Entrevistas

Crisis es salir a bailar, tener sexo y preguntarte qué vas a hacer con tu vida

Una tragedia griega adolescente

“Hace poco conocí a un tío en un bar, me preguntó de dónde era. Cuando le dije que era griega, me contestó que le debía un montón de dinero”.

Es normal tener veintipocos y sentirse viejo, saber que te han jodido bien. El futuro ya no es lo que era para muchos jóvenes europeos, sobre todo del sur del continente.

Hace unos años, muchos de esos jóvenes salieron a la calle dispuestos a luchar por primera vez en sus vidas. Aquello que los políticos llamaban crisis financiera era la excusa para pulverizar sus sueños, sus derechos.

Daphné Heretakis vivía en Atenas cuando sintió que las manifestaciones tenían algo que ver con su vida, con su intimidad: "Un día desde el gobierno dijeron que el dinero se había acabado, que nos lo habíamos gastado entre todos. ¡Eso no era cierto!".

Empezó entonces un diario íntimo y político, y decidió cuál iba a ser su profesión: cineasta. 

La frontera de fuego

La Acrópolis caía a cámara lenta, los medios hablaban de tragedia:  "Yo vivía en Kolonaki, el barrio más lujoso de Atenas. Sólo una calle lo separa de Exarchia, el barrio anarquista y más revolucionario".

Daphné decidió cruzar la frontera con una cámara de fotos para mezclarse, superar la timidez: "Exarchia ardía, era otro mundo. Cuando volvía a mi barrio todo era tranquilidad, la gente estaba de fiesta". 

Con poco más de 20 años, quiso acercarse a la revuelta: "Era algo muy fuerte, así que empecé a grabar".

Nunca me he sentido una terrorista, pero llegué a comprenderlo

Hoy Daphné Heretakis tiene 28 años y es una joven cineasta formada en Francia y en las calles de Atenas: sus obras son cortos documentales y experimentales sobre la crisis política y económica en Grecia. Ici Rien, +54 y Archipiélagos forman un diario visual que está dando la vuelta al mundo gracias a la distribución de la cooperativa Collectif Jeune Cinéma en múltiples festivales.   Excepto en su país:

"Se me hace raro no haber podido enseñar mis cortos en Grecia. Supongo que no hay interés en un cine distinto o estructuras que lo apoyen". La autora ha liberado su última pieza en exclusiva para PlayGround (se puede visualizar online al final del texto, sólo durante el 25 de junio).

Si los films de Daphné no son la voz de la generación perdida, sí conforman una colección de emociones compartidas, como un diario secreto de buena parte de la juventud europea, en el que la revolución evoluciona, vive y muere. Y en el que siempre quedan las dudas.

La muerte de Alexander

"En Exarchia está la Escuela Politécnica, símbolo del fin de la dictadura en 1974. El barrio está lleno de gente que luchó, de intelectuales de distintas facciones de izquierdas. Esos días todos discutían entre ellos, los viejos y los jóvenes, los anarquistas y los del Black Block, por poner un ejemplo. No importaba no ponerse de acuerdo, todo el mundo quería ir más allá ante el escándalo".

En diciembre de 2008 , Alexander Grigorópulos fue asesinado: "Tenía 15 años y un policía le disparó. Lo que causó su muerte fue mucho más grande que su propia muerte".

Atenas se convirtió en un campo de batalla, los ciudadanos estaban dispuestos a arremangarse: "Para entonces aún tenía mucha esperanza, las cosas podían cambiar".

"Miraba la televisión y no tenía nada que ver con lo que estaba pasando en la calle. Mis grabaciones eran mi forma de comprender, de decidirme. Era precioso sentirme involucrada. Estaba dentro".

Era precioso sentirme involucrada. Estaba dentro

"Discutíamos mucho sobre hasta dónde seríamos capaces de llegar. Nunca me he sentido una terrorista, pero llegué a comprenderlo".

"Si no ofrecíamos resistencia, no había presión hacia los políticos, pero luchar contra la policía era algo idealizado: ellos sólo son una parte pequeña del problema". 

Bajar las armas

Cada vez que Daphné volvía a Atenas desde Francia, donde estudiaba cine desde 2004, veía a la gente transformada: "Yo veía cambios que ellos no veían. Era terrorífico ver como aceptaban lo que estaba pasando".

"Mis amigos ya no salían a la calle, no hacían nada porque nada sucedía al final. Sólo esperaban a que llegara ese trabajo, viviendo con sus padres y con toda su familia en pequeños apartamentos".

En 2011 tres personas murieron asfixiadas en la sede de un banco a consecuencia del lanzamiento de un cóctel molotov durante unas protestas contra el plan de austeridad. Muchos atenienses se quedaron paralizados.

Durante los años siguientes, poco a poco, la gente fue abandonando las manifestaciones, cansados de protestar en la calle: "Tardamos 3 años en entender que la cosa no iba a ir a mejor, que no iba a haber una solución. Lo intentamos, supongo que pasamos de resistir a sobrevivir. Era normal y la vez chocante".

Salir a bailar, tener sexo, para después preguntarte qué vas a hacer con tu vida

Entonces Daphné se hizo la pregunta que dio pie a su film Archipiélagos: "¿Qué debo hacer ahora? ¿Cómo hace la gente para soportar el sentimiento de responsabilidad? Yo no sabía hacerlo, así que salí a la calle a preguntar. Era una excusa para no sentirme sola".

No quiero ser valiente

Daphné encontró respuesta a su pregunta: aislamiento. "Vivir en una burbuja, no mirar nunca las noticias. Salir a bailar, tener sexo, para después preguntarte qué vas a hacer con tu vida".

Pasamos de resistir a sobrevivir. Era normal y la vez es chocante

Muchos jóvenes se sienten atrapados en un callejón sin salida: "Es fácil hacer una película ensalzando la revolución, pero no es real. Estás ahí, sabes lo que ocurre pero no sabes cómo reaccionar, ni hacia los otros ni hacia ti misma". 

Daphné cree que la crisis financiera también es una ruptura íntima, un atentado emocional. ¿Se puede ser joven y no creer en el futuro?: "Se mete en tu vida. Aparecen los sentimientos de culpa, la vergüenza, pero el sentimiento general es que no hay nada que hacer". 

El pulso

Enero de 2015. "Voté a Alexis Tsipras, aunque nunca creí mucho en él. Sólo estaba cansada de los dos otros partidos. Pero cuando ganó... nunca he visto nada igual. Muchísima gente estaba feliz, incluso aquellos que no le votaron, o los que tenían miedo de que Syriza ganase". 

Ahora mismo se está produciendo la escena final del diario que Daphné ha filmado durante 6 años. El gobierno de su país está echando un pulso contra los acreedores de la Troika: si no consigue negociar una deuda imposible de pagar, Grecia será más esclava de los poderes financieros. Si aplica los recortes demandados, será contra quienes casi ya no tienen nada.

Europa es algo bonito y a la vez terrible. Si no nos quiere, entonces nosotros tampoco a ella

Lo que ocurra en los despachos de Bruselas en los próximos días es vital para el futuro de Grecia: “Todo es muy confuso: diría Tsipras está resistiendo ante la Troika, que está preservando algunas cosas, pero aún no sé si es una imagen o la realidad. Es difícil descifrar lo que está pasando, no me creo la versión oficial”.

Soy una chica europea

La cuna de la democracia podría salir del Euro y a Daphné le daría casi igual: "Soy una chica europea. Mi madre es italiana, mi padre griego, he viajado mucho. Europa es algo bonito y a la vez terrible. Si no nos quiere, entonces nosotros tampoco a ella". 

"Mi madre vivió la dictadura y sabe lo que es vivir sin importaciones. Sé que sería muy duro. Aun así siento que lo podríamos probar. Tengo dudas... pero no quiero vivir esta relación tortuosa".

La parálisis es estúpida, soy optimista porque hay que seguir

Daphné no cree que le deba ni un euro al chico que conoció en el bar: "Los griegos somos los primeros que queremos eliminar la corrupción de nuestro país,  no tengo por qué sufrir ese ataque colonial".   

Al despedirse, la cineasta recuerda a sus amigos: "Creen que son  losers. Muchos se han ido a Francia, Inglaterra, Alemania. Tienen mucho talento y trabajan de teleoperadores o de azafatos con salarios muy bajos. Ojalá no tener futuro nos hubiera hecho cambiar las cosas. Supongo que no llegamos a ese punto, que aún tenemos elección".

"La parálisis es estúpida. Soy optimista porque hay que seguir. Eso sí, mi próxima película estará protagonizada por dos vándalas adolescentes.  Quiero sentir esa alegría oscura y quemar lo que no quemé. Hay demasiadas cosas en pie".

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Hay demasiadas cosas en pie

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