L!VE

Los diez mejores conciertos de Primavera Sound 2013

Pasado el festival, es hora de hacer balance. Comenzamos con nuestra selección de momentos musicales más destacados del fin de semana

Actuaciones arrolladoras, secretos escondidos entre la letra pequeña del festival y un par de decisiones que causaron controversia dentro del recinto del Fòrum (y que nosotros apoyamos encarecidamente): esta es nuestra selección final de los diez conciertos que nunca olvidaremos de Primavera Sound 2013.

Después de habernos encerrado en cónclave para deliberar apasionadamente, y tras no pocas discrepancias entre los numerarios de la redacción, por fin hemos dado con nuestro top 10 particular de actuaciones en Primavera Sound 2013, un festival que, sólo en lo artístico, nos ha dejado muy buen sabor de boca. La selección final, ordenada en estricto orden alfabético, está compuesta de momentos apoteósicos indiscutibles –en los que primaba la fuerza y la comunión con el público–, algunas exquisiteces en escenarios alejados de los principales y algunas apuestas particulares que, aun sabiendo que van a generar diversidad de opiniones o incluso rechazos –como The Knife–, no queremos que caigan en saco roto. Tanto si compartes la selección como si no, tienes un maravilloso espacio para comentarios al final de todo. No te cortes y di la tuya también.

Blur (Escenario Heineken, viernes)

Viendo imágenes de la actuación de Blur en Coachella llamaba la atención que el público americano no coreara sus canciones más allá de los alaridos de “Song 2”. Esta vez, sin embargo, fue totalmente distinto y desde la inicial “Girls & Boys” todo el mundo, de la primera a la última fila, se unió a la fiesta sin reparos. A Damon Albarn se le vio especialmente motivado y activo sobre el escenario aunque, todo hay que decirlo, parecía tener más química con el público que con sus compañeros de banda (con Graham Coxon apenas cruzaron una mirada). Eso no impidió que sonaran de lo más consistentes y engrasados, repasando todas las etapas de su carrera en un setlist que no escatimó en himnos: “Popscene”, “Beetlebum”, “Out Of Time”, “Coffee & TV”, “Parklife” o “Tender”, cuyo estribillo el público acabó coreando a cappella de forma improvisada. Y es que sin duda fue la mayor celebración colectiva de lo que llevamos de festival. Para el bis se dejaron “The Universal” y una “Song 2” que, a pesar de causar un terremoto entre el público, ni siquiera les hubiera hecho falta para firmar un concierto redondo. Franc Sayol

Dexys (Auditori Rockdelux, sábado)

En la cola, detalles como el grupo de fans vestidos con petos vaqueros y sombreros de paja homenajeando el look de Kevin Rowland en la era “Too-Rye-Ay” eran el presagio. Y el auditorio entero de pie al cabo de poco más de una hora lo acabó de confirmar: Dexy's es uno de los grandes bandas de culto que le quedan a la música británica. Y su concierto demostró el porqué, una lección de estilo y elegancia en la que cupo pop, soul, folk e, incluso, detalles funk. Interpretaron “One Day I'm Going to Soar” en su integridad a modo de musical teatralizado, con los duetos de Rowland y Madeleine Hyland en canciones como “Thinking of You” o “I'm Always Going to Love You” (con beso entre ambos incluido) a modo de clímax emocional. Pero la culminación definitiva de la comunión de Rowland con público entregado fue la emocionante “This is What She’s Like” a modo de despedida. Ha habido que esperar muchos años para verles en la ciudad pero valió la pena. Magnífico. FS

James Blake (Escenario Primavera, viernes)

Resulta curioso que una propuesta tan pausada e introvertida como la de James Blake gane tantos enteros en el directo. Acorde con el crecimiento de su popularidad, el incremento del número de público respecto a su concierto de hace dos años fue exponencial. Incluso él mismo reconoció que nunca había visto a tantas personas congregadas para escucharle. Y frente al reto, respondió con creces. Sigue apostando por el formato trío pero no necesita más; los graves sonaron profundísimos, los sintetizador absorbentes y su batería volvió a demostrar que es todo un prodigio. El repertorio equilibró los ya clásicos “CMYK” o “Limit To Your Love” con numerosas aportaciones de su reciente segundo álbum como “Overgrown”, “I Am Sold”, “Voyeur” o una majestuosa “Retrogade” a modo de colofón. Sin duda tiene mucho mérito que un concierto tan sobrio (en el mejor sentido de la palabra) y alejado de los recursos populistas logre encandilar totalmente al público durante toda su duración. El único contratiempo fueron los problemas técnicos (el sonido se entrecortaba en ocasiones), pero esta ya no estaba en sus manos. FS

Nick Cave & The Bad Seeds (Escenario Heineken, sábado)

Sólo hay una palabra para describir lo de Nick Cave anoche: diosez. Salió con seguridad y chulería entonando “We Know Who U R”, pero Cave y los suyos en seguida dejaron claro que la cosa no iba a ir de baladas y medios tiempos: “Jubilee Sreet” se convirtió en un desbarre de rock y fiereza digno de los primeros tiempos de Cave, y a partir de ese momento el concierto tomó un cariz que resucitó a esa bestia sin domesticar que era el Cave de los 80 y primeros 90: “From Her To Eternity” (un lujo escucharla tras años negándose a incluirla en su repertorio), “Tupelo”, “The Mercy Seat”, “The Weeping Song”, “Red Right Hand”, “Stagger Lee” (que cantó, literalmente, sobre el público, que le sostuvo mientras se contorsionaba y cantaba con toda la naturalidad del mundo), “Jack The Ripper”... No escatimó ninguno de sus himnos, y si nada más pisar el escenario ya se había ganado el favor del público, cierto es que durante su actuación se dejó la piel para merecer y agradecer ese respeto, pero lo hizo además disfrutando, poniendo caras socarronas cuando en la más mínima pausa se colaba el ruido del escenario ATP. Se movió con una energía envidiable, sacando a relucir su lado más animal, el más desquiciado, culebreando, saltando, retorciéndose. Los Bad Seeds estuvieron a la altura (con un Warren Ellis que una vez más terminó destrozando todas las cuerdas de su violín), convirtiendo hasta la canción más “tranquila” en un derroche de energía, ruido y salvajismo que ni siquiera alcanzaba con Grinderman. Si algún día Cave tuviera que elegir un repertorio para una hipotética (y esperemos que lejana) gira de despedida, sin duda el setlist se parecería mucho al de anoche. Para despedirse, Cave y los Bad Seeds dieron a “Push The Sky Away” un tono elegíaco y oscuro que se convirtió en un insospechado pero perfecto cierre. Carolina Velasco

Nils Frahm (Auditori Rockdelux, sábado)

Si por algo será recordada esta edición del Primavera Sound es por haberse abierto a nuevos sonidos que no acostumbran a tocar. Es cierto que hace cuatro años ya vino el maestro Michael Nyman, pero muchos esperábamos desde hace tiempo a alguien de la escuela neoclásica de la nutrida cantera de Erased Tapes. Con la presencia de Nils Frahm en el Auditori se hizo, pues, justicia. El alemán apareció en un escenario con una iluminación escasa, piano y teclado electrónico, los cuales alternó a lo largo del recital y hasta tocó a la vez. Empleó loops y sonó más electrónico que de costumbre en la pieza con la que abrió. Se mostró muy expresivo corporalmente, levantándose o con la cabeza muy cerca de las teclas. Conforme avanzó la actuación su tecleo se hizo más acelerado, en una muestra de su enorme talento. Fue la suya una actuación exquisita, solemne y elegante, características innatas en un instrumento como el suyo. Álvaro García Montoliu

Phoenix (Escenario Heineken, jueves)

Hasta ayer no conseguía entender cómo Phoenix podía haberse colado en la letra grande de todos los festivales en los que actuaban, pero después de verles lo tuve claro: ellos son uno de esos divertimentos necesarios cuando hay que retomar fuerzas para proseguir vivo hasta altas horas de la madrugada. Bien es cierto que la inmensa mayoría del público, al no haber asimilado su recentísimo “Bankrupt!”, se mostraba algo frío ante las nuevas piezas de los franceses ( “Entertainment” fue la excepción al abrir el concierto). Sin embargo, no puede ponerse en tela de juicio lo bien que siguen funcionando en directo clásicos recientes como “Lizstomania”, “Lasso” o “1991” (por mucho que recuperaran aquel “Too Young” de su debut, los disparos más certeros de “Wolfgang Amadeus Phoenix” fueron los otros grandes protagonistas de la noche); canciones que aunque partan de un mismo patrón repetido por los de Versalles hasta la saciedad, siguen sonando igual de frescas que cuando las escuchamos hace cuatro años. Thomas Mars como frontman no es un paradigma de la expresividad que digamos, pero esa es una cosa que ni el éxito masivo cambiará. Sergio del Amo

Solange (Escenario Pitchfork, viernes)

La cara de felicidad de Solange frente al entregado público del escenario Pitchfork constató que la pequeña de las Knowles finalmente ha encontrado su lugar como musa del indie. Su afro inmaculado, un bajista de porte impecable, los bailes acompasados con un Dev Hynes con sombrero vaquero... todo en ella y en su banda rezuma coolnes. Pero además de estética, demostró que anda sobrada de talento. Empezó con “Some Things Never Seem to Fucking Work” y a los pocos segundos ya tenía al público en el bolsillo gracias a sus pasos de funky y sus contoneos estilosamente sensuales. A pesar de que el sonido del escenario no ha sido de los más destacados del festival, su voz sonó poderosa y magnética (mucho más convincente que Jessie Ware, por ejemplo) en canciones como “Locked In The Closets” o una “Sandcastle Disco” recuperada de su segundo álbum. Luego llegó “Losing You” y pidió que el público se olvidara de cámaras y teléfonos para disfrutar del momento. Dicho y hecho; entregados a sus pies. FS

Swans (Escenario Ray-Ban, viernes)

Swans empezaron con esa calma que precede a la tormenta, pero no engañaron: pese al tono aparentemente comedido y solemne que oculta esa “To Be Kind”, el grupo en seguida comenzó a hacer gala de esa fiereza tan característica. Con un sonido absolutamente demoledor, parecían dispuestos a escenificar un apocalipsis con un concierto que sin duda no fue para todos los públicos (el público, algo escaso para lo que habría cabido esperar, fue menguando a medida que el sonido catártico del grupo iba creciendo en intensidad). Se vio disfrutar a Michael Gira, se palpó una complicidad entre los miembros del grupo que ya la habrían querido muchos y consiguieron que quienes se acercaron a la propuesta menos accesible de la madrugada disfrutaran de un indiscutible “tour de force”. CV

Tame Impala (Escenario Heineken, jueves)

El buen recibimiento que “Lonerism” (Modular, 2012) tuvo el pasado año se notó con creces. ¿Acaso Kevin Parker podría imaginarse hace apenas tres años, cuando encendió la mecha de Tame Impala, que conseguiría reclutar a tantísimo público reciclando el rock psicodélico y progresivo de los sesenta? Más allá de lo molesto que es ver un concierto dejándose querer visualmente por las pantallas laterales, pocos peros puede ponérsele a su directo. Trasladaron a la perfección el sonido de sus dos trabajos de estudio con pulso firme y una nitidez sobresaliente. Como unos Beatles más modestos y tímidos, temas como “Solitude Is Bliss” o “Apocalypse Dreams” nos sumergieron en una nube analógica cautivadora como ella sola. Pocas bandas pueden presumir de pasear un directo que suene tan fiel a lo que hemos escuchado decenas de veces en casa, y eso es digno de aplaudir. SdA

The Knife (Escenario Primavera, viernes)

El “a ver qué hacen The Knife…” era trending topic en las conversaciones de los festivaleros las últimas 48 horas. Esa frase temerosa y ambigua dejaba ver no sólo el nivel de expectación del novísimo directo de los Dreijer, sino también lo preparada que estaba la gente para llevarse un chasco el viernes de madrugada. La expectación consiguió llenar el escenario Primavera hasta los topes para ver lo que hacen The Knife. ¿Y qué es lo que hicieron, finalmente? Llevaron mucho pregrabado, pero sobre el escenario también sonaron instrumentos de fantasía. Y hits incontestables, como el cierre con “Silent Shout” o la más reciente “Full Of Fire”. Y luego están los bailarines cubiertos de purpurina y lamé, a veces disciplinados, coordinados y clásicos, totalmente caóticos y en modo “freestyle” en las canciones con más pegada del bolo. Muchos sentiréis que os toman el pelo cuando seis suequitos con la cara pintada tienen a 25.000 personas mirando a la misma pantalla. Otros veréis el hecho de los pregrabados como una traición al espíritu de un directo de banda. Pero todos os habréis pasado la hora bailando. Mónica Franco

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar