Entrevistas

“Si me obligaran a reencarnarme en otro pianista… ¡me escogería a mí mismo!”

Diez preguntas (sobre el piano) para Matthew Bourne

Matthew Bourne es un nombre que debemos añadir inmediatamente a la lista de los pianistas contemporáneos con un discurso más profundo y valioso. Pero a diferencia de los cachorros de la escena neoclásica –Nils Frahm, Peter Broderick y el resto– su background no proviene ni de las bandas sonoras ni del folk, sino de una experiencia larga en el circuito del jazz experimental. Su primer álbum para The Leaf Label, titulado “Montauk Variations”, incluye piezas delicadas que toman su inspiración en figuras importantes del jazz de vanguardia como John Zorn, del cine clásico y el teatro de variedades –el último corte, “Smile”, es una versión de un tema original de Charles Chaplin–, y a partir de ahí se arrima al impresionismo para acabar de configurar un discurso suave, silencioso y cargado de belleza. Su manera de tocar parece azarosa o predecible, pero es todo lo contrario: Matthew Bourne toca concentrando sus esfuerzos en una pequeña nota o un intervalo vacío, y con ello consigue timbres inesperados y efectos emocionales profundos. Esta manera de tocar, de hecho, obliga a conocer algo más sobre él, y de ahí que le hayamos querido interrogar sobre su relación con el piano, en diez preguntas.

Cuando te sientas al piano para tocar, o simplemente cuando lo tienes al lado, ¿cuál es la reacción física y emocional que experimentas?

Normalmente, consiste en entrar en comunión, ser uno con el instrumento cuando estoy tocando, y en especial cuando no hay nadie alrededor.

Háblanos de tu propio piano. ¿Dónde lo fabricaron y durante cuánto tiempo lo has tenido? ¿Dónde lo compraste? ¿Habías tenido muchos pianos con anterioridad?

Mi piano es un Steinway vertical, de los pequeños, un modelo americano de la década de los 40s. Tuve la suerte de encontrarlo a muy buen precio gracias a la generosidad de Besbrode Pianos, en Leeds. Hace cinco años que lo tengo. Antes de este piano, casi todos mis estudios los desarrollé en un teclado Technics SX-P30 de gran tamaño.

Imagina que tu piano se pudiera modificar de manera que pudieras obtener nuevos sonidos. ¿En qué te gustaría que cambiara?

Normalmente me gusta quedarme con los sonidos que soy capaz de encontrar en el piano de manera natural, todavía hay muchos tonos que no se han descubierto. De todos modos, soy un apasionado de los sintetizadores analógicos, así que si quiero descubrir un sonido modificado, lo que hago es conectar alguno de los sintetizadores que tengo tirados por el suelo de casa.

Tienes que hacer una mixtape para una persona amada, pero sólo puedes seleccionar piezas de jazz (piano solo) y música clásica (admitimos música contemporánea). ¿Qué tipo de obras encontraríamos en tu selección?

¡Supongo que muchísimas cosas y de todo tipo! György Ligeti, Bill Evans, John Zorn, Frederic Mompou, Maurice Ravel, Fred Hersch, Keith Tippett, Annette Peacock…

Háblanos de tu mano derecha, tu mano izquierda y tus pies. ¿Cuáles son las características fuertes de cada una de estas partes de tu cuerpo cuando estás tocando, y cuáles son las mayores debilidades que has encontrado?

Todos estos aspectos dependen de una cosa, que es el propio mecanismo a la hora de tocar, la periferia del acto de sentarte delante del piano, así que te diría que las partes del cuerpo más importantes a la hora de tocar el instrumento son la mente y el ritmo que puedas imprimir con tu cuerpo. En mi caso, lo que me atrae, lo que me arrastra, es la cualidad del sonido, y eso es lo que más me preocupa, mucho más que la técnica y el uso de las manos o los pies de una manera concreta; lo que me interesa es concentrarme y responder a los movimientos que te llevan de un sonido al siguiente (y asegurándome de que el ego no se apodere y tome el control de este proceso: esa es una lucha constante).

¿Cuál era la manera correcta de tocar las piezas de “Montauk Variations”?

¡La que escuchas en el disco!

Imagina que quieres modificar el sonido del piano con objetos (y por objetos, queremos decir ‘libros’). ¿Qué libros concretos meterías dentro de tu instrumento?

Es curioso, porque la mayoría del material que obtuvimos grabando en las sesiones de Manchester, en el convento de St. Margaret (de entre las cuales salieron los temas “Within”, “One For You”, “Keith” y “Abrade”, que están todos en el álbum) surgió después de ubicar diversos libros de salmos de distintos tamaños dentro del piano (también utilicé varias piedras encontradas en el lugar, con las que conseguí un efecto de frotación con las cuerdas, y de ahí salieron los efectos en “One For You” y “Keith”, siguiendo la técnica explorada por el pianista Keith Tippett, que solía poner rocas dentro del piano). El material que grabamos con libros dentro de la caja de resonancia al final no acabó entrando en el disco, pero lo terminé reutilizando para dos reinterpretaciones de temas de Amon Tobin (en las que colaboré con un viejo amigo, colaborador y productor, Sam Hobbs): son “Piece Of Paper” y “Lost And Found”, que aparecieron en el último trabajo de Tobin, “ISAM”. Esas dos reinterpretaciones estarán en la caja de próxima aparición con nuevo material de Tobin en Ninja Tune Records. Así que al final me vino muy bien construir esta biblioteca de sonidos para poder usarlos en próximos proyectos.

Si pudieras reencarnarte en un pianista, ¿a quién escogerías y por qué?

¡No creo que me apeteciera tener que hacer esa elección! Si me viera forzado, entonces me escogería a mí mismo, y si no pudiera reencarnarme en mí mismo, entonces escogería a John Ogdon, un hombre que tenía una capacidad de tocar música calificada como sobrehumana.

¿Qué músico actual admiras más por a) la calidad de sus composiciones y b) la calidad de su técnica a la hora de tocar?

Esta pregunta es muy difícil. Sin duda, sería el bajista Barre Philips. Y si tengo que escoger a un pianista, entonces supongo que sería la compositora y vocalista Annette Peacock. Me tema que ella no se ve a sí misma como una pianista, ni mucho menos, pero su sensibilidad compositiva, combinada con sus interjecciones y comentarios al piano, y las letras que escribe, le han convertido en una maestra de la composición elíptica y la pureza a la hora de tocar las teclas.

Hay un modelo de zapatillas de Adidas inspirado en el pianista chino Lang Lang. ¿Qué tipo de sneakers te gustaría que se diseñaran a partir de la música y la persona de Matthew Bourne?

¡Genial! Pero me conformaría con seguir tocando el piano. Nunca llevo ningún tipo de calzado cuando toco, así que sería un artista poco idóneo para recibir un patrocinio de una firma de zapatillas deportivas. Además, cuando me tengo que poner algo en los pies, normalmente me pongo unas chanclas baratas (siempre que haga el calor suficiente para llevarlas, claro).

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