Entrevistas

Gabriel Rufián: “Ciudadanos es el Frente Nacional de España”

Hablamos con Gabriel Rufián, el 'showman' del Congreso, más allá de los 140 caracteres.

Americana verde militar. Un chaleco negro encima de la camiseta blanca. “Mi mujer me lo ha comprado pequeño”, dice entre risas mientras se lo arregla para salir bien en el vídeo. Y un peinado engominado de adolescente que debe obedecer a esa regla eterna según la cual “si funciona, no lo toques”.

Gabriel Rufián, el diputado independentista de Esquerra que habla castellano y celebra los goles de la selección española, es presumido. Pero es famoso por sus mensajes audaces, sus tuits creativos de publicista y sus latigazos verbales en el Congreso de los diputados.

Nos encontramos en Casa Pepe, un mítico bar de tapeo de Santa Coloma de Gramenet donde ambos, en momentos distintos, nos pegamos algunas de nuestras primeras cenas sin padres y con alcohol en la adolescencia.

¿Qué tal te llevas con tus enemigos el Congreso?

Bien. Tengo relación cordial con gente opuesta ideológicamente, como Rafael Hernando, del PP, o Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos. Sabes que luego lo tendrás delante en el debate y será diferente. Se separa la dialéctica parlamentaria de lo que es tomarse un café. Para eso me sirvió mucho mi época de tertuliano. Luego hay mucha hipocresía, pero como en cualquier curro. La diferencia es que según como lo hagas, la gente te abuchea o no.

¿Tus padres eran de la ‘Santa Coloma, ciuda roja’, de la onda del que fue cura y alcalde comunista Lluís Hernández?

Sí, de hecho Lluís Hernández llegó a ser profesor de mi madre. Mis padres se conocieron en un mítin de Bandera Roja, asociación ligada al Partido Comunista. Vengo también de una izquierda decepcionada, derrotada, que ha sufrido un desengaño con los partidos tradicionales.

En Madrid me preguntan mucho “¿tú cuándo te hiciste independentista?”, como si fuera un sarampión

Para ERC eres una figura diferente, por procedencia y estilo.

No te creas, tenemos gente de orígenes muy diversas, como Chakir El Homrani, diputado de origen magrebí. Quizás la forma de hacer determinada sí sea más característica, pero es que no sé hacerlo de otra manera.

Màgia. #firasabadell2016 #fembarri #femciutat #nadal

Una foto publicada por Gabriel Rufián Romero (@gabrielrufian) el

Hombre, pero yo te veo mucho menos agresivo aquí que en los vídeos del Congreso.

Bueno hay que entender dos cosas. Una, que yo no hablo más de cinco minutos en el Congreso y tienes que sintetizar. Y otra el entorno: no es lo mismo hablar delante de ti que de Rivera, Rajoy y Sánchez.

Hace poco criticabas en las redes sociales la defensa de Xavier Doménech, de En Comú Podem, de “una realidad de soberanías compartidas”. ¿Por qué te parece mal ese punto de vista?

No, si mal no me parece, muchos de nosotros venimos de ahí, de intentar tejer una España de países. Pero la diferencia entre En Comú Podem y nosotros son los tempos. Ellos consideran que aún con las mayorías que hay para poder avanzar en el ‘progrès’, hay que esperar a que en Galicia se deje de votar al PP o en Andalucía al PSOE, en que el PNV se haga independentista… Además a ellos cada vez los entiendo menos. Dicho esto, ellos siempre podrán contar con nosotros porque no somos enemigos de la plurinacionalidad.

¿Por qué es malo pactar con CiU para una república catalana y es bueno hacerlo con el PSOE por una especie de monarquía que nadie pone en duda? ¿Por qué cuando pactamos con CiU somos Pujol o el 3% y Colau cuando pacta con el PSC no es Chaves y Griñán?

Pero vosotros estáis en una coalición gobernando en Cataluña con una derecha que ha llevado a cabo fuertes recortes en sanidad y que reprimió muy duramente, con Felip Puig en Interior, a los manifestantes de la plaza de Cataluña.

¿Por qué es malo pactar con CiU para una república catalana y es bueno hacerlo con el PSOE por una especie de monarquía que nadie pone en duda? ¿Por qué cuando pactamos con CiU somos Pujol o el 3% y Colau cuando pacta con el PSC no es Chaves y Griñán? Ellos, que son insignes profesores de Universidad, saben mejor que nosotros que los procesos de autodeterminación se hacen desde la transversalidad o no se hacen. Y no me interesa tanto Felip Puig como la señora que está en una ‘paradeta’ informando sobre el procès. No se trata de ganar nosotros, sino de ganar un país.

Pero a Mas en su día le interesó liderar un cambio de chip en Covergencia para, al convertirse en independentista, desviar la atención de la crisis y los recortes.

El que crea que el proceso se ha iniciado para tapar según qué cosas, para mí lo hace con tremenda miopía. Aquí se llamó gángster a un gángster, a Rato, en una comisión impensable en el estado español. En España siguen ganando y gobernando los mismos. Aquí tenemos a líderes de Convergència en su casa, los líderes y las siglas han cambiado. Así que creo que estos mantras que se repiten cada vez tienen menos sentido.

¿Cuándo empezaste a sentirte atraído por el independentismo?

En Madrid me preguntan mucho “¿tú cuándo te hiciste independentista?”, como si fuera un sarampión. La segunda es: “Tú que eres tan majo, ¿cómo es que eres independentista?”. Yo respondo que para mí el independentismo no es una ideología, sino algo transitorio. Yo, como tú, estudié en colegios públicos de Santa Coloma y me enseñaron que ser de izquierda es la defensa de la autodeterminación de los pueblos siempre por vías democráticas. A mí me lo enseñaron así. Todavía me tienen que explicar cómo se puede defender el derecho a la autodeterminación del Quebec o de Escocia pero en Cataluña no.

¿Qué querías ser de pequeño?

Quería ser conductor de autobús porque me parecían muy listos o la gente con más memoria del mundo. Veía parar al ‘tusgsero’ [como se conoce comúnmente al conductor de la Tusgsa, línea de autobuses de Badalona y Santa Coloma de Gramenet]  y la gente se bajaba porque él sabía dónde vivían. Llegaban a su casa, o cerca de ella. Yo aún no entendía cómo funcionaba lo de pedir la parada.

¿Eras de los chungos de clase?

No, no, me juntaba con gente que no sacaba buenas notas, pero luego yo las sacaba.

A mí no me gusta que digan que soy agresivo, no creo que lo sea. Y es mucho más perdonavidas traicionar a tu votante que decir que alguien lo ha hecho

En el Congreso se te ve a veces agresivo, algunos te llaman “perdonavidas”, ¿es la vena ‘santako’ (Santa Coloma de Gramenet)?

A mí no me gusta que digan que soy agresivo, no creo que lo sea. Y es mucho más perdonavidas traicionar a tu votante que decir que alguien lo ha hecho. Lo que sí veo positivo es lo de ser de barrio. El problema sería si un chico de barrio no pudiera llegar a ser diputado. Tengo recuerdos de mis amigos, de mi casa y de mis trabajos que son positivos para mi vida pública. Por ejemplo, ahora ya hace doce años que dejé de trabajar los sábados y festivos. Pero aún hoy hay sábados que digo: “qué bien, no tengo que trabajar”.

¿Qué tipos de trabajos eran?

Bueno, primero trabajé en unos grandes almacenes muy conocidos y después en una cadena de tiendas de ropa. Se ha explotado mucho en las redes sociales y tertulias, lo de decir “de dependiente de ropa a diputado”. Que yo no tengo ningún problema con eso, pero yo era dependiente para pagarme mis estudios de Relaciones Laborales y luego trabajé diez años en lo mío. Había una periodista que todo el rato me preguntaba: ¿Pero tú como dependiente…?

Y cuando trabajabas de lo tuyo, ¿qué era exactamente?

Bueno, trabajaba en recursos humanos para un grupo de empresas.

Gràcies Vilassar per aquesta acollida. #caliu @esquerrarepublicana #gentcompromesa #nofallarem #construïmlarepúblicaquevolem

Una foto publicada por Gabriel Rufián Romero (@gabrielrufian) el

Un trabajo no muy de izquierdas, ¿no? Si te tocaba ayudar a planificar un ERE…

No, no, ese no era mi trabajo, yo trabajaba en selección de personal, yo era el que decía sí o no en una entrevista de trabajo. Sí que es verdad que vi la evolución del ‘boom’ inmobiliario y que vi de cerca a gente que te decía que si no le contratabas no podía pagar las facturas ese mes.

¿Aprendes más de los críticos o de los ‘haters'?

El halago debilita y la crítica fortalece, así que prefiero fijarme más en las críticas que en los halagos.

Pero me imagino que algunos ataques duelen, ¿no?

La buena y la mala noticia de todo esto es que desde el minuto uno tuvimos encima a muchos trols de Ciudadanos, del PP, de 13 TV… me acostumbré a ellos en las tertulias de televisión. Lo de la caverna es la base. Pero cuando te llamas Rufián tienes la piel un poco más gruesa que la mayoría. Lo que sí me sorprendió son las críticas de gente a la que admiro. Por ejemplo, me crié escuchando a Iñaki Gabilondo y cuando me criticó, me hizo preguntarme cosas, si era él o era yo quien había cambiado.

Sobre lo del amarillismo, o la palabra populismo, yo recuerdo una época en la que cuando hablabas de pobreza te llamaban demagogo. A ver si demagogia y populismo va a ser todo lo que no te gusta

Lo de utilizar mensajes de la calle se puede ver como una aproximación de los políticos a esta o como una especie de amarillismo político, porque siempre se pueden usar los mensajes más duros e impactantes y como tampoco son tuyos...

A mí me sorprende que se hable tanto de lo que dijimos y tan poco de lo que votó el PSOE. Se nos tacha de radicales y radical es la verdad y la verdad es que el PSOE dijo 150 veces que no se abstendría y acabó haciéndolo. He dado más explicaciones yo por lo que dije que Antonio Hernando (portavoz del PSOE en el Congreso) por lo que votaron. Y sobre lo del amarillismo, o la palabra populismo, yo recuerdo una época en la que cuando hablabas de pobreza te llamaban demagogo. A ver si demagogia va a ser todo lo que no te gusta; a ver si populista va a ser todo lo que no te gusta. Sorprende que aquel que te pone el espejo sea el culpable de que no te veas guapo. Pero tenemos clarísimo que nos encontramos con una maquinaria de poder y también mediático: formaba parte que nosotros fuéramos los malos y no Hernando o el PSOE. El otro día el diputado Miguel Heredia mintió diciendo que yo salía de un coche oficial mostrando un vídeo totalmente falso. ¿Consecuencias? Cero. ¿Le harán una entrevista y le preguntarán? No creo.

¿Tú has votado al PSOE alguna vez?

No, pero mi abuelo sí era ‘felipista’ de toda la vida. Suerte que no está viendo lo que hacen.

¿Qué es un cuñao?

Es la forma fácil de definir a la persona que sabe de todo y tiene respuestas simples para casi todo. Con nosotros por ejemplo se usa aquello de “Hitler también ganó unas elecciones”.

A Pérez Reverte lo llamaste cuñado hace poco.

Josef Ajram, Pérez Reverte y Albert Rivera son los más ‘cuñaos’.

¿Y en Esquerra hay cuñaos?

Seguramente sí, en todos los partidos.

Josef Ajram, Pérez Reverte y Albert Rivera son los más ‘cuñaos’

Tus discursos efectistas en 140 caracteres de Twitter, ¿no simplifican mensajes más complejos y con mayor trasfondo?

Un tuit es una frase. Nos dicen: tu discurso está lleno de tuits. Bueno, es que está lleno de frases que tienes que decir en cinco minutos. La realidad es más simple de lo que estamos habituados a oír. Hay una frase que resume de forma muy clara la ideología de muchos de nosotros: ‘Para todos todo, para nosotros nada’. Son frases que necesitan un desarrollo, pero resumen ideologías enteras. ¿Qué de malo hay en que alguien que no tenga tradición política te entienda? No sé por qué no puedo explicar conceptos en una frase. La política se está simplificando. Nos tienen que entender hasta las cocineras, ya lo decía Lenin esto, salvando la connotación machista que tenía la frase en aquella época. Los cocineros también.

¿Te paran chavales de quince años por la calle?

Sí, sí, gente muy, muy joven. También por las redes sociales, en Facebook o en Snapchat nos sigue gente muy joven que no puede ni votar. Eso para mí era una obsesión porque en Súmate o en la ANC notaba que faltaban jóvenes. Y ahí sí que hacemos un cierto cálculo al decir por ejemplo que Ciudadanos es el Smithers de la política española. Mucha gente joven lo va a entender muy rápido. Puedes decir que es un partido ambiguo que pacta con uno o con otro, poner mil ejemplos, pero todo el mundo sabe quién es Smithers: un lacayo.

Entonces tienes Snapchat también.

Sí, fuimos de los primeros en hacérnoslo.

¿Y mandas ‘nudes’?

No, todavía no. Eso lo hace Ciudadanos.

Algunos hablan de Laclau, yo prefiero hacer paralelismos con Songoku

Eso de mandar mensajes con frases emotivas, de dibujos animados o tuits cortos es muy de ‘copy’ publicitario.

Sí, el jefe de la agencia publicitaria que nos llevó la campaña me dijo: “Serías un gran ‘copy”. Mientras algunos hablan de Laclau (el filósofo), pues yo prefiero hacer paalelismo con los Simpsons o con Bola de Drac, que en Twitter funciona muy bien. Es frívolo, pero explica muchas cosas.

El otro día un amigo me contaba que conoció a un chaval de 18 años no sabía quién era Son Goku.

Eso es dramático porque significa que nos estamos haciendo mayores. Pero también es dramático para él porque tener 20 años y no saber quién es Songoku es una putada.

¿Te envidian en otros partidos por esa conexión con los jóvenes? ¿Te preguntan cómo lo haces la gente del PSOE?

No te creas, la inquietud principal la sentimos en En Comú Podem, que con el 15-M habían ganado un terreno en la juventud. También es que, de verdad, las chorradas que digo en mítines me salen así naturalmente. Recuerdo ver en la tele políticos y pensar: “hostia, lo tienes a huevo para decir esto y no lo dices, me estás metiendo un rollo que no veas, aunque esté de acuerdo contigo”. En Súmate conocí a jubilados que todo el año habían estado en cadenas de montaje y eran capaces de emocionar con una frase contando su experiencia más que cualquier político.

Cuando uno empieza a formar parte de la elite al ganar un buen sueldo y una vida llena de privilegios, ¿cuesta mantener el discurso de indignación o rabia?

Tal vez pueda costar, pero yo creo que al final lo cómodo es criticar desde fuera. Durante meses iba a tertulias de la televisión y recuerdo a gente, yo entre ellos, que lo criticábamos todo desde una mesa.

Generalmente quien se acomoda es quien se porta bien, porque el Congreso está hecho para que te portes bien

Ah, ¿eras un poco cuñado?

Sí [ríe]. Al final me pregunté si era más honesto cuestionarlo todo desde la comodidad de una mesa de plató o dar el paso a las instituciones. Luego si no ocupamos esos espacios de poder los ocupa algún otro. Vamos a Madrid a no regalar la imagen de Cataluña a Albert Rivera. Además, sabemos que esto es provisional y al final del día, te tienes que tomar la pastilla roja sabiendo que aquello es Matrix.

Pero hay un peligro de acomodarse cuando lleves más tiempo.

Hay ejemplos de gente como Joan Tardà, Beiras o Julio Anguita que recuerdan muy bien de dónde vienen y que esa silla no les pertenece, gente muy digna. Lucharé para ser así también. Generalmente quien se acomoda es quien se porta bien, porque el Congreso está hecho para que te portes bien. A veces coincides en el bar con alguien que sabe que le vas a criticar o que vas a decir cosas que no le van a gustar y que eso va a tener una repercusión mediática. Te da una palmada, te invita a un café, os lleváis bien y luego te cortas en tus discursos. Hay diputados que llevan 20 años y nadie los conoce. ¿Por qué? Porque se han portado bien. Pero hay dos caminos: o esa indignidad que supone no molestar a nadie o tener muy claro, como yo, que tienes que darlo todo y que no estás ahí para siempre.

Tu discurso en algunos puntos parece más radical que el de Esquerra y hablas bastante bien de David Fernández. ¿Nunca te planteaste militar en las CUP?

Bueno, hay muchas Esquerres y eso es positivo, de la misma forma que en las CUP no es lo mismo David Fernández que Anna Gabriel o Garganté. Las CUP cambiaron la forma de hacer política, pero Junqueras también. Fue muy rompedor con su idea de ampliar la base, de que todo el mundo cabe.

Junqueras se autodefine como socialdemócrata. ¿Tú también?

No, yo soy marxista. Pero ERC no es marxista. En ERC tenemos a un democristiano como Capdevila pero al final todos coincidimos en un punto: la decencia.

¿Cómo es tu sueño de una Cataluña independiente?

Un país decente que pueda sentirse orgulloso, donde sus hijos vivan bien y no pasen cosas que dan vergüenza. Ni más ni menos. Un país parecido a una república escandinava…

Las CUP cambiaron la forma de hacer política, pero Junqueras también

Pero aquello es un aburrimiento...

Bueno, de Latinoamérica también tenemos que aprender mucho…

Aquí al menos hace más sol que en los países escandinavos.

Sí, el sol será un derecho constitucional. Y será ilegal no votar a Joan Tardá. Eso estará en la constitución catalana.

¿Qué recuerdos de Santa Coloma guardas y aún te marcan?

La mayoría son de infancia, porque luego maduré en Badalona. Recuerdo paseos con mi abuelo, porque mis padres trabajaban muchas horas, por la plaza de la Vila cuando aún era de arena. También con mi abuela materna en el barrio de Singuerlín, que era como el fin del mundo, en el monte, callejeando por allí, contando trenes...

¿No te sabría un poco mal desconectar formalmente del país de tus padres?

Yo no tengo ninguna fobia ni filia hacia ninguna bandera, mientras se apoye en valores democráticos. Cataluña tiene que ser aún más solidaria con el estado español. La tierra no se va a romper y seguiremos estando ahí cuando nos independicemos. Hay gente en Madrid que me ha dicho: “No soy independentista, no entendía lo que era, pero me representas”. Es de lo más bonito que me han dicho. No vamos contra nadie, no vamos a construir un muro.

Doy la bienvenida a matices como los de Inés Arrimadas pero ningún partido es de derecha moderna.

Pero hay gente que acentúa esa percepción de que parte del independentismo odia a los españoles.

Sí, pero igual que tenemos claro que el españolismo o el unionismo no es Jiménez Losantos, nosotros tampoco somos ese independentismo etnicista, que yo creo que es minoritario. Una buena noticia de este año es que nos empiezan a ver como gente normal.

Parece difícil que Cataluña consiga algún avance por ninguno de los dos lados: de espaldas al estado por motivos legales y pactando con el estado por falta de voluntad.

En un debate en Tv3 le pregunté a Xavier Doménech, que proponía en campaña electoral un referéndum pactado con el gobierno: “¿Y cómo lo harás? ¿Cómo se pacta con Rajoy, con Susana Díaz, con el Tribunal Constitucional?” Y su respuesta es fraternidad. Yo soy muy fraternal, pero como decía Castelao (político gallego de primera mitad del XX), yo era federalista hasta que vi que nadie se quería federar conmigo.  Aquí tenemos una denostada derecha catalana hablando de república, que para mí ya es una victoria. En España ni algunos revolucionarios hablan de república. Aquí la derecha aprueba con nosotros impuestos a la banca y a las nucleares. Está un poquito por delante a la hora de romper algunas realidades del estado español.

Lo que no hay en España es una extrema derecha que esté creciendo como ocurre en Estados Unidos o en Europa.

Bueno, Hillary Clinton sería del PP y Trump sería de Vox. No, hablando en serio, yo creo que tenemos una extrema derecha encarnada en el PP y en Ciudadanos.

Camino al acto de 30 años de #alkartasuneguna #euskoalkartasuna #euskalherria #hemenetaorain

Una foto publicada por Gabriel Rufián Romero (@gabrielrufian) el

¿Sí? Pero los mensajes son muy diferentes.

Porque falta honestidad. Pero Ciudadanos, con una cara más agradable que la de Trump, unos trajes más finos, unas corbatas más chulas, sigue diciéndote que los inmigrantes sin papeles no tienen derecho a la sanidad. Lo revisten de sonrisas, de color naranja, pero para mí Ciudadanos es el Frente Nacional de España.

Tus padres, si no me equivoco, dejaron de tener una peletería porque los chinos empezaron a monopolizar los comercios del barrio del Fondo de Santa Coloma. La derecha populista diría que los inmigrantes les quitaron el trabajo.

Es muy miserable ir contra la parte más débil de la sociedad. La globalización al final es el de Martorell y el de Sudáfrica peleando por ver quién lo hace más barato. No vamos a acusar a la gente de querer trabajar. Mis padres tuvieron que dejar de trabajar en ese sector pero sería un error que chocáramos en guerras de pobres.

Ciudadanos, con una cara más agradable que la de Trump, unos trajes más finos, unas corbatas más chulas, sigue diciéndote que los inmigrantes sin papeles no tienen derecho a la sanidad

Pero se choca. Y el discurso anti-inmigrantes está teniendo éxito en Europa, conecta más con los trabajadores que la izquierda.

Se ha trabajado mucho en vaciar a la gente de ideología, que la gente piense que no es ni de izquierdas ni de derechas. Hace unos años, ahora ya no tanto, recuerdo que lo que quería mucha gente era comprarse un piso y un BMW. Hay gente que vota a Ciudadanos creyendo que son de izquierdas. Si en la izquierda no empezamos ya a apelar a la gente desfavorecida lo hará la derecha, como ya ha hecho Ciudadanos prometiendo con un discurso tramposo a la gente que volverá a tener un piso de 40 millones, el coche en el párking y el centro comercial abierto por la tarde.

Y mucha gente prefiere eso que cuestionarse qué tipo de vida y en qué tipo de sociedad quieren vivir.

Sí, hay muchos que prefieren volver a 2006 que tener una sociedad más justa, cuando entonces ya había desigualdades y vivíamos en una gran mentira.

¿Hay una derecha digna en España? ¿Alguien a quien admires o podrías llegar a votar?

En el estado español no existe una corriente de derechas que no tenga reminiscencias franquistas o que no sea nacionalista español excluyente. Doy la bienvenida a matices como los de Inés Arrimadas pero ningún partido es de derecha moderna. El PP fue fundado por franquistas y Ciudadanos nació para ir en contra de las identidades del pueblo español. Y en eso está.

Destuitando a Gabriel Rufián, el ‘copy’ del independentismo catalán

“Ciudadanos es el Frente Nacional de España”

“Cuando te llamas Rufián tienes la piel un poco más gruesa que la mayoría”

“En las tertulias de tele yo también era un poco cuñao”

“El que te enseña el espejo no tiene la culpa de que no te veas guapo”

“Hay quien habla de Laclau, yo prefiero hacer paralelismos con Songoku”

“El sol será un derecho constitucional en la República de Catalunya”

Americana verde militar. Un chaleco negro encima de la camisa blanca. “Mi mujer me lo ha comprado pequeño”, dice entre risas mientras se lo arregla para salir bien en el vídeo.Y un peinado de jovenzuelo que debe obedecer a la regla eterna de “si funciona, no lo toques” aplicada desde la adolescencia.

Gabriel Rufián, el diputado independentista de Esquerra que habla castellano y celebra los goles de la selección española, es presumido. Pero es famoso por sus mensajes audaces, sus tuits creativos de crack publicista y sus latigazos verbales en el Congreso de los diputados.

Detrás de sus aires de ‘cowboy’ que llega al ‘saloon’ y de sus tuits divertidos que lo petan, hay un tipo culto que lee a Laclau y a Connac MacCarthy, un hombre afable con respuestas de mucho más de 140 caracteres.

Nos encontramos en Casa Pepe, un mítico bar de tapeo de Santa Coloma de Gramenet donde tanto él como yo nos pegamos algunas de nuestras primeras cenas sin padres y con alcohol en la adolescencia.

Descubrimos que Rufián, a sus 34 años, sigue siendo un joven de barrio a la par que uno de los mayores ‘showmen’ de la política española.  

¿Qué tal los primeros meses en el Congreso?

Bien. Tengo relación cordial con gente opuesta ideológicamente, como Rafael Hernando (PP) o Juan Carlos Girauta (Ciudadanos). Sabes que luego lo tendrás delante en el debate y será diferente. Se separa la dialéctica parlamentaria de lo que es tomarse un café. Para eso me sirvió mucho mi época de tertuliano. Luego hay mucha hipocresía, pero como en cualquier curro. La diferencia es que según como lo hagas la gente te abuchea o no.

Es tu primera experiencia en política institucional.

Sí, nunca había militado en ningún partido concreto o sindicato de forma oficial. Pero venía de familia con carga política muy fuerte. La asociación ‘Súmate’ (  ) me dio la oportunidad de tener una mayor visibilidad y luego ERC buscaba ampliar su base con candidaturas que sean resúmenes de su visión política.

¿Tus padres eran de la ‘Santa Coloma, ciuda roja’, de la onda del que fue cura y alcalde comunista Lluís Hernández?

Sí, de hecho Lluís Hernández llegó a ser profesor de mi madre. Mis padres se conocieron en un mítin de Bandera Roja, asociación ligada al Partido Comunista. Vengo también de una izquierda decepcionada, derrotada, que ha sufrido un desengaño con los partidos tradicionales.

Para ERC eres una figura diferente, por procedencia y estilo.

No te creas, tenemos gente de orígenes muy diversas, como Chakir El Homrani, diputado de origen magrebí. Quizás la forma de hacer determinada sí sea más característica, pero es que no sé hacerlo de otra manera.

Hombre, pero yo te veo mucho menos agresivo aquí que en los vídeos del Congreso.

Bueno hay que entender dos cosas. Una, que yo no hablo más de cinco minutos en el Congreso y tienes que sintetizar. Y otra el entorno: no es lo mismo hablar delante de ti que de Rivera, Rajoy y Sánchez.

El otro día criticabas en las redes sociales la defensa de Xavier Doménech, de En Comú Podem, de “una realidad de soberanías compartidas”. ¿Por qué te parece mal ese punto de vista?

No, si mal no me parece, muchos de nosotros venimos de ahí, de intentar tejer una España de países. Pero la diferencia entre En Comú Podem y nosotros son los tempos. Ellos consideran que aún con las mayorías que hay para poder avanzar en el ‘progrès’, hay que esperar a que en Galicia se deje de votar al PP o en Andalucía al PSOE, en que el PNV se haga independentista....Además a ellos cada vez los entiendo menos. Dicho esto, ellos siempre podrán contar con nosotros porque no somos enemigos de la plurinacionalidad.

Pero vosotros estáis en una coalición gobernando en Cataluña con una derecha que ha llevado a cabo fuertes recortes en sanidad y que reprimió muy duramente, con Felip Puig en Interior, a los manifestantes de la plaza de Cataluña.

¿Por qué es malo pactar con CiU para una república catalana y es bueno hacerlo con el PSOE por una especie de monarquía que nadie pone en duda? ¿Por qué cuando pactamos con CiU somos Pujol o el 3% y Colau cuando pacta con el PSC no es Chaves y Griñán? Ellos, que son insignes profesores de Universidad, saben mejor que nosotros que los procesos de autodeterminación se hacen desde la transversalidad o no se hacen. Y no me interesa tanto Felip Puig como la señora que está en una ‘paradeta’ informando sobre el procès. No se trata de ganar nosotros, sino de ganar un país.

Pero a Mas en su día le interesó liderar un cambio de chip en Covergencia para, al convertirse en independentista, desviar la atención de la crisis y los recortes.

El que crea que el proceso se ha iniciado para tapar según qué cosas, para mí lo hace con tremenda miopía. Aquí se llamó gángster a un gángster, a Rato, en una comisión impensable en el estado español. En España siguen ganando y gobernando los mismos. Aquí tenemos a líderes de Convergència en su casa, los líderes y las siglas han cambiado. Así que creo que estos mantras que se repiten cada vez tienen menos sentido.

¿Cuándo empezaste a sentirte atraído por el independentismo?

En Madrid me preguntan mucho “¿tú cuándo te hiciste independentista?”, como si fuera un sarampión. La segunda es: “Tú que eres tan majo, ¿cómo es que eres independentista?”. Yo respondo que para mí el independentismo no es una ideología, sino algo transitorio. Yo, como tú, estudié en colegios públicos de Santa Coloma y me enseñaron que ser de izquierda es la defensa de la autodeterminación de los pueblos siempre por vías democráticas. A mí me lo enseñaron así. Todavía me tienen que explicar cómo se puede defender el derecho a la autodeterminación del Quebec o de Escocia pero en Cataluña no.

¿Qué querías ser de pequeño?

Quería ser conductor de autobús porque me parecían muy listos o la gente con más memoria del mundo. Veía parar al ‘tusgsero’ (como se conoce comúnmente al conductor de la Tusgsa, línea de autobuses de Badalona y Santa Coloma de Gramenet)  y la gente se bajaba porque sabía dónde vivían. Llegaban a su casa, o cerca de ella. Yo aún no entendía cómo funcionaba lo de pedir la parada.

¿Eras de los chungos de clase?

No, no, me juntaba con gente que no sacaba buenas notas, pero luego yo las sacaba.

En el Congreso se te ve a veces agresivo, algunos te llaman “perdonavidas”, ¿es la vena ‘santako’ (de Santa Coloma de Gramenet)?

A mí no me gusta que digan que soy agresivo, no creo que lo sea. Y es mucho más perdonavidas traicionar a tu votante que decir que alguien lo ha hecho. Lo que sí veo positivo es lo de ser de barrio. El problema sería si un chico de barrio no pudiera llegar a ser diputado. Tengo recuerdos de mis amigos, de mi casa y de mis trabajos que son positivos para mi vida pública. Por ejemplo, ahora ya hace doce años que dejé de trabajar los sábados y festivos. Pero aún hoy hay sábados que digo: “qué bien, no tengo que trabajar”.

¿Qué tipos de trabajos eran?

Bueno, primero trabajé en unos grandes almacenes muy conocidos y después en una cadena de tiendas de ropa. Se ha explotado mucho en las redes sociales y tertulias, lo de decir “de dependiente de ropa a diputado”. Que yo no tengo ningún problema con eso, pero yo era dependiente para pagarme mis estudios de Relaciones Laborales y luego trabajé diez años en lo mío. Había una periodista que todo el rato me preguntaba: ¿Pero tú como dependiente…?

Y cuando trabajabas de lo tuyo, ¿qué era exactamente?

Bueno, trabajaba en recursos humanos para un grupo de empresas.

Un trabajo no muy de izquierdas, ¿no? Si te tocaba ayudar a planificar un ERE…

No, no, ese no era mi trabajo, yo trabajaba en selección de personal, yo era el que decía sí o no en una entrevista de trabajo. Sí que es verdad que vi la evolución del ‘boom’ inmobiliario y que vi de cerca a gente que te decía que si no le contratabas no podía pagar las facturas ese mes.

¿Aprendes más de los críticos o de los ‘haters?

El halago debilita y la crítica fortalece, así que prefiero fijarme más en las críticas que en los halagos.

Pero me imagino que algunos ataques duelen, ¿no?

La buena y la mala noticia de todo esto es que desde el minuto uno tuvimos encima a muchos trols de Ciudadanos, del PP, de 13 tv, me acostumbré a ellos en las tertulias de televisión. Lo de la caverna es la base. Pero cuando te llamas Rufián tienes la piel un poco más gruesa que la mayoría. Lo que sí me sorprendió son las críticas de gente a la que admiro. Por ejemplo, me crié escuchando a Iñaki Gabilondo y cuando me criticó, me hizo preguntarme cosas, si era él o era yo quien había cambiado.

Lo de utilizar mensajes de la calle se puede ver como una aproximación de los políticos a esta o como una especie de amarillismo político, porque siempre se pueden usar los mensajes más duros e impactantes y como tampoco son tuyos...

A mí me sorprende que se hable tanto de lo que dijimos y tan poco de lo que votó el PSOE. Se nos tacha de radicales y radical es la verdad y la verdad es que el PSOE dijo 150 veces que no se abstendría y acabó haciéndolo. He dado más explicaciones yo por lo que dije que Antonio Hernando (portavoz del PSOE en el Congreso) por lo que votaron. Y sobre lo del amarillismo, o la palabra populismo, yo recuerdo una época en la que cuando hablabas de pobreza te llamaban demagogo. A ver si demagogia va a ser todo lo que no te gusta, a ver si populista va a ser todo lo que no te gusta. Sorprende que aquel que te pone el espejo sea el culpable de que no te veas guapo. Pero tenemos clarísimo que nos encontramos con una maquinaria de poder y también mediático: formaba parte que nosotros fuéramos los malos y no Hernando o el PSOE. El otro día el diputado Miguel Heredia mintió diciendo que yo salía de un coche oficial mostrando un vídeo totalmente falso. ¿Consecuencias? Cero. ¿Le harán una entrevista y le preguntarán? No creo.

¿Tú has votado al PSOE alguna vez?

No, pero mi abuelo sí era ‘felipista’ de toda la vida. Suerte que no está viendo lo que hacen.

¿Qué es un cuñao?

Es la forma fácil de definir a la persona que sabe de todo y tiene respuestas simples para casi todo. Con nosotros por ejemplo se usa aquello de “Hitler también ganó unas elecciones”.

A Pérez Reverte lo llamaste cuñado hace poco.

Josef Ajram, Pérez Reverte y Albert Rivera son los más ‘cuñaos’.

¿Y en Esquerra hay cuñaos?

Seguramente sí, en todos los partidos.

Tus discursos efectistas en 140 caracteres de Twitter, ¿no simplifican mensajes más complejos y con mayor trasfondo?

Un tuit es una frase. Nos dicen: tu discurso está lleno de tuits. Bueno, es que está lleno de frases que tienes que decir en cinco minutos. La realidad es más simple de lo que estamos habituados a oír. Hay una frase que resume de forma muy clara la ideología de muchos de nosotros: ‘Para todos todo, para nosotros nada’. Son frases que necesitan un desarrollo, pero resumen ideologías enteras. ¿Qué de malo hay en que alguien que no tenga tradición política te entienda? No sé por qué no puedo explicar conceptos en una frase. La política se está simplificando. Nos tienen que entender hasta las cocineras, ya lo decía Lenin esto, salvando la connotación machista que tenía la frase en aquella época. Los cocineros también.

¿Te paran chavales de quince años por la calle?

Sí, sí, gente muy, muy joven. También por las redes sociales, en Facebook o en Snapchat nos sigue gente muy joven que no puede ni votar. Eso para mí era una obsesión porque en Súmate o en la ANC notaba que faltaban jóvenes. Y ahí sí que hacemos un cierto cálculo al decir por ejemplo que Ciudadanos es el Smithers de la política española. Mucha gente joven lo va a entender muy rápido. Puedes decir que es un partido ambiguo que pacta con uno o con otro, poner mil ejemplos, pero todo el mundo sabe quién es Smithers: un lacayo.

Entonces tienes Snapchat también.

Sí, fuimos de los primeros en hacérnoslo.

¿Y mandas ‘nudes’?

No, todavía no. Eso lo hace Ciudadanos.

Eso de mandar mensajes con frases emotivas, de dibujos animados o tuits cortos es muy de ‘copy’ publicitario.

Sí, el jefe de la agencia publicitaria que nos llevó la campaña me dijo: “Serías un gran ‘copy”. Mientras algunos hablan de Laclau (el filósofo), pues yo prefiero hacer paalelismo con los Simpsons o con Bola de Drac, que en Twitter funciona muy bien. Es frívolo, pero explica muchas cosas.

El otro día un amigo me contaba que conoció a un chaval de 18 años no sabía quién era Son Goku.

Eso es dramático porque significa que nos estamos haciendo mayores. Pero también es dramático para él porque tener 20 años y no saber quién es Songoku es una putada.

¿Te envidian en otros partidos por esa conexión con los jóvenes? ¿Te preguntan cómo lo haces la gente del PSOE?

No te creas, la inquietud principal la sentimos en En Comú Podem, que con el 15-M habían ganado un terreno en la juventud. También es que, de verdad, las chorradas que digo en mítines me salen así naturalmente. Recuerdo ver en la tele políticos y pensar: “hostia, lo tienes a huevo para decir esto y no lo dices, me estás metiendo un rollo que no veas, aunque esté de acuerdo contigo”. En Súmate conocí a jubilados que todo el año habían estado en cadenas de montaje y eran capaces de emocionar con una frase contando su experiencia más que cualquier político.

¿Cuesta un poco mantener el discurso de indignación o rabia una vez una empieza a formar parte de la elite al ganar un buen sueldo en el Congreso y tener una vida llena de privilegios?

Tal vez pueda costar, pero yo creo que al final lo cómodo es criticar desde fuera. Durante meses iba a tertulias de la televisión y recuerdo a gente, yo entre ellos, que lo criticábamos todo desde una mesa.

Ah, ¿eras un poco cuñado?

Sí (ríe). Al final me pregunté si era más honesto cuestionarlo todo desde la comodidad de una mesa de plató o dar el paso a las instituciones. Luego si no ocupamos esos espacios de poder los ocupa algún otro. Vamos a Madrid a no regalar la imagen de Cataluña a Albert Rivera. Además, sabemos que esto es provisional y al final del día, te tienes que tomar la pastilla roja sabiendo que aquello es Matrix.

Pero hay un peligro de acomodarse cuando lleves más tiempo.

Hay ejemplos de gente como Joan Tardà, Beiras o Julio Anguita que recuerdan muy bien de dónde vienen y que esa silla no les pertenece, gente muy digna. Lucharé para ser así también. Generalmente quien se acomoda es quien se porta bien, porque el Congreso está hecho para que te portes bien. A veces coincides en el bar con alguien que sabe que le vas a criticar o que vas a decir cosas que no le van a gustar y que eso va a tener una repercusión mediática. Te da una palmada, te invita a un café, os lleváis bien y luego te cortas en tus discursos. Hay diputados que llevan 20 años y nadie los conoce. ¿Por qué? Porque se han portado bien. Pero hay dos caminos: o esa indignidad que supone no molestar a nadie o tener muy claro, como yo, que tienes que darlo todo y que no estás ahí para siempre.

Tu discurso en algunos puntos parece más radical que el de Esquerra y hablas bastante bien de David Fernández. ¿Nunca te planteaste militar en las CUP?

Bueno, hay muchas Esquerres y eso es positivo, de la misma forma que en las CUP no es lo mismo David Fernández que Anna Gabriel o Garganté. Las CUP cambiaron la forma de hacer política, pero Junqueras también. Fue muy rompedor con su idea de ampliar la base, de que todo el mundo cabe.

Junqueras se autodefine como socialdemócrata. ¿Tú también?

No, yo soy marxista. Pero ERC no es marxista. En ERC tenemos a un democristiano como Capdevila pero al final todos coincidimos en un punto: la decencia.

¿Cómo es tu sueño de una Cataluña independiente?

Un país decente que pueda sentirse orgulloso, donde sus hijos vivan bien y no pasen cosas que dan vergüenza. Ni más ni menos. Un país parecido a una república escandinava…

Pero aquello es un aburrimiento...

Bueno, de Latinoamérica también tenemos que aprender mucho…

Aquí al menos hace más sol que en los países escandinavos.

Sí, el sol será un derecho constitucional. Y será ilegal no votar a Joan Tardá. Eso estará en la constitución catalana.

¿Qué recuerdos de Santa Coloma guardas y aún te marcan?

La mayoría son de infancia, porque luego maduré en Badalona. Recuerdo paseos con mi abuelo, porque mis padres trabajaban muchas horas, por la plaza de la Vila cuando aún era de arena. También con mi abuela materna en el barrio de Singuerlín, que era como el fin del mundo, en el monte, callejeando por allí, contando trenes...

¿No te sabría un poco mal desconectar formalmente del país de tus padres?

Yo no tengo ninguna fobia ni filia hacia ninguna bandera, mientras se apoye en valores democráticos. Cataluña tiene que ser aún más solidaria con el estado español. La tierra no se va a romper y seguiremos estando ahí cuando nos independicemos. Hay gente en Madrid que me ha dicho: “No soy independentista, no entendía lo que era, pero me representas”. Es de lo más bonito que me han dicho. No vamos contra nadie, no vamos a construir un muro.

Pero hay gente que acentúa esa percepción de que parte del independentismo odia a los españoles.

Sí, pero igual que tenemos claro que el españolismo o el unionismo no es Jiménez Losantos, nosotros tampoco somos ese independentismo etnicista, que yo creo que es minoritario. Una buena noticia de este año es que nos empiezan a ver como gente normal.

Parece difícil que Cataluña consiga algún avance por ninguno de los dos lados: de espaldas al estado por motivos legales y pactando con el estado por falta de voluntad.

En un debate en Tv3 le pregunté a Xavier Doménech, que proponía en campaña electoral un referéndum pactado con el gobierno: “¿Y cómo lo harás? ¿Cómo se pacta con Rajoy, con Susana Díaz, con el Tribunal Constitucional?” Y su respuesta es fraternidad. Yo soy muy fraternal, pero como decía Castelao (político gallego de primera mitad del XX), yo era federalista hasta que vi que nadie se quería federar conmigo.  Aquí tenemos una denostada derecha catalana hablando de república, que para mí ya es una victoria. En España ni algunos revolucionarios hablan de república. Aquí la derecha aprueba con nosotros impuestos a la banca y a las nucleares. Está un poquito por delante a la hora de romper algunas realidades del estado español.

Lo que no hay en España es una extrema derecha que esté creciendo como ocurre en Estados Unidos o en Europa.

Bueno, Hillary Clinton sería del PP y Trump sería de Vox. No, hablando en serio, yo creo que tenemos una extrema derecha encarnada en el PP y en Ciudadanos.

¿Sí? Pero los mensajes son muy diferentes.

Porque falta honestidad. Pero Ciudadanos, con una cara más agradable que la de Trump, unos trajes más finos, unas corbatas más chulas, sigue diciéndote que los inmigrantes sin papeles no tienen derecho a la sanidad. Lo revisten de sonrisas, de color naranja, pero para mí Ciudadanos es el Frente Nacional de España.

Tus padres, si no me equivoco, dejaron de tener una peletería porque los chinos empezaron a monopolizar los comercios del barrio del Fondo de Santa Coloma. La derecha populista diría que los inmigrantes les quitaron el trabajo.

Es muy miserable ir contra la parte más débil de la sociedad. La globalización al final es el de martorell y el de Sudáfrica peleando por ver quién lo hace más barato. No vamos a acusar a la gente de querer trabajar. Mis padres tuvieron que dejar de trabajar en ese sector pero sería un error que chocáramos en guerras de pobres.

Pero se choca. Y el discurso anti-inmigrantes está teniendo éxito en Europa, conecta más con los trabajadores que la izquierda.

Se ha trabajado mucho en vaciar a la gente de ideología, que la gente piense que no es ni de izquierdas ni de derechas. Hace unos años, ahora ya no tanto, recuerdo que lo que quería mucha gente era comprarse un piso y un BMW. Hay gente que vota a Ciudadanos creyendo que son de izquierdas. Si en la izquierda no empezamos ya a apelar a la gente desfavorecida lo hará la derecha, como ya ha hecho Ciudadanos prometiendo con un discurso tramposo a la gente que volverá a tener un piso de 40 millones, el coche en el párking y el centro comercial abierto por la tarde.

Y mucha gente prefiere eso que cuestionarse qué tipo de vida y en qué tipo de sociedad quieren vivir.

Sí, hay muchos que prefieren volver a 2006 que tener una sociedad más justa, cuando entonces ya había desigualdades y vivíamos en una gran mentira.

¿Hay una derecha digna en España? ¿Alguien a quien admires o podrías llegar a votar?

En el estado español no existe una corriente de derechas que no tenga reminiscencias franquistas o que no sea nacionalista español excluyente. Doy la bienvenida a matices como los de Inés Arrimadas pero ningún partido es de derecha moderna. El PP fue fundado por franquistas y Ciudadanos nació para ir en contra de las identidades del pueblo español. Y en eso está.

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