Entrevistas

La sociedad que perdura en la historia por ausencia de envidia

Hablamos con uno de los pocos occidentales que han trabajado en Corea del Norte

—Fotografías de Eric Lafforgue

“Lo leen todo, lo saben todo. No quiero que digas mi nombre ni nada que me pueda identificar. Yo quiero volver”.

Son las palabras con las que comienza nuestra conversación con un occidental –no son muchos– que ha trabajado en Corea del Norte.

Hablamos con él para adentrarnos en el país más hermético del mundo y para saber cómo son las cosas más allá de lo que nos han contado siempre.

¿Por qué si apoyas al régimen no puedes hablar? ¿No es contradictorio?

Ellos viven en una paranoia constante, en su mundo. No tengo una posición política ni a favor ni en contra del régimen pero, como te digo, prefiero que no sepan nada porque yo quiero volver ahí.

¿Qué sabemos de Corea del Norte en Occidente?

Lo que sabemos de Corea del Norte en países como España es a través de los reportajes de periodistas como Jon Sistiaga. O de programas de televisión como En tierra hostil. Y lo único que cuentan son leyendas urbanas.

A los periodistas los llevan por Pyongyang y por circuitos organizados hasta la frontera sur, pero no conocen nada del Norte del país.

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¿Y cuáles son esas leyendas urbanas?

Ellos dicen, por ejemplo, que la gente finge que llora en el funeral del líder o delante de la estatua de Kim Jong-Il porque si no les pegan un tiro. Pero es mentir.

Aunque en Occidente no lo comprendamos y nos parezca que es un teatro inmenso, la gente en Corea del Norte llora de verdad. Ellos ven a líder supremo como un padre que les proporciona todo el bienestar. Si ellos vieran la locura que desató la victoria de la selección española en el Mundial de 2010 no lo comprenderían. Para ellos su líder despierta esas emociones.

Piensa que ellos es lo único que conocen y adoran su revolución y su vida. Es como un universo limitado. No tienen ningún contacto con el exterior. Ni siquiera dentro del país…

¿Dentro del país tampoco?

No. La sociedad norcoreana está dividida en clases sociales y cada clase social vive en ciudades diferentes. En Pyongyang vive la clase alta burocrática y militar y en otras ciudades están las demás clases. Los hostiles al régimen no conocen Pyongyang ni ven los lujos con los que vive la clase alta, por lo que no hay envidia.

En Corea del Norte hay un sistema de clases pero no hay lucha de clases porque no hay contacto de una con otra

La sociedad funciona por la falta de envidia y la ausencia de la lucha de clases. En Occidente tenemos conflictos sociales porque hay envidia. Vemos que los políticos roban cuando la gente está en paro y nos rebelamos. Cuando todos vivíamos bien no se hablaba de un solo caso de corrupción, ¿te das cuenta?

Es decir, ¿no sienten envidia cuando ven a un extranjero como tú?

No. Todo lo contrario. Se compadecen de mí porque están convencidos de que ellos tienen la mejor calidad de vida del mundo. Y hay gente que la tiene, incluso para parámetros europeos o estadounidenses.

¿Cómo se establecen las clases sociales en Corea del Norte? Jamás había escuchado eso…

Las clases sociales se establecieron después de la guerra entre las dos Coreas en 1953. Los excombatientes pasaron a ser la clase alta, y los descendientes de burgueses o de surcoreanos y los colaboracionistas con los japoneses pasaron a ser la clase baja. Cayeron en desgracia y les es imposible subir o progresar. Los movimientos entre las ciudades se establecieron según esos criterios.

Corea del Norte vive en una especie de posguerra continua y esas cosas se tienen en cuenta. Los militares son los que realmente mandan en el país. Cuando escuchamos sobre ejecuciones de generales es porque la familia Kim, los dirigentes, tienen que demostrar su poder.

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¿Hay empresarios en Corea del Norte?

Las empresas son estatales. Y la actividad empresarial privada es imposible.

Tú conoces más de lo que enseñan los periodistas, ¿por qué no se les deja ver lo que me cuentas?

Todo lo que yo he visto lo podrían ver ellos también. No he visto ni campos de concentración, ni de trabajos forzados… He visto pobreza, eso sí, pero como la hay en muchas otras partes de Asia. Pero te insisto que para los norcoreanos la pobreza no existe. Porque no saben qué es ser más ricos, y son felices así.

¿Pero son felices con la represión que existe? Se habla de pena de muerte y de otras violaciones de los derechos humanos… ¿También son leyendas urbanas?

Sí, claro que hay represión según lo entendemos aquí. Pero para ellos no es represión. Es como cuando en la España de los GAL la gente aplaudía a la Policía que asesinaba a los etarras. Para el extranjero sí que era represión, pero para la mayoría de los españoles no. Era justicia.

Los norcoreanos ven la represión como una manera de defender la revolución igual que la sociedad española veía a los GAL como una manera de defender la democracia.

Además, esa percepción de represión apenas existe internamente. El sistema policial y de control es muy disciplinado y mucha gente apenas tiene conocimiento de los castigos.

¿Crees que la de Corea del Norte es un modelo de sociedad sostenible?

Por lo que te he contado sí. Es sostenible siempre que no haya contacto con el exterior o contacto con las diferentes clases sociales y su estilo de vida. La clase alta sí que conoce lo que hay fuera pero ellos viven con todo tipo de lujos. Los demás no.

Mientras se mantenga la ausencia de envidia y de aspiraciones, Corea del Norte perdurará por mucho tiempo.

¿Tienes amigos norcoreanos?

No. No pueden tener contacto conmigo.

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