Listas

2011 en EPs 1

Parte II: del 20 al 1

Y llegamos a la segunda parte de los mejores EPs del año según PlayGround, el tramo final que comprende de las posiciones 20 a la 1. Un countdown frenético hasta dar con el formato breve más enriquecedor y novedoso de 2011.

20. Floating Points: “Shadows” (Eglo Records)

Shadows” –doble vinilo, longitud de mini-álbum– es, de todos los releases de Floating Points, el que mejor captura las posibilidades de libertad de su fórmula, casi hasta el punto de la perfección teórica y la consolidación práctica. No hay banda en ninguno de estos temas, todo es teclas y máquinas, pero cortes como “Myrtle Avenue” y sus diez minutos de circulación por diferentes espacios habilitados por los ritmos rotos, suenan a batería real, bajo gomoso y órgano Hammond con un tratamiento de remix a cargo de Theo Parrish o cualquier otro artesano de las slow jamz de Chicago. Pero hay un punto débil en “Shadows” que, indirectamente, se convierte en su gran virtud: cada uno de los cinco cortes es diferente. Lo que pierde en cohesión, por tanto, Floating Points lo transforma en una exhibición de posibilidades. Robert Gras

Publicación original

19. Ital: “Culture Clubs” (Lovers Rock)

Daniel Martin-McCormick ha dado carpetazo definitivamente este año como músico post-punk y ha emprendido un viaje de no retorno al house con curiosidad retro y gran amplitud de recursos. Ha investigado con profundidad los principios del sonido deep de los 90s y ha sabido extender ese festín de texturas, sintes volátiles y melodías en tres EPs como Ital que aventuran un resurgir de la psicodelia dance y el techno inteligente. De esa variedad de vinilos, “Culture Clubs” es el que mejor define su sonido, al tener en mente tanto a Chicago como Sheffield, la mezcla perfecta entre Mr. Fingers y The Black Dog (y, además, un remix de Hieroglyphic Being de regalo). Ambrosía retro-dance. RG

18. Objekt: “Objekt #2” (Objekt)

Hay una evolución clara entre el primer EP de Objekt y el segundo: este da un paso lateral hacia el área de influencia del techno. No es que se haya olvidado de los recursos propios del dubstep, y de hecho hay una profundidad abisal en varios momentos del 12” –especialmente en “Unglued”–, pero es un latido de bajos, una pulsación de graves que tiene más que ver con la escuela techno-dub que con la de los orígenes del sello Tempa. En Objekt se reconocen todas las influencias –Basic Channel, Mike Banks / Red Planet, Shed–, pero las ordena de manera en que parezca una combinación original de fondo cenagoso, melodías atonales, bombos fieros y sintes espaciales. Además, prolonga los dos cortes lo suficiente – ”CLK Recovery” se va hasta los diez minutos– como para dejar margen para mezclas audaces y permitir que uno entre y salga en la música en diversos momentos, creando una extraña sensación: la de un techno con textura rocosa que, sin embargo, permite una experiencia diluida, líquida. Javier Blánquez

Publicación original

17. Sir Stephen: “By Design EP” (100% Silk)

Sir Stephen suena a Chicago años 80, pero readaptado para triunfar en la Inglaterra de un poco después: “By Design” y “Move That Body”, los primeros cortes y los que marcan el tono general del disco, tienen el mismo piano incisivo que el “Good Life” de Inner City –sin voz–, el mismo ir y venir airoso de capas de sintetizador del deep house y los clásicos juegos rítmicos virtuosos de groove box que se trabajaban en los primeros clásicos de Detroit. Sir Stephen concibe el techno y el house como materia de museo, lo diseca y lo fosiliza, y presenta todo como si fuera una reedición de un clásico olvidado –como si fuera uno de los inéditos que han aparecido en la caja de inéditos de Virgo 4–. Escuchas “Public Style”, que también podría ser de A Guy Called Gerald o BFC, y mojas el calzón; te pones “Milk N Honey”, que es un clásico del deep house aéreo con sólo un par de semanas de vida, y miras al cielo dando gracias. Suena “NY Boogie”, un tributo al electro freestyle de finales de los 80, y crees firmemente que Sir Stephen es lo mejor que te ha pasado este mes. JB

Publicación original

16. Julio Bashmore: “Everyone Needs A Theme Tune” (PMR Records)

Los cuatro tracks de “Everyone Needs A Theme Tune” rescatan al Julio Bashmore de pads atmosféricos preciosistas y bleeps zumbones, en especial en ”Battle For Middle You”, una pieza que seguirá alimentando las comparaciones con Joy Orbison. Pero el interés del bristoliano por el house le lleva a terrenos deep con una naturalidad y un sonido propio. ”Ask Yourself”, que rememora aquellas tomas de house atmosférico que practicaban Deep Dish en sellos como Tribal UK o Aquarhythms, rodea la piel como si fuera una capa de agua del mar. ”Everyone Needs A Theme Tune”, en cambio, nos enseña que Julio Bashmore se entiende bien con los tempos pausados y con el funk propio de los 70. Todo lo que hace es bueno. Ronald Fritze

Publicación original

15. Four Tet / Daphni: “Pinnacles / Ye Ye” (Text Records)

Four Tet

“Pinnacles” corresponde a Four Tet y “Ye Ye” a Caribou; no hay, por tanto, caminos cruzados ni intercambio de ideas. Lo que sí hay un travestismo estilístico interesante, porque el Daphni que escuchamos en “Ye Ye” es diferente al Caribou de “Swim”, lejos de la estructura de la canción pop y lanzado de cabeza a la intersección entre techno y disco music, como sucede en muchos minutos memorables de LCD Soundsystem. Es como si la influencia palpable de Arthur Russell en el discurso reciente de Caribou se infectara del virus del 4x4 espacioso del techno de Detroit de la primera época: la pieza le sale viajera, vibrante, estructurada como un crescendo continuo en el que no hay bajada de intensidad, con el club siempre como primer objetivo. En comparación, “Pinnacle” no suena tan novedosa en el discurso de Four Tet, aunque el bombardeo techno también está, envuelto en airosos fraseos jazz. Este 12” va directo al número uno en los charts de DJs con el gusto más depurado del planeta. Richard Ellmann

Publicación original

14. BNJMN: “Black Square” (Rush Hour Direct Current)

Este nuevo vinilo de BNJMN para Rush Hour Direct Current suena a cualquier cosa menos a apresurado, la forma es decididamente más libre y mental, más cercana a su propia tierra –Reload, Bandulu, Polygon Window, los primeros Plaid– que no al estilo de los amigos americanos. E incluso así, ni siquiera hay que apuntarle con el dedo como un simple copión de fórmula o un revivalista. Ben Thomas aspira a parecerse a una era completa en “Black Square”, a un estado de ánimo, lo que convierte su segunda incursión en el formato álbum en un juego escurridizo entre memoria e innovación. De haber reforzado los beats 4x4, como en la mayoría de minutos de “Plastic World”, habría sido fácil encasillarle en esa división de productores de baile aficionados, a la vez, a la melodía y el ambient, entre Donnacha Costello y John Tejada, otros devotos confesos de la old school inglesa, en particular a Orbital. JB

Publicación original

13. Burial: “Street Halo” (Hyperdub)

Sólo Burial es capaz de romperte anímicamente con la desolación que invade un corte como “Stolen Dog”, que resume y pone de nuevo al día el imaginario asociado a su arte: amaneceres brumosos, la lluvia contra el cristal, noches en vela con resplandor de neón iluminando la habitación cerrada, regresos a casa en plena noche con la moral por los suelos. Y junto a esta joya, dos más: “NYC”, que parece la extensión de la memorable “Etched Headplate” de “Untrue”, y el verdadero avance del 12”, ”Street Halo”, tan subida de tempo como “Raver” y que le adentra, de una forma única, en una construcción de beat vagamente emparentada con el techno. En su primer minuto, que es un fogonazo de energía paralizante, ya ha cerrado todas las bocas: da igual el tiempo que pase, el ruido que se genere a sus espaldas, el volumen de producción que mantenga, Burial está y estará por delante del resto. JB

Publicación original

12. Koreless: “4D / MTI” (Pictures Music)

Koreless no está inmerso en la lógica de la canción –las voces que usa tienen cualidad onomatopéyica y rítmica, ni una sola palabra sale pronunciada de estas gargantas de helio, como una versión tímida y bedroom del garage al estilo Todd Edwards–, pero las piezas tienen una estructuración armónica que les aleja también del club. Y, por si fuera poco el galimatías, tampoco es un productor alineable con la escena post-dubstep, sino más bien un espíritu libre como lo era (y es) Four Tet – ”4D”, que tiene campanillas, podría ser un bonus track del álbum “There Is Love In You”–. En definitiva, Koreless es una poderosa promesa basada en una realidad de alto nivel que es este vinilo. Que sea the next big thing de la electrónica pop-friendly del momento, como lo está siendo Jamie xx, eso está por ver. Pero, como diría la gente prudente, no lo descarten. JB

Publicación original

11. Todd Terje: “Ragysh” (Running Back)

¿En serio este disco es de Todd Terje? Se lo preguntarán, y no sin razón, cuando escuchen “Snooze 4 Love”, el primer corte de la cara B de un vinilo que ha equivocado claramente el orden de su planchado, porque esto es una cara A, sí o sí. Y uno se sigue haciendo preguntas de todo tipo, arqueando ambas cejas y soltando baba, según van pasando los segundos de esta maravilla instrumental. Si no fuera por esa percusión semi- conguera que aparece bien entrado ya el tema, aquí hay más bien poco de (nu) disco y apenas algún pespunte balearic. Por el contrario, nos encontramos con una línea de sinte de deep techno melódico que camina sola el primer minuto, mientras se le van sumando, para mayor disfrute si cabe, una base de bombo, shaker, claps, caja y bassline, tan metálico y cálido todo a la vez. Culminan la epifanía inicial unos pads cósmicos que acaban por instalar el tema por completo en el mejor Detroit de siempre. Luis Costa

Publicación original

10. Clams Casino: “Rainforest EP” (Tri Angle)

Otro aspecto en el que se aleja este EP no solo del hip hop, sino también de la estética del sello Tri Angle, en el que en otros aspectos encaja tan bien la propuesta de Mike Volpe (su nombre real), es en lo que se refiere al espacio evocado por su música. El alejamiento de la calle ya era evidente en sus producciones anteriores, al fin y al cabo éstas llamaron la atención precisamente por su relación con el ambient y por tanto más con paisajes interiores que exteriores, como probable consecuencia del hecho de ser un productor de dormitorio. A pesar de que sus actuales compañeros de sello como How To Dress Well, Balam Acab o Holy Other también son productores de dormitorio –algo que se puede comprobar fácilmente en, por ejemplo, el aspecto tímido e intimista de su música–, Clams Casino se desmarca al intentar evocar de manera subjetiva un paisaje natural exótico abstracto, al que se hace referencia desde la portada y títulos tan ilustrativos como “Natural” y “Treetop”, quizás como medio para expresar su alienación urbana a través de la fetichización de una naturaleza irreal y alucinada. Iván Conte

Publicación original

9. Addison Groove: “Work It / Sexual” (Swamp81)

Más que inventar un híbrido entre el footwork y el dubstep, Addison Groove está llamado a desdibujar las fronteras entre géneros, a filtrar y reconstruir todo lo que su 808 pueda hacer sonar a 140 bpms, venga del pasado o de la actualidad, suene a revival o a música del futuro. “Work It” es la primera muestra, encontrándose más cerca del electro desalmado, frío y calculador que de cualquiera de los engendros que pudieran salir al casar el juke rebajado con la bass music inglesa. Sin embargo, “Sexual” retoma el hilo de la historia donde lo dejó hace un año “Footcrab”: repica la 808 a base de espasmos, pero siempre con un 4x4 de papel de acetato encima. En esta ocasión, un aura afeminada fruto del loop vocal y del organillo de fondo remata el trabajo, recordando a las filigranas que otro pequeño niño prodigio de nuestros días: Joy Orbison. Mónica Franco

Publicación original

8. Lone: “Echolocations EP” (R&S Records)

En su último trabajo no escuchamos nada esencialmente distinto a lo ofrecido en el glorioso “Emerald Fantasy Tracks” , pero es que, tal y como acertadamente apuntaban desde Boomkat, parece que el chico sangre MDMA. Y sí, claro, uno ya sabe lo que se va a encontrar al poner el disco. Pero ¿quién puede negarse a revivir una y otra vez esa sensación de inexpugnable felicidad? “Coreshine Vodoo”, el track que abre el EP, empieza con sonidos de marimba (o similar) pero a la altura del segundo 45 ya se han topado con el clásico órgano rave que acaba envuelto en cascadas de snares repicantes y melodías perezosas que dibujan uno de esos edenes de plástico que tan bien factura el de Notingham. Y así, en una nube de colores refulgentes se van sucediendo unas composiciones que tienen muy claro lo que buscan, un sonido personal e intransferible que encadena temazo tras temazo sin bajar de una burbuja de dulce psicodelia. Franc Sayol

Publicación original

7. Mosca: “Do Me Wrong / Bax” (Numbers)

En estos dos temas, Mosca muestra su pasión desenfrenada –y su amplio conocimiento– por el speed garage de la época 1997-1998, casi como si estuviera reproduciendo los trucos de producción de J Da Flex: rewinds constantes, líneas de bajo marmóreas, divas con el tono vocal agudo y las frases troceadas como si fueran carne picada saltando al mismo tempo que las cajas de ritmo –chispeantes y pulidas–, aunque con variaciones de pitch hacia registros más graves a medida que el tema avanza. El mismo estado de felicidad que transmite “Done Me Wrong” se extiende en un “Bax” que adopta una estética algo más evolucionada –girando hacia el UK Garage de 1999-2000–, aunque una misma misión: recuperar las raíces del anterior y boyante underground para que el vibrante momento que viven las corrientes de club británicas no parezcan fruto del azar o el capricho, sino de una cadena genética armónica y bien delimitada. Claude T. Hill

Publicación original

6. Blawan: “Bohla EP” (R&S Records)

Aquí ya no se puede hablar de dubstep ni de nada parecido. En el origen sí que está el dubstep, en los breaks y en el peso de las frecuencias bajas, pero lo que hace Blawan parece estar más cerca de una versión apocalíptica (y a bajas revoluciones) del house de apariencia más oscura. En ”Bohla”, ”Kaz” y ”Lavender” se nota una presión asfixiante y una rítmica que tiende hacia el 4x4, así como un uso económico e inteligente de las líneas de la 303: no llega a ser acid, pero tiene el toque de acid suficiente para que este hard house en slow motion acabe por volarte la cabeza. Cada vez que he salido de clubs y el DJ ha pinchado esto, he tenido ganas de pegar patadas a las nubes. Imagina, por tanto, de qué clase de barbaridad se trata. Add to crate inmediatamente. RE

Publicación original

5. Laurel Halo: “Hour Logic EP” (Hippos In Tanks)

Si antes estábamos ante una especie de sacerdotisa del pop somnoliento, una tejedora de ambientes, voces con eco y efectos de distorsión de la realidad, ahora estamos ante una versión más sólida de ese paisaje tenue. ¿Quién nos iba a decir que el background techno que Laurel Halo tiene como oyente se fuera a trasladar con tanta precisión y sin fricciones a su estilo hipnagógico? Y sin embargo, ahí está “Acquifer”, inesperada pieza de arranque de un 12” que exige ser escuchado con oídos distintos. No hay ninguna transformación violenta, ninguna metamorfosis como la de los héroes griegos: los cinco temas del EP son fugas en las que hay una dependencia directa del viejo techno inglés. La voz de Laurel no aparece hasta “Constant Index”, aunque aquí también se aprecian las texturas intelligent techno de la época R&S-Warp, pero con un celestial baño shoegaze. RG

Publicación original

4. Unknown: “Sicko Cell / Knock Knock” (Swamp81)

En la carpeta del vinilo no consta el nombre del autor, pero ya sabemos que detrás de “Sicko Cell” está Joy O., un hombre que ha querido y sabido jugar –con éxito– a ser Burial durante medio año escondiéndose tras una confortable pantalla de anonimato. Cuando esta canción apareció en portales como YouTube y en las maletas de varios DJs influyentes de la escena, se empezó a correr la voz de la existencia de un hit en potencia y, con el paso de los meses, al final hemos obtenido una joya del post-dubstep más premeditadamente sucio e intenso (aunque abrillantado con el sonido casi house característico en Peter O’Grady). Lo sucio no está tanto en la textura del sonido como en su intensidad, que resulta visceral por momentos: las voces están rebajadas varias octavas para tener esa cualidad amenazante que hace años se puso de moda en el minimal techno, y tanto el beat como los pads atmosféricos, como el patrón electro subterráneo que añade un toque drexciyano, parecen querer saltar del altavoz en una perceptible curva 3D (eso sin contar la letra en dos tiempos, “I’m the information / cocaine powder / I’m so addicted”, que compara el conocimiento con una droga, de ahí esa neurona psicópata necesitada de nuevos inputs). JB

Publicación original

3. Leyland Kirby: “Intrigue & Stuff vols. 1, 2 & 3” (History Always Favours The Winners)

Kirby incorpora perfectamente la idea de “intriga” que indica el título, pero se acerca más a la estética del horror, la desesperación y el abandono; no es nada placentero entrar en “Eventually, It Eat Your Lungs”, doce minutos de alaridos bajo agua, líneas que se prolongan como una silueta de El Greco, la banda sonora, quizá, para la metástasis de un cáncer. Tampoco lo es el conciso “Speeded Up Slow Motion”, un mar embravecido de aguas analógicas, ambient que bombardea la cabeza sin piedad con imágenes de lucha, soledad y derrota. Pero todo eso no es nada en comparación con “Complex Expedition”, música helada, polar, abandonada a su suerte –si recuerda a algo es, en su inicio, al ambient sigiloso y tétrico de Kreng, Elegi o Deaf Center– que sólo ve la luz con la entrada de una especie de órgano, unos acordes funerarios, como de vals inerte, y así durante veinte minutos que, si uno fuera Guillermo del Toro, ya mismo incoporaría al soundtrack de su inminente adaptación al cine de “En Las Montañas De La Locura” de H.P. Lovecraft. Los sueños se pueden hacer realidad, pero las pesadillas también, y esta trilogía, que pronto será tetralogía, es la prueba. Hay que entrar, pero con miedo. JB

Publicación original

Publicación original

Publicación original

2. Holy Other: “With U” (Tri Angle)

“With U” es superior a lo que se pueda decir con palabras. La suma de influencias se lleva al pie de la letra, sin sorpresas inesperadas, pero hay algo en Holy Other que consigue que se activen sensores de todo tipo: placer, nostalgia, tristeza, euforia. A cada minuto se van sucediendo emociones diversas que obligan a seguir escuchando con una mezcla de sorpresa y corazón sobrecogido. Se puede argumentar que la influencia de Burial es decisiva –las voces suenan en registros graves a pesar de ser celestiales en origen, con manipulaciones de pitch y dejando una estela de eco–, pero no hay copia porque los beats de Holy Other son distintos (salvando “Touch”): se mueve por un downtempo tóxico que recuerda a Hype Williams si, en vez de caos, psicodelia e improvisación, hubiera una dieta de consumo musical a base de Timbaland según la técnica de deformación screwed & chopped (y envuelto en oro en vez de barro). ¿Witch house? Es una aproximación que podría servir por el trasfondo nocturno y algo gótico que transmiten cortes como “Feel Something” o “Yr Love”, pero no hay ni rastro de tremendismo teatral ni sangre de mentirijillas hecha de ketchup. Aquí hay abrazos y calor; en realidad, estos son, muy posiblemente, los 22 minutos más rompecorazones escuchados en muchos meses. JB

Publicación original

1. Andy Stott: “Passed Me By” / “We Stay Together” (Modern Love)

“Música de baile” ya no es una idea que le sirva a Andy Stott, no si pretende seguir por la línea que inició con el doble vinilo “Passed Me By” y que luego calcó en “We Stay Together” tanto en el packaging –imagen en blanco y negro, fondo rústico, dos maxis, seis temas– como en una filosofía del sonido que consiste en arrastrar en vez de golpear, en hundirse en vez de flotar. Una vez más, el talentoso productor de Manchester forja un tipo de techno que tiene en su lentitud enfermiza su máxima virtud: las piezas no se mueven con agilidad, sino que reptan como serpientes por el barro, abundando en efectos que suenan viscosos al oído, sucios, y a veces asfixiantes, como si en vez de un club, el espacio ideal para escuchar este disco fuera una cámara de despresurización o una celda de aislamiento en una fortaleza submarina. En estos dos EPs, Andy Stott va desgranando con paciencia los argumentos de su nueva línea estética, que ya se aleja definitivamente del dub, del electro y del jungle para abrazar el lado más oscuro del techno y el house.

La clave del doble vinilo no está tanto en su lentitud forzada –ese es un rasgo que se aprecia en la trayectoria reciente de los que podemos aceptar como influencias para “We Stay Together”, de Move D a Kassem Mosse, de Theo Parrish a Jamal Moss, por no hablar de Echospace y el sonido “hazy” de Actress–, sino cómo esa lentitud se vuelve pustulosa y cancerígena a cada nuevo compás. Los bpms son escasos, pero lo significativo de piezas como “Bad Wires” o “Cherry Eye” es la textura fétida que las envuelve; es un techno que se complace en alejar al clubber como un mal olor. Los ecos no resuenan, sino que se apagan en sí mismos; los beats se intuyen por debajo como cargas explosivas subterráneas, todo el material parece producido a propósito para crear esa sensación molesta de vinilo pinchado a menos revoluciones de las necesarias, pero que una vez se acostumbra uno a la estrategia resulta tan fascinante, hipnótico y absorbente. Andy Stott ha dado con una tecla particular que, si no la fuerza más de la cuenta, le puede dar aún mejores resultados y más prestigio: el techno del cangrejo, que en vez de empujar se desarrolla a la inversa y avanza sobre sus propios pasos. JB

Publicación original

Publicación original

¿Te ha gustado este contenido?...

También te gustará

polaroid vintage

Actualidad

El año que viene llevarás una Polaroid en el bolsillo

Estará a la venta a principios de 2015 por 79 euros

leer más

Actualidad

Turbofolk: pop y diversidad sexual en los Balcanes

La música favorita del ultranacionalismo serbio es hoy espacio de lucha por conquistas de género

leer más
martin eder

Actualidad

Martin Eder, el pintor que corrompió el óleo

Eder reúne lo clásico y lo kitsch, lo realista y lo surrealista, lo ideal y lo terrenal.

leer más
Sascha Braunig

Actualidad

8 discos jugosos que no puedes pasar por alto

Hay música con chicha por todas partes. Para que no pierdas el ritmo de la actualidad, te destapamos un puñado de discos sabrosos que vale la pena ...

leer más
luna

Actualidad

Este crowdfunding te permite reservar una plaza en la luna

Las recompensas mezclan la ciencia espacial con la fantasía popular propia de películas de ciencia ficción.

leer más
hammerand niña tumbada

Actualidad

El fotógrafo que se escondió en una cámara de vigilancia

Hammerand denuncia que, más allá de los planes de vigilancia del gobierno, existen multitud de dispositivos con cámara conectados de forma poco ...

leer más
superhipsters

Marketplace

Si los superhéroes fueran hipsters...

Ahora que Lacoste L!VE reivindica en sus última colección el imaginario del pop, los colores superheroicos y las aficiones geek, recuperamos de ...

leer más
virales

Historias

La semana en virales: 10 imágenes y GIFs desde el lado freak de Internet

Punk en primaria, primeros auxilios creepies, Sergio Ramos y tu próximo look SWAG

leer más

Últimos artículos

esoterismo1

Reportajes

Un día en el delirante mundo de la feria de esoterismo

La Ley de Atracción viene a decir que podemos conseguir lo que queramos si sabemos visualizarlo y lo deseamos con todas nuestras fuerzas.

leer más
fantomas1

Columnas

El Fantomas de Barcelona, o el renacimiento del gran villano europeo

Hubo un tiempo en que Fantomas era el malo más malo de la cultura popular europea.

leer más
hopper1

Artículos

El drama de los insomnes: ¿por qué es tan difícil encontrar un sitio para comer de noche?

El modelo de ciudad que vive de día y duerme de noche se mantiene intacto en España.

leer más
La juventud es un problema de miseria

Columnas

La juventud es un problema de miseria

La novelista francesa Cécile Coulon nos regala este relato poético sobre tres jóvenes que tienen que enfrentarse al olvido de un país que se ...

leer más
Lo que el ladrillo de se llevó: bestiarios inmobiliarios de España

Entrevistas

Lo que el ladrillo de se llevó: bestiarios inmobiliarios de España

Nación Rotonda documenta fotográficamente los efectos de la depredación sobre el territorio, Carabancheleando invita a pasear por ese popular ...

leer más
Zoofilia y pop latino: un cuento sobre la tierna adolescencia

Columnas

Zoofilia y pop latino: un cuento sobre la tierna adolescencia

Elisa Victoria es la autora de ‘Porn & Pains’ (Esto no es Berlín), columnista en Primera Línea, y un personaje muy carismático en la red. Para la ...

leer más
12 claves para entender la enorme influencia de Reddit

Columnas

12 claves para entender la enorme influencia de Reddit

El usuario medio de Reddit podría identificarse como ateo, favorable a movimientos sociales como Occupy Wall Street, favorable a Wikileaks, ...

leer más
La juventud Britney

Columnas

La juventud Britney

La escritora Lucy K Shaw nos trae una breve reportaje ficcionado de lo que supuso para el mundo y para Britney Spears el momento de su trágica ...

leer más

Más artículos

cerrar
cerrar