Entrevistas

"¿Qué tipo de gobierno quiere saber cómo se baña mi hijo adolescente?"

Poco después de ser espiada por Pegasus, la periodista Carmen Aristegui explica a PlayGround su visión sobre el escándalo y sus implicaciones políticas

Guillem Sartorio

La periodista Carmen Aristegui es una de las voces más respetadas e independientes en México.

A pesar de ello o, probablemente, debido a ello fue uno de los objetivos del espionaje ilegal que desveló el The New York Times con el escándalo Pegasus, el software intrusivo usado por el gobierno mexicano sobre el que PlayGround publicó recientemente un extenso reportaje.

No solo la espiaron a ella, también a su hijo, único menor de edad en la lista de objetivos.

Aristegui ha sido la responsable de investigaciones que desvelaron escándalos como el de la "casa blanca" del presidente Enrique Peña Nieto, el de una red de prostitución que operó dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y varios casos de pedofilia clerical.

La fundadora y directora de Aristegui Noticias, su propio medio al que ha convertido en referencia, habla de todo esto y de mucho más con sentido del humor pero, sobre todo, con una audacia y un conocimiento hilados a una velocidad supersónica.

Es un rodillo de argumentos implacables expuestos con brutal independencia, simpatía y sin alardes de ego.

Se encuentra en Barcelona para recibir el premio Casa América Catalunya a la Libertad de Expresión. Y desde la sede que le entrega el reconocimiento, en tiempos difíciles para el periodismo mexicano, sigue presentando su programa de Youtube #Aristeguienvivo en conexión directa con México. El horario define su pasión por el oficio: se sabe a qué hora empieza (8 de la mañana de Ciudad de México) pero no a qué hora termina.

Guillem Sartorio

Sabemos que usted fue espiada por Pegasus, incluso su hijo, pero no consta que este sofisticado software también se haya usado para perseguir al narcotráfico. ¿Qué opina?

A juzgar por el grado de impunidad que hay en México de delitos de todo tipo, en especial del crimen organizado, uno supone que no, que las herramientas no son utilizadas a cabalidad, sino tendríamos otros resultados. Lo que justifica un espionaje es una orden judicial, tener a las personas identificadas como amenazas. Pero sabemos que se ha espiado a expertos internacionales que estaban en México para ayudar en la investigación de Ayotzinapa y con calidad de diplomáticos, sabemos que se investigó incluso a los abogados de los familiares de las víctimas con este malware tan intrusivo y costoso. Y yo digo: A ver, Estado, úsalo para combatir a los criminales.

¿Cómo se enteraron ustedes (su hijo y usted) de que estaban siendo espiados?

Te voy a contar la historia, que es triste: mi hijo y yo recibimos mensajes bastante extraños con enlaces hace un tiempo. Nos llevaban a un lado que no era la noticia aparente que decía el link. En ese momento pensé que me estaban espiando pero no tuve el impulso de denunciar. ¿A quién? ¿Al mismo Estado que creo que me está espiando? Consulté a un amigo y me dijo que sí, que era un malware y que mejor no abriéramos los links.

Y luego ya vinieron las publicaciones.

Sí, primero la de febrero, en que se mostró que algunos defensores de derechos de la salud habían sido infectados. Y al verlo ya otras personas que habíamos recibido esos mensajes nos dirigimos a los investigadores para que finalmente constataran que habíamos sido espiados.

¿Y qué sintió al saber que su hijo, menor de edad, también había sido un objetivo?

Una mezcla de enojo, preocupación y sorpresa. ¿Qué le pasa al gobierno de Peña Nieto? ¿Qué quiere saber de mi hijo? ¿Qué tipo de gobierno es este que se atreve a romper los parámetros más elementales del espionaje invadiendo la vida de un adolescente? ¿Qué tipo de gobierno quiere saber con quién se junta, qué come o cómo se baña un adolescente?

¿Y tiene respuesta para esas preguntas?

Seguramente querrían encontrarle alguna cosa a mi hijo que pudiera dañarme. Saber si estaba metido en drogas o cosas por el estilo. Ya le dije a mi hijo que ha pasado la prueba de fuego del buen comportamiento, porque no le encontraron nada. Es muy excedido por parte del gobierno de Peña Nieto.

Usted sí apunta a Peña Nieto con nombre y apellidos, a diferencia de otros espiados como la fiscal Ángela Butrago o de los propios investigadores de Citizen Lab, que son más prudentes.

Yo sí me atrevo a mencionarlo con nombre y apellido, no porque tenga un documento que lo pruebe. Pero es evidente que el gobierno federal compró Pegasus y la Procuraduría General lo usó. No hemos logrado los contratos con el ejército pero sí facturas de servicios de Pegasus a estas instancias del Estado mexicano que muestran que ejército y Procuraduría pagaron más para mantener, ampliar y capacitar otros sistemas de espioaje de Pegasus. Podemos afirmar que las instancias que dependen de Peña Nieto son las responsables de adquirir ese programa que el desarrollador dice que solo vende a gobiernos. Si Peña Nieto no hizo físicamente la intervención, es evidente que es el responsable final en un país donde el poder presidencial es unipersonal y los secretarios de Estado y funcionarios dependen de él y le rinden cuentas.

¿Cree que hay motivos para una dimisión?

Al menos los hay para una investigación seria e independiente. En México solo se puede juzgar a un presidente por delitos graves o por traición a la patria. Hay quien está diciendo que en el caso del espionaje sí hay materia legal para ello. Es una interpretación discutible, pero lo que es seguro es que hay varias cosas ya que darían para un posible ‘impeachment’.

¿Como por ejemplo el escándalo de la "Casa Blanca" que usted desveló?

Bueno, por lo pronto para una investigación seria e independiente que tampoco se hizo. Todavía no ha explicado cómo un contratista de su gobierno es el que aparece como dueño legal de una casa que estaba en posesión de Peña Nieto.

Activistas e investigadores han señalado que el espionaje es una acción que forma parte de un paquete con otros ataques como amenazas o detenciones. ¿Usted también las ha recibido?

Sí. Por ejemplo, a raíz de ese reportaje sobre Casa Blanca, que no pudimos publicar en nuestros medios por censura directa, nos echaron de la radio MVS.

Le han echado de varias…

Sí, en W Radio hicimos una cobertura crítica de lo que se denominó Ley Televisa y Televisa era una importante accionista. Prisa nos aguantó un tiempo la presión pero acabó cediendo y nos echaron de la radio.

Pero volvamos a MVS.

Sí, nos demandaron por un prólogo que escribí en un libro sobre el escándalo de la Casa Blanca Y el juez determinó que yo era responsable de haber dañado la moral del responsable. No le dio la razón del todo pero dijo que yo había hecho “uso excesivo de la libertad de expresión”. Además, dictaminó que tendría que publicar un fragmento de la sentencia en futuras ediciones, pero se olvidó decir qué fragmento así que puedo escribir lo que quiera.

¿Nunca ha sufrido amenazas o violencia física?

Bueno, en noviembre del pasado año tuvimos un allanamiento en la sede del portal de noticias, mientras yo estaba en Washington. Cinco personas entraron y sometieron a la vigilancia, sin importarles que hubiera 9 cámaras registrando su rostro. Casi saludaron a la cámara. Están las huellas digitales, las dejaron por todas partes, y solo se llevaron un saco y un computador. Si hubiera sido un robo se habrían llevado más cosas. Era una intimidación.

Guillem Sartorio

¿Y no se ha investigado?

Pues entregamos un montón de documentos a la Procuraduría para la denuncia y a la semana siguiente tuvimos una cita con el fiscal para ver cómo iba la investigación. Ese día, la carpeta de investigación con las huellas y nuestros rostros y documentos legales fueron publicados en una revista de espectáculos y en otra de deportes. Hicieron un buen reportaje porque tuvieron acceso a la carpeta que tenía el fiscal con la filtración de nuestros datos y de nuestro caso. O sea, para eso sirvió la investigación. Al menos el reportaje era bonito, con buenos dibujos y gráficos muy completos. No culpo a los periodistas, sino al fiscal.

La reciente muerte del periodista Javier Valdez fue una gran conmoción pero parece que los periodistas están respondiendo organizándose.

Fue un golpe muy fuerte por el caso y por lo acumulado. Llevamos más de cien periodistas asesinados en los últimos años. Valdez, además de su alcance como periodista y cronista, y de su gran pluma, era un referente en Sinaloa para todo el que llegaba allá a escribir sobre el Chapo. Les ayudaba a todos, era muy generoso. Y Miroslava Breach puso nombre y apellidos a investigaciones sobre narcopolítica en Chihuahua. Sí que es verdad que, desde entonces, hemos encontrado un punto de conexión y un intento de organización que no habíamos tenido nunca. Puede ser de valía si encontramos mecanismos que nos permitan protegernos frente a los asesinatos y la necesidad de seguir informando en una sociedad que no tiene suficientes medios libres y abiertos.

Los crímenes se dan en un contexto de aumento de la violencia global en el país. ¿Hasta qué punto la impunidad es lo que impide que disminuyan los asesinatos?

Antes hablamos de Ayotzinapa (el caso de la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero tras ataques de la policía) y es un ejemplo de un gobierno que no parece que quiera hacer una investigación en serio. Impidió a los expertos que habían llegado investigar. Estos expertos no consiguieron contar lo que pasó pero sí lo que no pasó. Desmintieron una verdad oficial que nos creímos por espeluznante. Ya no se trata de gobiernos locales o regionales, sino del gobierno federal, que después de verse forzado a implicar a los expertos internacionales, no dejó que se investigara.

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¿Y por qué puede estar sucediendo esto?

Tenemos que tener en cuenta que la región es el corazón de una actividad criminal y un negocio multimillonario como es la producción de amapola y heroína blanca para el mayor mercado del mundo, los Estados Unidos. Eso no puede avanzar sin colusiones con el poder. Cuando se sepa toda la verdad, creo que podemos ver un nivel de colusiones en un muy alto nivel del poder. De otra manera sería estúpido que dejaran irse a unos expertos de muy alto nivel. Si rompiste con ellos cuando estaban avanzando, déjame que voltee la sospechas hacia ti.

¿Representa el líder izquierdista López Obrador la gran esperanza de México para que el Estado deje de ser ineficaz y tan corrupto?

No tengo respuesta. Sin duda es el político opositor más consistente y persistente de los últimos años. Ahora bien, si se va a convertir —si llega a la presidencia— en el gran factor que cambie los ejes del funcionamiento público en México no lo puedo saber. Ojalá las expectativas se cumplan. Pero en los últimos tiempos ha hecho movimientos acercándose a determinados personajes que causan ruido. Se ha asociado a elementos del poder fáctico como Alfonso Romo, de dudosa fama y que va a redactar el proyecto de la nación. O a Esteban Moctezuma, muy ligado a la televisión azteca y también a gente asociada a Televisa. O a Lino Korrodi, asociado a un escándalo político conocido como "Amigos de Fox". Su nuevo entorno causa ruido y suspicacia, son personajes contradictorios para un modelo de gobierno de izquierdas, así que tendremos que esperar a que se dén las campañas para ver qué rumbo toma y cómo quiere gobernar.

 En su día hubo un hashtag en las redes sociales que pidió que usted se presentara a presidenta. ¿Lo ha pensado?

 [Ríe.] Eso son palabras mayores. No lo tengo en mente, pero si lo decido te lo haré saber.      

Guillem Sartorio

¿Qué le pareció la respuesta de Peña Nieto ante el veto migratorio de Trump?

Muy lamentable. Esperaríamos de un presidente una conducta mucho más firme y digna como respuesta a los agravios. Ha sido timorato y débil. Probablemente tenga cosas en el clóset que los gringos saben y no le permiten tomar una postura dura ni que sea en el discurso. No se trata de ser suicida y que rompa relaciones diplomáticas con Estados Unidos, porque depende mucho de él, pero sí una actitud más asertiva.

También es verdad que su comportamiento con los migrantes en la Frontera Sur deja bastante que desear.

Es cierto, mucha autoridad moral no tenemos para decir que no traten a los mexicanos allá como tratamos nosotros a los migrantes del lado sur.

A usted le despidieron de W Radio, del Grupo Prisa, por —digamos— motivos políticos. ¿Qué le parece la fuerte apuesta del grupo en México y América Latina?

En mi caso, tengo que decir que Prisa aguantó bastante la presión del otro accionista de la radio. Aguantó hasta que murió el fundador, creo que desde entonces se descuadraron algunos tornillos. Cuando Cebrián adquirió más poder, hubo un relajamiento de criterios que seguramente Polanco no habría permitido. Prisa tuvo mucha audacia en su apuesta por América Latina, pero en algunos casos no le ha funcionado la inversión millonaria como le esperaba. Ese crecimiento les ha llevado a tener acercamientos con gobiernos que les patrocinan o les financian cosas, unos equilibrios financieros que van impactando en términos políticos en sus líneas editoriales y seguramente en decisiones con periodistas que reciben presiones. Sigue habiendo contenidos y periodistas de primer nivel, pero algunos giros son preocupantes en términos de lo que representan.

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