Listas

Resumen 2012 en España: las mejores películas

Diez títulos de nuestro cine actual que brillan con una luz especial

Ha llegado el momento de repasar el cine de 2012, y lo hacemos con las diez películas de producción española más notables del año, tanto por creatividad como por enfoque refrescante. No busques a José Luis Garci por aquí.

Éstas son nuestras películas españolas favoritas estrenadas en 2012, diez títulos en los que predominan el cine de género y las ideas renovadas, los intentos –algunos admirablemente chiflados, incluso suicidas– de abrir nuevas vías, de tantear nuevos mecanismos para provocar todo tipo de impulsos y emociones. Elaborada entre redactores y colaboradores de PlayGround, no sólo es una magnífica colección de películas donde caben los géneros, los estilos y las voces más dispares. De algún modo, funciona también como una muestra representativa de una cinematografía que no lo tiene nada fácil para seguir adelante (demasiados recortes, demasiados obstáculos), pero cuenta con el talento y la fuerza creativa necesarios para al menos intentarlo. Coinciden en ella películas grandes y pequeñas, con un modelo de producción tradicional y gestadas con poca pasta y mucho empeño, y hemos contemplado, básicamente porque a día de hoy nos parecía absurdo no hacerlo, los estrenos directos en VOD (Video On Demand). Ah, hay un track añadido. Disfruten. A nosotros nos encantan.

Bonus: “El Señor”, de Juan Cavestany

Dura 42 minutos y es una película increíble. Escrita y dirigida por Juan Cavestany, una de las voces más interesantes (también inclasificables) del cine español actual, se sitúa en un extraño y fascinante cruce entre el drama sin piedad, el thriller existencial, la comedia del absurdo, el surrealismo y el romanticismo letal. Las extrañas aventuras de El Señor (Luis Bermejo) del título sirven a Cavestany de excusa para volver al universo que empezó a explorar en la no menos interesante “Dispongo de Barcos” (2010; editada en DVD por Cameo y estrenada en VOD por filmin), un mundo muy poco amable que sólo se puede encarar con la sonrisa congelada.

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10. “Arrugas”, de Ignacio Ferreras

Adaptación del famoso cómic homónimo de Paco Roca, Premio Nacional del Cómic en 2008, la película de animación “Arrugas” reproduce los principales aciertos de su modelo: la increíble naturalidad y huida de las miradas compasivas con las que habla del Alzheimer, un tema complicadísimo de abordar sin caer en efectismos y subrayados sentimentales. Dirigida por Ignacio Ferreras y extraordinariamente fiel al cómic (sólo alguna situación nueva, algún pequeño cambio en los personajes), traslada con frescura a la pantalla las viñetas de Roca sobre Emilio, un anciano con Alzheimer que ingresa en una residencia. Emocionante en su sencillez, “Arrugas” destaca por sus magníficos personajes, escritos con perspicacia y cariño (el propio Roca está entre los responsables de la conversión del cómic en guión), su sabia utilización del humor para hacer accesible el drama –o, por contradictorio que parezca, para darle credibilidad y consistencia– y, sobre todo, la inesperada poesía que desprenden algunas de sus imágenes.

9. “Grupo 7”, de Alberto Rodríguez

Ambientado en Sevilla durante los preparativos de la Expo 92, “Grupo 7” es un admirable thriller policial que sorprende tanto por el nervio y la contundencia de sus escenas de acción como por el cuidado puesto en la descripción del contexto, la psicología de los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. Muy bien interpretado por un reparto coral que suma nombres como Mario Casas, Antonio de la Torre, Inma Cuesta y Julián Villagrán, y centrado en el día a día de un grupo de policías con maneras distintas de relacionarse con la justicia, el cuarto largometraje en solitario de Alberto Rodríguez ( “7 Vírgenes”, “ After”) bebe por igual de la monumental “The Wire”, serie que figura entre las referencias confesas de su director (el guión lo firma Rafael Cobos), y del cine de policías que rasga la superficie para profundizar en temas de peso. De la primera hereda su afilado realismo y su detallado dibujo del contexto, tanto geográfico como humano. Del thriller policial con fondo, un tanteo de temas como la corrupción, el abuso de poder, los dilemas morales y las visiones distorsionadas de la justicia. Otra variable a favor de “Grupo 7” son, sin duda, sus escenas de acción, rodadas con el impulso, el nervio y el estilo naturalista que remite al mejor cine contemporáneo del género (mucho hay en ella de la saga abierta en 2002 con “El Caso Bourne”).

8. “El Bosc”, de Óscar Aibar

Adaptación de un relato corto del escritor y antropólogo barcelonés Albert Sánchez Piñol, autor de la celebrada novela “La Pell Freda”, “El Bosque (El Bosc)” es un híbrido genérico que fascina por extraño, osadamente delirante y tocado por una extraña emotividad. Combinado de película sobre la Guerra civil española y ciencia-ficción sin complejos, tiene detrás a Óscar Aibar (“Atolladero”, “Platillos Volantes”), uno de los directores españoles más interesantes en activo, un francotirador apasionado que no siempre redondea sus películas pero siempre arriesga. No se conforma con lo obvio y se permite el lujo de enloquecer a ratos, lo que es maravilloso y razón más que suficiente para esperar sus películas con nervios. Aquí tira la casa por la ventana y firma un filme inclasificable pero coherente, equilibrado en su enajenación y con uno de los finales más inesperados y deliciosamente chiflados que se recuerdan.

7. “Blancanieves”, de Pablo Berger

Casi diez años después de su magnífica “Torremolinos 73” (2003), Pablo Berger propone una lectura profundamente personal del cuento de los hermanos Grimm. Culminación de un proyecto al que el cineasta ha dedicado varios años de su vida, “Blancanieves” es una película muda y rodada en blanco y negro (lo que no la convierte en una propuesta inaccesible) que suma razones que le dan unicidad y hacen que brille. La primera es la originalidad con la que reinterpreta el célebre cuento, trasladado en esta ocasión a Sevilla en los años 20, alimentado del folclore español, sobre todo de la tauromaquia y del flamenco, y donde coinciden las simbologías de ambos ámbitos (en “Blancanieves”, los siete enanitos son enanos toreros). También destaca por su incontestable belleza, más intensa en la primera mitad (más poética y contemplativa) que en la segunda, donde comparte protagonismo con el humor; hay mucho en “Blancanieves” de Guy Maddin a nivel formal y en su manera de generar a la vez placer estético y profunda emoción. Y, sobre todo, se sitúa en un nivel superior al alejarse del cine más perezoso y buscar nuevos mecanismos, nuevas fórmulas, para contar historias; así hasta el punto de hacer pasar por nuevo y sorprendente un relato que conocemos desde niños.

6. “[REC]3 Génesis”, de Paco Plaza

Paco Plaza ( “El Segundo Nombre”) tomaba en solitario las riendas de “[REC]³ Génesis”, la tercera entrega –la primera en orden– de la saga inaugurada con “[Rec]” (2007), película clave del cine moderno de terror. Jaume Balagueró, con quien codirigió la primera y la segunda, anda ahora con la cuarta: “[REC]4 Apocalipsis”. Inesperada y de una libertad admirable, “[REC]³ Génesis” se distancia de las anteriores entregas sin darles la espalda y brilla en el exceso, la mezcla y la locura. Protagonizada por una extraordinaria Leticia Dolera, nueva heroína del cine de terror, hibrida con gracia y desparpajo terror, gore y comedia y revive, sin quedarse en el simple ejercicio de nostalgia, el espíritu de la serie B más chalada de los 80. Ecos de Sam Raimi, el primer Peter Jackson y la Troma en un divertimento superlativo para visionar en “modo fiesta”.

Entrevista a Paco Plaza y Leticia Dolera

5. “Animals”, de Marçal Forés

Marçal Forés tiene dos cortos y un largo, pero son una sola cosa. Son un todo indisociable. Funcionan por separado, pero en realidad son un tríptico in crescendo. “Yeah! Yeah! Yeah!” (2005), “Friends Forever” (2007) y “Animals” (2012), la película que nos ocupa, son tres piezas en torno a un mismo tema, la adolescencia, y aunque la miran desde ángulos distintos, se retroalimentan y sacan la misma conclusión: es una etapa increíble para lo bueno y para lo malo. Reconocible en las aficiones y aflicciones de los protagonistas de sus historias –pues, por lúcido y sentido, su recordatorio del pasado parece nacer de la experiencia–, Forés perfecciona en “Animals”, un drama con fugas al fantástico y centrado en la amistad entre un adolescente y Deerhoof, el oso de peluche (con nombre de banda de música) en el que proyecta su tristeza, el dibujo de la adolescencia (casi postadolescencia) de sus anteriores trabajos. Su película recuerda aquella etapa vital con una nostalgia poco común y muy emocionante. “Animals” no añora la adolescencia por fácil, sino por pura; echa de menos ese momento, a la vez excitante (porque todo parece nuevo) y doloroso (porque crecer decepciona), en el que aún quedan cosas por hacer, que ganar y que perder.

Entrevista a Marçal Forés

4. “Promoción Fantasma”, de Javier Ruiz Caldera

El director de “Spanish Movie” (2009) propone una fiesta extraordinaria que, sin forzar la maquina de la nostalgia ni caer en el homenaje obvio, revive el espíritu de las mejores comedias adolescentes de los 80 para cruzarlo con un humor actual muy de aquí. Especie de spin-off de una versión alternativa de “El Club de los Cinco” (1985) en la que los personajes mueren en un incendio, “Promoción Fantasma” destila inventiva y buen rollo y se amolda con pasmosa naturalidad a distintos modelos de humor (blanco y negro, visual, minimalista, absurdo, naïf, escatológico…). Perfecta en su hibridación de comedia, romance y fantasía, y con el punto justo de nostalgia, “Promoción Fantasma” arranca así: un profesor con cierta tendencia a la tristeza (un magnífico Raúl Arévalo) puede ver el espíritu de cinco ex alumnos del colegio en el que acaba de empezar a trabajar. Con las comedias de John Hughes en el corazón y una clara debilidad por las fantasías comerciales más puras de los 80 (confesa y alargada es la sombra de “Los Cazafantasmas”), Ruiz Caldera se sirve de ese sencillo argumento para levantar una comedia sin tiempos muertos que divierte, conmueve y activa todo el tiempo nuestra memoria cinéfila más pop. Entre los atractivos a destacar, un reparto estelar lleno de actores con sobradas dotes para la comedia (Raúl Arévalo, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Joaquín Reyes y Silvia Abril, entre otros) y una acertada colección de canciones (suenan desde Radio Futura hasta Linda Mirada) para ilustrar la fiebre adolescente.

3. “Extraterrestre”, de Nacho Vigalondo

En “Extraterrestre”, segundo largometraje de Nacho Vigalondo, una invasión alienígena hace despertar a cuatro treintañeros (dos de ellos con una resaca tremenda) del coma emocional en el que andan, les pone a prueba, les hace salir de un bucle sentimental que les hace infelices. La ciencia-ficción de baja fidelidad se cruza con la comedia romántica –de ramalazo hilarante y poso tristón– en lo nuevo del director de “Los Cronocrímenes” (2007) para hablar de relaciones que se acaban porque quieren, que no se rompen porque no pueden y que empiezan o terminan cuando no deben. Un guión lúcido, juguetón y equilibradamente emotivo, a cargo de un director que conoce los códigos de la comedia y sabe moldearla según las emociones de los personajes, un inspiradísimo reparto y un final inolvidable en el que suenan The Magnetic Fields son sólo algunas de las razones que la convierten en una de las películas del año.

Entrevista a Nacho Vigalondo

Artículo sobre “Extraterrestre”

2. “Lo Imposible”, de J.A. Bayona

Tras debutar con la magnífica “El Orfanato” (2007), película de casas encantadas con un contundente colchón emocional, el director J.A. Bayona ha reventado la taquilla y alcanzado una proyección internacional todavía mayor con este asombroso híbrido de survival y melodrama familiar, una película con muchísimas más conexiones con su ópera prima de lo que parece. Cambian, evidentemente, el género y las dimensiones de la propuesta, pero comparten sus temas centrales y la sensibilidad del director, también del guionista Sergio G. Sánchez, para abordarlos. Como aquella película de terror de aliento gótico, “Lo Imposible” habla con emoción de la increíble fortaleza del ser humano, de la robustez de los lazos familiares, de la pérdida y, coronándolo todo, de los vínculos maternofiliales.

Centrada en la experiencia real de una familia (un matrimonio joven y sus tres hijos) que sobrevivió al tsunami tailandés de 2004, “Lo Imposible” arranca como una contundente película de supervivencia para lanzarse poco a poco a los brazos del mejor melodrama. Sin perder de vista a los personajes en ningún momento, el filme de Bayona reproduce con asombroso realismo (estamos ante una película técnicamente prodigiosa) la llegada de la terrible ola que arrasó con todo en una propuesta que, como algunos filmes de Peter Weir y Terrence Malick, habla con firmeza del poder incontrolable de la naturaleza, de su tremenda fiereza. Tras la ola llega el caos, el miedo, el desconcierto y, sobre todo, el primer cara a cara con la pérdida, variables que tanto Bayona como Sánchez exploran con sensibilidad y respeto. Cuentan para ello con el respaldo de unos actores extraordinarios, encabezados por Naomi Watts, recién nominada a los Globos de Oro por su interpretación.

1. “Diamond Flash”, de Carlos Vermut

Esta película es tan alucinante que dan ganas de decírselo a todo el mundo (de ahí la expectación que ha generado en redes sociales, versión puesta al día del clásico boca-oreja). Pero, a la vez, debería estar prohibido hablar de ella porque, por rara e insólita, merece ser vista y disfrutada sin tener ni idea, sin expectativas. Primer largo de Carlos Vermut, señor llegado del cómic (es autor de “El Banyan Rojo”, “Psico Soda” y el reciente “Cosmic Dragon”), y estrenada directamente en VOD (Video On Demand) por filmin, “Diamond Flash” arranca con la desaparición de una niña y se convierte en un fascinante híbrido genérico –dialogado con genio e ingenio– que destaca por su narrativa inesperada y su turbadora intensidad emocional, debida en gran parte al sublime trabajo de los actores.

“Diamond Flash” no es la única pieza de Vermut que merece mención. Hace unos días se estrenaba en Internet su cortometraje “Don Pepe Popi” (2012), una película sublime y otra prueba de la necesidad de seguir de cerca a este hombre. Protagonizada por Xavi Daura y Esteban Navarro, miembros de Venga Monjas, es una pieza a la vez aterradora, asfixiante y emotiva y confirma a Vermut como un cineasta experto en caminar sobre una cuerda y no perder el equilibrio. El momento en el que Venga Monjas, que hacen de sí mismos (la naturalidad que consiguen es admirable), verbalizan de alguna manera el tipo de humor que hacen es una de las mejores escenas que ha dado el cine este año.

Entrevista a Carlos Vermut

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Diamond Flash trailer from Psicosoda Films on Vimeo.

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