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Grimes, la niña del pelo raro: una guía de estilo

Repasamos los diez puntos clave que han hecho de Claire Boucher la gran excéntrica del pop actual

Flequillos imposibles, ropa ancha, look pseudo-gótico, tintes variables, axilas sin depilar, ojos gigantes, amor/odio por las leyes del estilo… Grimes es una excéntrica tanto en lo musical como en lo visual, y aquí desgranamos sus claves.

1. La joven Claire Boucher (23 años, tres discos y medio mundo rendido a sus pies), más conocida como Grimes, llega dispuesta a merendarse el trono del pop –el paso más inminente será dejar constancia de su directo en San Miguel Primavera Sound; actúa este jueves, en el Fòrum de Barcelona, a las 20.30h (escenario Pitchfork). Con su estilo creepy, unos estilismos deliberadamente anti-fashion y un falsete de lolita que hipnotiza, esta canadiense ex estudiante de Filosofía y Neurociencia ha saltado en poco tiempo de la escena underground de Vancouver a las portadas de las revistas más molonas. Tras habernos rendido a su álbum Visions y haber conversado con ella sobre su música, aquí van ahora las claves que le han convertido en un nuevo rostro atractivo para los incansables buscadores de lo cool.

2. Como toda buena aspirante a estrella, Grimes cuenta con una historia curiosa y algo bizarra sucedida hace tres años (cuando todavía no era famosa), cuyos ingredientes hacen sospechar que podría estar más cerca de la leyenda que de la realidad (¿Quién ha escrito su perfil de Wikipedia?). En 2009, Boucher y su novio de por entonces construyeron una cabaña flotante (bautizada como Velvet Globe Cast In Iron) y, totalmente imbuidos del espíritu de Mark Twain, decidieron surcar el Mississippi desde Minneapolis hasta Nueva Orleans con un ejemplar de “Huckleberry Finn”, una máquina de escribir, gallinas y un saco de patatas como único equipaje. Por lo visto, la aventura no duró demasiado y la policía estadounidense confiscó la barca y las pobres gallinas a los pocos días de viaje. Leyenda o no, la anécdota apuntala a la perfección la adorable excentricidad de Grimes. Oh, Claire Boucher, ma petite sauvage...

3. La estética low cost de Grimes ha calado en un mundo, el del pop, extremadamente sobreproducido, ostentoso por naturaleza y ajeno a la que está cayendo. El debut de Grimes fue en un cassette distribuido por Arbutus Records y ella misma presume de dirigir sus vídeos con un presupuesto de 200 dólares. Su flequillo de color rosa, sus sienes rapadas y la ropa que suele llevar evidencian lo que empieza a ser una excepción en el mundo del pop: Boucher carece de estilista. Nadie le dice lo que se tiene que poner. Y eso es raro, porque nos hemos acostumbrado tanto a los estilistas a sueldo y a que cualquier aparición en los medios conlleve una obligada lista de créditos y agradecimientos a marcas, que el hecho de que Boucher/Grimes sea “virgen” en ese aspecto suma puntos a su favor.

4. Boucher suele llevar ropa ancha, tres tallas más grandes (con un pie en el vagabond chic y otro en la estética antiglobalización) que acentúan su aspecto aniñado. Pero pese a sus aires lolitescos, no tiene nada de infantil. Más bien desprende fuerza y determinación. Últimamente ha virado hacia un estilo con más actitud, oscuro y gótico, un poco à la Lisbeth Salander.

5. Pero, en general, sus elecciones estilísticas destilan un fresco aire, a despreocupación absoluta por lo que se lleva o deja de llevar. Un artículo del New York Magazine definió a sus amigos como extras de “Buscando A Susan Desesperadamente”, y para el New York Times, Boucher es “la versión hipster de Enya”. Dos referencias en las antípodas de cualquier hype que circule actualmente en el ranking de tendencias.

6. Hasta la fecha, a Grimes sólo se le conoce una colaboración con una estilista: en el vídeo de “Crystall Ball”, Boucher se dejó vestir por la diseñadora Renata Morales, que vive en Montreal y suele vestir a Arcade Fire. En el de Vanessa, lució un antiguo vestido del baile de promoción del instituto. Ella, siempre en deportivas, confiesa que se siente como una “nerd” y que lo que más le apetece es ser todavía “más El señor de los anillos” para dar rienda suelta a su lado gótico. Sexy pero oscura. También ha lucido alguna prenda del diseñador coreano Lie Sang Bong. Eso es lo único que tiene en común con Lady Gaga.

7. Grimes es una artista nacida y educada en la era digital, donde millones de referencias están a golpe de click. Y precisamente por ello, suena de lo más desprejuiciada cuando confiesa que es fan de Mariah Carey y Hildegard of Bingen, una monja alemana compositora feminista que fundó dos conventos en el siglo XII. Escucha música medieval, aunque también se declara fan de Aphex Twin y de Animal Collective.

8. Boucher se define a sí misma como una mujer renacentista que ha sido bailarina, artista visual y luego músico. El pasado abril inauguró su primera exposición individual en la galería neoyorquina Audio Visual Arts en el East Village. Su obra, repleta de ojos psicodélicos y de siniestras calaveras, tiene un punto de surrealismo pop mezclado con ese estilo Do It Yourself alternativo que desprende todo lo que toca. En unas declaraciones a New York Magazine declaró que su ambición no tiene límites. “La gente con la que trabajo están redefiniendo la industria musical y el pop”, soltó, quedándose tan ancha. Es pronto para decir si lo conseguirá, pero citar en la misma frase, como influencias propias, a Fugazi, Michael Jackson y Beyoncé, promete. Mucho.

9. El imparable ascenso de Grimes y la expectación que despierta no sólo su música, sino su peculiar estética y sus declaraciones, hizo que el pasado mes de abril apareciese en la portada de la biblia de las tendencias, la revista Dazed & Confused. Una pseudocoronación en el reino de lo cool que, además, viene rematada por el encargado de fotografiarla, Hedi Slimane, recientemente nombrado director creativo de Yves Saint Laurent. En la portada, Boucher luce piezas de Givenchy y un recargado atrezzo facial que fusiona, por así decirlo, la alta costura con lo punk.

10. Como toda estrella emergente, Boucher acaba de lanzar su primer complemento: un anillo en forma de... vagina. Forma parte de una colaboración con la joyera canadiense Morgan Black, los hay en varios tonos (negro, blanco y rosa fosforito) y su nombre es “Grimes Pussy Rings”, lo que puede interpretarse como una vuelta de tuerca en clave femenina al cliché gangsta. Morgan Black no tiene página web, así que Boucher lo anunció en su propio Tumblr. Más statements que rompen los esquemas tradicionales girlie: sus axilas no depiladas y la confesión de que no se ducha cada día.

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