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“It’s Always Sunny In Philadelphia”: cinco tontos muy tontos

Repasamos los diez mejores gags de una de las comedias más exitosas y duraderas de los últimos tiempos, con motivo del estreno de su octava temporada

Con motivo del estreno de la octava temporada de “It’s Always Sunny In Philadelphia” en estados unidos, y de su pase en España en el canal FX, repasamos los diez mejores gags de esta sitcom protagonizada por cinco personajes al borde de la idiotez incurable.

La definición de perdedor no hace justicia a los protagonistas de esta comedia sucia perteneciente a la cadena FX. “It’s Always Sunny In Philadelphia” (traducida con el ojete en España como “Colgados en Filadelfia”, lamentable título que evitaré en todo el texto), es la sitcom más apestosa, retorcida y políticamente incorrecta que hay ahora mismo en la televisión. Cuatro inadaptados de treinta y pocos –Charlie, Mac, Deena y Dennis, los dos últimos hermanos– no tienen nada mejor que hacer en la vida que regodearse de su condición de despojos humanos y regentar el Paddy’s Pub, uno de los bares más asquerosos y abocados al fracaso de toda Filadelfia. A esta extraña pandilla, aquejada de un monguismo agudo y de un síndrome de Peter Pan mal curado, se le suma el padre de Deena y Dennis, ni más ni menos que un enorme Danny De Vito en la sudorosa piel de un enano nauseabundo, amigo del alcohol y las drogas, que gusta de vivir como un indigente. Inmaduros, egoístas, egocéntricos, mal nacidos, los miembros de este grupo basura deambulan por el mundo molestando al resto de los humanos de bien con dos únicos objetivos bajo el sobaco: joderse vivos unos a otros y conseguir dinero fácil, aunque sea apelando a la amoralidad y la ilegalidad más radicales. FDF emite esta serie de culto desde el 3 de octubre, la excusa ideal para repasar los mejores gags de las 7 primeras temporadas de la serie (la octava se está emitiendo en Estados Unidos).

1. Dennis y Dee se convierten en yonquis (s02e03)

Cualquier ser humano con dos pedos de frente sabe que no es nada recomendable jugar con el crack. No se trata de hacer apología de la vida sana, Pocholo me libre. Que cada uno haga de su pipa un sayo, pero diantre, el material en cuestión engancha. Cosa mala. Vaya, que no te has dado cuenta y ya te has convertido en un no-muerto mellado con piorrea aguda y un abrigo que huele a pis de perro.

Este es precisamente el consejo que los hermanos Dee y Deenis no siguen cuando deciden abandonar el pub de mala muerte donde trabajan. ¿Cuál es la mejor opción para vivir del cuento, mamar de la tetilla del Estado y no pegar un palo al agua? Hacerse pasar por adictos al crack y pedir una prestación social. Nótese el “hacerse pasar”, porque para conseguir tal objetivo no se les ocurre otra cosa que fumar crack. Y fumar crack lleva a la adicción. El “hacerse pasar” pues, se transforma “en convertirse en”, y a fe de Dios que lo consiguen. Finalmente, ambos acaban con peor pinta que Macaulay Culkin en el Arenal Sound, enganchados perdidos al cristal maléfico, vestidos con harapos y deambulando como zombies sidosos por las calles de Filadelfia. Gran ejemplo para los niños en un episodio memorablemente incorrecto con un valor añadido: la interpretación del “Just A Friend” de Biz Markie que los hermanos yonkarras se marcan en un portal, cerveza y bolsa de papel en mano.

2. The Nightman Cometh (s04 e13)

Si sois de los que, como yo, prohibirían el visionado de musicales so pena de arresto y posible tortura fascistoide, tenéis que catar este episodio, seguramente uno de los más recordados y celebrados de la serie. Como cabía esperar, mientras otras producciones apelan a las convenciones más sobadas en este tipo de menesteres, los inadaptados que protagonizan el universo freak de “It’s Always Sunny…” se decantan por hacer un musical aceitoso, mal interpretado, cantado con el mismísimo ojal y coreografiado por un auténtico retrasado mental (Charlie, cómo no). El numerito es tan hilarante y hortera que a la gente le entusiasmó: tanto es así que los actores hicieron una pequeña gira teatral, interpretando una versión extendida de esta obra maestra contemporánea de Broadway de la Barranquilla que es “The Nightman Cometh”. Si no os emociona el temazo “Dayman” “Dayman, fighter of the Nightman, champion of the sun”– es que no apreciáis el arte cuando lo tenéis delante de vuestras moqueantes narices.

3. Cagarros misteriosos en la cama (s04e07)

Si Agatha Christie levantara la cabeza y, por arte de magia, se le regenerasen los globos oculares, se arrancaría los ojos despavoridamente al ver esta perversión del formato Cluedo. Pero aquí la novela de misterio no tiene asesinatos, solo truños nocturnos y alevosos que aparecen por la mañana en el colchón. Sí, habéis oído bien, cagarros en la cama. Charlie y Frank duermen en el mismo lecho, dado su estilo de vida cercano a la indigencia, y cuando se levantan encuentran un zurullito entre las sábanas en varias ocasiones. Superada la perplejidad, comenzará una investigación a fondo para desenmascarar al terrorista fecal que deja su hediondo regalito mientras su partenaire ronca plácidamente. Una idea que exuda gilipollismo infantil por todos lados, pero funciona a las mil maravillas como gag escatológico/surrealista/paródico: “Diez Negritos”, el Ratoncito Pérez, “Saló o Los 120 Días De Sodoma” y “Aterriza Como Puedas” en el mismo pack.

4. Arma Letal 5, por el culo te la… (s06e09)

El noveno episodio de la sexta temporada es simplemente pasable, pero en su interior guarda una sorpresa desternillante, la quinta parte de “Arma Letal” que Dennis y Mac ruedan para entretener a unos pobres escolares. Evidentemente, la minipelícula es puro caviar y hace que el resto del capítulo empequeñezca dramáticamente. Dennis en el papel de Martin Riggs es una maldita risa, pero la recreación racista que Mac hace de Murtaugh –muy en la línea del nigger interpretado por Robert Downey Jr en “Tropic Thunder”– es pura vida. No os perdáis tampoco a Danny de Vito en la piel de un navajo malvado, enculando a una rubia en la cama: muchas lágrimas (de risa, por nuestra parte; de pena por parte de la pobre chica).

5. Dee sale con un rapper mongólico (s03e09)

Uno de mis gags favoritos, porque nos lanza un mensaje muy claro: los rappers blancos hablan como anormales. El asunto es sencillo: la buena de Dee se está cepillando a un rapero caucásico que, según dicen los entendidos, es el Eminem del futuro. El delirio se desata cuando la chica presenta su mancebo a la pandilla de perdedores del Paddy’s. Su forma pastosa de hablar, algo así como Sloth mezclado con Paco Buyo, hace que Mac, Dennis y compañía afirmen que el MC tiene un retraso mental de tomo y lomo. Cada cita que Dee tiene desde ese momento con el nuevo Eminem es una suma de equívocos monguers que llevan a la chica a abandonarle, convencida de que es “especial”, no sin antes preguntárselo. Acto seguido, el tipo, enojadísimo, se sube al escenario del Paddy’s y lanza un rap alucinante, dejando a la altura del betún a la zorra insensible de Dee. Como cabía esperar, de retrasado, ni las pestañas.

6. Danny De Vito tripado en un váter (s03e02)

Definitivamente la tercera temporada es de las mejores de la serie, una fuente inagotable de gags seborreicos que te hacen reír como si no hubiera mañana. En el segundo episodio, el bueno de Frank termina tripando de ácido junto a Charlie, mientras el resto de la panda está perdiendo la tarde en los trials de los Philadelphia Eagles. El momento en el que el viejo De Vito se encierra en un váter y el ácido comienza a surtir efecto ha pasado a la historia como uno de los gags más recordados por los adeptos a “It’s Always Sunny…”.

7. Dos homeless masculinos enculándose en Jersey Shore (s07 e02)

La pandilla decide irse a su lugar favorito de vacaciones: Jersey Shore, una mezcla de Lloret de Mar y Gandía made in America, para los que todavía no conozcan el lugar. Los desgraciados beben tequila camuflado en botellas de crema bronceadora y se dedican a redimensionar el concepto de perdedor una y otra vez. Mac y Frank, evidentemente, terminan perdidos en medio del océano y se ponen hasta el culo de esteroides. De todos modos el mejor momento es cuando los colegas deciden pasear por debajo del Paseo Marítimo y se topan con una estampa turística de lo más romántica: dos homeless masculinos desdentados y hediondos dándose por culo frenéticamente en primerísimo plano. Si Mike “The Situation” viera esto se iría con el rabo entre las piernas de vuelta a casa.

8. Mac se pincha a la madre de Dennis (s02e04)

A priori, los personajes de “It’s Always Sunny…” son amigos de toda la vida, pero su mayor afición es joderse unos a otros en todo lo posible. Esta pulsión fratricida alcanza su máximo apogeo en el cuarto episodio de la segunda temporada. Mac y Dennis son en teoría inseparables, grandes amigos, pero como mandan los cánones de la serie, en esta extraña amistad encontramos la puñalada trapera como elemento indispensable. Y en esta ocasión Mac perpetra algo que sólo un enfermo le haría a su colega del alma: follarse a su señora madre. Evidentemente, Dennis no se queda parado, y también intenta cepillarse a la pobre mamá de Mac. Y en esta vorágine de polla por polla y diente por diente, el que gana la partida es el chaparro Frank, que termina acostándose a traición con la camarera de la que está enamorado Charlie. Buena gente.

9. No es una coreografía, es LA coreografía (s07e13)

Cada vez que veo a Mac imitando el clásico movimiento de Michael Jackson, con camisa al viento, pechera descubierta, panza enorme y sudada a la vista y grito histérico mirando al cielo, se me caen las putas lágrimas. La coreografía que este hatajo de cretinos ejecutan en la reunión de antiguos alumnos de su instituto es una oda a la causa monguer que pone los pelos de punta. Atención a la indumentaria estilo Madonna, Lady Gaga y Beyoncé de mercadillo de Dee. Catarsis en estado puro de humor retarded. La quintaesencia del gilipollismo.

10. Secuestrando a un crítico gilipollas (s04e08)

Un crítico de bares que va de listillo proclama el Paddy’s el peor bar de Filadelfia. Razón no le falta, pero me gusta la idea que propone este capítulo. Como no les gusta lo que ha escrito el plumilla sobre su negocio, directamente lo secuestran; bueno, mejor dicho es la birria humana de Charlie quien, en plena cogorza, decide seguir al pobre diablo y meterlo en el maletero del coche, Dios sabe por qué. A veces pienso que a muchos críticos les iría muy bien este tratamiento de choque.

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