L!VE

Primavera Sound 2013: la crónica del viernes

El estilazo de Solange, la belleza de James Blake y la apoteosis de Blur en la noche del frío

A pesar de unas horas de frío intenso, Primavera Sound entró realmente en calor con el concierto de Blur, una exhibición de hits y carisma que llevó al numerosísimo público del festival al paraíso brit-pop. Pero no sólo se llevó Damon Albarn el gato al agua. Hubo más triunfadores en esta noche grande.

A pesar de unas horas de frío intenso, Primavera Sound entró realmente en calor con el concierto de Blur, una exhibición de hits y carisma que llevó al numerosísimo público del festival al paraíso brit-pop. Pero no sólo se llevó Damon Albarn el gato al agua. Hubo más triunfadores en esta noche grande.

La de anoche fue la jornada del frío. Por una vez, el tipo de ropa que se llevaba a un festival de verdad importaba, porque la correcta elección de manga larga y bastante abrigo establecía la línea de división entre el triunfo y el congelamiento. Soplaba desde última hora de la tarde un viento intenso desde la costa hasta el interior que calaba en los huesos: la opción de camisetas y pantalones cortos se convertía en un suicidio. Y, sin embargo, una climatología fea que más parecía de final de otoño que de mediados de primavera, y más de Siberia que de Barcelona, no pudo empañar el desarrollo de un Primavera Sound que llegó a su segundo día de actividades en el Parc del Fòrum consolidando una cifra de público numerosísima –ya estamos en los 100.000 asistentes y subiendo– que da la medida por sí sola del éxito del festival.

Y luego está la música: fue la noche de Blur en un triunfo cantado, pero también la noche de propuestas exquisitas y estimulantes como las de James Blake, Glass Candy y Solange. Y lo de The Knife también te lo explicamos. Lo que sucedió no fue porque sí. Hay motivos.

Kurt Vile & The Violators (Escenario Heineken)

A Kurt Vile y sus The Violators les tocó abrir el escenario principal con el estatus de ser una de las bandas más importantes de 2013 gracias a su sobresaliente “Wakin On A Pretty Daze”, posiblemente el mejor disco de guitarras de este año. Y, precisamente, de eso fue su actuación de ayer por la tarde. El de Filadelfia se recreó en los pasajes instrumentales de sus canciones con unos solos de guitarra de órdago, especialmente en esa “Walking On A Pretty Day” con la que abrió, lo que demostró que se ha crecido con el paso de los años. También supo alternar con mucha soltura los momentos acústicos con los más eléctricos y tuvimos la suerte de descubrir un nuevo prodigio sobre el escenario, su incansable batería. Vile picoteó entre sus dos últimos discos, quizá para disgusto de sus fans de toda la vida, pero hay que admitirlo, ahí es donde está su mejor material. Álvaro García Montoliu

Daniel Johnston (Auditori Rockdelux)

La cola que se formó alrededor del Auditori confirmó que Daniel Johnston sigue siendo uno de los grandes iconos del universo indie. Hubo que sudar tinta para entrar pero valió la pena. Y es que cada vez que uno ve en directo al de Sacramento siempre siente el privilegio de estar frente a un artista único. Enfundado en una camiseta de Superman y secundado por un trío que le descargaba de tareas instrumentales, Johnston defendió grandes clásicos de su repertorio como “Casper The Friendly Ghost”, “Life in Vain” o “Devil Town” con su habitual inocencia desarmante. Especialmente conmovedores fueron los momentos en los que se lanzaba a cantar a cappella canciones como “Speeding Motorcycle”. Dentro de su siempre frágil estado emocional, se le vio contento sobre el escenario y comunicativo con un público que, por supuesto, se rindió a sus pies con la siempre necesaria dosis de complicidad. Franc Sayol

Django Django (Escenario Heineken)

Los que con anterioridad les habían visto en directo nos afirmaban con la boca grande que los de Edimburgo era una auténtica locura de desparpajo. Pero para qué les vamos a engañar: resultones y poco más. Su debut es una matrioska sin fin en la que tanto prevalece el pop de los sesenta, la psicodelia controlada y destellos de géneros tan diversos como el surf-pop deconstruído, el country y hasta música arábica. Lo pudimos oír durante el lleno total de anoche en números clave como “Hail Bop”(que funcionó como pistoletazo de salida después de una versión extendida de su “Introduction”) o “Skies Over Cario”. Sin embargo, esos juegos vocales y coros tan a lo Beach Boys con los que juegan en el estudio quedaron completamente deslucidos en un concierto correcto que no alcanzó en ningún momento las expectativas. Eso sí, esas camisas blancas con rayas negras que uniformaban a la banda, de venderlas alguna cadena de ropa sueca, serían el último grito de la temporada. Sergio del Amo

Daughn Gibson (Escenario Pitchfork)

Aunque está a punto de publicar su segundo trabajo, Daughn Gibson dedicó su actuación en el Primavera Sound a su álbum de debut: con un enfoque mucho más electrónico, Gibson fue desgranando los temas de “All Hell”, a los que insufló vida con una voz que oscilaba entre el crooner y el cantante rock más clásico (¿era el pañuelo en el bolsillo trasero del vaquero un guiño al Springsteen de “Born In The USA”, al que recordaba a ratos, o simple coincidencia?). Aunque desde el primer momento derrochó un desparpajo inusual, a partir de “Tiffany Lou” se fue soltando, impostando la voz para ponerse en la piel de los personajes de sus canciones, declamando cuando la ocasión lo requería e incluso teatralizando las letras. Gibson aprovechó para dejar caer en castellano que era su cumpleaños y a continuación estrenar una canción inédita más cercana al country y a las formas clásicas, aunque sin perder de vista la electrónica. Apunta maneras. Carolina Velasco

Christopher Owens (Auditori Rockdelux)

Quien iba a ver a Christopher Owens lo tenía claro, iba a escuchar de cabo a rabo su álbum de debut como solista, “Lysandre”. Así que nada de Girls, clarificando que ha dejado atrás esa etapa. Para interpretar estas canciones que se movían entre la serenidad ( “A Broken Heart”) y el brío optimista ( “New York City”) se hizo acompañar de una banda bastante bien engrasada. De hecho, el segundo guitarrista ya estaba en Girls y una de las coristas es su novia, Hannah Hunt, también en Dominant Legs. El saxo puso sus notas de color y se hizo mucho más apetecible que otros vientos como la flauta, que se atragantó por dulzona. Todo sonó más o menos igual que en el disco, sin demasiados matices nuevos, y las canciones fueron tan lánguidas y ligeramente kitsch como grabadas. Fue difícil no olvidar su grupo anterior, y no ayudaron esas flores que decoraban el escenario. Para el final se dejó algunos covers que contribuyeron a mejorar el sabor de boca, especialmente “ The Boxer” de Simon & Garfunkel, cuya temática casaba muy bien con la de “Lysandre”. AGM

The Breeders performing “Last Splash” (Escenario Primavera)

No hay nada más eficaz en un festival que tirar de clásicos y dejar los inventos para conciertos más largos e íntimos. El 20 aniversario de “Last Splash”, de The Breeders, bien se merecía ese homenaje (por partida doble, pues ofrecieron el mismo repertorio en el concierto sorpresa del pasado miércoles en Apolo) en el Primavera Sound. Contra el frío de esta cruel primavera, las gemelas Deal (una de ellas, Kim, bajista, vocalista y compositora de Pixies) tomaron el relevo de Dinosaur Jr. como viejas glorias de los 90 que conservan su espíritu y su energía casi intactas. Algo menos desatado que los primeros, el bolo de Breeders fue compacto y plenamente satisfactorio. De la estridencia de guitarras del “New Year”con que abrieron se pasó rápidamente al gran hit, “Cannonball”, y a los jugueteos de Kim amorrada al vocoder, el flow de un ritmo de bajo inolvidable y un quita-y-pon de capas sonoras de lo más seductor. Vibró en lo alto “No Aloha” y en “Roi” se pudo lucir el violinista, normalmente más bien ahogado por la potencia del resto. A destacar la reivindicación del vinilo y el cassette (formatos dominadores del mercado cuando se lanzó el disco, claro) cuando las Deal dijeron “ésta es la última canción de la primera cara”, a mitad del concierto. Germán Aranda

Solange (Escenario Pitchfork)

La cara de felicidad de Solange frente al entregado público del escenario Pitchfork constató que la pequeña de las Knowles finalmente ha encontrado su lugar como musa del indie. Su afro inmaculado, un bajista de porte impecable, los bailes acompasados con un Dev Hynes con sombrero vaquero... todo en ella y en su banda rezuma coolnes. Pero además de estética, demostró que anda sobrada de talento. Empezó con “ Some Things Never Seem to Fucking Work” y a los pocos segundos ya tenía al público en el bolsillo gracias a sus pasos de funky y sus contoneos estilosamente sensuales. A pesar de que el sonido del escenario no ha sido de los más destacados del festival, su voz sonó poderosa y magnética (mucho más convincente que Jessie Ware, por ejemplo) en canciones como “Locked In The Closets” o una “Sandcastle Disco” recuperada de su segundo álbum. Luego llegó “ Losing You” y pidió que el público se olvidara de cámaras y teléfonos para disfrutar del momento. Dicho y hecho; entregados a sus pies. FS

Shellac (Escenario ATP)

Como era de esperar, Shellac congregaron a una audiencia fiel que prefirió apostar por lo seguro a ver a Solange o a The Breeders, los otros grandes reclamos a esa hora. Bastó que Albini se asomara al escenario a colocar unos pedales para que los aplausos se hicieran oír: tal era la entrega de un público que recibió al trío con entusiasmo. Albini y los suyos no fallaron: himnos post-hardcore que han sobrevivido al paso del tiempo. “ Canada” abrió un concierto en el que público y grupo gastaron mucha complicidad y en el que brillaron canciones como “Crow”. La sorpresa de la noche, tal vez, la protagonizó el propio Albini: empezó pidiendo al público que se fijara en los carteles de cerveza, en el océano... y en lo “deseables” que son todos los españoles en comparación con el resto del mundo. Un broma tonta, pero que como cada gesto de Shellac fue celebrada, casi tanto como el ir desnudando de instrumentos el escenario hasta dejar a Todd Trainer sólo con sus baquetas. CV

La Bien Querida (Escenario Vice)

Si por algo será recordado el concierto de Ana Fernández-Villaverde será por el frío polar que se apoderó de nuestros huesos y por unos problemas técnicos que no pudieron disimular (a la tercera pudieron arrancar con “Hoy” después de unos minutos de incertidumbre). Pero más allá de esos dos percances incontrolables, la reconversión sonora de La Bien Querida en “Ceremonia” (Elefant, 2012) fue la verdadera protagonista. Cayeron buena parte de sus hits (a destacar siempre “ A Veces Ni Eso”, uno de los hits más grandes que el pop sintético en español nos ha dado en los últimos años), pero también versiones de sus temas previos desmembrados de su raíz folclórica cañí. Puede que a muchos les pueda aburrir su parsimonia sobre el escenario, pero aquellos que la siguen de cerca desde sus inicios acabaron totalmente satisfechos. El drástico cambio ha sido para mejor. SdA

The Jesus & Mary Chain (Escenario Heineken)

Que las reuniones son un buen reclamo nadie lo duda: bastaba con ver la cantidad de gente que se desplazó a ver a The Jesus and Mary Chain para comprobar que Jim Reid aún tiene tirón. El problema es que ni el propio grupo parece terminar de creerse nada, y aunque no se dejaron ni un hit en el tintero ( “Just Like Honey”, “Cracking Up”, “Teenage Lust”), los escoceses parecían estar allí para cubrir el expediente, ejecutando las canciones con una precisión casi quirúrgica pero absolutamente desapasionada, con un Reid al que se veía tremendamente desganado. La nostalgia vende (parte del público se arrancó incluso a hacer “crowd surfing”), pero no necesariamente es buena idea. CV

Local Natives (Escenario Pitchfork)

A la chita sonando y como quien no quiere la cosa, Local Natives llenaron hasta las trancas el escenario Pitchfork con su casi dream-pop-folk primo hermano de Grizzly Bear, Fleet Foxes y Beach House, pero un poco más convencionales que los otros tres. La delicadeza de su sonido brilló desde su apertura “ You and I” hasta el cierre “ Shape Shifter” y pasando por una versión de “ Warning Sign” de Talking Heads, pero eso no impide que Matt Frazier se marque sus destellos de potencia a la batería, si bien el que seduce a cualquier escéptico con su voz arrulladora es el vocalista Taylor Rice. Pena que, como sucedió en otros conciertos del escenario Pitchfork y en bastantes del Primavera, el sonido estuviera demasiado bajo para llegar más allá de la quinta fila. GA

Tinariwen (Escenario Ray-Ban)

Aplaudo muy fuerte esta apuesta del festival por cosas más exóticas en su programación. Me refiero a la triada que forman Mulatu Astatke, Tinariwen y Omar Souleyman. Tres ejemplos de cómo la música tradicional de los países árabes transmuta en música contemporánea, mezclando el folklore con sintetizadores, con jazz o con el roots rock, como es el caso de la banda beréber. A Tinariwen les tocaba pasar por el escenario Ray-Ban. Las cosas allí son más fáciles, la acústica del anfiteatro es buena y tiene plazas sentadas y plazas de pie, como el metro. Las múltiples cualidades de ese escenario en concreto repercuten en la audiencia aumentando su receptividad. En pocas palabras, que el público se ha enamorado de las inducciones al trance espiritual de los bereberes y éstos se han venido arriba con el magnífico ambiente y la acogida del público. Momento tan bizarro como entrañable que debería dar que hablar. Mónica Franco

Daughter (Escenario Vice)

Hasta ayer noche no acababa de comprar la comparación entre Daughter y The xx. No sé si fue por la luz de la luna llena que iluminaba el escenario, esas sensuales guitarras o los apropiados silencios, pero finalmente lo hice. En el fondo, ambas bandas comparten algo más que ciudad, pues son conocidas por sus atormentadas letras de amores no correspondidos. Aprovechando que tocaban justo después de Local Natives y al lado, arrastraron a una marea de gente curiosa y respetuosa por ver cómo se desenvolvería uno de los hypes más sonados de la temporada. Y lo que sucedió es que aunque la hora no era la que todos hubiésemos esperado, los londinenses consiguieron cautivarnos, especialmente gracias a una Elena Tonra cuya voz gana enteros en directo. Sonaron parcos y oscuros, con los puntos de épica justos, canciones como “Human” nos robaron un pedazo de nuestros corazones y “ Youth” confirmó que pronto les veremos en recinto más grandes. AGM

James Blake (Escenario Primavera)

Resulta curioso que una propuesta tan pausada e introvertida como la de James Blake gane tantos enteros en el directo. Acorde con el crecimiento de su popularidad, el incremento del número de público respecto a su concierto de hace dos años fue exponencial. Incluso él mismo reconoció que nunca había visto a tantas personas congregadas para escucharle. Y frente al reto, respondió con creces. Sigue apostando por el formato trío pero no necesita más; los graves sonaron profundísimos, los sintetizador absorbentes y su batería volvió a demostrar que es todo un prodigio. El repertorio equilibró los ya clásicos “CMYK” o “Limit To Your Love” con numerosas aportaciones de su reciente segundo álbum como “Overgrown”, “I Am Sold”, “Voyeur” o una majestuosa “Retrogade” a modo de colofón. Sin duda tiene mucho mérito que un concierto tan sobrio (en el mejor sentido de la palabra) y alejado de los recursos populistas logre encandilar totalmente al público durante toda su duración. El único contratiempo fueron los problemas técnicos (el sonido se entrecortaba en ocasiones), pero esta ya no estaba en sus manos. FS

Doldrums (Escenario Pitchfork)

El “heredero” de Grimes toca en Primavera Sound cuando el recuerdo de su mentora dejando descolocado al público de la pasada edición remanece. Llegar al festival en calidad de algo que tenga que ver con Grimes es un empujón importante. Para compensarlo, han colocado el directo de los canadienses a la misma hora que James Blake. Así estaba de desangelado el Pitchfork. A los que les pudo la curiosidad y quisieron saber cómo suena en directo la música de Doldrums, la hora de la actuación se les pasó volando, seguro. Contra todo pronóstico, el canadiense no sólo hace discos guays, sino que también transforma su música en otra cosa para el directo. En algo increíblemente bailable, voluptuoso, desenfadado y caótico que eleva, ahora sí con pruebas, el estatus del artista y su extraña voz de Björk. No solo tienen un buen disco; también tienen un directo cojonudo. MF

How To Dress Well (Escenario Vice)

Del segundo directo en España de Tom Krell supimos algo unas horas antes porque hablamos con el sustento de How To Dress Well. Cosas como que traía a un tipo con él para gestionar algunas pistas encima del escenario y, de vez en cuando, tocar el violín. El violín ha sido algo violento al principio, como incómodo. De la gente que se había acercado para ver a Krell creo que nadie tenía ganas de escuchar un violín. Sí la voz de HTDW, a estas alturas ya entrenadísima, y sus célebres falsetos. Si la evolución entre su primer y su segundo trabajo se notó en el pulido final, en el acabado menos atmosférico pero más concreto y rítmico, el live de Krell también ha sido pulido en estos dos años desde su primera visita a España. La voz del artista, que usa dos micrófonos, prevalece sobre cualquier otro sonido que salga por los altavoces. El repertorio ha sido muy generoso con el público, le ha regalado la primera vez en directo de su remix de “Again” de Janet Jackson y un tema inédito e inspirado en Ibiza para cerrar. MF

Blur (Escenario Heineken)

Viendo imágenes de la actuación de Blur en Coachella llamaba la atención que el público americano no coreara sus canciones más allá de los alaridos de “Song 2”. Esta vez, sin embargo, fue totalmente distinto y desde la inicial “Girls & Boys” todo el mundo, de la primera a la última fila, se unió a la fiesta sin reparos. A Damon Albarn se le vio especialmente motivado y activo sobre el escenario aunque, todo hay que decirlo, parecía tener más química con el público que con sus compañeros de banda (con Graham Coxon apenas cruzaron una mirada). Eso no impidió que sonaran de lo más consistentes y engrasados, repasando todas las etapas de su carrera en un setlist que no escatimó en himnos: “Popscene”, “Beetlebum”, “Out Of Time”, “Coffee & TV”, “Parklife” o “Tender”, cuyo estribillo el público acabó coreando a cappella de forma improvisada. Y es que sin duda fue la mayor celebración colectiva de lo que llevamos de festival. Para el bis se dejaron “ The Universal” y una “Song 2” que, a pesar de causar un terremoto entre el público, ni siquiera les hubiera hecho falta para firmar un concierto redondo. FS

Glass Candy (Escenario Pitchfork)

ELLA. Quienes conocen bien a Ida No dicen de ella que no se prodiga mucho por los escenarios porque tiene un miedo escénico de quitar el hipo. Cualquiera lo diría. Aunque esté respaldada por Johnny Jewel, ella es quien acapara todas las miradas y nuestras fuerzas. Show sublime, decadente (como un karaoke) y cien por cien pensado para dejarse el alma bailando de forma despreocupada. Si Jewel el pasado año le daba una capa de elegancia al mismo escenario con Chromatics, ayer con Glass Candy nos mostraba la otra cara de la moneda: la locura hedonista desenfrenada. Ida en todo momento va por libre pegando sus berridos y moviéndose desacompasadamente, pero lo que aquí primaba era la eficacia de un show que no permite a nadie quedarse quieto ni un instante. Obviamente, cayeron joyas de “Beatbox” (Italians Do It Better, 2007) como “Digital Versicolor” o “Beatific”, pero “The Possesed” (uno de los temas que pueden encontrarse en el reciente “After Dark 2”) puso broche final a un bolo que nadie en su sano juicio debería haberse perdido. SdA

Swans (Escenario Ray-Ban)

Swans empezaron con esa calma que precede a la tormenta, pero no engañaron: pese al tono aparentemente comedido y solemne que oculta esa “To Be Kind”, el grupo en seguida comenzó a hacer gala de esa fiereza tan característica. Con un sonido absolutamente demoledor, parecían dispuestos a escenificar un apocalipsis con un concierto que sin duda no fue para todos los públicos (el público, algo escaso para lo que habría cabido esperar, fue menguando a medida que el sonido catártico del grupo iba creciendo en intensidad). Se vio disfrutar a Michael Gira, se palpó una complicidad entre los miembros del grupo que ya la habrían querido muchos y consiguieron que quienes se acercaron a la propuesta menos accesible de la madrugada disfrutaran de un indiscutible “tour de force”. CV

The Knife (Escenario Primavera)

El “a ver qué hacen The Knife…” era trending topic en las conversaciones de los festivaleros las últimas 48 horas. Esa frase temerosa y ambigua dejaba ver no sólo el nivel de expectación del novísimo directo de los Dreijer, sino también lo preparada que estaba la gente para llevarse un chasco el viernes de madrugada. La expectación consiguió llenar el escenario Primavera hasta los topes para ver lo que hacen The Knife. ¿Y qué es lo que hicieron, finalmente? Llevaron mucho pregrabado, pero sobre el escenario también sonaron instrumentos de fantasía. Y hits incontestables, como el cierre con “Silent Shout” o la más reciente “Full Of Fire”. Y luego están los bailarines cubiertos de purpurina y lamé, a veces disciplinados, coordinados y clásicos, totalmente caóticos y en modo “freestyle” en las canciones con más pegada del bolo. Muchos sentiréis que os toman el pelo cuando seis suequitos con la cara pintada tienen a 25.000 personas mirando a la misma pantalla. Otros veréis el hecho de los pregrabados como una traición al espíritu de un directo de banda. Pero todos os habréis pasado la hora bailando. MF

Titus Andronicus (Escenario Pitchfork)

El concierto de Titus Andronicus será recordado por varias cosas. La más destacada no será la desatada locura veraniega en medio de un frío invernal de primavera de sus guitarras noventeras y gritonas en todos los temas y hasta el final, aunque también. Poco importaron irregularidades técnicas o problemas con el sonido, que se disculpan siempre cuando la apuesta tiene espíritu punk. Tampoco la ronquera y el pedo que llevaba encima el solista Patrick Stickles, seguramente causante de algunos de los inconvenientes citados previamente. Lo más inolvidable, al menos para el que escribe, es el monólogo que se marcó él mismo en un español chapurreado algo peor que los pakis que venden cervezas en la barra para criticar a la cabecera Pitrchfork en el escenario con el mismo nombre. “La revista Pitchfork dise Titus Andronicus primero album mucho bueno. Dise Titus Andronicus segundo album mucho bueno. Tersero álbum disen que es muy malo. Estúpidos”. De traca. GA

* Crónica del Jueves

* Crónica del Sábado

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar