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Sónar 2013: la crónica del jueves

Recuento de los primeros momentos inolvidables de un largo fin de semana de música electrónica en Barcelona

Estamos contentísimos con el cambio de ubicación de Sónar de Día: hay más sitio, más comodidad, más verde y suena aún mejor. Si además tenemos en cuenta conciertos para recordar como los de Francesco Tristano, Mykki Blanco o Metro Area, ya tenemos el primer síntoma de un Sónar que pinta muy bien.

¿Primeras impresiones del cambio de ubicación del Sónar de Día? Todas buenas. El nuevo espacio en Fira de Barcelona es mucho más amplio, más cómodo, tiene más verde y, aunque se haya incrementado el número de público, no hay sensación de agobio, que era algo que perjudicaba seriamente al precioso, pero ya muy pequeño, recinto del CCCB. Se ha multiplicado el verde, la sombra y se ha potenciado el área Sónar+D, que devuelve al festival esa parte conectada con la creación tecnológica que llevaba mucho tiempo medio escondida tras los escenarios musicales. Un Sónar, en definitiva, que parece que vuelve a nacer, aunque sigue siendo el mismo monstruo de siempre. Es cierto que se pierde la proximidad con el comercio y el ocio del centro, pero la experiencia festivalera dentro (que es la que importa, sobre todo si se ha pagado una pasta por la entrada) ha mejorado notablemente. En cuanto a la música, la cosa fue así. Un anticipo: Francesco Tristano, Metro Area, Pet Shop Boys y la dupla Lindstrøm & Todd Terje se salieron muchísimo.

C. Tangana (SonarDôme)

A mucha gente, en primera instancia, le cuesta diferenciar Agorazein de C. Tangana. Aunque el primer nombre se refiere a todo el colectivo y el segundo a uno de sus MCs, los límites entre ambos proyectos pueden resultar difusos (buscadlos en Spotify y veréis a lo que me refiero). Sin embargo, la actuación de C. Tangana de ayer ha sido muy diferente a un concierto de Agorazein. Comenzando por la ejecución de algunos temas, con el DJ Fabianni a la MPC y Tangana al teclado, reinventado y reformulando sus canciones. Aunque les falte rodaje en la práctica, estos tramos tienen potencial, gancho y valor añadido. En el resto del bolo, en el que han sonado cortes del “Love’s” y de “Agorazein presenta: C. Tangana”, ya se ha parecido más a un concierto al uso del colectivo. Jerv, otro de los chicos de la familia, ha acompañado a Tangana en el escenario, dándole soporte y calor ahí arriba, donde los nervios se multiplican y la frialdad de un bolo a primera hora puede paralizarte. Para los últimos temas –y a pesar de algunos problemas técnicos– la maquinaria ya rodaba sin trompicones. “AGZ es para siempre”, ha dicho C. Tangana como adiós. Ojalá, porque este directo necesita y merece un futuro. Mónica Franco

Wooky & Videocratz (SonarComplex)

El show de Wooky y Videocratz fue un devenir entre la parsimonia y la vida acelerada. Entre sonidos IDM melódicos y ramalazos gruesos de dub. Entre la calma rural y el ajetreo de la urbe. Los visuales de Videocratz transportaban al público del Complex a parajes cuasi deshabitados, y de pronto, a ciudades híper-pobladas por una masa consumista que se aglutina en torno a McDonalds y tiendas de Kodak o Disney. En su live de ayer pudimos escuchar temas como “Thalassa” –que formará parte del nuevo álbum de Wooky (el cual está previsto vea la luz en septiembre) –, “New World Order” o “Inicii Skin” (ambos perteneciente a su EP “The Ark”). El viaje sensorial en el que los dos artistas embarcaron a los allí presentes ya fue adelantado a modo de tráiler en la pieza audiovisual que ambos realizaron con motivo de esta edición del festival, titulada “20 Years travelling with Sónar”. En la última parte del viaje, de ritmo más acelerado, Albert Salinas (Wooky) consiguió que las butacas del Complex llegaran a molestar a un público que aprovechaba cualquier silencio para jalear a esta dupla de artistas. Alicia Álvarez Vaquero

Fantastic Mr. Fox (SonarVillage)

No sabemos qué clase de partnership tiene Sónar con la meteorología, que año tras año inaugura el verano en términos térmicos. La que estaba cayendo en el amplísimo Village a las tres de la tarde tenía la zona del escenario, sin resguardo del sol, completamente vacía. Fantastic Mr Fox se ha encontrado, en plena hora de la siesta, con el aforo escaso. Pero ha sabido jugar a la psicología inversa con el público. A los que esperábamos un directo en la línea de su “San’en EP” o “Evelyn EP” –meloso, “R&B-esco”, perfecto para acompañar la modorra repantingado a la sombra–, nos ha obligado a cambiar el chip. El cartel rezaba que aquello era un directo, pero a la práctica ha sido una mezcla de live y DJ set tremendamente contundente, juguetón con las pistas, los silencios y los cambios de ritmo en la que el británico ha entremezclado discografía propia y ajena. A los 20 minutos de comenzar aquello ya estaba abarrotado, jaleos y alzamientos de brazos en señal de admiración incluidos. Hoy no se hace siesta. ¡Hoy se baila, se ha dicho! MF

JESSE and Jimi Tenor (SonarDôme)

¿Quién ponía en tela de juicio que en Finlandia no sabían lo que era un buen groove? A Jimi Tenor le hemos visto en todo tipo de chaquetas a lo largo de estos últimos años, pero el haberse aliado junto a sus compatriotas JESSE le ha sentado la mar de bien. Ya sea amorrado a su saxo o simplemente llevando la batuta vocal, Tenor y sus nuevos amigos nos hicieron participes de una pista de baile donde el funk y la música disco se cogían de la mano en pro de la nostalgia hedonista. Obviamente unas programaciones respaldaban el toque humano de su show (que no obvió, como era de esperar, ni aquel “Karaoke King” que nos presentaron el pasado año ni parte del repertorio del propio Tenor como “Sugardaddy”, de sus tiempos en Warp). A esas horas aún luchábamos contra la digestión, pero fue más efectivo que cualquier sal de frutas. Sergio del Amo

Evol (SonarHall)

La particular (e impactante) oda de Roc Jiménez de Cisneros y Stephen Sharp a la cultura rave va más allá de la música. Lo que Evol hizo ayer en el Sónar Hall fue toda una performance-homenaje a la época dorada del acid house. Su particular deconstrucción de la cultura rave jugó con tres elementos: sonido, iluminación y baile. Repetición de estructuras alargadas, minimalistas y pesadas hasta hacer daño e iluminación basada en el abuso del flash. La actuación se veía completada por una persona escondida dentro de un disfraz de conejo, la cual se plantaba en el escenario para mostrar diferentes etapas del “raver” en su entorno habitual (el club): paseos lentos, bailes extasiados, momento contemplativo de brazos en jarra, fase de dejarse caer en el suelo, vítores al DJ, vítores a la masa (en este caso al público)… No es de extrañar que Evol muestre sus trabajos en museos y similares. Su puesta en escena es una experiencia sensorial extrema, dificilísima de imaginar para quienes no hayan estado dentro de ella. AAV

Oddissee (SonarDôme)

Oddisee arrancaba su actuación en el Sónar Dôme con “Ready to Rock”, el tema que abre su último disco ( “People Hear What They See”). Acompañado por una orquesta de cuatro músicos, Amir Mohamed El Khalifa conseguía dotar a sus canciones de un sonido aún más jazzístico que en el álbum. Buena parte del repertorio estuvo basado en ese trabajo de 2012, que en directo no sólo se veía enriquecido por los coros, sino también por la energía que desprendía la banda (que provocó el baile del público incluso en el solo de batería). En la pantalla podían verse planos de un proyecto arquitectónico, estructuras, edificios… y para terminar la imagen de un breaker, que otorgaba al directo un toque más urbano a través de los visuales. La elegancia que Oddisee posee en su manera de rimar se incrementa en el escenario (a pesar de que hubiera algunos problemas de sonido). Su directo de ayer se vio beneficiado por el teclista, que acaparó buena parte de la atención del público poco después de subir al escenario gracias a sus bailes improvisados y sus muecas de felicidad máxima, que contagiaron el buenrollismo a toda la sala. AAV

Gold Panda (SonarVillage)

A los pocos minutos de empezar su actuación se hizo evidente que el directo de Gold Panda está pensando para sonar en clubes a altas horas de la madrugada; predominancia del bombo, arreglos más austeros y profusión de efectos para generar tensión. Todo ello arrojó una curiosa paradoja; sus producciones de dulce psicodelia crepitante parecían perfectas para una tarde soleada pero su re-interpretación en algo más oscuro, recio y contundente hizo que se convirtieran en un plato algo más difícil de digerir para un público que, en su gran mayoría, acaba de aterrizar en el festival. La manera en que se celebraron los tramos más melódicos –las marimbas de “Junk City II”, por ejemplo– acabaron por confirmar esta sensación. Afortunadamente, el segmento final de su set rebajó el pulso y la tensión, permitiendo que, al fin, nos pudiésemos dejar llevar por sus planeadoras melodías. Franc Sayol

Liars (SonarHall)

Tal y como ocurrió hace tres semanas en Primavera Sound 2013, Liars aprovecharon su actuación del Sónar para poner sobre la mesa sus nuevas producciones y ver qué tal funcionaban entre el público, del cual buscaron su aprobación al respecto. Empezaron con un corte de diez minutos, sequísimo y afilado, y no fue hasta la cuarta canción que presentaron material de “Wixiw”, que en estas fechas cumple un año tan fresco como el día de su lanzamiento. Aunque la mayoría de los temas que sonaron fueron minimalistas y electrónicos, de un corte casi industrial, obsequiaron con una pieza algo asilvestrada en su ritmo, casi como el propio Angus Andrew, que como es costumbre no paró quieto en toda la actuación. Ante tanto número nuevo la gente agradeció temas más conocidos como ese hitazo que es “No. 1 Against The Rush”, único momento en el que tiraron del bajo (la guitarra sólo se la colgaron en una muy salvaje “Flood To Flood”). Seguramente en el Sónar de Noche y no a la hora de la siesta hubiesen lucido más. Álvaro García Montoliu

Sébastien Tellier (SonarVillage)

El personaje en muchos momentos se come al artista, aquel que en un pasado no tan remoto podía llegar a ponernos los pelos de punta con aquella “La Ritournelle” que se sigue antojando como lo mejor que el francés jamás ha compuesto con sus manos. Ayer se corroboró. Esa imagen tan estudiada de seductor desaliñado mesiánico le funciona visualmente más que bien a Tellier, pero lo cierto es que su show se quedó a medio gas por la ausencia de empatía que buena parte de su último repertorio transmite desde que decidió reconvertirse en un mamarracho del pop sintético. Supo sobreponerse a un problema técnico del batería empezando a hincar el codo (en esta ocasión, no como tantas otras, parecía que se subía al escenario sereno) y marcándose descacharrantes monólogos exprés acerca de su orgullo francés o su poco agraciada madre (no lo decimos nosotros, lo soltó él sin que nadie le apuntara con una pistola en la cabeza). No obstante, más allá de la celebración eurovisiva de “Divine”, su directo se queda en un mero entretenimiento que podría dar mucho más de sí. Sd A

Francesco Tristano: Piano 2.0 (SonarComplex)

El SónarComplex de siempre ha estado asociado a los sonidos más experimentales y un innovador como Francesco Tristano, habitual del festival, no podía faltar con su nuevo show, Piano 2.0, en el que mezcla épocas y estilos con una habilidad prodigiosa. El barroco, la música de club (hubo momentos de puro techno) y hasta el jazz se dieron la mano ayer por la tarde para deleite de nuestros oídos. El luxemburgués ofició de hombre orquesta, manejando él solo toda su maquinaria, de pie y sin butaca para controlar todo con más comodidad. Con una mano revoloteaba las teclas de su piano y con la otra lanzaba ondulaciones desde su sintetizador Yamaha. La pantalla, con una realización asombrosamente dinámica, nos permitió estar atentos a todos sus movimientos. Fue curioso cómo, al principio, cuando entraba el bombo, una parte del público se animaba y silbaba mientras que la otra ordenaba a callar, como estableciéndose una división entre los dos conceptos que tan abiertamente desarrolla sobre el escenario el virtuoso pianista. Pero conforme avanzó la actuación los dos bandos se hermanaron y reinó el baile. La comodidad y buena acústica del auditorio pusieron el resto para que ésta fuese una actuación memorable. AGM

Mykki Blanco (SonarHall)

Cualquier pega que se le haya puesto al nuevo enclave del Sónar de Día debe disiparse una vez se accede al SónarHall. Acústica excepcional, tamaño perfecto, un aire solemne con esos telones negros y granates y, para acabar de coronarse como escenario predilecto, aire acondicionado. A todos estos atractivos hay que sumar la presencia de Mykki Blanco en el escenario a media tarde. Una presencia abismal a pesar de lo corto que iba en indumentaria –se ha presentado en calzón largo– y acompañamiento. Esta tarde era Sinjin Hawke el que ha hecho las veces de DJ con el neoyorquino, aunque en ocasiones el papel del productor canadiense ha sido evitar que la música sonara. Blanco es puro entretenimiento, 100% show business, carnaza para el entretenimiento sin tener que recurrir a los tópicos y amaneramientos de su ambigua sexualidad. Incluso sin audio sobre el que rapear, sin atrezzo en las tablas y sin peluca. Aunque los beats que le acompañan tienen ese enganche de club, la actitud del MC sobre el escenario está más cerca de Tyler, The Creator que de cualquier bailarín de ballroom. Lo de Mykki no es “Priscila, Reina Del Desierto”. Esto es rap y la etiqueta queer sobra. MF

Metro Area (SonarDôme)

Las conversaciones previas con amigos y conocidos lo confirmaron; la aparición de Metro Area era una de las más esperadas de la jornada de ayer. No en vano, hacía una década que el dúo neoyorquino no actuaba en directo. Como si fueran conscientes de la expectación, Morgan Geist y Dashran Jesrani parecieron algo tensos a lo largo de todo su set pero esto no impidió que cumplieran con todas las expectativas. A pesar de ciertos problemas técnicos –que provocaron, incluso, un parón de la música– el sonido fue nítido y poderoso, con sus gomosos bajos boogie y sus envolventes atmósferas nocturnas llevando la batuta en todo momento. Sonaron diversos cortes inéditos y re-interpretaron muchos de sus clásicos con nuevos arreglos, manteniendo el equilibrio entre el factor nostálgico y la siempre necesaria dosis de frescura. Eso si, como era de esperar, el momento de delirio colectivo llegó con “Miura”. Han pasado diez años, pero hay cosas que nunca cambian. FS

Pascal Comelade + Richard Pinhas (SonarComplex)

No hay duda de que lo de Pascal Comelade y Richard Pinhas es vanguardia pura y dura. Ayer, junto a ellos, tres músicos más llenaban el escenario del Complex para presentar al público –en el único concierto del año en España– el proyecto de colaboración entre los dos artistas. Del minimalismo a los sonidos más noise o al krautrock, así se movió su obra conjunta en escena. En la pantalla, durante el primer tramo de la actuación, podía verse sobre todo la imagen de Comelade, sin apenas levantar la vista del piano, en un plano fijo, sin florituras. En esta primera parte predominaron los minimalismos, las repeticiones infinitas. La explosión instrumental más cercana al post-rock llegó más tarde, pasada la mitad de la actuación. Fue ahí cuando los visuales cobraron un carácter de toque psicodélico. Al terminar, los músicos volvieron a la estructura del comienzo, como si la pieza no hubiera pasado de ahí. AAV

Karl Hyde (SonarHall)

Mientras hoy se estrena en los cines españoles “Trance”, película con banda sonora de otro Underworld, Rick Smith, anoche su vocalista, Karl Hyde, volvió a Sónar para presentar sus canciones en solitario. El concierto se dividió en dos fases, una primera muy calmada en la que repasó su álbum de debut como solista, “Edgeland”, con banda que incluía dos teclistas y un bajista, y otra algo más animada en la que repescó algunos de los clásicos de su banda principal que, por cierto, no quiso pronunciar. Entre las seleccionadas estaba “Jumbo”, que sonó muy downtempo, en una versión actualizada muy resultona, y “Dirty Epic”, de su “álbum favorito”, fue indudablemente el gran momento de la actuación, con el bombo sonando alto y claro por primera vez. Una pena que por la fuerte competencia que tenían, Lindstr øm & Todd Terje, el SónarHall quedase bastante deslucido, pero los pocos que estábamos ahí nos llevamos de regalo la maravillosa “8 Ball”, de la BSO de “La Playa”. AGM

Lindstrøm & Todd Terje (SonarVillage)

Lindstrøm y Todd Terje aparecieron ante un abarrotado SonarVillage sabiéndose ganadores de antemano. Con la luna asomando por el recinto de la Fira y el público ya entregado a sus impulsos festivos, era el momento idóneo para su mezcla de disco cósmico y melodías efusivas. Lejos de apretar el botón del piloto automático, sin embargo, respondieron con una reivindicación de todo lo que puede dar de sí el tantas veces discutido concepto de directo de música de baile. Armados con un arsenal de sintetizadores, módulos de efectos y pads de percusión, tocaron absolutamente todo lo que les permitieron sus cuatro manos, con un Terje especialmente virtuoso con los arpegios y melodías. Empezaron con “Snooze 4 Love” (probablemente el track más inmortal que haya firmado nunca Terje) y sonaron recientes himnos veraniegos como “Strandbar”, “Inspector Norse” o “Lanzarote” (con guiño a Barcelona incluido), lo que provocó la mayor sucesión de brazos en alto en lo que llevamos de festival. Ni siquiera las malas pasadas del limitador de volumen (¿no se había cambiado de recinto precisamente para evitar esto?) comprometieron el derroche festivo, que llegó a su cúspide con la versión del “I Wanna Dance with Somebody (Who Loves Me)” de Whitney Houston con la que cerraron el set. ¿Efectista? Sin duda. Pero ejecutado con una elegancia y maestría ante la que solo cabe rendirse (y bailar). FS

Pet Shop Boys (SonarClub)

Ningún concierto de Neil Tennant y Chris Lowe puede resultar fallido si prácticamente se enlazan como traca final “It’s A Sin”, “Go West”, “Always On My Mind” o “West End Girls”. Al César lo que es del César. Sin embargo, pese a esa riada de hits que lleva al éxtasis colectivo, su nueva gira tiene un gran pero: un setlist que en numerosos momentos da pie al sopor y rebaja la adrenalina de forma muy preocupante. Por suerte no abusaron del olvidable “Elysium”, pero al final resulta que “Electric” no va a ser tan fiero como nos lo presentaban los británicos, más allá de esa poligonera “Vocal” que sirvió para finiquitar su show. “Last To Die” (su cover del tema de Springsteen) resulta de lo más descafeinada y desconocemos por qué han decidido que Example estropee “Thursday”. Quizás cuando en unas semanas las escuchemos a todo trapo en casa cambiemos de opinión.

Desde “Suburbia” hasta “Love Etc” hay un bloque central que no acompaña en absoluto al jolgorio y desluce no sólo la magnífica voz que luce actualmente Tennant, sino también un espectáculo visual maravillosamente atrapante. En esto último no nos han fallado. Proyecciones de diez, láseres cegadores, una pareja de baile perfectamente sincronizada que se gana a pulso su sueldo y unos vestuarios de fantasía que alcanzan su cénit en el casco-bola disco de Lowe y las icónicas máscaras de búfalos. Esos momentos de desbordante creatividad visual hacen de Pet Shop Boys toda una institución del pop, de eso no hay duda. Pero aun con esas no han conseguido superar ese “Pandemonium Tour” que rozó la perfección.

* Aquí puedes ver el reportaje gráfico de la jornada inaugural del Sónar 2013.

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