Entrevistas

¿Casarme yo? Te guste o no, las solteronas son el nuevo "soltero de oro"

Kate Bolick: "La mujer ha sido entrenada para priorizar el amor romántico sobre todo lo demás como si fuera lo único que puede hacerla feliz"

Imagen de Toiletpaper

Kate Bolick entra en la habitación y rompe de un plumazo todos los estereotipos asociados culturalmente a una mujer soltera de más de 40 años. De hecho, ella misma se define como “solterona”, un término que reivindica con el mismo valor que se le aplica al “soltero de oro” del hombre.

Si esto fuera una película, en el mejor de los casos, Kate sería representada como una mujer de éxito, algo superficial y despiadada que se reencuentra con una vieja amiga desbordada por el peso de la vida familiar. Claro que, hacia el final de la misma, descubriríamos que, en realidad, es ella la que envidia a la casada porque “no hay nada como el hogar” y todo eso.

Por suerte, esto es la realidad y Kate no solo es alguien cuya vida no te importaría tener sino que, con cada gesto, transmite serenidad, inteligencia y dulzura.

"Bolick reivindica el término 'solterona' con el mismo valor que se le da a 'soltero de oro'"

Malpaso acaba de publicar su historia, Solterona, un ensayo brillante sobre cómo la periodista se crio pensando que acabaría casándose pero que, sin embargo, cuando le llegó el momento de dar el paso, el deseo se había esfumado.

A través de su historia y de la de las cinco escritoras que la ayudaron a descubrir que su verdadero objetivo en la vida no era formar una familia sino escribir, nos muestra un camino alternativo para construir una vida propia y una identidad que no se construye supeditada a nadie más.

Un libro que se publica en un momento histórico, en que el número de solteros se ha equiparado, por primera vez, al de casados. En definitiva, un libro que consigue aquello a lo que los demás aspiran: cambiarte la vida.

Kate Bolick en su visita a Barcelona

María: En el libro te quejas de que se suela definir a la mujer soltera por aquello de lo que carece. ¿Cuál sería tu definición perfecta de “soltera”?

Kate Bolick: Para mí significa ser autosuficiente, no depender de otras personas. Hoy he aprendido la expresión española de la media naranja que busca a la otra media y lo que yo digo es que todos somos la naranja completa. Lo que no quiere decir que no necesitemos a nadie. Somos humanos y seres sociales que necesitan amor pero, como mujeres, se nos ha entrenado para priorizar el amor romántico sobre todo lo demás como si fuera lo único que puede hacernos felices. Además, como ya sabemos, no solo no es lo único sino que puede hacerte tremendamente infeliz o incluso matarte.

"Para mí, ser soltera significa ser autosificiente y no depender de otras personas"

M: ¿Cómo y cuándo empieza ese adoctrinamiento?

K: Está ya en los cuentos de hadas que leemos de pequeñas, con las princesas y los príncipes azules. Hay que tener en cuenta que vivimos en una sociedad que se organiza en torno al matrimonio. A lo largo de la historia, ha sido de máximo interés mantener esa unidad intacta y la mejor forma de hacerlo ha sido controlando a las mujeres a través de sus fantasías.

M: Desde luego, hay algunas películas Disney que de inofensivas no tienen nada. Por ejemplo, ahora soy consciente de los patrones perversos que me hizo interiorizar a mí La Cenicienta y flipo.

K: Disney es una empresa tan fuerte y sus historias llegan a tanta gente que no creo que haya nada que cale en los niños de la misma forma. Lo malo es que no hay demasiados buenos modelos femeninos... Ahora está Frozen que, aunque sus protagonistas siguen siendo princesas, al menos ya no va sobre encontrar al príncipe azul sino del amor entre hermanas.

Bridget Jones: estereotipo de solterona solitaria y desesperada

M: Es como si hubiera un gran negocio montado en torno al matrimonio y todas esas historias fueran el primer paso para venderte el traje de novia.

K: Exacto. Por eso es muy importante detectar ese adoctrinamiento, observar tus patrones y decirte a ti misma “para”.

M: Otra vía importante de perpetuación es el pop. Es curioso pero, después de leer Solterona, me parece que el 90% de las canciones de amor hablan sobre una adicción a las drogas.

K: (se ríe) Es cierto, la mayoría de la música pop va sobre la obsesión, el deseo obcecado, el encaprichamiento. Son canciones muy manipuladoras a nivel emocional. Lo que pasa es que todas esas letras, las películas, la televisión, etc nos cuentan, una y otra vez, las mismas historias porque el amor y el matrimonio se presta a un buen drama. Es a través de esa romantización como nos volvemos adictos a esa intensidad.

M: También es cierto que llega un punto que la propaganda romántica está tan implantada en tu cerebro que, aunque seas consciente, tienes que recorrer un largo camino y entrenar muy duro la mente para cambiar tu esquema de valores.

"Tienes que detectar el adoctrinamiento que has recibido, observar tus patrones y decirte 'para'"

K: Lo sé, he pasado por ello y me llevó muchos años conseguirlo. Se trata de encontrar con qué llenar ese hueco que te habían dicho que solo podía llenar el amor romántico. Para mí, escribir el libro fue una parte esencial del proceso. Llegó un momento en el que se convirtió en lo más importante para mí y, aunque me enamoré de un chico, sentí que no tenía tiempo para él. Fue entonces cuando supe que por fin había conseguido equilibrar la balanza.

M: De hecho, el libro se puede leer como la historia de amor de seis mujeres para las que el príncipe azul no es un hombre sino la escritura. De todas ellas, solo Maeve Brennan tuvo el final trágico que se asocia a una “solterona” y, aún así, sigue siendo la más interesante y menos convencional de todas.

K: Desde luego. Aunque, al final de su vida, Maeve acabara viviendo en la calle y teniendo problemas mentales, su historia es muy inspiradora. Fue soltera y vivió sola en una época en la que, en Estados Unidos, era muy difícil hacerlo. Solo el 17% de las mujeres eran solteras en las décadas de los cincuenta y sesenta y, sin embargo, ahí estuvo ella viviendo como quiso. Debió de ser difícil pero fue muy valiente.

Mary Poppins: Solterona aceptada por la sociedad porque se dedica a cuidar de los demás

M: Al ver tu libro, muchos hombres van a dar por sentado que un ensayo sobre la soltería femenina no tiene nada que ver con ellos y ni se plantearán leerlo. ¿Cómo podríamos hacer para que ese 50% masculino de la humanidad empezara a interesarse genuinamente por el otro 50% femenino?

K: Hacen falta muchas más historias sobre mujeres contadas por mujeres pero, además, creo que es importante hablarle a los niños de feminismo en el colegio. Me he dado cuenta de que la mayoría de hombres que llegan al feminismo no lo hacen hasta bien entrados ya en la edad adulta. A mitad de los 20, a los 30 o cuando son padres de una niña. Aún así es muy, muy raro encontrar hombres que se consideren feministas y se solidaricen con la situación de la mujer.

"Hay que hablarle de feminismo a los niños en el colegio"

M: ¿Que le dirías a alguien cuyo sueño sea casarse pero esté lejos de conseguirlo?

K: Que el matrimonio no es una garantía de felicidad o de amor para toda la vida. Todos conocemos a parejas felizmente casadas y, por supuesto, es bonito cuando se encuentra algo así pero tampoco hay que olvidar que hay mucha gente infelizmente casada o divorciada. Ninguno de los dos caminos es mejor que el otro. Centrarnos en lo que no tenemos es lo que nos lleva a la infelicidad. Para mí, lo único que importa es sentirse comprometida con algo, en mi caso lo estoy con el trabajo y, sobre todo, no hay que olvidar que el amor romántico viene también con sus propios problemas.

Patty y Selma: estereotipo de solteronas feas vs. mujer casada guapa

M: Pero es cierto que, cuando todo tu entorno empieza a emparejarse y a casarse, por mucho que tengas una pasión es fácil sentirse solo.

K: Requiere esfuerzo por tu parte dejar de estarlo y encontrar gente afín. Cuando tenemos 20 años, todo el mundo es de nuestra edad pero ser una soltera feliz implica estar abierto a darle una oportunidad a todas las formas en que el amor llegue a nuestras vidas. Por ejemplo, una de mis mejores amigas ahora es una viuda de 70 años y tengo otra 8 años más joven. Cuando eres madre y esposa, estás muy ocupada con tu familia y es difícil seguir interesándote por el mundo exterior y todo lo que te rodea. Poder seguir haciéndolo es uno de los grandes privilegio del soltero.

"Poder seguir interesándote por el mundo exterior y todo lo que te rodea es un gran privilegio del soltero"

M: ¿Eres consciente de que esta entrevista se va a llenar de comentarios de gente que cree que has adoptado este discurso porque eres una solterona, en el sentido peyorativo de la palabra, y tienes que justificarte?

K: Es algo que me pasaba mucho antes. La gente me comentaba cosas como “eso es que no has conocido al hombre adecuado aún” o “lo estás racionalizando para justificar que eres feliz”, incluso “eso lo dices porque no me has conocido a mí” pero es tan ridículo que no puedo darle importancia.

M: Es un poco como esos tíos que les dicen a las lesbianas que lo son solo porque nunca han estado con un hombre.

K: Es que, igual que muchas mujeres solo se sienten valiosas cuando son amadas por un hombre, muchos hombres quieren pensar que todas las mujeres están desesperadas por casarse y sentir que, de ese modo, ellos tienen cierto poder sobre ellas. Es normal que escuchar algo así les resulte amenazador y se llevan las manos a la cabeza pensando: “¡¿qué voy a hacer ahora si ya no soy la respuesta a las plegarias de las mujeres?!” (nos reímos).

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