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Sónar 2013: la crónica del viernes

Recuento de conciertos y anécdotas en el día más bullicioso de la historia del festival, coronado por las actuaciones de Kraftwerk y Skrillex

El segundo día de Sónar fue el de Kraftwerk y el de Skrillex, polos opuestos que confluyeron en una noche de hormonas alteradas, público masivo y sensación de fiesta loca. Pero hubo más cosas, algunas altamente exquisitas.

Nunca antes se había visto tanta gente en Sónar: la noche llena a reventar (no se podía esperar otra cosa estando Skrillex en el cartel, el gran flautista de Hamelín del dance para todos los públicos en 2013), y el día también. Eso sí, circulaciones fluidas, una comodidad relativa dadas las circunstancias y, para lo que nos interesa, varios conciertos y DJs que saldaron sus participaciones con faenas excelentes. La edición 2013 posiblemente se recuerde como aquella en la que el día volvió a ser más cool que la noche, pero sobre todo por el regreso de Kraftwerk con un show 3D extraordinario que sigue situando a los alemanes muy lejos de cualquier otra banda mítica del siglo XX. Esto es lo que vimos, y así os lo contamos.

BeGun (SonarVillage)

No conforme con marcarse dos horas él solito en el que era su debut en Sónar, Gunsal H. Moreno se dejó acompañar durante todo el rato de su escudero visual Borja V. Conde en las proyecciones de este live/DJ set. El barcelonés afrontó la primera hora presentando buena parte de ese material inédito que en breve llegará al oído de todos los mortales (por ejemplo, “Shangay” o “Madrid”, éste último compuesto expresamente para el inminente Día de la Música), y un segundo tramo donde cautivó al público con una sesión dominada por el house noventero, los recodos balearic con aroma a azúcar y canciones perfectas para hacer la digestión bailando. Fue una lástima ver el césped del Village algo deslucido por la hora que era y el sol que pegaba, pero estamos seguros de que cuando vuelva a repetir en el festival eso no va a producirse. Por algo este año es uno de nuestros mayores valores electrónicos. Sergio del Amo

Za! (SonarHall)

Las sonrisas nerviosas del público delataban la sospecha de que los ruidos provenientes del lateral derecho del Sonar Hall, eran ellos. Trompeta y baquetas. Papa duPau y Spazzfrica Ehd (ZA!) hacían una entrada gloriosa: por la parte de atrás, nada de salir al escenario como todo el mundo porque ellos no son como todo el mundo. Su creatividad en el directo es desmedida; tanto, como la carga enérgica que desprende cada uno de sus movimientos. Spazzfrica Ehd golpeaba con sus baquetas las vallas de metal que rodean el control de sonido del Hall mientras Papa duPau tocaba la trompeta. Con el público aún boquiabierto, Spazzfrica desaparecía haciendo sonar sus baquetas contra el suelo. Y lo siguiente fue verlos en el escenario, dejándose el sudor en cada guitarreo, en cada golpe de batería. Ruidismo que estremece. Frenazos repentinos que auguraban explosiones noise escandalosas. El directo de ZA! es de lo más estimulante y divertido. Después de “Calonge Terrasa, Kalon-Jah! Tewra-ssah!” llegaron temas de su último trabajo ( “Wanananai”) como “Gacela Verde” y “El Calentito”. “Nice from you to be here a la hora de comer”, agradecía Eduard Pou. Así es su directo, cargado de un surrealismo de calidad excepcional. Ruptura de esquemas. Si no, que nos expliquen cómo puede ser que en los últimos minutos de su actuación no tuvieran ningún reparo en demostrar sus escasas dotes bailando break. Me encantaría saber qué dirán de ellos los foráneos presentes en su directo al llegar a sus casas. Alicia Álvarez Vaquero

La Bien Querida (SonarVillage)

Con otro disco, La Bien Querida no hubiesen pisado jamás Sónar, pero con “Ceremonia”, en el que certifican su traslado del pop de faralaes al synth-pop, era de justicia que estuviesen en el festival. El trío, esta vez sí, recuperó piezas de su anterior etapa, pero las adornó de un halo electrónico que quedó muy apañado. Especial mención a esa “Queridos Tamarindos” que sonó muy robótica, como anticipando lo que iba a ocurrir unas horas más tarde con Kraftwerk. También convenció la nueva versión de “De Momento Abril”, con una percusión electrónica marcial. Sobre las nuevas piezas decir que los teclados burbujeantes de la muy dulce “Luna Nueva” sentaron de maravilla a esa hora de la tarde. Más secos sonaron en “Carnaval”, como unos Joy Division estatales. Para el final se dejaron lo mejor: el ruidismo de “Mil Veces” y sus grandes hits actuales, “A Veces Ni Eso”, con ese verso que ya es historia de la música española ( “Haciendo eses de amor con las caderas”), y la muy krautrock “Arenas Movedizas”. Álvaro García Montoliu

CHRISTEENE (SonarHall)

Quienes hemos mascado todos sus vídeos virales sabíamos que ella no es un personaje que se achante ante la provocación y los elogios al sexo anal. Pero lo de ayer fue un auténtico locurón pseudo-humorístico que puso a prueba en muchos momentos la templanza de los machos alfas heterosexuales ahí presentes. CHRISTEENE es un torbellino, una loca del coño amante del exhibicionismo (se toca sus partes bajas más veces por minuto que Rihanna, que ya es decir), de simular besos negros con esos dos bailarines tan caricaturescos que le acompañan y, en definitiva, de la incorrección política. El “don’t worry, I’m clean” que soltó después de lanzar un escupitajo al público despertó la carcajada del respetable. Tiene más de Divine que de Mykki Blanco, que no quepa duda de ello. Pero por encima de todo tiene hitazos como esa esquizofrénica “Damn’d Right” con la que abrió mientras lanzaba rollos de papel higiénico al respetable o esa “Fix My Dick” que da poco pie a segundas lecturas. Brava, toda ella. SdA

Sisý Ey (SonarVillage)

De la aventura islandesa del festival, además de traerse muy buenas sensaciones, Sónar se ha traído algunos proyectos musicales locales. Entre ellos, Sísý Ey. El propio festival reconoce que no es la experiencia –apenas tienen material publicado– sino la puesta en escena lo que convence de estas chicas (y chico). Tres front-woman con voces domesticadas para el groove del house ligero, bailable y con guiños al pop. Todas compartiendo predilección por los colgajos y las cadenas metálicas en la ropa, pero cada una con su estilo determinado (la doble de Jennifer Cardini, la pelirroja casual y la rubia enigmática). Ellas son cálidas y atractivas como una formación de la Motown. Su música es fresca y digerible como una canción del verano. Y bailan y actúan sobre el escenario como si una mañana en el Bar 25 berlinés no se hubiera acabado nunca. El Village, con una buena entrada y conociendo más bien poco de Sísý Ey, se ha rendido a las islandesas. Se vuelven a casa con unos centenares de fans más. Mónica Franco

Foreign Beggars (SonarVillage)

Orgía de bailoteo guiri. Eso fue Foreign Beggars. A pesar de comenzar la actuación con más hip hop que electrónica (como ocurría en su primer álbum, “Asylum Speakers”) pronto llegaron temas más actuales como “Still Getting It” y “Contact” (de “The Uprising”) que dejaban notar sus colaboraciones con Skrillex y ese contagio por la EDM. Y así, a pocos minutos del comienzo, el baile de la multitud guiri se fue de las manos; justo en ese preciso momento en que comenzaba el dubstep machacón y discotequero, perfecto para el desenfreno del período vacacional. “Joder qué increíble” decía Pavan. Las rubias se movían al grito de “we want some party”, y roce y más roce. Todo apuntaba a que el baile se lo traían aprendido de casa o lo habían ensayado en el avión. Movimiento sexys con un sol que costaba soportar en el Village. Los chicos de Foreign Beggars estaban más que felices de estar en el Sónar, lo decían y se les notaba. Al final, cuando los cuerpos de las primeras filas ya se veían extasiados, desde el escenario volaron botellas de agua a modo de premio por haber aguantado como jabatos. AAV

Atom TM (SonarHall)

Enfundado en una elegante americana y con su habitual porte impasible, el polifacético Uwe Schmidt desgranó el electro marciano de reminiscencias glitch que domina “HD”, su último trabajo para Raster-Noton. Parapetado detrás de dos portátiles, el alemán ejecutó su set –la marca obliga– con precisión quirúrgica y sonido cristalino. Su propuesta apela más al cerebro que a los impulsos primarios pero, curiosamente, los momentos de máxima conexión con el público llegaron con las reivindicaciones de cortes como “Stop (Imperialist Pop)” o “Empty”. Durante el primero su cara generada por ordenador aparecía en la pantalla para lanzar proclamas contra los mecanismos del mainstream mientras que, para acompañar el segundo, se mostraba un videoclip que parodiaba el “Don't Look Back” de Dylan para señalar a los modos de la MTV. El resto, a pesar de que técnicamente fuera inmaculado, resultó un poco difícil de digerir en el contexto del hedonismo desatado que parece haberse adueñado de Sónar de Día. Franc Sayol

Elektro Guzzi (SonarDôme)

Techno con alma y matemáticamente preciso como un reloj suizo, aunque en realidad el trío proviene de Viena. Lo de Jakob Schneidewind, Bernhard Breuer y Bernhard Hammer es la prueba definitiva de que la electrónica sabe mejor con un toque humano. Algo así como la idea del mensch-maschine de Kraftwerk pero prescindiendo de cualquier artilugio electrónico, ya que tan sólo se valen de una guitarra manipulada como si fuera un sinte, una batería endemoniada y un bajo que realza la sensación de encontrarnos en una rave detroitiana. Al escuchar sus múltiples lanzamientos en el sello Macro siempre existe esa duda de si hacen trampa, pero cuando te acercas a verles en vivo y compruebas que todo sale exclusivamente de esos tres instrumentos aprovechados al máximo, uno se queda con una cara de gilipollas increíble. Lógico que el público sudara como nunca en mucho tiempo y acabara aclamando a estos tres genios locos como se merece. Triunfaron a lo grande. SdA

bRUNA (SonarDôme)

En los días previos al festival Bruna andaba algo preocupado por un Electribe que se revelaba. Lamentablemente, se cumplieron sus peores presagios y, en el segundo corte de su set, el secuenciador de Korg dejó de responder, poniendo en jaque su esperada actuación. Aún así, Carles Guajardo se sobrepuso a las adversidades y logró desgranar, un poco a trompicones, las delicias que esconde su “Thence”. Dominaron, pues, las melodías elípticas, los bajos efusivos, los recortes de vocales ingrávidas y los ritmos de ascendencia house. A pesar de los parones, el público respondió en todo momento –especialmente en los instantes más críticos–, algo que el barcelonés agradeció con reverencias. Al final, uno y otros se vieron recompensados con un tramo de tintes ravers que, además de ser el mejor momento del directo, sirvió para aliviar todas las tensiones. FS

Bradien + Eduard Escoffet (SonarComplex)

Los cuatro forman un buen equipo. Bradien saben cómo hacer que la música suene juguetona gracias a las piruetas del bajo y las travesuras de los teclados, y cuando les conviene la vuelven compleja y recargada (con añadidos de trompeta y una guitarra más omnipresente), o la hacen ligera. Y es entonces, cuando el post-rock del trío permite respirar, cuando encuentra su lugar el poeta Eduard Escoffet, con el que Bradien han grabado un interesantísimo “Pols” que llevaron al escenario con fidelidad, pero también con margen para la improvisación. Escoffet, además de buen escritor, sabe leer en público, declama con autoridad y encontrando la manera de acomodarse al sonido para que sus versos no parezcan un pegote literario, sino parte indisoluble de la música. Esta alianza, que comenzó como experimento y ahora es una realidad sólida, debe continuar. Mario G. Sinde

Diamond Version (SonarHall)

Por si alguien no sabía de qué palo iban Diamond Version, abrieron su actuación con su vídeo/declaración de intenciones Mission Statement: “because i’m worth it! Better sound through research (…) dreams made real (…) experience the difference (…) imagination at work. I’m loving it (…) Invent ++ Inspire the next”. Y en esto último es, básicamente, en lo que se basa su música. Investigadores del ruido, Olaf Bender y Carsten Nicolai (también conocidos como Byetone y Alva Noto, sacan a la luz en sus directos su manera científica de concebir la música. Un directo que guarda semejanzas con el de Emptyset. Denominación de Origen Raster-Noton. Oscuridad, glitch, calambrazos techno. Repeticiones minimalistas recargadas, de las que encogen el pecho sobre todo si se viven cerca de un altavoz. Juegos de frecuencias. El sonido al límite. La carga visual de sus actuaciones no hace otra cosa que reforzar su mensaje. Y por si las pantallas fueran poco, en la mesa de Bender y Nicolai hay más visuales… ya para rematar. Los directos de Diamond Version son descargas electrónicas que se clavan como cuchillos y que siempre te dejan con ganas de más. AAV

Modeselektor (SonarVillage)

A Modeselektor les costó empezar. Lo hicieron media hora más tarde, después de que Siriusmo se encargase del warm-up previo a su set. Lo que vimos ayer en el Sonar Village fue algo que resultaría familiar a quien tuviera (re)escuchada la sesión de la Boiler Room protagonizada por el dúo berlinés. Los primeros minutos de su DJ set fueron a ritmo lento. Pero Gernot Bronsert y Sebastian Szary nunca defraudan. Y rápidamente llegó el techno-zapatilla gracias a joyitas de sobra conocidas como “Happy Birthday” o “Evil Twin”. Modeselektor son esas “estrellas pop” que no pierden su esencia. Los de Berlín son sinónimo de efectividad en escena. El ya consolidado momentazo en que Szary baña a las primeras filas con champán sigue volviendo loco al personal. Y, por qué no, Szary sigue ganándose al público cuando coge el micro y saca su lado entertainer, cuando se sube a la mesa a hacer el playback del tema “Dull Flame of Desire” (interpretado por Björk y Anthony Hegarty) y empuja a participar en la performance a su compañero. El punto y final lo pusieron con uno de los temas que estarán incluidos en el nuevo disco de Moderat y, acto seguido, soltando un Happy Birthday para Sónar. En semejante celebración, Modeselektor no podían faltar. AAV

Jamie Lidell (SonarVillage)

Con Jamie Lidell ocurrió algo parecido a lo que había pasado con Gold Panda el día anterior. Su funk futurista parecía perfecto para acompañar los últimos momentos de la tarde pero el inglés se empeñó en mostrar la faceta más pistera de su música. Para ello, interpretó muchas de las canciones en solitario, armado con controladores midi, módulos de loops y efectos, con predominancia de los bombos poderosos y de bucles de sus propias vocales grabados sobre la marcha. Aunque en otros cortes se hizo acompañar por un teclista que le permitía centrarse en las tareas vocales, el formato que propuso se acabó quedando un tanto limitado para un escenario de las dimensiones de Sónar Village. Con su voz manteniendo el feeling funk en todo momento, buscó la complicidad del público introduciendo bajos wobble y ritmos prestados del Chicago House. El problema fue que el sonido global acabó resultando un tanto plano, con su habitual detallismo diluido entre sus intentos de enganchar al público más fiestero. FS

Ólafur Arnalds (SonarComplex)

Ólafur Arnalds se presentó en Barcelona en formato trío, él encargado del piano y la electrónica, y un par de chicas del violín y el violonchelo. Antes de ponerse a repasar algunas de las piezas de su reciente nuevo álbum, “For Now I Am Winter”, quiso hacer un experimento para el que necesitó la colaboración del público. Grabó sus voces para luego crear una suerte de drone que reprodujo ipso facto. Afortunadamente, la voz se quedó en una presencia testimonial, pues ya quedó claro en el disco que los pasajes más dispersos, por excesivamente melosos, eran en los que participaba el vocalista Arnor Dan. En cambio, sí que hubo una presencia más marcada de unos beats gélidos, alejándose del lenguaje pop al que se había arrimado en el LP. “Only The Winds”, por ejemplo, sonó abrumadoramente bella con unas ráfagas electrónicas que parecían ese viento del que se hace mención en el título. Fue el suyo un concierto minimalista en sus formas, balsámico, capaz de curar cualquier herida física y emocional, como un masaje sensorial. AGM

Sherwood & Pinch (SonarHall)

Colocar el directo de Sherwood y Pinch en el SónarHall ha sido un acierto absoluto. La potencia de sonido y la escasez de iluminación es todo lo que necesita uno para sumergirse en el dubstep del dúo. Con una banderola de Tectonic –el sello de Pinch– salvaguardando la mesa, la pareja ha enaltecido el género, trasladándonos a muchos a mediados de los 2000, cuando las batidas de subgraves y los 140 bpms despertaron nuestra curiosidad y atención por todo lo que pasara en la escena de club underground de UK. Adrian Sherwood y Pinch, que han sacado un EP en Tectonic y, se rumorea que tendrán disco en breve, se lo han montado para que un directo que podría solventarse con dos laptops quede resultón a la vista del espectador enrevesado. Reminiscencias dub, reggae, a Augustus Pablo y su melódica, con tramos que lindaban con el techno y un final apoteósico pisando el jungle. La progresión, profunda, hipnotizante y viajera, ha sido perfecta. Un directo que debería reconciliar al mundo con la etiqueta dubstep. MF

Raime (SonarClub)

Al llegar al SónarClub, unos minutos antes de que empezase la actuación, se podía ver en todas las pantallas del recinto el nombre de Raime y ya sólo eso imponía. Su directo, corto pero intenso, fue tan acongojante como el de hace dos años en Sónar, como la banda sonora de una película de terror psicológico retorcida, pero mejorado en dos sentidos. El primero es que contó con temas de su álbum de debut, “Quarter Turns Over A Living Line”, su obra más redonda hasta la fecha, y el segundo por esos visuales filmados en un almacén abandonado de Lisboa con un bailarín contemporáneo. El acompañamiento visual fue, por tanto, tan alucinante como contaban aquellos quienes ya los habían presenciado. Hubo de todo, fondos acuáticos intrigantes, llamas amenazantes, torsos desnudos echándose arena, figuras de ángel poéticas… Y todo ello avanzando tan lentamente como sus comatosos beats. El sonido también tuvo mucho que ver con el triunfo de anoche del dúo inglés, pues los graves sacudían literalmente los cimientos del pabellón y hasta nuestros cuerpos. Una potencia que no tuvo nada que envidiar a la de otras bandas loadas en este sentido como My Bloody Valentine. AGM

Zero + César de Melero + Ángel Molina (SonarCar)

Nadie puede discutir que Ángel Molina, Zero y César de Melero son tres tótems de la música de baile en Barcelona. Una de las muchas pruebas de ello es que los tres ya estuvieron presentes en la primera edición de Sónar hace veinte años. A modo de conmemoración, el trío estuvo presente en el vigésimo aniversario del festival pinchando en un remozado escenario Sónar Car, mucho más vistoso que en ediciones anteriores. Una vez a los platos, sin embargo, hubo poco espacio para la nostalgia ya que tanto De Melero como Molina (a Zero no pudimos verle por la coincidencia con Kraftwerk) optaron por una selección de house y techno de lo más efectiva. Los fieles que se congregaron, en su gran mayoría, claro está, españoles, respondieron con creces pero lo más significativo fue observar la ilusión con la que ambos, después de tantos años de carrera a su espaldas, vivieron la experiencia. FS

Kraftwerk (SonarClub)

El show de Krafterk es poderoso en todos los aspectos: el sonido es nítido y claro, depurado con un nivel de perfección obsesivo, la puesta en escena sobria y de líneas rectas, y los visuales, específicos para cada canción, tan elegantes y futuristas como los de Düsseldorf siempre han sido. La novedad de este show es el retoque en 3D, con lo que teníamos a miles de personas con unas gafas de cartón blanco muy ochentas para ver cómo la explosión de corcheas, efigies de robots y medios de transporte de las pantallas se realzaban hasta casi plantarse delante de nuestras narices. No era un 3D especialmente desarrollado, pero al menos cumplía su función. Los aspectos negativos del show de Kraftwerk son pocos e incluso forzados: les faltó algo de volumen en “The Model” y han prescindido de la parte en la que ellos desaparecen del escenario y les sustituyen los robots ( “The Robots” sonó la primera de todas), pero no faltó ni uno solo de los hits que han construido su leyenda, salvando “Antenna” (que tampoco es que la tocaran antes) y “Pocket Calculator” (esta sí). Después de actuar en 1998, concierto que casi nadie de los asistentes vio en su día, Kraftwerk tenían una nueva pendiente con Sónar y se saldó con creces: asistimos a un despliegue de canciones inmortales en unas condiciones idóneas (yo sólo habría pedido un escenario algo más pequeño) y nos fuimos con la sensación de haber asistido a un momento valioso en nuestras vidas. MGS

Bat For Lashes (SonarPub)

A diferencia de su anterior paso por Barcelona, el pasado noviembre en la ahora llamada sala BARTS, el sonido del SónarPub lució a la altura de la propuesta musical presentada por Bat For Lashes. El discurso, pop barroco y arty, y la elección de las canciones fue el mismo, alternando con soltura entre los tres magníficos álbumes que tiene la londinense. Empezó con la planeadora “Lilies” y su primerizo hit “What’s A Girl To Do?” apareció tan pronto como en segundo lugar. En “Travelling Woman” Natasha Khan se atrevió con el piano y en la ligeramente experimental “Oh Yeah” se animó con sus ocasionales bailes cuasi arabescos, que se acentuaron por su indumentaria, un llamativo top y falda de colores de efectos tornasolados, lejana a la sencillez que exhibió en el concierto del año pasado. Las piezas de “The Haunted Man” se sucedieron y al fin llegó esa “Laura” –mecheros al aire– en la que exhibió ese chorro de voz que también tiene. Además, el hecho de que coincidiese con una fuerte competidor como es Kraftwerk hizo que se pudiese disfrutar del concierto con una comodidad a la que no se está acostumbrado en festivales. AGM

Nicolas Jaar (SónarLab)

Con la veintena recién cumplida, Nicolas Jaar se estrenó en Sónar 2011 con un Hall abarrotadísimo de gente tras haber lanzado su álbum de debut, el magistral “Space Is Only Noise”, de ritmos pesados y atmósferas sexies. Un año después repitió por partida doble, primero con su proyecto paralelo Darkside junto al guitarrista Dave Harrington y por la noche él sólo de nuevo con su material. Y ayer, por tercer año consecutivo, volvió al festival barcelonés que le ha visto crecer, en un gesto, el de invitarle nuevamente, que sólo se puede interpretar como que el neoyorquino ya es uno de los artistas electrónicos más esenciales del momento. El público respondió a la cita abarrotando el SónarLab pese a que al lado cuatro robots estaban repasando sus clásicos. Jaar presentó en solitario sus nuevas producciones, que mostraban un house lento, de unos 100 BPMs, lejos de la abstracción de su primer disco, con el bombo bien marcado justo para agradar a los miles de asistentes que se reunieron a verle. Hubo sus momentos vocales y sus acelerones que, sin duda, fueron muy agradecidos por parte del público. En esos trece, claro, “Variations”, el corte más bailable de su ópera prima, enloqueció al personal. Buenas ondas para el inicio de la madrugada. AGM

Baauer (SonarClub)

El desmedido éxito y viralización del “Harlem Shake” de Baauer han colocado al neoyorquino en el SonarClub, un espacio que no solo resultaba demasiado grande para la cantidad de público que había, sino que también se le ha hecho grande al productor. Después de Kraftwerk, él era el encargado de abrir en el escenario grande del recinto nocturno lo que acabaría siendo una especie de showcase EDM: una noche dedicada al verbenismo, a la vuvuzela, al trap, al brostep y a todo lo que sea capaz de mover hordas de adolescentes americanos. O, dicho de otra manera, a todo aquello que odia el público ortodoxo del festival. Por las sesiones que le habíamos visto grabar en diferentes medios, sabemos que la relación de Baauer con algunos géneros cocidos en UK –como el garage o el grime– es estrecha. Pero el muchacho ha preferido ir por el lado efectivista. Pinchando sin cascos pero con toalla, dejándose llevar por las escuchas en Soundcloud más que en sus gustos. Dándole drop a la juventud “Spring Breaker” y arrebatándonos a los demás una hora de nuestras vidas. MF

Major Lazer (SonarClub)

De la idea que partía Major Lazer en su primer disco –un proyecto de Diplo y Switch que rendía pleitesía a los sonidos jamaicanos mezclándolos con el hedonismo electrónico– a lo que se ha convertido después de su segundo trabajo, “Free The Universe”, hay un abismo. Era algo que se podía intuir con la escucha del disco y que, después de ver la actuación de esta noche, se confirma plenamente. Desde la salida de Switch, Diplo prefiere dedicar su celebrado proyecto a rendirse a los dólares, la masa y la euforia que a los ritmos del Caribe. El segundo álbum de Major Lazer es, sobre todo bailable, pero también tiene partes pop muy deliciosas. Ninguna de ellas tiene cabida en este directo, con la excepción de “Get Free”, porque no meterla en el setlist sería un crimen. Del anterior disco, solo dos cortes. Las partes más horrendas del segundo álbum son las reinas del show, mientras que los temas con algo de chicha quedan en un segundo plano, compartiendo mezcla con éxitos de ayer, hoy y siempre ajenos y a la sombra del despliegue de verbeneo tanto de Diplo como de Walshy y Jillionaire. Lo que prima es el impacto, pero no la música; así es como se justifican los cachés elevados hoy en día. MF

C2C (SonarLab)

Nada más acabar el magnífico set de Oneman, un grupúsculo del público empezó a corear el nombre de C2C. A los pocos minutos de empezar el set de los franceses el cobró el fervor cobró todo el sentido; su propuesta está perfectamente diseñada para contentar al gran público. Alineados horizontalmente, y rodeados por visuales simples pero efectivos, desgranaron su arsenal de trucos de turntablism con más artificio que sustancia. Y es que a pesar de no se puede negar que son unos virtuosos de los platos, su receta musical a base de electro-bass, brostep y hip hop de trazo grueso resulta un tanto difícil de digerir. Contentaron al público con recursos circenses, proclamas festivas, y gritos de “Barcelona” pero, musicalmente, dejaron pocos momentos para el recuerdo. FS

Two Door Cinema Club (SonarPub)

A muchos sorprendió su inclusión en el festival, pero estamos muy a favor de que este tipo de bandas indie bailables también tengan su pequeña parcela (como ya ocurriera con anterioridad con Friendly Fires o esos Metronomy que el pasado año repasaron el siempre a reivindicar “The English Riviera”). Nadie puede poner en entredicho que sus conciertos son ideales para hacer el cabra junto a tus amigos etílicos, aunque ellos mismos sean conscientes de que el repertorio de “Beacon” poco puede luchar contra los singles más llamativos de aquel “Tourist History” con el que se dieron a conocer. Por ello, equilibrando en su justa medida los temas de ambos discos ( “Undercover Martyn” se la quisieron quitar de encima escasos minutos después de empezar), al final lo suyo resultó ser un concierto de lo más disfrutable seguido con devoción por su sorprendente masa de fans. Guardarse “What You Know” para el final te deja con un subidón en el cuerpo de órdago. SdA

Maya Jane Coles (SonarPub)

Aunque a veces resulte un tanto difícil de comprender el revuelo que genera la figura de Maya Jane Coles, lo cierto es que en su regreso a Sónar (ya estuvo presente en la edición del pasado año) la londinense demostró que es una DJ de primer nivel. Su receta deja poco espacio para el riesgo – tech-house de pulso deep con puntuales guiños a los ritmos garageros– pero la ejecución es impecable. Eso hace que, aunque no maravillen por nada en concreto, sus sesiones tengan un alto componente absorbente. Consiguió domar a la integridad del público de un escenario tan grande como el SonarPub con su feeling sensual y noctámbulo, algo que no está al alcance de cualquiera. Su sensibilidad se agradeció en un momento en que predominaba le estridencia y su pericia acabó por espantar todos los fantasmas. Con todo, una de las más gratas sorpresas de este Sónar. FS

Objekt + Karenn (SonarLab)

El Sónar Lab parecía haberse vestido para la ocasión. Ayer, su escenario se convertía durante dos horas en el escaparate del techno más actual y más crudo. De texturas elegantes pero que no deja tiempo para frenar a respirar. Sobrecarga 4x4, no hace falta decir mucho más. El directo de Objekt le puso el ambiente a tono a la dupla Karenn (Blawan y Pariah) a base de su techno exquisito de repeticiones minimal hiperpotentes. El primero en aparecer, Objekt, supo sacar partido a sus 60 minutos, descontrolando al público desde el minuto cero y logrando la exclamación general cuando comenzaban a distinguirse las primeras notas de “Knights of the Jaguar” casi al final de su actuación. Con la entrada en escena de Karenn, el tono aumentó aún más. Sus ritmos consistentes y oscuros parecían capaces de echar abajo hasta el mismísimo recinto de la Fira, especialmente durante los últimos minutos del directo. Artillería pesada en escena. AAV

Skrillex (SonarClub)

A Skrillex ya lo tenemos calado, y cuando el festival anunció la presencia del joven californiano, muchos ya pusieron el grito en el cielo. Sin embargo, esos muchos no repararon en que después de un DJ set de Baauer y el directo de Major Lazer, el dubstep de serrucho de Sonny Moore iba a rematar una faena que había empezado cuatro horas antes sin haberse percatado nadie. Dubstep que ya no lo es tanto, pues Moore ya no respeta las rítmicas y ha tocado canciones que tienen más que ver con el techno y el dutch electro que con el rap, por ejemplo. Pero sigue teniendo ese sonido épico y devastador, capaz de embelesar a la escisión más joven de público, sedienta de drops, y a parte de los curiosos que querían vivir en sus carnes el directo del productor. Con un lleno solo superado por Krarftwek, Skrillex ha cumplido el protocolo: ser fiel a su estilo más agresivo, complementar su directo con otros temas para sumarle valor y prepararse material para contextualizar y ganarse al público desde el primer momento (abría el bolo con el “Barcelona” de Mercury y las Olimpiadas luciendo equipación del Barça). MF

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