Entrevistas

“Si me siento incómodo cantando una letra, voy por el buen camino”

Manual de construcción de laberintos pop según Of Montreal

Kevin Barnes nos cuenta el proceso creativo que sigue con cada álbum de Of Montreal y profundiza en los entresijos de su nuevo trabajo, el escurridizo “Paralytic Stalks”, donde se aleja de los sonidos accesibles y bailables. Siempre dando pasos al frente.

Desde que Of Montreal recalaron en Polyvinyl y, especialmente, con la publicación de “Hissing Fauna, Are You The Destroyer?” (2007), la fama del grupo ha ido creciendo exponencialmente. Nadie diría que después de unos comienzos difíciles como parte del colectivo Elephant 6 –que ahora está tan reivindicado por nuevas y viejas generaciones– la banda de Athens consiguiese colarse en el puesto 34 del Billboard 200 gracias a “False Priest” (2010), su penúltimo largo. Pero también hay que tener en cuenta que el trabajo contaba con suculentas colaboraciones con estrellas de relumbrón: Janelle Monáe y Solange Knowles. Sin embargo, cuando parecía que Kevin Barnes y compañía ya se sentían cómodos con este nuevo estatus –el de una popularidad que parece que nunca quisieron buscar–, se distancian ahora de una etapa caracterizada por sonidos accesibles y bailables y se marcan un giro de 180 grados como es “Paralytic Stalks”.

Este último disco ha cogido desprevenido a más de uno, por contar con unas letras más personales que nunca, ofrecer excursiones psicodélicas y oscuras, un sonido más denso y riffs de guitarra plomizos. Por eso hemos querido hablar con la mente maestra del grupo, Kevin Barnes, para que nos cuente qué pretendía con él, qué espera de la recepción del público y cuáles son sus objetivos artísticos. Así descubrimos a un músico al que la trae sin cuidado lo que puedan pensar los demás y con la sola intención de ofrecer nuevas experiencias con cada nuevo trabajo. Les tendremos en directo a finales de abril –el domingo 29 en Apolo (Barcelona) y el lunes 30 en Joy Eslava (Madrid), en una co-producción entre Heart Of Gold y Primavera Sound–, razón de más para empezar a calentar motores con una conversación con Barnes a propósito de sus cosas y sus canciones.

¿Dónde estás ahora mismo?

Estoy en mi casa de Athens (Georgia), son las dos de la madrugada, así que todo lo que veo a través de la ventana es oscuridad y las sombras de los árboles.

¿Por qué decidiste moverte hacia un sonido más psicodélico, oscuro, denso y con pesados riffs de guitarra en este álbum, que parece muy distinto a tus anteriores trabajos más bailables?

Atravesaba una etapa muy difícil de mi vida y tuve la inspiración de crear un álbum que era más emotivo y representativo de mi estado psicológico. Diría que me apoyé en el proceso creativo para que me ayudase a navegar a través de la locura y la confusión.

Nos parece que es un disco muy gratificante si le das varias escuchas. ¿Era tu intención hacer algo “difícil” o no tan inmediato?

Realmente, no. No sé lo que otras personas pueden encontrar difícil o desafiante aquí, todo lo que puedo hacer es música que me motive, y hay veces en que ésta es más accesible y otras no lo es tanto. Pero no es nada calculado o artificial. Me encanta la música como una forma de arte, me encanta cómo uno puede expresar a través del sonido algo tan abstracto como la angustia, sólo escogiendo los instrumentos adecuados y forzándolos a conversar.

Y como posible conclusión a la anterior pregunta, ¿te asusta que puedas confundir a tus antiguos seguidores por el hecho de que aquí no haya canciones tan pegadizas como las de “False Priest”?

No me preocupa la reacción que pueda tener la gente con un álbum mientras lo estoy grabando. Creo que esto podría ser paralizador. Creo que una de las responsabilidades del artista es hacer continuamente nuevas apuestas y adentrarse en nuevos territorios creativos. No tengo ningún interés en buscar una fórmula mágica que haga que las cosas funcionen comercialmente y después dedicarme a trabajar dentro de esas restricciones. Muchas bandas lo hacen, pero lo encuentro aburrido. Hay tantos tipos distintos de música que quiero explorar y experimentar antes de que me muera. Con suerte, la gente sabrá apreciar que cada álbum de of Montreal es diferente y nadie pueda pronosticar cómo será el siguiente.

¿Qué es lo que te dice tu sexto sentido sobre la reacción de tus fans con el álbum? ¿Crees que repetirá el éxito comercial de “False Priest”?

No estoy seguro. Espero que la gente conecte con él a un profundo nivel emocional. No me importa si se vende bien, sólo me importa que la gente conecte o no con él y que les reconforte e inspire. Es un álbum muy personal y me he mostrado muy vulnerable. Creo que eso es una cosa muy buena. Creo que es más valiente cantar desde el corazón que desde una impostación. A veces la honestidad incomoda a la gente, pero recientemente me he sentido atraído por ese malestar. Tengo la sensación de que si me siento incómodo cantando una cierta letra, entonces voy por el buen camino, porque si no tuviese nada que perder al cantarlo entonces no tendría ningún valor.

Las letras ahora suenan más personales e íntimas. ¿Querías hacer una confesión o es accidental?

Fue definitivamente intencional. Quería despojarme, permanecer de pie, desnudo frente al mundo y afrontar toda la fealdad, la desesperación y las frustraciones de la condición humana sin girarme. Estuve inmerso en un ciclo negativo en el que me odiaba mucho a mí mismo durante un tiempo. Tuve que lidiar con muchas cosas y utilicé el proceso creativo como una forma de terapia, como una herramienta para encontrar equilibrio y una resolución.

¿Qué diferencias encuentras entre los of Montreal actuales y los de antes de fichar por Polyvinyl?

Musicalmente es muy diferente, pero también ha habido una progresión muy coherente. Aún escribo y grabo casi todo por mi cuenta en mi estudio casero y sigo el espíritu orgánico allá donde me quiera llevar. Durante un tiempo me inspiraba mucho el vodevil y el colectivo Tin Pan Alley y ahora me inspira mucho más el soul y la música clásica avantgarde, pero la rutina de escritura y la ética de trabajo es la misma.

¿Te ayudó el sello a moldear el sonido a cómo es ahora? ¿Cómo es tu relación con ellos?

No, procuran no inmiscuirse en las decisiones artísticas de las bandas. Si les pidiese feedback de algo me lo darían e incluso se pronunciarían sobre qué canciones no deberían estar en el álbum o cuál debería ser el primer sencillo, pero son geniales y básicamente me han dejado hacer lo que he querido. Me han apoyado a lo largo de todo este camino y tenemos una muy buena relación.

Cuando empiezas a escribir un nuevo álbum, ¿cuál es el punto de partida o tu objetivo final? ¿Continuidad? ¿Reinvención? ¿O sólo pretendes hacer música?

Normalmente no percibo la identidad del álbum en el que estoy trabajando hasta que llego más o menos a la mitad del proceso de escritura y grabación. Desde luego, me impongo crear algo diferente de lo que haya hecho en anteriores discos, es difícil desafiar completamente tus instintos artísticos y crear algo con un sonido enteramente nuevo cada vez. Puedo ver un hilo que une todos los álbumes pese a que cada uno es muy distinto del otro. Creo que es muy importante que los artistas experimenten y tomen riesgos, no hay necesidad de utilizar siempre una cierta fórmula.

“Dour Percentage”

Es la primera vez que contratas a músicos de sesión para grabar canciones. ¿Cómo fue la experiencia y por qué tomaste esta decisión?

Sólo escogí músicos que podían tocar instrumentos que yo no sabía tocar, decidí que sería mejor tener verdaderos músicos tocando cuerdas, vientos, instrumentos de metal, etcétera, antes que grabarme a mí mismo tocando versiones de software de esos instrumentos. Es el primer álbum en mucho tiempo en el que colaboré con alguien. Kishi Bashi y Zac Colwell aportaron muchísimos grandes momentos de este disco. Me ayudaron a darle forma a la visión que yo tenía de la música, y ha quedado guay. Quería hacer algo muy visual y dinámico, y definitivamente me ayudaron a conseguir este objetivo.

No hay artistas invitados esta vez. ¿Y eso?

Creo que se debe a que es un álbum muy personal, pienso que no es muy apropiado tener a otras personas cantando estas canciones, creo que hubiese sido bastante extraño.

Pero los hubo en el pasado. ¿Qué tal fue la experiencia de colaborar con Solange Knowles y Janelle Monáe?

Fue genial. He utilizado artistas invitados muy pocas veces en mis discos, no es algo que tenga en cuenta normalmente, pero fue un gran honor tenerlas a las dos cantando mis temas.

¿Te gustaría repetirlo en un futuro próximo? ¿Tienes algún artista en mente?

Posiblemente, pero sólo si tiene sentido en ese momento. Me encantaría trabajar con Erykah Badu o Little Dragon.

Hay una cierta influencia AOR en “Paralytic Stalks”, y parece que el género está atravesando un suave revival (si tomamos en cuenta bandas como Bon Iver o M83), ¿cómo explicas el revival de este estilo?

No se muy bien a qué te refieres con eso. Si te refieres a que los artistas están haciendo música menos comercial, entonces creo que se debe a que no están interesados en hacer un puñado de canciones de pop genéricas y accesibles, no hay ninguna necesidad de llenar un álbum con temas pegadizos de tres minutos, puede ser un desafío divertido escribir una gran canción pop, pero también llena mucho crear algo más largo y que no sea necesariamente fácil de digerir, algo más esotérico y extraño.

También hay guiños al country. ¿Qué música escuchabas mientras grababas este álbum?

De todo. Me gusta la música country de los cincuenta, hay muchos discos de esa época que tenían una cualidad muy inquietante. También escuché algo de música clásica avantgarde, como Krzysztof Penderecki, Charles Ives, Harry Partch, etcétera. Y al mismo tiempo aún escucho mucho soul de los setenta. Me encantan Marvin Gaye y Stevie Wonder. Soy un gran fan de Parliament.

Recientemente has sacado toda tu discografía en cassette. ¿Qué es lo que te gusta de este formato?

Bueno, no tengo un reproductor de cassette, pero creo que es genial porque es un poco como una novedad, además, me gusta la idea de mantener vivo durante un tiempo más este formato moribundo.

¿Crees que los cassettes están destinados básicamente a los coleccionistas o tienen una audiencia mayor?

No creo que tengan muchas oportunidades de ocupar el lugar de los formatos digitales, pero pueden aguantar un tiempo más y convertirse en algo tan popular como el vinilo. De todos modos, tampoco es que me apasionen demasiado.

"Black Lion Massacre"

Al margen de “L’Age D’Or” y “Slave Translator”, que podrían encajar perfectamente en “False Priest”, el resto de “thecontrollersphere EP” parece como una obra completamente distinta. Es decir, no suena como su predecesor ni parece un anticipo de “Paralytic Stalks”. Me sorprendieron bastante esas cuerdas orientales y la influencia noise-rock. ¿Cómo diste con estas canciones y cuál es el concepto que hay detrás de ellas?

Simplemente estaba experimentando y tratando de crear algo distinto de lo que había hecho antes. Tengo una colección de álbumes bastante ecléctica y me gusta coquetear con distintos estilos musicales. No sé muy bien de dónde sale una canción como “Black Lion Massacre”, diría que simplemente estaba interesado en hacer algo ruidoso y jodido esa noche. “Holiday Call” fue una de las primeras colaboraciones que hice con Kishi Bashi, así que en ese sentido, conecta de alguna manera con “Paralytic Stalks”.

“L’Age D’Or” es un homenaje a Luis Buñuel. ¿Qué es lo que más te gusta de él?

He visto muchas de sus películas y todas me han encantado, tenía un espíritu muy libre. Conecto del todo con el enfoque surrealista y dadaísta a la hora de crear arte. También me gusta que nunca perdiese su chispa, algunos de sus últimos filmes son de los mejores. Es muy inspirador saber que un artista no tiene por qué volverse irrelevante cuando envejece.

En tu última visita a España, en el marco del San Miguel Primavera Sound 2011, hubo luchadores mexicanos en el escenario. ¿Qué tipo de “performances” tienes preparadas para la nueva gira?

Lo que estamos haciendo ahora es muy alucinante y, en cierto modo, algo exagerado visualmente. No intentamos incorporar un elemento cómico, pero que no se me entienda mal, tampoco significa que vaya a ser pomposo o pretencioso, estamos tratando de hacer algo nuevo, ya que “Paralytic Stalks” es algo más oscuro y mucho más personal que los anteriores dos álbumes. Queremos que los visuales reflejen ese espíritu. Hemos creado una experiencia visual francamente intensa para el público que esperamos que realce el aspecto emocional de la música.

El colectivo Elephant 6 ha vuelto a ganar popularidad recientemente. ¿Cuáles son tus mejores recuerdos de esos años? ¿Te gustaría colaborar con ellos de nuevo?

Tengo buenos recuerdos de ese tiempo, pero también hay muchos malos recuerdos. Esos fueron tiempos difíciles para nosotros porque no teníamos muchos fans y siempre estábamos sin un duro. Además, no soy una persona muy nostálgica. Esperaré a idolatrar mi pasado cuando sea un hombre viejo. Mientras tanto, sólo me interesa el presente y el futuro. Sí que creo que W. Cullen Hart [nota: cofundador del colectivo y miembro de The Olivia Tremor Control] es un genio y me encantaría que Jeff Mangum volviese a hacer música. De hecho, le vi actuar en Athens hace unos días y fue genial. Es un humano con mucho talento.

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