre gira y gira, se entretenía componiendo canciones de una textura más laxa, un refrigerio de pop suave y sin mayor ambición que sonar bien. Así fue, al menos, en el primer EP del dúo, grabado tras una vacaciones en Mesoamérica, de playa en playa) y a modo de recuerdo sentimental de unos días en el paraíso. “Untogether”, su álbum de debut, suena más urbano y más en contacto con el estrés de la vida moderna. En una escucha atenta las canciones de Blue Hawaii se notan trabajadas, tienden hacia el barroquismo dentro de su aparente estructura minimalista, y a cada paso arrojan una influencia, o una sugerencia de qué han estado escuchando en la intimidad del hogar: Laurie Anderson, Beach House, Four Tet, Animal Collective, etc.

25. Say Lou Lou

De padre australiano y madre sueca, estas dos guapérrimas jóvenes de apenas 21 años llevan más de un año despertando pasiones ocultas en la red. La fragilidad AOR de “Maybe You” fue la que encendió la mecha de su populista propuesta dream-pop. Pero una vez agotados todos los cartuchos de aquella carta de presentación, la pareja nos ha cedido otros dos temas, “Julian” y “Fool Of Me” (ésta última con la colaboración vocal de Chet Faker), que siguen alimentando su buen gusto por los medios tiempos de carácter orgánico. Sí, por mucho que hayan estudiado psicología, las chicas valen tanto para sesiones fotográficas sugerentes como para subirse encima de un escenario. Estas fans de Roxy Music y Cocteau Twins han dejado caer que ya tienen la mitad de su primer LP finiquitado, por lo que si no hay ningún traspiés de última hora llegará a nuestras manos en 2014.

24. Violetshaped

En 2012 entraron en el circuito truculento del techno dos productores de los que se sabe poco o nada. Violent Poison no ha dado ninguna pista sobre su identidad, pero se sospecha que es un veterano reformado. De Shapednoise se sabe algo más –lleva el sello Repitch Recordings–, pero lo justo como para meterle dentro del saco de los creadores anónimos. Y juntos, bajo el alias Violetshaped, editaron en 2012 dos EPs, uno con material original y el otro con remezclas, que entraron directamente y sin rodeos en las maletas de los DJs más aficionados a lo brusco. Esa línea de puntos imprecisa se prolonga en 2013 con varios lanzamientos más –dos álbumes de techno lo-fi, desaseado y pálido en Hospital Productions firmados individualmente por cada uno de los componentes del dúo– que convergen en “LP”, un vinilo que condensa algunos de los minutos de techno más rocosos y afilados de lo que llevamos de año, plato de digestión pesada que basa su propuesta en la quiebra del ritmo, la resonancia enferma de los ecos y la textura pustulosa de los sonidos que rellenan un esqueleto, por lo demás, austero y negrísimo.

23. Sophie

Sophie ha recalado en Numbers con un 12” espectacular, “Bipp / Elle”. Quien siga de cerca las evoluciones del negociado electrónico inglés, en especial en sus secciones house y UK bass, conocerá a este anónimo productor por sus lanzamientos del año pasado en Huntleys & Palmers. Ahora Jackmaster, que no ha dudado en jalear a Sophie como uno de sus nuevos productores favoritos en más de una ocasión, le echa el guante a dos de sus nuevas producciones, de sonido mucho más nítido que en el pasado, y genoma compartido entre el pop cibernético (piensa en una aprendiz de la Madonna de los primeros 80 producida por Jam City), el UK bass y el grime a cámara lenta.

22. Kate Boy

Corría noviembre de 2012 cuando un tema titulado “Northern Lights” llegaba a YouTube, desatando el fervor de todos aquellos que transpiran amor por el pop electrónico de factura sueca. Ya saben: estribillos instantáneos, juguetonas y gélidas capas de sintetizadores a lo The Knife y producciones recauchutadas de matices que cobran todo su sentido cuando se disfrutan con unos buenos auriculares, aislándonos del mundo. Aunque el centro de operaciones de Kate Boy se encuentre en Estocolmo, su magnífica voz cantante, Kate Akhurst, en realidad es australiana. No obstante, al carecer de entrevistas en profundidad hasta el momento, desconocemos por completo cómo la muchacha se topó con el trío de productores Rocket Boy (inscritos en el colectivo Teknologgatan de la capital sueca, junto a otros nombres como Icona Pop o Rosanna Munter), y por tanto cómo se prestaron gentilmente a ejercer de escuderos sonoros de este nuevo proyecto que ha recibido la veneración del sello IAMSOUND.

21. Moiré

Moiré emergió por primera vez en febrero con su EP “Never Sleep” para Werk Discs. Aunque “emerger” es decir mucho. Lo cierto es que sabemos muy poco del artista más allá de su procedencia. Un vistazo a su web tampoco arroja mucha luz: una colección de diseños digitales y una referencia al efecto Moiré, la sensación visual que se genera en la interferencia de dos rejillas de líneas a partir de determinado ángulo, del que se deriva su nombre artístico. Una vez más, hay que quedarse sólo con la música. Moiré mostraba una precisión impropia de un debutante y que su visión encajaba como un guante en Werk Discs, el sello comandado por Actress. De hecho, hay mucho de Actress en su mirada. La paleta monocromática, las atmósferas intoxicadas, las texturas desteñidas y las referencias al clasicismo desde la abstracción son constantes en ambos artistas.

20. Jagwar Ma

Que medio mundo haya calificado su puesta de largo, “Howlin’”, como una obra caleidoscópica se entiende desde la primera escucha. Los australianos se mueven por tres vértices sónicos para sumarse al revival psicodélico que vivimos en nuestras carnes desde los últimos años: las melodías sixties herederas de Beach Boys ( “That Loneliness”), unas batidas instrumentales en la línea de las de Tame Impala y, por último, una querencia por los beats ácidos que impregnaron a la escena de Madchester. Todo ese refrito, bien armado de sofisticación, ha hecho de Jagwar Ma una de las sorpresas más frescas de la temporada. Aunque como suele decirse en estos casos con los artistas noveles, lo mejor seguro que está por venir en breve.

19. Lil Jabba

Alexander Shaw no responde al patrón de productor footwork de Chicago, más que nada porque nació en Australia, reside en Nueva York, es más blanco que la leche y más rubio que un querubín y sus preocupaciones rítmicas se decantan más hacia el maximalismo que por la rigidez furiosa. Y así, se ha convertido en el equivalente en 2013 a lo que en otras etapas fueron productores como Machinedrum o Kuedo: un renovador desde la abstracción de los sonidos electrónicos del gueto de la ‘inner city’ americana. Su álbum para Local Action, “Scales”, es un trabajo barroco, elegante y veloz que se ha convertido en el gran acontecimiento experimental de los ritmos rotos en esta temporada.

18. Torres

Mackenzie Scott tiene 22 años y una voz que los desmiente. No sólo asombra por su intensidad emocional sino por la seguridad que transmite. No es una voz de una debutante, como tampoco lo son las diez canciones de su álbum de debut. Composiciones desnudas, que no necesitan excesos dramáticos ni artificios instrumentales para transmitir el desasosiego de una chica tan introvertida que tiene que pedir los sandwiches a domicilio. Recuerda a PJ Harvey, EMA y a la primera Cat Power, pero le ha bastado un sólo disco para encontrar su propio camino. Todo apunta, además, que será largo.

17. Fis

Oliver Peryman lleva en activo desde 2011, y su producción no había sido pasada por alto entre los especialistas en música electrónica en absoluto. Su lenguaje estaba entre el drum’n’bass y el dubstep brumoso, pero le faltaba un deje distintivo que ha alcanzado justo con su entrada en el sello Tri Angle con “Preparations EP”, un maxi de ambiciones colosales y texturas tenues que ha relanzado su perfil como uno de los grandes exploradores del ambient con ritmos quebrados del momento, el equivalente en 2013 a otros hallazgos de la marca neoyorquina como Holy Other o Balam Acab. Todavía le falta perfilar más su propuesta, darle más recorrida y hacerla estallar de amor en 2014, pero de momento ya nos tiene el corazón robado.

16. inc.

Si algo no necesita el mundo es otro proyecto de R&B con reverso indie. Pero cuando la propuesta es tan sólida como la de los hermanos Andrew y Daniel Aged no queda otra que callar, subir el volumen y dejarse llevar. “No World”, su primer álbum para 4AD, tiene 11 canciones y ninguna es un hit instantáneo. 11 canciones que prefieren abrazarte con la timidez de unos brazos furtivos en la oscuridad pero que, cuando te cogen, ya no te sueltan. El dúo trabaja con precisión quirúrgica en el estudio pero, por encima de todo, es capaz de escribir canciones hechas para perdurar. Y esto, en la era de fugacidad, es un bien cada vez más escaso.

15. Majical Cloudz

Algunos se quedarán con que Majical Cloudz son amiguetes de Grimes, pero lo cierto es que con Claire Boucher poco comparten aparte de nacionalidad. Este proyecto está liderado por el compositor y cantante Devon Welsh, quien lo fundó hace unos años. Pero pronto se le sumó el productor Matthew Otto. Su música es afligida, introvertida y vulnerable, una experiencia sonora sin igual, que hace que se te pongan los pelos de punta. La catarsis emocional hacia la que te lleva la voz de Welsh es de aquellas que hacía tiempo que no vivíamos (ponerse “Bugs Don’t Buzz” es casi una experiencia religiosa). Una pena que, de momento, no les hayamos disfrutado en directo por nuestras tierras. Pero esto se resolverá en 2014, lo garantizamos. Su álbum de debut, “Impersonator”, es garantía suficiente.

14. Atoms For Peace

Atoms For Peace empezó como el capricho de Thom Yorke y ha acabado convirtiéndose en algo mucho más grande. Se trata de la unión de talentos del vocalista de Radiohead, Flea de Red Hot Chili Peppers, el productor Nigel Godrich, Joey Waronker y Mauro Refosco. Pero la suma de todas estas fuerzas no se tradujo en un caos musical, sino que estas personalidades definieron en su álbum de debut, “AMOK”, un tratado musical que estaba más cerca del “The Eraser” de Yorke, que de otra cosa. Es decir, apto para fans de los últimos Radiohead y de los simpatizantes del pop electrónico ligeramente experimental (a lo que se le podría añadir unas gotas de techno, krautrock y jazz). Todo en su sitio, todo en vanguardia, todo cool.

13. Depford Goth

Deptford Goth es un joven originario de Suffolk pero que desde hace un tiempo vive en el barrio londinense de Peckham. Oímos hablar de él por primera vez hace dos años, cuando subió una canción a MySpace, “Real Life Fantasy”, que causó un gran revuelo en la red. Después pasó lo que tenía que pasar: un sello se fijó en su talento y le acabó fichando. Esa plataforma fue Merok Records, que primero editó un EP y más tarde su álbum de debut, plagado de canciones que han sido rápidamente comparadas con la música de James Blake y The xx, pero en su caso con un aire descorazonador. Sus repetidos pasos por la Península constatan el interés que despierta su figura.

12. Helena Hauff

Necesitamos a más chicas como Helena Hauff. Chicas que pinchen discos oscuros y produzcan música con mala leche. Tras hacerse un nombre poniendo electro, acid y techno en el club Golden Pudel de Hamburgo, este año se ha estrenado con “Actio Reactio”, un EP que es como una patada en los huevos al machocéntrico mundo de la producción analógica. Una metáfora que cobra vida en el corte titular del lanzamiento. Mientras muchos se distraen comparando el tamaño de sus estudios, llega ella y con únicamente una 808 se casca uno de los tracks del año. Apunta maneras. Y qué maneras.

11. Kerridge

Samuel Kerridge apuntaba a heredero del imperio hard techno inglés, a ser quien le tomara el relevo a los veteranos Steve Bicknell, Regis, Surgeon y James Ruskin, pero al final no ha sido el picapedrero que parecía, a tenor de “Auris Interna”, su primer EP planchado en Horizontal Ground en 2012. Su producción de 2013, que comprende dos maxis en Downwards y un álbum magistral titulado “A Fallen Empire”, tienen más que ver con el lado pesimista de cierta música de Female: es techno a muy pocas revoluciones, más ambiental que bailable, más opresivo que liberador, y repleto de referencias al metal, el dark ambient y la música industrial. La banda sonora del declive de la civilización, nueva música infernal para tiempos oscuros. Sin duda, llegarán más transmisiones pesimistas de este calado.

10. Kelela

Antes de editar su álbum de debut, el currículum de Kelela se reducía a dos featuring: una colaboración vocal en “EFX”, el tema de soul cósmico de Teengirl Fantasy en su disco del año pasado, y otra en “Bank Head”, en el LP de Kingdom. Su papel parecía ser precisamente ese, el de vocalista esporádica e invitada, pero en el entorno de Night Slugs / Fade To Mind vieron que tenía potencial y fue precisamente Kingdom quien empezó a construirle un álbum a su medida. “Cut 4 Me” tiene aportaciones de Girl Unit, Nguzunguzu, Morri$, Jam City y Bok Bok, todos al servicio de una voz magnética, dulce y flexible que está escribiendo capítulos importantes en el gran libro del R&B alternativo, el neo soul y otras variantes futuristas de la bass music.

9. Chance The Rapper

Chancelor Bennet, un joven de 20 años de Chicago, fue malo en 2011 y su instituto –uno de buena casta en el que convivía con muchos jóvenes blancos– decidió expulsarle 10 días justo antes de las vacaciones de primavera. Fue el revulsivo que le empujó a escribir y editar “10 Day”, su primera mixtape, el año pasado. Así comenzó el ascenso de Chance The Rapper y su cómica, comunicativa y entretenida forma de contar las cosas sobre bases en las que conviven la herencia de la música negra con otros sonidos más contemporáneos de su Chicago natal con su peculiar, rasgada e histriónica voz. Un buen ejemplo es “Good Ass Intro”, una fresca colisión de góspel y juke que sirvió como adelanto de su más reciente trabajo. No solo son ácidas sus cuerdas vocales; su sentido del humor y su manera de entender el mundo y el rap también lo son. Él mismo lo puso de manifiesto titulando su última mixtape “ Acid Rap”, un ejercicio de personalidad, juventud y buen gusto que recuerda –no en las formas, sino en los efectos provocados en el oyente– al primer Kanye West o a André 3000.

8. Huerco S.

Brian Leeds no es nuevo en este juego, sus primeros maxis llevan fecha de 2011 y a raíz de su cassette “Untitled”, editada en Opal Tapes, comenzó a posicionarse como uno de los capitostes de la escena mundial del house sucio, de tempo lento y vocación experimental. Pero en 2013 la proyección de su alias Huerco S. ha ido a más gracias a la edición de sus mejores trabajos: primero, Boomkat decidió rescatar “Untitled” para darle un prensado en vinilo que se agotó a las pocas horas de salir a la venta, y el sello Software apostó por su álbum de debut, una maravilla a medio camino entre todas las corrientes ‘intelligent’ de la música de baile –paisajes ambientales, evocaciones abstractas típicas del techno de Detroit, ritmos consolidados como el patrón electro o el deep house– y la nueva escuela del underground americano que ejerce de modesto contrapeso ante los excesos populistas de la EDM. Al final ha resultado ser más IDM nostálgico que house revolucionario, pero “Colonial Patterns” es sin duda uno de los discos electrónicos más destacados del año.

7. Daughter

Daughter es sin lugar a dudas una de las bandas más especiales que han surgido de la cantera del Reino Unido este año. Aunque empezaron su andadura hace ya casi cuatro temporadas, lo cierto es que no ha sido hasta ahora que han entregado su álbum de debut, “If You Leave”, tras un reguero de EPs que rápidamente conectaron con los corazones de sus muchísimos seguidores. En sus canciones se tocan temas como la duda, la inseguridad, el temor, la ira, la muerte o la soledad, pero que nadie se confunda, todas ellas irradian un calor del que es difícil resistirse. Prueba de ello fue su abarrotado concierto en Primavera Sound y más tarde su doble paso por la Península con el cartel de entradas agotadas.

6. Lorde

Que la revista Time la haya escogido como la adolescente más influyente del año no debe sorprender a nadie. Yelich O’Connor, tal como se llama esta criatura que hace pocas semanas cumplió los 17, ya empezó a fraguarse un éxito local el año pasado en su Nueva Zelanda natal gracias al EP “The Love Club”. Pero doce meses después de aquello, y gracias al sonado hit de la costumbrista “Royals”, ha conseguido no sólo colarse en la cima del Billboard, sino convertirse en todo un fenómeno del pop minimalista. Su propuesta ha calado de perlas entre la parroquia mainstream pese a que su debut, “Pure Heroine”, muestra parajes más cercanos con el cloud rap y la frialdad sonora de Purity Ring. Un talento en bruto a seguir de cerca.

5. Rhye

Rhye es la suma de talentos de Mike Milosh y Robin Hannibal. Con apenas haber escuchado un par de canciones se intuyó que lo suyo iba en serio y que su álbum de debut, “Woman”, iba a copar lo más alto de las listas de lo mejor del año. ¿Su fórmula? Mezclar con elegancia el pop de halo nocturno con ese R&B indie que hace de la sofisticación su máxima que tan fuerte ha pegado este año. También impactó de primeras la voz de Milosh, que muchos pensaron en su momento que era de una mujer, pero nada más lejos de la realidad. Sensualidad, intimismo y sensatez es lo que encontraréis en sus canciones.

4. Haim

Para muchos no dejan de ser la respuesta femenina y hipster de los mismísimos Fleetwood Mac en estos tiempos que corren, pero lo cierto es que estas hermanísimas que ya vienen tocando en vivo desde 2006 (se han tomado con calma el lanzamiento de su debut, “Days Are Gone”) han hecho de 2013 su año. Su soft-rock suena a dejà vu de radiofórmula, aunque han conseguido impregnar esa seña de identidad tan manida y familiar con otros tantos trazos de R&B y blues-pop de precisión quirúrgica. Resulta de lo más lógico que durante los últimos meses hayan vivido en una duermevela hype que podría haberles ido en su contra. Sin embargo, con el disco más que machacado en nuestras cabezas, lo que prevalecen son canciones instantáneas igual de frescas que hipertrabajadas.

3. Savages

Geoff Barrow y David Lynch ya llevaban meses antes de la publicación de “Silence Yourself” dándonos la tabarra con estas bravas féminas que, a la hora de la verdad, no han defraudado en absoluto. Encabezadas por la melodramática Jenny Beth (quien con anterioridad ya demostró en John & Jehn que también sabía desenvolverse con algo más de dulzura sin tanta fiereza guitarrera), Savages han revitalizado el post-punk femenino con un discurso de lo más comprometido y reivindicando, ya de paso, el post-hardcore y el metal. Funcionan como un reloj suizo, suenan de los más viscerales y, además, han firmado temazos tan apabullantes como “Shut Up” o “City’s Full”. Y, por si fuera poco, en directo saben lo que se hace y se dejan el alma desde el primer segundo. Si no tienes aún su nombre marcado a fuego, ¿a qué sigues esperando?

2. FKA Twigs

La música de FKA Twigs es exactamente como el vídeo de su canción “Papi Pacify”. Es algo oscuro y sexual, que te hiela el alma con una amenaza y te la derrite con su magnética belleza. Su sonido se envuelve en las cenizas del trip-hop, las cruza con la intimidad taciturna de The xx y transita por las vías secundarias del R&B digital con un ojo puesto en el sub-suelo bass británico. A principios de año nos llegó su “Twigs EP”, un debut homónimo que incluía las cuatro canciones que, junto con su vídeo correspondiente, había ido deslizando en su Tumblr a lo largo de 2012, y que ha tenido continuidad con un “EP 2” planchado en septiembre por Young Turks, sello que ya es su nueva cada (después de cambiarse el nombre por motivos legales). Otras cuatro canciones como las cuatro paredes de un universo que, a pesar de su reciente formación, ya apunta a intransferible.

1. Chvrches

Ya el pasado año hablábamos de los escoceses en calidad de ‘next best thing’, pero con la publicación de “The Bones Of What You Believe” han conseguido desquitarse el estigma y propulsarse ellos solitos como una de las nuevas formaciones que mejor han sabido aprovecharse del synth-pop de colorismo épico (aunque en su debut también hay vestigios del nu rave y hasta algún que otro deje gótico). La aniñada voz de Lauren Mayberry ha acabado casando a la perfección con la artillería sintética de sus dos compañeros, y en este 2013 nos han dejado piezas tan gloriosas como “Gun” o esa “We Sink” por la que la mismísima Robyn hubiera renunciado a su nacionalidad sueca. Esto es un debut sólido y lo demás son tonterías.

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