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Resumen 2012: el hip hop en diez nombres propios

El año en materia de música urbana pormenorizado a fondo, de Kendrick Lamar al holograma de 2Pac Shakur en Coachella

Nos despedimos de 2012 con un resumen en diez ideas clave de lo que han dado de sí el hip hop y el R&B este año, dos géneros fértiles y con frecuentes convulsiones que en PlayGround merecen un análisis particular, pormenorizado y a fondo.

Nuevas y viejas estrellas, resurgimientos inesperados, movimientos escénicos con denominación de origen, muertos que están muy vivos, vivos que están muy muertos y decepciones sonadas: un año más el hip hop ha demostrado ser un género con muchas cosas interesantes que decir y con muchas estímulos internos y externos. Así ha transcurrido 2012 en clave de rimas y ritmos.

1. Kendrick Lamar

Kendrick Lamar. Su nombre ya le suena a todo el mundo. Al público hip hop y al público generalista. La culpa la tiene “good kid, m.A.A.d. city”, uno de esos discos que de vez en cuando aparecen en nuestra vida para cambiarlo todo. O cuando menos para intentarlo. No es un álbum perfecto, ni tan siquiera una obra maestra, pero tiene todo lo que tiene que tener un debut multinacional para que su autor se gane el derecho a tener pasaporte para la posteridad. El propio MC californiano ya ha manifestado que para considerarlo un clásico necesitamos que transcurra una década, toda una demostración de cordura y sentido común ante la avalancha de elogios y exageraciones que han escupido nuestros teclados estos últimos meses. La trascendencia de “good kid, m.A.A.d. city” se mide no solo por el contenido lírico y sonoro sino también por la personalidad incomparable de una promesa ya convertida en estrella y cabeza visible del rap de autor del momento.

2. Frank Ocean

“channel ORANGE” es algo más que un debut excepcional: también es la carta de presentación de un talento desmedido para la composición, la interpretación vocal y la visión panorámica de un género, el R&B, que en 2012 ha continuado revalorizándose por canales y vías paralelas al régimen establecido. Que Frank Ocean no esté solo en las listas de lo mejor del año en materia R&B es un síntoma reconfortante sobre la viabilidad de esa nueva escena de cantantes que apuestan por abordar el género desde perspectivas sonoras diferentes al código establecido. Un código que sigue dando réditos en las listas –aunque con menos ímpetu que hace años– pero al que es fácil detectarle los problemas de artrosis y apolillamiento estético de sus registros musicales. Al margen de los códigos sonoros que siguen gobernando en el R&B de vieja escuela, Ocean, Jeremih, Miguel o Marsha Ambrosius han dejado claro en 2012 que hay una segunda vía especialmente esperanzadora para rejuvenecer toda una herencia.

3. Nueva York

El eslogan “Nueva York ha vuelto” podría llegar a convertirse en la versión hip hop de aquel “Aquest any sí” que señalaba el camino del barcelonismo pre-Cruyff. Eternas promesas incumplidas para desesperación de nostálgicos y soñadores frágiles. Pero si en algún momento se ha tenido la sensación de que la capital del mundo había retomado el pulso de su esencia musical ha sido en este 2012, donde el rap made in New York se ha consolidado como una fuerza dominante en la esfera underground del género. “Reloaded”, de Roc Marciano; “Grief Pedigree” de KA; “Rare Chandeliers” y “Blue Chips”, de Action Bronson; “Mic Tyson”, de Sean Price; “1999”, de Joey Bada$$; y, claro, “Life Is Good”, de Nas, hablan muy bien de esta conciencia colectiva de relanzamiento y redescubrimiento del rap hecho en la Gran Manzana.

4. El-P

No es habitual que un mismo productor firme dos de los mejores discos del año, y esta circunstancia especial y poco frecuente engrandece aún más la figura del neoyorquino El-P en un 2012 que le ha encumbrado como uno de los beatmakers más personales e inclasificables del firmamento hip hop. Consiguió amoldar sus sonido post-The Bomb Squad al flow y la cadencia cien por cien sureña de Killer Mike para sacar adelante “R.A.P.”, el disco político más convincente de la temporada, y también la obra clave para su definitivo despegue más allá de los círculos locales; y casi al momento desdibujó su propia estela con un “Cancer 4 Cure” de aspiraciones y perfil creativo muy diferente que confirmaba, sobre todo, su talento para la composición y la proyección cinematográfica.

5. J Dilla

Todavía está por escribirse el ensayo definitivo sobre la influencia que ha tenido y sigue teniendo “Donuts”, el último disco que J Dilla publicó en vida. Porque en 2012 seguimos comprobando cómo ese disco ha marcado a toda una generación de productores que han tomado el particular modus operandi de la grabación como su fuente de inspiración creativa y expresiva. Karriem Riggins – “Alone Together”–, Vanilla – “Soft Focus”–, Thelonious Martin – “MCMCXII”–, o incluso The Alchemist, con su frondoso y fascinante “Russian Roulette”, variación sui generis de una idea y una metodología cada vez más cercana, se han encargado de prolongar la vida espiritual y expresiva de esa obra maestra.

6. La familia

G.O.O.D. Music, Odd Future, Maybach Music, Dipset y Black Hippy se han encargado de darle vidilla a ese viejo concepto hiphopístico de las familias como entes catalizadores y acaparadores de mercado. Sellos que a su vez son empresas de management, empresas de merchandising y grandes holdings musicales y económicos. Kanye West por fin enseñó las cartas de su sello con un recopilatorio desigual y decepcionante en el que brillaban más los invitados externos que los propios miembros del colectivo. A Maybach Music no le fueron mucho mejor las cosas: el mejor lanzamiento de toda la larga retahíla de títulos lanzados este año fue una mixtape de Rick Ross, infinitamente superior a su álbum oficial, “God Forgives, I Don’t”, y el anticipado debut de Meek Mill no estuvo a la altura de las expectativas comerciales y artísticas, en parte porque también presentaba más credenciales su mixtape previa. Por su parte, Odd Future ha salvado la temporada gracias al bombazo de Frank Ocean, pero seguimos conservando buen recuerdo del nuevo recopilatorio del colectivo así como de algunos lanzamientos surgidos de su entorno – “No Idols”, de Domo Genesis, o “Numbers”, de Mellowhype–. Dipset volvieron para hacer caja en algunos festivales de verano, y eso ya es noticia, aunque implique una pátina retro-nostálgica de dudosas perspectivas de futuro. Pero ha sido Black Hippy quien se ha llevado el gato al agua este año: Schoolboy Q y su formidable “Habits & Contradictions” y Ab-Soul y su excelente y desapercibido “Control System” sumaron fuerzas con Kendrick Lamar para convertir al colectivo en la mayor fuente de inspiración hip hop de 2012.

7. Apollo Brown

El boom bap tiene a su nuevo icono. Con los grandes tótems en horas bajas o en barbecho –este no ha sido el año de DJ Premier o Pete Rock, qué duda cabe–, el productor de Detroit Apollo Brown ha sabido aprovechar el vacío de poder en el ámbito independiente para colar dos álbumes de impacto y amplia repercusión entre los aficionados al hip hop con sabor añejo. “Trophies”, cocinado al alimón con el veterano MC neoyorquino O.C., y “Dice Game”, discazo grabado en compañía del rapper Guilty Simpson, seguramente no cambiarán ni modificarán el rumbo del género, pero son dos obras de asombrosa consistencia para certificar que el boom bap a la vieja usanza sigue cosechando buenos resultados y que es viable una regeneración de sus principales exponentes.

8. Dirty South

Big Boi, Killer Mike, Big K.R.I.T. y SpaceghostPurrp –este último vía Miami– simbolizan, cada uno a su manera, la reconversión, maduración y crecimiento artístico de un estilo hip hop que ha experimentado diversas ondulaciones de popularidad y creatividad a lo largo de los últimos años. Todos ellos han publicado álbumes de enorme valía creativa en estos doce meses, pero quizás lo más destacable de su oferta ya no sea el contenido estrictamente sonoro, sino las ganas de trascender las limitaciones y características geográficas de sus orígenes y raíces sin traicionarlas a la hora de poner en práctica sus ideas.

9. Mainstream

Mainstream como sinónimo de decepción: los discos oficiales de Tyga, 2Chainz, Nicki Minaj, Future, Wiz Khalifa, The Game, Rick Ross o Machine Gun Kelly, principales títulos que han mandado en las listas a lo largo de este 2012 y lo harán en los inicios de 2013, han venido a demostrar la idea de que en los círculos más comerciales del género es necesaria una toma de conciencia generalizada porque, a diferencia de otros años de bonanza, en el balance final de esta temporada no encontramos representantes de la esfera más popular del género. En la actualidad los artistas mainstream se encuentran con un problema creado por ellos mismos: las mixtapes no oficiales que lanzan a la Red antes de publicar sus discos por los canales habituales acostumbran a ser más interesantes y atractivas que los propios discos, y esto acaba incidiendo de manera clara en sus grabaciones para las multinacionales.

10. Dr. Dre

La noticia que no es noticia: empezamos 2013 y seguimos sin tener noticias de “Detox”. Ya no nos preocupa. Lo que sí nos preocupa son las consecuencias que podría tener en un futuro no muy lejano el éxito mediático y popular que obtuvo la presentación del holograma de 2Pac Shakur en el festival Coachella. Sin tan siquiera pretenderlo, o quizás sí, Dre planteó al mundo un dilema artístico y moral de difícil resolución: el regreso de leyendas desaparecidas a la primera línea de fuego del show business.

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