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Sónar 2013: la crónica del sábado

Fin de fiesta por todo lo alto para sellar la edición más exitosa de la historia del festival, en la que se sobrepasaron los 120.000 asistentes

El tercer día de Sónar fue el de Jurassic 5 y Vatican Shadow, triunfadores inesperados en una jornada de grandes cifras de público, pero sobre todo de gran calidad, comodidad y entusiasmo. Un cierre de los que no se olvidan.

Sónar es un festival que nunca ha jugado a intentar batir récords, y tampoco ha medido su éxito en función del número final de asistentes, sino tomando como referente la vivacidad de la experiencia y la calidad de las actuaciones. Pero después de alcanzar 98.000 asistentes en 2012, existía la barrera psicológica de los 100.000 asistentes que, con toda seguridad, estaba entre la lista prioritaria de objetivos de la organización. Al final, en los tres días de Sónar –y a la espera de la clausura de hoy, con el doble concierto de Max Richter (re)interpretando “Las Cuatro Estaciones” de Antonio Vivaldi seguido del de Lorenzo Senni–, han sido 121.000, un 24% más que el año pasado gracias a las ventajas que ofrecía el cambio de ubicación del día en Fira de Barcelona y la reordenación del espacio de noche, sobre todo en los escenarios SonarClub y SonarPub.

La jornada de ayer fue, pues, histórica para Sónar. Pero no sólo por los números, sino también por la enjundia de muchas actuaciones, de Vatican Shadow a Jurassic 5, y de Chromatics a TNGHT. Así es como fue. El año que viene, más y (si dios quiere) mejor.

Lost Twin (SonarVillage)

Si hubiéramos tenido que pedir un deseo a la hora de la mañana del sábado en que se maldicen los excesos de un viernes de Sónar, ese hubiera sido la música de Lost Twin en el Village, algo de sombra y cerveza bien fría. El productor sevillano (aunque afincado en Brighton) aterrizó en la última jornada del festival con su álbum “Twin Talk” estrenado hace poco más de un mes. Atmósferas ambient, beats refinados que convertían el césped del Village en sofá de tela suave. Pocos se arrancaron a bailar, pero la sensación de regustera estaba en el aire. Además de enseñar al público del Sónar cómo suena su último trabajo, el beatmaker no quiso olvidarse de “Birds” (su álbum anterior). Los ritmos apacibles hacían desear que el festival no terminara nunca. Las dos horas del directo de Carlos R. Pinto pasaron volando, haciendo que la resaca se esfumara a ritmo ligero. Alicia Álvarez Vaquero

Skip & Die (SonarVillage)

Igual de colorido que el look que lucía Cata.Pirata, así fue el directo de Skip&die. Los gritos de la sudafricana levantaron al Sonar Village hasta no dejar un hueco de césped libre. Baile general provocado por los saltos con los que Cata hacía su aparición. Tremenda energía la que desprendía la cantante, cuya presencia llena escenarios. “Riots in the Jungle” fue el tema elegido por el grupo para abrir la actuación. Con canciones como “Cumbia Dictadura” o “Love Jihad”, Cata.Pirata incitaba al momento despreocupado, ese en el que ni siquiera es importante la escasa gracia que tenga uno mismo intentando hacerse con los pasos necesarios para bailar una cumbia. Skip&Die no es sólo una explosión de color, también es una explosión de sonidos. Desde el dubstep hasta los ritmos africanos. Nos lo bailamos todo porque la sudafricana, con su actitud en escena, no nos dejaba otra elección. AAV

Mr. Beatnik (SonarDôme)

Cuando Mr. Beatnick supo que tenía que pinchar a las cuatro de la tarde probablemente pensó que debería sacar a relucir los rincones más pausados de su maleta para un público aún desperezándose. Lo que se encontró, sin embargo, fue un SónarDôme en estado de ebullición. Y es que, con el sol cayendo a plomo en el exterior, ese fue el escenario que escogieron los fiesteros más irreductibles para dar continuidad al pelotazo de la noche anterior. Caras desencajadas, botellas de agua, sudor a mansalva... Para muchos fue un after en toda regla. Para los demás, la oportunidad de disfrutar de un selector de olfato finísimo. Su set fue de lo más variado, alternando entre el deep-house de acabados soul en los tramos más intensos con las delicadezas hip hop, el grime más delicado y el R&B libidinoso en los momentos de descompresión. Sin necesidad de estridencias ni arrebatos populistas, acabó siendo una de las mejores sesiones que se han oído en el festival. Franc Sayol

Fatima Al Qadiri (SonarVillage)

Antes de que Fatima Al Qadiri se subiera a la cabina de SonarVillage, muchos habíamos dado por hecho que la neoyorquina venía a hacer un directo. Para la hora de la sobremesa, las 16.30, era una propuesta arriesgada pero entendible. Error. Al Qadiri estaba en la cabina y el sol brillaba demasiado como para que se atreviera a mostrar su predilección por los beats sucios y oscuros. Para salir del paso, mucho hip hop y abuso de kuduro. Aunque haciendo memoria ha colado algo de grime y de UK funky, la mayor parte de su set ha consistido en intercalar bombas de southern rap y kuduro frenético. Bailable pero plano, sin sorpresas y sin riesgo. Ha habido un momento en que la hemos visto gesticular, no escuchaba los monitores, y la hemos disculpado un poco. Pero luego nos hemos dado cuenta de que no llevaba auriculares (y no ha sido la única DJ en venir sin cascos). Si alguien tenía sed de su trance musulmán, ha tenido que esperar hasta el último tema, y le habrá sabido a poco. Mónica Franco

Beardyman (SonarComplex)

En la pantalla de los visuales podía verse la imagen repetida de Beardyman, a modo de espejo. Y en realidad, mientras comenzaba a sonar la música, es lo que parecía: que no había un solo Beardyman sino varios. Darren Foreman es un hombre orquesta capaz de convertir un auditorio en una discoteca. Su directo, una mezcla entre dubstep, IDM, beatboxing, jungle o techno, y que de primeras puede resultar algo disparatado, se convirtió ayer en una sesión para la pista de baile. Beardyman pasa de hacer dubstep con la boca a poner voz a alguna parte melódica de su live sin ningún tipo de dificultad. Si este directo hubiera ocurrido el jueves, quizá la reacción del público hubiera sido completamente distinta, pero a sábado por la tarde –recta final del festival– era de esperar que no íbamos a aguantar en las butacas durante toda la actuación. La cosa terminó en pasillos llenos de gente bailando, sombreros de paja siendo agitados y Beardyman haciendo caso prácticamente omiso a los avisos de que debía ir terminando. AAV

Jackson and His Computer Band (SonarHall)

Para todos aquellos a los que nos maravilló con “Smash”, la aparición de Jackson Fourgeaud era uno de los momentos señalados del festival. Su directo, sin embargo, resultó una decepción en toda regla. Visualmente fue correcto, con el productor ante una estructura circular de acero y envuelto en una iluminación austera pero efectiva que solo mostraba su silueta. El gran problema fue que su propuesta sonora dejó mucho que desear. Olvidándose de su álbum de debut y centrándose exclusivamente en material nuevo –que presumiblemente conformará su recién anunciado nuevo álbum para Warp–, ofreció una descarga de electro + techno oscuro y contundente que hacía pensar en una versión más retorcida y apocalíptica del sonido Ed Banger. Algo que, a estas alturas, no puede sorprender a nadie. A pesar de que en algunos segmentos flirteó con sus primigenios collages coloristas, ni siquiera hubo un “Arpeggio” o un “Rock On” que llevarse a los oídos. FS

Chromatics (SonarVillage)

Clase a raudales. Puede que el solazo no acompañara, pero esa no fue excusa para disfrutar de uno de los mejores conciertos que hemos visto a esas horas en el festival. Tocar las mejores bazas de “Kill For Love” siempre es apostar al caballo ganador, pero que durante esa hora de reloj tengan las agallas de rescatar “Running Up That Hill (A Deal With God)” invocando a Kate Bush, o se atrevan a cerrar su show con esa “Into The Black” que tanto desentona en un festival electrónico de estas características, es digno de aplaudir hasta que sangren las palmas de las manos. Johnny Jewel cede el protagonismo, acertadamente, a su musa Ruth Radelet, pero desde aquí reivindicamos que en próximos lanzamientos Adam Miller se anime a cantar más después de bordar “These Streets Will Never Look The Same”. Han finiquitado su periplo europeo de la mejor manera posible. Sergio del Amo

Felix Kubin & James Pants (SonarDôme)

Antes que nada, mejor introducir a estos dos pedazo de freaks (como ellos mismos se definen). Felix Kubin es un genio alemán dadaísta del synth-pop que lleva desde niño jugueteando con trastos analógicos, mientras que James Pants es uno de los mejores beatmakers de Stones Throw. Ayer por la tarde en el SónarDôme ofrecieron su primera actuación juntos y los que ahí estuvimos íbamos sin saber por dónde iban a ir los tiros, pues ni siquiera han sacado su siete pulgadas de debut (que debe de estar al caer). Al final cayó un poco de todo. Empezaron con una pieza muy extravagante de marcado acento sintético (el músico teutón llevaba los teclados). Poco después obsequiaron con un número disco-funk de aires tropicales no muy alejado del rollo DFA en el que cantó el estadounidense, encargado principalmente de la percusión, tanto electrónica como orgánica. Hubo momentos cósmicos y otros que parecían sacados de un videojuego (ese halo cibernético ya se podía comprobar en la pantalla de visuales). Refrescante concierto el suyo para ser la primera vez que tocaban juntos. Álvaro García Montoliu

Dinos Chapman (SonarComplex)

Otra de las cosas que caracteriza a Sónar es que siempre cuenta con algunos shows exclusivos. Éste es el caso del artista contemporáneo Dinos Chapman, que según nos contó recientemente en una entrevista, lo que se vio ayer es algo que nunca nadie más verá. Como era de esperar, presentó, con dos laptops, las canciones de su muy apañado álbum de debut, “Luftbobler”, que grabó en el sótano de su estudio. Musicalmente se movió, para quien no haya escuchado el disco, entre la electrónica experimental y un punto asfixiante de Aphex Twin y los ritmos industriales y secos de Throbbing Gristle. La suya fue una actuación con tres elementos muy claros: el sonido, la luz y la imagen. Unos dinámicos juegos de luces adornaron el escenario en todo momento y crearon una atmósfera sin igual en el Complex, a ratos casi a oscuras y otros bañado por colores morados o rojos. La pantalla de los visuales ofreció variopintas estampas de lo más estimulantes, aunque quizá menos retorcidas de lo que algunos hubiésemos esperado. AGM

Darkstar (SonarHall)

Uno se deja llevar por los instintos, pero a veces estos te traicionan de mala manera. La reconversión de Darkstar en unos Animal Collective de segunda categoría ya chirriaba de mala manera al escuchar “News From Nowhere”, pero verles en vivo presentando el álbum fue un error de bulto. Vamos, una pérdida de tiempo teniendo en cuenta que a escasos metros estaba AlunaGeorge calentando al personal. Sin alma, con la misma capacidad de atracción que un vaso de plástico y perdidos entre una experimentación que les queda grande, los ingleses personalmente me aburrieron soberanamente, y más teniendo en cuenta que hasta pasados los minutos las partes vocales se perdían en la nada. “Aidys Girl Is A Computer” se os ha quedado grande, y lo sabéis. SdA

AlunaGeorge (SonarVillage)

No era la primera vez que AlunaGeorge actuaban en España; pero, contando con la proporción de público extranjero, sí que se podía esperar ver el Village a rebosar para presenciar el concierto del dúo. Obviamente, para trasladar a sus temas al directo necesitan refuerzos en forma de batería y bajista. Pero, por cómo funcionan sobre las tablas, es imposible apartar la vista de los dos. Aluna por presencia: su voz no defrauda en vivo, todo lo contrario. Es uno de los puntos fuertes en escena. Y George porque hace virguerías con el teclado y consigue que no se escape ninguno de los detalles de sus canciones. Las que ya han sido single han tirado de la maquinaria y creado los puntos álgidos. Lo que la pareja hace sobre el escenario es muy fiel a lo que escuchamos en sus referencias, pero en el buen sentido de la palabra. Las canciones que escucharemos cuando llegue su debut han servido para no perder las ganas de bailar entre hit y hit. Aprovechando el tirón Disclosure, AlunaGeorge también se adueñan de “White Noise” y lo convierte al R&B con una versión que nada tiene que envidiar al original. La guinda del pastel: ese himno del buen rollo (y un guiño a sus influencias) que es “This Is How We Do It” de Montell Jordan. MF

Samaris (SonarComplex)

Uno de los frutos de que Sónar desembarcase en Reykiavik es que ha habido varios artistas islandeses en la edición barcelonesa, algunos más conocidos y otros muy underground. Samaris son de los segundos. En su país ya han hecho algo de ruido, con algún premio de por medio, pero aquí son prácticamente unos desconocidos. Es una verdadera pena, pues la suya es una música de brujería, cargada de atmósferas delicadas y minimalistas, de sonidos etéreos y hermosos paisajes gélidos que evocan lo mejor de su tierra, desde Sigur Rós a la primera Björk. Mucha mística rodea a sus canciones, pues provienen de poemas locales del siglo XIX, pero sin duda, uno de los atributos más destacados del sonido de los escandinavos es la hechizante voz de Jófríður Ákadóttir. El clarinete y los pespuntes electrónicos downtempo echaron el resto para que la actuación fuese de lo más mágica y pudiésemos flotar por encima de nuestras butacas. AGM

Vatican Shadow (SonarHall)

A Dominick Fernow se le conoce más por su trabajo al frente de Prurient y Cold Cave, pero en los últimos meses ha dotado de mucha actividad a su proyecto más reciente, Vatican Shadow, en el que plasma su obsesión por la guerra de Irak y otros males de Occidente en general. En su música, por supuesto, hay la mala folla de esos otros grupos, pues el suyo es un asalto al lado oscuro, a base de beats irredentos, una batería de ruidos sin contemplaciones capaz de sacudir las neuronas a los más curtidos en esto del mal rollo musical. Su techno industrial fue más allá de la agresión y no dejó indiferente a nadie. Por algo ya se ha ganado el respeto de otros secuaces del terrorismo musical como Regis y Sandwell District y ha publicado en Blackest Ever Black. La gente no paró de bailar a pesar de las potentes sacudidas de los bajos y Fernow la alentó saliendo de su guarida para saludar a su manera con gestos alocados. A falta de unos buenos visuales que completasen la propuesta, los estrobos hicieron de las suyas para que la experiencia sensorial fuese más completa. Como estar una hora en Abu Ghraib. AGM

TNGHT (SonarDôme)

Es complicado decir dónde empieza y dónde acaba toda esta moda del trap. Quién o qué fue el primero y quién será el último en apuntarse al carro. Con la EDM haciendo furor entre la chavalada, es posible que acabe como el dubstep, con un recorrido que comienza inmaculado con la escena de Croydon, DMZ y Mary Anne Hobbs de vocero oficial, y acaba en lo que ayer hizo Skrillex. Si ese es el destino del furor rave trap, posiblemente TNGHT serán recordados como parte del germen. Y respetados por ello. No solo por su fichaje en G.O.O.D. Music, sino porque lo que sale de la mente de Hudson Mohawke y Lunice juntos está por encima de las etiquetas y no necesita montar un circo sobre el escenario para venderlo como la fiesta del fin del mundo. Laptops, una sábana blanca con fogonazos de luz y los clásicos bailes de Lunice es todo lo que se puede ver en el directo de TNGHT. Lo que prima es sentir los graves y dejar que el ímpetu te arrastre. Su remix de “Mercy” ha encendido la mecha; “Goooo” ha sido tan épica que se han escuchado “lo lo los” cantando la melodía. En “Higher Ground” caía arenilla del techo pero a nadie parecía importarle que el Dôme se viniera abajo. MF

Jurassic 5 (SonarPub)

Tras el descalabro de DOOM en la jornada anterior, el concierto de Jurassic 5 revalorizó el pabellón hip hop del festival. De hecho, probablemente, fue uno de los mejores directos de rap que se han visto en la ciudad en mucho tiempo. Su relevancia en el hip hop actual puede ser discutible, pero quedó claro que los californianos se han tomado su gira de reunificación muy en serio. El sonido fue impecable en todo momento, cristalino en las frecuencias agudas y más que poderoso en el espectro grave. Sus flows, además, sonaron perfectamente empastados y con una claridad poco habitual en los directos del estilo –no hubo pre-grabados ni falta que hizo–. Es evidente que su sonido old-school y su aire conscious se ha quedado un tanto desfasado, pero demostraron que, si se hace bien, el hip hop en directo también puede funcionar entre un público tan diversificado como el de los festivales. FS

Delorean (SonarLab)

Hemos sido de los primeros conejillos de indias en poder degustar parte de ese nuevo álbum que está al caer, y lo cierto es que la que se nos viene encima promete, y mucho. A falta de conocer más datos sobre sus nuevas canciones, la primera impresión es que éstas han prescindido del halo balearic y apuntan con más fiereza hacia la pista de baile con unos bajos más endurecidos y melodías más opacas que no dejan entrever tan fácilmente, como hasta ahora, sus motivos coloristas. Lógicamente, la velada no dejó escapar piezas claves de “Subiza” como “Real Love”, “Stay Close” o “Seasun”, del EP “Ayrton Senna”, que sirvió como carta de presentación hace tres años de su reconversión sonora. No obstante, estos temas que ya forman parte de nuestra vida los reinterpretaron siguiendo ese nuevo patrón que podremos catar en breve en su futuro álbum. Ahora, más que nunca, Delorean se han propuesto que fallezcamos en la pista de baile. SdA

Ed Banger 10 (SonarPub)

Igual de cierto que Ed Banger cumple diez años es que hace cinco que su hype tocó su techo. Aún así, si algo hemos aprendido en estos años es que sello parisino es sinónimo de fiesta sin contemplaciones. Por ello, no fue extraño que su showcase lograra congregar a una numerosa parcela del público. Breakbot prendió la mecha con ritmos pausados, escorándose hacia el disco-house, el pop de trazo funky y el boogie dulzón. Lo de Busy P ya estaba anunciado de antemano; una sesión íntegramente dedicada al catálogo del sello que llegó a su culminación con las portadas de todos los lanzamientos proyectadas en las pantallas al final de su set. El plato fuerte era Justice y, como era previsible, tampoco se desviaron del guión. El segundo corte que pincharon fue “Waters Of Nazareth” y a partir de allí la intensidad fue in crescendo a base de ritmos techno y secuencias afiladas. Al final de su set, otro clásico; la sucesión de su remix del “We Are Your Friends” de Simian con el “Be My Baby” de Ronettes y el “Ain't No Mountain High Enough” de Diana Ross. FS

Suara: Edu Imbernón & Coyu (SonarCar)

No hubo ni rastro de minimalismos como los que pudimos escuchar en “El Baile Alemán” (el tema que hicieron juntos en 2008). Imbernón y Coyu se dieron por el techno de club ibicenco y verbena. Prácticamente sin sobresaltos. En la primera parte, con Imbernón a los platos, los abanicos, las gafas de sol y las chicas a hombros de fornidos caballeros, cobraban más sentido que en otros momentos del festival. Su sesión fue un discurso más bien plano en el que la única sorpresa llegó al final, cuando hizo sonar su remix de “Crystalised” (tema con el que terminaba su turno en el Sónar Car). Coyu, con un techno más pesado que el anterior, hacía que muchos de los que pasaban de largo por el escenario de camino al DJ set de Justice, ralentizaran la marcha para marcarse algunos pasos de baile. AAV

2manydjs (SonarClub)

A falta de Soulwax, que se cayeron del cartel hace pocas semanas, los hermanos Dewaele decidieron pasearse nuevamente como 2manydjs. Puede que no innoven nada (esos visuales de carátulas animadas podrían considerarse ya marca de la casa), pero eso no resta ni un ápice de efectividad a una propuesta que ya hemos escuchado en infinidad de ocasiones y nos sigue gustando como el primer día. Si ellos no son sinónimo de fiesta que baje Dios y lo vea. Desde el “Push” de Tiga pasando por una versión arábiga del “White Noise” de Disclosure o una maravillosa mezcla del “Supernature” de Cerrone y “Giorgio By Moroder” de Daft Punk. Y por si fuera poco, una mención a nuestro Chimo Bayo con “Así Me Gusta A Mí” reverenciado fuera de nuestras fronteras bakalas. Se hizo cortísimo, las cosas como son. SdA

Hot Natured (SonarLab)

Sábado noche, SonarLab, bastante público británico alrededor y un directo de house. Fue lo que ocurrió el año pasado con Azari & III y es lo que ha ocurrido este año con Hot Natured. Misma expectación, mismo ambiente y mismo éxito. Ellos también son cuatro –aunque la mayoría del tiempo se les une Anabel Englund vestida de gogó de maxi-disco–. Pero ni el reparto de roles sobre el escenario es igual que el de los canadienses (aquí nadie baila vogue) ni el house que facturan suena a lo que hacen Azari & III. El tempo es más meloso, las vocales son distendidas, la factura más nítida y luminosa, las sensaciones huelen a club europeo con dresscode y a atardecer en Ibiza. El cuarteto pone de su parte para que tanto groove no acabe cansando. Por ejemplo, con el despliegue de luces y las proyecciones de la pantalla. O incluyendo “Infinity”, un tema que pertenece a Infinity Inc (el proyecto paralelo de dos de sus miembros, para grata sorpresa del personal. Junto con “Benediction”, los momentos que más han merecido la pena. MF

Paul Kalkbrenner (SonarClub)

Sabe cuál es el sonido que le dio la fama. Por eso en sus directos el plato estrella se llama “Berlin Calling”. A pesar de haber estrenado este mismo año su último álbum “Guten Tag”, Paul Kalkbrenner decide dar al público lo que de verdad quiere: la zapatilla de toque techno-berlinés por el que los festivales le empezaron a considerar pieza indispensable (y los festivaleros, parada obligatoria). Kalkbrenner dejó caer temas de su último álbum entre tracks ya míticos (como su remix de “La Mezcla” de Michel Chelis) y consiguió revolucionar la pista de baile del Sónar como ya ha hecho tantas otras veces. El Sónar es un lugar que se le da bien, él lo sabe y nosotros lo sabemos, por eso sigue llenando su escenario. Por eso y porque poca gente opta por perderse el momento casi épico del abrazo colectivo entre amigos y compañeros de aventura festivalera con el “Sky and Sand” como banda sonora en los minutos finales de su sesión. AAV

50Weapons (SonarCar)

A partir de cierta hora, el SonarCar se convierte en el cementerio de los elefantes, en la playa en la que las ballenas varan. Un sitio en el que, más por ubicación y azar que por voluntad propia, mucha de la gente va a acabar de quemar la noche. Es un poco lo que ha pasado al comienzo del showcase de 50Weapons, por el que pasarían Anstam y Phon.o, Benjamin Damage y Bambounou. Si uno quería rodearse de gente que supiera lo que estaba viendo y escuchando tenía que acercarse hasta las primeras filas. A los que pasaban por allí les ha sido difícil entender lo que hace Anstam hasta que el alemán ha encarado el final del directo, más techno y ortodoxo. Antes de eso, Lars Stoewe se ha dedicado a exprimir las múltiples mutaciones de su sonido en 20 minutos donde se ha intuido electro, IDM, dubstep –se ha dejado sentir en la asfixiante “Baldwin”– o EBM. Siempre con el rodillo de crudeza, texturas rugosas y bajos gordos como hilo conductor. Phon.o ha recogido el testigo de Anstam con el ambiente caldeado, tanto para los espectadores anecdóticos como para los interesados en el showcase del sello de Modeselektor, que se han venido arriba con “Hope’s Solilquy”. Dentro de las rarezas que compila el roster de la etiqueta y que se subían hoy al SonarCar, Phon.o es probablemente la más fácil de digerir. Ha comenzado sin querer complicarse, yendo a la yugular con tech-house de detalles tranceros (del trance bonito, orgánico y elegante que se hace en Natura Sonoris) y ritmo definido. Para cuando dejábamos el recinto, ya había doblado el aforo y levantado a muchos de los que descansaban en los coches de choque. MF

* Aquí tienes una crónica fotográfica de lo que dio de sí la última jornada del Sónar

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