L!VE

Primavera Sound 2013: la crónica del sábado

Ruido y furia en la clausura de la edición más exitosa del festival

Primavera Sound ha cerrado su edición 2013 con unas cifras de asistencia de escándalo: 170.000 personas durante toda la semana. Y además con un balance artístico de gran nivel, rubricado anoche con los conciertos de My Bloody Valentine, Nick Cave & The Bad Seeds y un número nada despreciable de ‘tapados’. Lo repasamos.

Si lo sumamos todo, y todo significa Parc del Fòrum, más los conciertos en sala los días anteriores y la asistencia a los conciertos de Primavera als Parcs (y aún sin contabilizar el público que irá esta noche a la fiesta de clausura en el BARTS), Primavera Sound ha sumado este año un total de 170.000 asistentes. Son datos de la organización avalados –persona arriba, persona abajo– por el increíble trasiego de gente que durante estos días ha disfrutado de los conciertos del festival. Y ayer, pese a los traspiés de primera hora, donde a la cancelación ya conocida de Rodriguez se sumó, por culpa de los tornados de Oklahoma que les impidieron salir de Estados Unidos, la de Band of Horses, Primavera Sound echó el cierre a su edición de 2013, una edición de récord, con conciertos furiosos firmados por Los Planetas, Wu-Tang Clan, Crystal Castles, My Bloody Valentine y Nick Cave & The Bad Seeds. Y todo esto es de lo que vamos a repasar a continuación en nuestra crónica del sábado, sabiendo además que ya se conoce el primer grupo confirmado para 2014, anunciado anoche por las pantallas gigantes del Fòrum: Neutral Milk Hotel. Acabó de lujo, y para el año que viene ya pinta igual o mejor.

Pantha du Prince & The Bell Laboratory (Auditori Rockdelux)

La última jornada del Primavera Sound 2013 la empezamos al revés. Aunque la música de “Elements Of Light” podría considerarse de club y, por tanto, ser más apropiada a las cuatro de la madrugada, por lo complicado de la logística y lo singular de la propuesta, lo de Pantha Du Prince y sus amigos conspiradores The Bell Laboratory sólo podía encajar en un sitio como el Auditori. Los seis miembros aparecieron en escena uniformados con petos grises, como los artesanos que son. Con un par de campanas cada uno tocaron las primeras notas de “Wave” desde el centro del escenario para luego ponerse cada uno en su lugar en “Particle”. Poco a poco fuimos apreciando los infinitos matices de los muchos instrumentos que poblaron la escena, desde el famoso carillón de cincuenta campanas de bronce a una más tradicional batería. Todo sonó muy orgánico, salvo alguna sección pregrabada que perdonamos, sin duda. Pronto llegó el bombo y los ánimos del público se encendieron, primero con algunos gritos, más tarde con tímidos aplausos y ya hacia el final, cuando los estrobos empezaron a cobrar efecto, levantándose de sus butacas para bailar. Fue esta sin duda una actuación histórica, de esas que hacen especial a un festival y que justifican el precio de la entrada. Más no se pudo pedir y la gente lo agradeció con una sonora ovación de esas que ponen la piel de gallina. Álvaro García Montoliu

Nils Frahm (Auditori Rockdelux)

Si por algo será recordada esta edición del Primavera Sound es por haberse abierto a nuevos sonidos que no acostumbran a tocar. Es cierto que hace cuatro años ya vino el maestro Michael Nyman, pero muchos esperábamos desde hace tiempo a alguien de la escuela neoclásica de la nutrida cantera de Erased Tapes. Con la presencia de Nils Frahm en el Auditori se hizo, pues, justicia. El alemán apareció en un escenario con una iluminación escasa, piano y teclado electrónico, los cuales alternó a lo largo del recital y hasta tocó a la vez. Empleó loops y sonó más electrónico que de costumbre en la pieza con la que abrió. Se mostró muy expresivo corporalmente, levantándose o con la cabeza muy cerca de las teclas. Conforme avanzó la actuación su tecleo se hizo más acelerado, en una muestra de su enorme talento. Fue la suya una actuación exquisita, solemne y elegante, características innatas en un instrumento como el suyo. AGM

Betunizer (Escenario Pitchfork)

La rabia punk-hardcore con cierto aroma funk de Betunizer retumbó a primera hora en el Pitchfork como una eclosión necesaria de una banda que el panorama español pedía a gritos. El nivelazo de “Cedric Ceballos” abrió un concierto con potencia ecuánime entre la inflación del bajo, los juegos de guitarra nerviosa y raspada y una batería con caja china y otros detalles que ofrecen siempre un toque muy característico en la percusión. El reguero de temazos potentes como “Aguilucho Es El Hijo del Águila”, “Imagina Que Matas a Jota” (que por cierto actuaría horas después con Los Planetas) o “Ropaso de Huecos” mantuvo un altísimo listón de intensidad, aunque la mayoría del público lo siguió con más precaución de la que se espera ante un grupo tan cañero. Claro que a esas horas hay que dosificarse un poco para aguantar hasta el final. Germán Aranda

Apparat plays Krieg und Frieden (Auditori Rockdelux)

Si algo se le achaca al nuevo disco de Apparat, “Krieg Und Frieden”, es el uso de la voz en un contexto de música clásica. Sin duda, las peores canciones de ese trabajo son “Lighton” y “A Violent Sky” y uno esperaba que su voz sólo apareciese en ellas, pero ya en la que abrió el recital, “44”, se le pudo oír cantar a Sascha Ring. No es que su voz no sea bonita, pero es un exceso de autocomplacencia que se podía haber ahorrado. También jugó en su contra tocar después del abrumador concierto de Pantha Du Prince & The Bell Laboratory. La suya no es una propuesta fallida, pero en las odiosas comparaciones salió perdiendo. Con todo, tuvo sus momentos y fue un gran directo de electrónica paisajística. Hubo hasta beats que no aparecían en el álbum, unos subgraves atronadores en “Lighton”, unas exquisitas cuerdas en “K&F Thema (Pizzicato)” –el gran hito del recital– y un delicioso piano en “PV”. Para rematar la jugada, la banda estuvo secundada por unos visuales minimalistas pero hipnóticas. AGM

Melody’s Echo Chamber (Escenario Pitchfork)

Así dan gusto los debutantes. El pasado año la francesa Melody Prochet nos trajo un primer álbum homónimo de pop caleidoscópico, mágicamente retro, tejido con la ayuda en la producción y las mezclas de Kevin Parker de Tame Impala. El evocador efecto de sus versiones de estudio nos cautivó por completo entonces, pero después de ver su directo nos hemos prendado aún más de la chica. Le echó agallas quitándose a primeras de cambio “I Follow You”, pero el show no decayó, sobre todo, gracias a una banda que engrandeció y endureció en su justa medida temas como “Bisou Magique” o esa “Crystallized” que apela con gracejo al dream-pop más bello y elegante. Más allá de la música, ver de cerca de Prochet siempre es una gozada, pero ese es un dato que sólo le importa a los más salidos del cortijo. Sergio del Amo

Dexys (Auditori Rockdelux)

En la cola, detalles como el grupo de fans vestidos con petos vaqueros y sombreros de paja homenajeando el look de Kevin Rowland en la era “Too-Rye-Ay” eran el presagio. Y el auditorio entero de pie al cabo de poco más de una hora lo acabó de confirmar: Dexy's es uno de los grandes bandas de culto que le quedan a la música británica. Y su concierto demostró el porqué, una lección de estilo y elegancia en la que cupo pop, soul, folk e, incluso, detalles funk. Interpretaron “One Day I'm Going to Soar” en su integridad a modo de musical teatralizado, con los duetos de Rowland y Madeleine Hyland en canciones como “Thinking of You” o “I'm Always Going to Love You” (con beso entre ambos incluido) a modo de clímax emocional. Pero la culminación definitiva de la comunión de Rowland con público entregado fue la emocionante “This is What She’s Like” a modo de despedida. Ha habido que esperar muchos años para verles en la ciudad pero valió la pena. Magnífico. Franc Sayol

Mac DeMarco (Escenario Pitchfork)

La primera y última vez que vino Mac DeMarco a Barcelona fue hace apenas cinco meses, por eso hay quien pueda pensar que no era del todo necesario que repitiese en el Primavera Sound. Pero lo cierto es que entonces sólo lo pudo ver una cincuentena de personas en la sala Monasterio y todas ellas coincidieron en decir que el canadiense tiene tanto gracejo en disco como sobre un escenario. Ayer la cosa se repitió, con un DeMarco animadísimo presentando todas las canciones, una costumbre que se está perdiendo. Fue sonando lo mejor de su repertorio, como esa “Cooking Up Something Good” con unos guitarrazos jangle que sentaron muy bien a esa hora de la tarde y que recordaron a los mejores Orange Juice. Combinaron bien los distintos tempos, con números más animados e infecciosos como “The Stars Keep On Calling My Name” o “My Kind Of Woman”, de sensual ritmo. La competencia que tenía era dura, pero las ganas que pusieron su banda y él hizo que el público saliese más que satisfecho. AGM

Dead Can Dance (Escenario Ray-Ban)

A priori, podría parecer que el mejor escenario para ver a Dead Can Dance habría sido el Auditori, pero Lisa Gerrard y Brendan Perry salieron dispuestos a meterse al público en el bolsillo y lo lograron pese a todo. El dúo abrió con “Children Of The Light” y marcó la tónica de lo que vendría después: un repertorio basado en “Anastasis” pero que dejó lugar a agradables sorpresas, como ese “Song To The Siren” (versión de This Mortal Coil, que a la vez es versión de Tim Buckley) a cargo de Perry para cerrar un recital que vio caer la noche y que se asemeja mucho al tracklist de su recién publicado álbum en directo. Lisa Gerrard, mayestática con su capa de inspiración medieval y al frente del yangkin, hizo una vez más gala de tener una de las voces más personales de la música actual, mientras que Perry, que alternaba laúd y djembé, se mostró más cercano y presentó “ Ima Prezaikas” haciendo énfasis en la idoneidad de esa canción griega que, pese a estar compuesta en el XIX, hace referencia a las situaciones de crisis. Puede que no tuvieran un público tan numeroso como otros grupos, pero sí que fue una audiencia entregada que les ovacionó merecidamente. Carolina Velasco

Hidrogenesse (Escenario Vice)

Otra cosa no, pero Carlos y Genís saben perfectamente como animar los cotarros. Aparte de sus canciones, cualquier concierto de Hidrogenesse cuenta con una dosis de monólogos y chascarrillos que pueden ir desde cachondearse de esas cuerdas vocales de Carlos que poco se asemejan a las de Solange, pasando por el frío siberiano que ha devuelto los abrigos al Parc del Fòrum durante esta semana. Se arrancaron con la desatada “Captcha Cha-Cha” de su sentido homenaje a Alan Turing, “Un Dígito Binario Dudoso” (Austrohúngaro, 2012). Aunque combinaron con sabiduría algunas de las gemas de su última criatura con himnos costumbristas pasados como “Vuelve Conmigo a Italia”, “Caballos Y Ponis” (mención especial a su proyección animalística de YouTube) o la imprescindible “Disfraz de Tigre” que supo a comunión total. Como dijeron nada más empezar, ellos se guardan los hits para el final como The Human League. Concierto para fans perfecto para entrar en calor. SdA

Dan Deacon (Escenario Pitchfork)

El fantasioso Dan Deacon consiguió reunir en el escenario Pitchfork a un montón de gente. El espacio estaba abarrotado antes de que empezara a tocar y luego se fue acabando de llenar del todo con el paso de los minutos. Esa es la primera proeza. La segunda: no sabemos si fue él, pero al menos este concierto tenía buen volumen y decente sonido, no como otros de los que se han visto en el mismo escenario. La tercera proeza, la más importante y la que trasciende principalmente: se ha ganado al público en cinco minutos. Actitud de speaker anfetamínico, sentido del humor y habilidad para conectar con la multitud, a la que ha obligado a hacer espacio en el medio de la pista y someter a dos voluntarios a una batalla de baile al ritmo de “Konono Ripoff No 1”. Los juegos solo duraron una canción más. A partir de ahí, Deacon, su teclista y los dos baterías se centraron en lo musical, con corrección y contundencia. Lo que había empezado como una verbena psicodélica ha acabado como un concierto de notable. Mónica Franco

Wu-Tang Clan (Escenario Primavera)

Primera mala señal: Method Man y Raekwon se habían quedado en casa. Segunda mala señal: lejos de la lujosa orquesta que les acompañaba en Coachella esta vez solo se traían a un DJ armado con Traktor. Efectivamente, Wu Tang Clan vinieron a cumplir el trámite. Aún así, RZA y compañía lograron manejar el público a su antojo con recursos facilones como los incesantes gritos de “Barcelonia” (sic), las invitaciones a hacer pogo, la reivindicación del DJ de hip hop o los alegatos fumetas. Empezaron con “Bring Da Ruckus”, cayeron otros clásicos de “36 Chambers” como “Da Mystery of Chessboxin”, pasaron por “Wu-Tang Forever” ( “Reunited”) y homenajearon a Ol' Dirty Bastard con “Brooklyn Zoo”. A pesar de la predisposición del público, las limitaciones del formato convirtieron el show en algo plano hasta que, al final, “Protect Ya Neck” si logró causar destrozos, especialmente entre las primeras filas. FS

Nick Cave & The Bad Seeds (Escenario Heineken)

Sólo hay una palabra para describir lo de Nick Cave anoche: diosez. Salió con seguridad y chulería entonando “We Know Who U R”, pero Cave y los suyos en seguida dejaron claro que la cosa no iba a ir de baladas y medios tiempos: “Jubilee Sreet” se convirtió en un desbarre de rock y fiereza digno de los primeros tiempos de Cave, y a partir de ese momento el concierto tomó un cariz que resucitó a esa bestia sin domesticar que era el Cave de los 80 y primeros 90: “From Her To Eternity” (un lujo escucharla tras años negándose a incluirla en su repertorio), “Tupelo”, “The Mercy Seat”, “The Weeping Song”, “Red Right Hand”, “Stagger Lee” (que cantó, literalmente, sobre el público, que le sostuvo mientras se contorsionaba y cantaba con toda la naturalidad del mundo), “Jack The Ripper”... No escatimó ninguno de sus himnos, y si nada más pisar el escenario ya se había ganado el favor del público, cierto es que durante su actuación se dejó la piel para merecer y agradecer ese respeto, pero lo hizo además disfrutando, poniendo caras socarronas cuando en la más mínima pausa se colaba el ruido del escenario ATP. Se movió con una energía envidiable, sacando a relucir su lado más animal, el más desquiciado, culebreando, saltando, retorciéndose. Los Bad Seeds estuvieron a la altura (con un Warren Ellis que una vez más terminó destrozando todas las cuerdas de su violín), convirtiendo hasta la canción más “tranquila” en un derroche de energía, ruido y salvajismo que ni siquiera alcanzaba con Grinderman. Si algún día Cave tuviera que elegir un repertorio para una hipotética (y esperemos que lejana) gira de despedida, sin duda el setlist se parecería mucho al de anoche. Para despedirse, Cave y los Bad Seeds dieron a “Push The Sky Away” un tono elegíaco y oscuro que se convirtió en un insospechado pero perfecto cierre. CV

Liars (Escenario Pitchfork)

Poco queda de los Liars que debutaron en el 2004 en este mismo festival: que iban a sorprender era algo para lo que íbamos prevenidos, máxime tras su paso a lo electrónico con “WIXIW”, lo que no podíamos esperar era un cambio tan radical con un repertorio del que prácticamente han desaparecido las canciones del resto de su discografía ( “Broken Witch” fue la excepción) y en el que además estrenaron temas nuevos que apuntan a que el próximo disco seguirá en esa línea. Pese a cambiar la guitarra por los sintetizadores, Angus Andrew siguió derrochando el carisma y la extravagancia habituales en él, mientras que Julian Gross a ratos sustituía la batería por un bajo y Aaron Hemphill hacía doblete, como de costumbre, con guitarra y teclados. Definitivamente, la reinvención de Liars a base de loops y beats rotundos funciona, lástima que el sonido no fuera especialmente bueno. CV

Los Planetas (Escenario Primavera)

Algunos dicen que la guitarra de Florent apenas se oía y también que la desgana de Jota al cantar era evidente. No soy la persona más adecuada para juzgar eso. A mí me parecía que esa pose fumando con las manos en los bolsillos forma más bien parte del personaje. Pero alguien que se pasó el bolo desgañitándose en la primera fila, cantando hasta el redoble de batería “tumtumtumpra tumtumpra” de “Segundo Premio”, que abrió el concierto del 15 aniversario de “Una Semana En El Motor De Un Autobús” y coreó las guitarras shoegaze finales de cierre de “La Copa de Europa” sin descansar ni un minuto, definitivamente no es el más apropiado para juzgar a un grupo que, por otra parte, es un mito viviente que tocó su disco más inolvidable, uno de los más importantes y a la vez populares del indie español. Los Planetas son el único grupo nacional, de hecho, que puede ser cabeza de cartel en un festival como el Primavera Sound, ante la incomprensión de los guiris. GA

Scuba (Escenario Pitchfork)

El estilo y la eficacia del capo de Hotflush a los platos es de sobras conocido, pero saber cómo había planteado su directo Paul Rose era una incógnita. La inversión en decorado, láseres y LEDs es mayor que la hecha en equipo: un portátil y un iPad. A pesar de ello, Scuba se esmera por demostrar que ahí hay esfuerzo invertido, que no estaba tocando dos botones y fin. El resultado es extraño. Arranque épico con la vocal de “Talk Torque”, el electro de “Ignition Key” y la tremebunda “The Hope”. A partir de ese momento Scuba tira de las partes más regulares de “Personality” y todo se vuelve plano y algo efectista. Hasta que se hace el silencio unos segundos y comienza a sonar jungle. Quizás ha tenido algún problema con las pistas, o quizás no tiene otra manera para resolver ese cambio drástico del house al rave. Esperemos que lo primero. MF

Crystal Castles (Escenario Ray-Ban)

Apenas cabía un alma en el escenario Ray-Ban, pero Crystal Castles se hicieron esperar antes de salir a descargar la habitual batería de canciones, ruido, gritos y “stage diving”. El repertorio no varió mucho con respecto a la gira de este pasado invierno: “ Not In Love”, “Sad Eyes”, “Crimewave”, “Baptism”... La sorpresa vino de unos Crystal Castles más experimentales en los que Glass y Kath compartían teclados, CD-DJs y secuenciadores para practicar otra forma de terrorismo sonoro, construido a base de loops que se repetían mientras Glass golpeaba la batería con el micrófono y permanecía en el silencio más absoluto. No fueron los momentos más celebrados por un público que iba en búsqueda de fiesta, pero puede que estemos ante un cambio de dirección en el estilo del dúo. CV

My Bloody Valentine (Escenario Heineken)

Es evidente que el componente vocal en My Bloody Valentine siempre ha estado sumergido entre sus andanadas de feedback, pero el hecho de que en su concierto fueran prácticamente imperceptibles condicionó en cierta manera la conexión emocional con el público. En las iniciales “I Only Said” y “When You Sleep”, por ejemplo, apenas se intuyeron. Otro cantar es el plano instrumental, en el que volvieron a demostrar su magistral dominio de la distorsión como arma para el embrujo colectivo. Pasaron de puntillas por el reciente “m b v” y los mejores momentos volvieron a llegar de la mano de “Cigarette in Your Bed”, “Only Shallow” o la conclusiva “You Made Me Realise”. Quizá fuera porque había menos público del esperado (a esas horas, muchos prefirieron la fiesta de Crystal Castles) o porque parecía que Kevin Shields y los suyos se regocijaban en exceso en su eterna languidez, pero a pesar de la imponente descarga sónica todo acabó resultando un tanto desangelado. FS

Omar Souleyman (Escenario ATP)

Omar Souleyman todavía vive de los buenos créditos de “Leh Jani” y su memorable directo en Sónar de Día hace ya cuatro años. Para la hora, para lo exótico de la propuesta y para ser el escenario ATP, se puede decir que había bastante público, aunque sobrara espacio. Aunque para la mayoría de la gente las canciones del sirio suenan todas igual, este directo no ha sonado como aquel del Sónar. Pregrabado de principio a fin, Souleyman solo se acompaña del mago del sintetizador y las melodías midi arabescas. Este tipo se ganó su sueldo mejor que el propio Souleyman. Palmitas, chorro de reverb, jalear y cantar por encima del CD son sus ocupaciones en el escenario. Se supone que tiene nuevo disco al caer, algo anecdótico si se tiene en cuenta que su discografía cuenta con 500 títulos. Y se supone porque Four Tet dijo estar mezclándolo. Si esas canciones son las de este nuevo disco va a ser un cambio interesante. Rítmicamente más marcadas, con unos graves poderosos y recreándose en las filigranas del teclado más que en la voz. Cosas que complacen mucho a su nuevo y joven público occidental, a juzgar por cómo se ha bailado hoy en el ATP. MF

* Crónica del Jueves

* Crónica del Viernes

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar