Entrevistas

"Los periodistas no van a derrotar al populismo si no se alían con los ciudadanos"

Hablamos con Julia Cagé sobre el papel de los medios en la era de la posverdad y cómo todavía —según ella— están a tiempo de salvarse

Hace un año, Julia Cagé (Metz, 1984) publicaba en castellano Salvar a los medios de comunicación (Anagrama, 2016), un ensayo en el que proponía un innovador sistema para que los medios fuesen rentables sirviendo a su fin original: informar al público, sin caer en intereses económicos o políticos particulares.

En su libro, Cagé insistía en que la información era tan importante para la salud de la democracia como la educación y que, por tanto, debía tratarse y ser protegida como un bien público.

Un año después, su idea cobra más actualidad que nunca, en un momento en el que los medios de comunicación son señalados como el enemigo público número uno por parte de los populismos en Estados Unidos y en Europa. Un momento, también, en el que los hechos parecen estar desterrados por el lodo de la posverdad y las noticias falsas.

Cagé, que es doctora en Economía por la Universidad de Harvard y profesora en SciencesPo de París, participó en Barcelona en un ciclo de conferencias organizado por el CCCB en el que debatió la necesidad el periodismo para frenar el ascenso de los populismos en Europa, con Wilders y Le Pen a las puertas.

Insistes —y los periodistas también— en que el periodismo o los medios son absolutamente necesarios para salvar la democracia. Esta frase suena ya un poco hueca en un momento en que los hechos parecen importar poco, cuando la gente ya no cree a los medios o cuando las celebridades solo necesitan Instagram para darse a conocer... ¿Realmente necesitamos a los medios?

Más que nunca. Pero hay algo diferente con el pasado y es que ya no es suficiente para los medios producir contenidos de calidad, sino que tienen que convencer a la gente para que los consuma. Después de las elecciones de Estados Unidos, hablé con varios periodistas que me dijeron que hicieron bien su trabajo, pero que el problema era de la gente, que había dejado de consumir noticias. Querían decir que ellos no eran responsables, sino que la gente lo era. Soy profesora, y me imagino el caso de que todos mis alumnos no fueran a clase y que, al terminar el curso, no pasaran el examen. No puedo decir que no es mi responsabilidad, sino que debería entender por qué no quisieron venir a clase. Un gran problema que ha tenido la prensa es precisamente este.

Hoy en día tenemos casos de información que son los mejores de la historia. Por ejemplo, lo que hizo The New York Times con los impuestos de Trump fue un muy buen trabajo, pero luego, muy poca gente leyó esa información. Para mí, la mayor amenaza para los medios en la actualidad no es ya una crisis económica o de rentabilidad, sino una crisis de confianza. Y no solo es una crisis de confianza, porque si miras las encuestas, la gente no solo te dice que no confían en los medios, sino que dicen que no están interesados en el contenido de los medios.

¿Y cómo convences o recuperas la confianza perdida de la audiencia?

Una de las soluciones es la de convertir a los ciudadanos en protagonistas. Hablamos de producir un bien público, que debe ser hecho de manera colectiva y deberíamos tener como accionistas de los medios a los lectores, a los periodistas y, si es necesario, a inversores externos. Los medios no son como las otras compañías. No es equiparable ir al supermercado a comprar tus cereales para el desayuno y olvidarte, sino que tienes que implicarte y tener una relación especial con tu medio. Creo que ofreciendo acciones y poder en la toma de decisiones es una manera de reconstruir esta confianza perdida.

La mayor amenaza para los medios en la actualidad no es ya una crisis económica o de rentabilidad, sino una crisis de confianza. Y no solo es una crisis de confianza. La gente no solo te dice que no confía en los medios, sino que dicen que no están interesados en el contenido de los medios

Esta sería una solución para recuperar la confianza, y al mismo tiempo un modelo de viabilidad económica, pero hay muchos medios... ¿Debe entonces cada ciudadano suscribirse a 15 cabeceras y participar en la vida de 15 medios diferentes?

Una de las grandes dificultades es que hay muchos medios nuevos que se venden como generalistas, pero que no llegan a ser exhaustivos porque sus redacciones son pequeñas. Si solo lees uno de esos medios no tendrás suficiente, y necesitarás leer otros medios. Los nuevos medios tienen que juntarse bajo el mismo paraguas de la independencia, con sus propios accionistas y ofrecer suscripciones conjuntas porque si no, efectivamente, sería demasiado caro y difícil para una persona estar suscrita a 15 medios diferentes. Esto se puede hacer y en Francia, por ejemplo, hay casos que apuntan hacia esto, como La Presse Libre. El problema con esto es que, normalmente, el medio que es más exitoso de todos no quiere este sistema porque no lo necesita. Por eso creo que tiene que ser una responsabilidad que voluntariamente asuman los medios, sobre todo los más grandes.

También explicas que las comunidades de lectores propietarios de medios tienen que tener beneficios fiscales por parte del Estado, ya que la información es un bien público que debería ser subvencionado. ¿Pero quién decide qué medios entran dentro de ese esquema?

No deberíamos dar al Estado la libertad de elegir, sino que se establezcan unas reglas automáticas y que apliquen a todos. Imagina que estas reglas dicen que van a dar beneficios fiscales a quienes se suscriban a medios sin ánimo de lucro... Esto sería algo que beneficiaría a muchos medios de izquierdas, pero también a medios de derechas o de extrema derecha. En esto sucede lo mismo que en unas elecciones democráticas, tomas ese riesgo. Imagina que el Estado prohíbe todos los medios que son negacionistas del Holocausto. Existirían razones para prohibirlos, igual que existen razones para prohibir a los partidos de extrema derecha, pero estos no se prohíben porque vivimos en una democracia. Habrá gente que financie a medios extremos, pero no será la gran mayoría. Un caso similar se produce en la financiación de partidos políticos. La gente tiene que poder escoger.

¿Y si esos medios difunden información falsa?

Sí, en las reglas automáticas podrías establecer que los medios sin ánimo de lucro tuvieran el compromiso de no mentir. En el caso de las fake news, en efecto, hay hechos y hay mentiras, y maneras de descubrirlas. Pero lo que parece más complicado de esto es cuando un medio grande, como se ha visto en Estados Unidos, hace fake news, o las difunde también porque la propio presidente miente. Tendríamos que verlo.

Imagina que el Estado prohíbe todos los medios que son negacionistas del Holocausto. Existirían razones para prohibirlos, igual que existen razones para prohibir a los partidos de extrema derecha, pero estos no se prohíben porque vivimos en una democracia

Y esto nos lleva a otro punto. Ejemplos como el caso de Nadia en España, una niña supuestamente enferma y por la que la sociedad se movilizó fue una colosal mentira orquestada por sus padres y dada por buena por un medio respetado... ¿No es realmente difícil recuperar la credibilidad con ejemplos así?

Los errores le pueden ocurrir a cualquiera. Lo más importante es reconocer esos fallos, dar las disculpas necesarias y hacer las rectificaciones pertinentes. No creo que los errores puntuales, por grandes que sean, terminen con la credibilidad de todo un medio. Lo que sí termina con la credibilidad, por el contrario, es lo que pasó en Estados Unidos en la Guerra de Irak y de manera sostenida, cuando los medios publicaron solamente lo que el gobierno dictaba sobre las armas de destrucción masiva, durante semanas y meses. Eso ya no es un error, sino un problema de credibilidad real, cuando hablamos de que los periodistas solo reproducen la línea política oficial.

La mayoría de información política que se produce es un círculo endogámico en el que los políticos hablan para los periodistas y los periodistas escriben para los políticos, dejando fuera a la gente...

Sí, y los periodistas se están dando cuenta. En muchos medios nuevos creados por experiodistas de grandes medios, ellos mismos ya deciden trabajar de manera diferente. Se establecen mecanismos para hacer la información política de manera diferente. Por ejemplo, filman las entrevistas para que sean los propios lectores quienes vean al político hablar, o ponen un debate online, por lo que evitan caer en la sospecha de publicar solo lo que les interesa, o lo que le interesa al político.

Si un medio que solo pone sus articulos en Instant Articles, en tres o cuatro años la gente no sabrá ni que existe la página de ese medio y se quedarán para siempre en Facebook. ¿Qué hara Facebook entonces? Cambiar la manera como se distribuyen los ingresos. Eso significará que ellos se llevarán la mayor parte del pastel y para el medio solo quedarán las migajas

Imagina tu mundo ideal en el que los periodistas y las comunidades de audiencia tienen sus propios medios de comunicación independientes y sin ánimo de lucro... Sin embargo, ¿no seguirían dependiendo de canales de distribución masivos como Facebook?

Creo que Facebook es una forma útil de difundir la información siempre y cuando el lector sea reconducido al propio sitio del medio. Los medios no deberían dejar que Facebook difundiese sus contenidos gratis para encima mantener a los lectores solo dentro de su ecosistema de red a través de Instant Articles. No tendría mucho sentido eso y hacer información independiente porque luego Facebook va a actuar como un editor y va a decidir finalmente lo que va a mostrar. Creo que es una responsabilidad de los editores decir no a este tipo de cosas.

Pero eso son ingresos para los medios...

No, no, son migajas. Son ingresos pero el coste es demasiado alto. En el corto plazo, lo que viene por Facebook puede ser un ingreso, pero no lo es en el largo plazo. Imagínate un medio que solo pone sus articulos en Instant Articles. En tres o cuatro años la gente no sabrá ni que existe la página de ese medio y se quedarán para siempre en Facebook. ¿Qué hara Facebook entonces? Cambiar la manera como se distribuyen los ingresos. Eso significará que ellos se llevarán la mayor parte del pastel y para el medio solo quedarán las migajas. Confiarlo todo a Facebook es una estrategia demasiado arriesgada. Google News está bien porque, al menos, la gente termina en las páginas de los medios. En el caso de Facebook no es así y creo que necesitaríamos algún tipo de regulación, a nivel Europeo.

El trabajo de Emily Bell va en esta línea: consideramos una amenaza la concentración de los medios en grandes conglomerados empresariales, pero es mucho peor la concentración que se está dando dentro de las redes sociales. Sería demasiado cómodo decir que no hay nada que hacer porque la gente, al final, consumirá la información en Facebook de todas maneras. Necesitamos medios que sean lo suficientemente buenos para que la gente acceda a ellos directamente. Si la gente pasa a ser accionista de un medio, esta será parte del proyecto y a menudo consultará los contenidos de los que participa, sin la necesidad de esperar a tuits o enlaces de Facebook.

Consideramos una amenaza la concentración de los medios en grandes conglomerados empresariales, pero es mucho peor la concentración que se está dando dentro de las redes sociales

Bien, pero el número de visitas de una historia sigue siendo importante. Quiero decir, que un contenido sea rentable y que llegue a cuanta más gente posible es algo a lo que algunos periodistas no querrán renunciar, y puede que eso importe más que que nos lea una pequeña comunidad de accionistas a pesar de tener un salario asegurado.

Un amigo periodista me contaba que su medio introdujo un paywall en su página y quería poner sus artículos gratis en un blog porque quería que más gente le leyera, a pesar de, como dices, tener un salario asegurado. Pero creo que esto forma parte también de la responsabilidad de los periodistas. Si quieres que se te pague un salario y hacer contenidos de calidad, tendrás que poner un paywall para que la gente pague por esa información, y asumir que no tendrás tantas visitas. Es un tema de echar atrás los egos, pero creo que por la buena salud del periodismo, en un futuro, muchos periodistas estarían preparados para pagar este precio.

¿Existen ejemplos exitosos de países y de medios que hayan comenzado a aplicar algo como lo que tú propones?

Quizá en Francia en dos meses, si gana el candidato socialista Hamon, a quien asesoro en el área de Economía, podría implantarse una agenda que impulse a los medios sin ánimo de lucro. En Estados Unidos sería más fácil, dada su cultura de fundaciones, aunque uno de los límites sería que no están acostumbrados a modelos cooperativos en los que los propios trabajadores son parte de la empresa como accionistas.

En el caso de los medios, existe, por ejemplo, Médiapart. Usan paywall y no tienen publicidad, invierten todos sus dividendos en la empresa y la mayoría de las acciones pertenecen a los periodistas o a los lectores. Es uno de los modelos por los que apuesto, y con los que pretendo que la ley cambie para que estos medios puedan actuar de facto como entidades sin ánimo de lucro y los beneficios que tienen figuras como las fundaciones. Recientemente, Le Jour, se creó el año pasado en Francia a través de una campaña de Crowdsourcing, con accionistas que formaban parte de la redacción y de los lectores y que también funcionaban con paywall.

No tiene sentido pensar en que una élite periodística, como sucedió en otros tiempos, va a derrotar al populismo. Los periodistas tienen que unirse a expertos y a ciudadanos para debatir y encontrar la manera de cómo enfrentamos todos juntos este tipo de fenómenos.

Dices que los medios son la esperanza para frenar al populismo, pero al hablar constantemente, por ejemplo, de Le Pen, sin que esta tenga un medio que la apoye, ¿no la hemos hecho más presente?

Ojalá tuviera la respuesta... Obviamente lo podemos hacer mejor, pero se trata de un escenario incierto en el que incluso, ahora mismo, no sabemos cómo responder. Por ejemplo, la administración Trump ha excluido recientemente a algunos medios de participar en la rueda de prensa diaria. ¿Qué deben hacer los demás periodistas? ¿Deben plantarse y no asistir a la rueda de prensa en señal de protesta? Si lo hacen, sin embargo, ¿quién hará las preguntas que tienen que hacerse todos los días en la Casa Blanca? Lo que es importante en estos tiempos de crisis es reconstruir la confianza de los lectores y ganar de nuevo la credibilidad, de una manera colectiva. No tiene sentido pensar en que una élite periodística, como sucedió en otros tiempos, va a derrotar al populismo. Los periodistas tienen que unirse a expertos y a ciudadanos para debatir y encontrar la manera de cómo enfrentamos todos juntos este tipo de fenómenos. No es cierto que la gente ya no crea en los hechos. Lo que necesita son los hechos y más que nunca. La diferencia es que antes lo normal era encontrarlos y ahora no.

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