PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

La lucha de una artista trans a favor del Intersex Sexo

H

 

Ela Xora usa su arte y su poesía para llamar la atención sobre la realidad 'intersex', la comunidad más invisible del espectro LGBTI

Luis M. Rodríguez

07 Septiembre 2015 06:00

Fotografías de Ricardo Silvestre.

Esconder la cara puede ser una señal de coraje. Lo es cuando la ocultación del rostro, más que ocultarnos del mundo, nos acaba exponiendo a todas las miradas.

En el caso de Ela Xora, la máscara nació como escudo —una manera de adornarse tras el estropicio de una operación de córnea que no salió según lo previsto—, pero acabó convertida en arma, en símbolo de su cruzada.

"La máscara llegó a mi vida por accidente, pero, visto en retrospectiva, es el mejor accidente que me podía haber pasado", nos cuenta Ela Xora. "Las máscaras se han convertido en mi rasgo distintivo, y lo serán siempre. En este momento, específicamente, las máscaras de plata".

Para ella, el plateado es una metáfora de la búsqueda de un punto medio entre el negro y el blanco. Porque su vida ha sido siempre eso: un existir entre medias de dos géneros, en la tierra de nadie que queda entre los extremos aceptados de un mundo que se aferra a la ficción del dimorfismo sexual.

"Mi arte está caracterizado por un binarismo obsesivo y exclusivo", explica Xora. "Principalmente, porque la sociedad en la que nací ha sido condicionada para pensar que la vida sólo existe en esos términos binarios. Por eso en este momento trabajo sólo en blanco y negro en mi atuendo y mis pinturas. Mi apariencia también es parte de mi arte".




Durante años, esta londinense de padres españoles vivió convencida de que sufría lo que se conoce como síndrome de insensibilidad a los andrógenos o feminización testicular, una condición genética que hace que las hormonas encargadas de desarrollar las características físicas masculinas no sean asimiladas por un cuerpo que es genéticamente varón. Su sensibilidad y su apariencia natural eran femeninas, por mucho que sus genitales dijeran otra cosa.

Ela fue criada como un niño, asistió a un colegio sólo para chicos, hizo lo posible por encajar, pero algo en su engranaje mente-cuerpo no terminaba de acoplar.

"Siempre tuve que actuar de una forma más masculina de lo que en realidad era, no era seguro para mí expresarme de una forma visceralmente femenina a la hora de hablar, o de moverme, o de vestir como yo quería. Si lo hacía, inmediatamente me veía atacada, física y mentalmente, especialmente en la escuela".


A los 25 años, Ela Xora decidió dar un giro y presentarse al mundo como fémina. Aún así, rechaza ser definida exclusivamente como hombre o mujer


A fuerza de rasguños, Xora aprendió a bloquear su comportamiento instintivamente femenino, a endurecer sus gestos. Trató de actuar de una forma tan masculina como pudo, pero ni siquiera así evitó el bullying.

"Me escapaba a la hora del almuerzo y me refugiaba en la biblioteca. Me convertí en un ratón de biblioteca para escapar de un grupo de chicos de mi año que la habían tomado conmigo. Ellos nunca iban allí. Estaban demasiado ocupados afilando sus garras y corriendo por la escuela como los chimpancés que eran".



Su gusto por los libros queda patente cuando Xora aborda el tema de la androginia desde una perspectiva histórico-mitológica.

La plata de sus máscaras, dice, es una metáfora, "una reclamación de la androginia biológica existente en la naturaleza, pero que ha sido enmascarada por la Cultura Occidental a partir del período greco-romano".

En aquel momento, explica Ela, "deidades andróginas como Phanes o Agdistis, antes veneradas, fueron subyugadas por deidades patriarcales, condenadas, deglutidas, genitalmente mutiladas y lentamente excluidas de la sociedad con el respaldo de un arte anti-trans y anti-intersex promovido por el estado. Los humanos que mostraban cualquier tipo de androginia biológica fueron forzados a seguir la misma suerte que aquellas deidades".


Decir que la androginia es un desorden biológico supone mentir de una forma ignorante sobre la naturaleza


The Intersex Butterfly Mask


El clamor contra la mutilación genital

Ela se reconoce a sí misma como intersex, y se siente afortunada. Afortunada por distinta, y porque, a diferencia de la mayoría de las personas nacidas con órganos sexuales ambiguos, ella escapó a la "cirugía de normalización sexual". Una cirugía "correctiva" que trata de alterar las características genitales del bebé intersexual para asignarle un género definido, y que ha sido catalogada por Naciones Unidas como práctica inhumana y degradante en sus últimos informes sobre tortura.

"Las historias de terror de gente intersex a la que se le ha asignado el sexo o los genitales equivocados son, desafortunadamente, demasiado comunes. Ese es el problema. El cerebro en el mayor órganos sexual del cuerpo. Es la realidad. Existe un espectro de genitales en la raza humana, pero la sociedad sólo reconoce que existan dos, el pene y la vagina estereotípicas. Todo lo que queda fuera de eso es visto como inaceptable, antinatural y no permisible por el establishment médico, pero la naturaleza ve las cosas de un modo diferente".


Se calcula que uno de cada 2.000 niños nacen con órganos sexuales ambiguos u otras características intersexuales


Sólo en el Reino Unido, hay más de 30.000 personas nacidas con rasgos intersexuales. Demasiadas para seguir pensando en la intersexualidad como una anomalía "no natural" que precisa de corrección inmediata.

Sobre todo cuando esa corrección consiste en la mutilación y se realiza sin el consentimiento de la persona afectada, y a veces, incluso, sin el conocimiento de sus padres.

"Comúnmente, los niños intersexuales con genitales ambiguos están siendo cortados en operaciones de riesgo, dolorosas y no revesibles que a menudo requieran atención médica constante en el futuro, y lo que se ignora sistemáticamente es que las personas que la sufren no han dado su consentimiento a esa cirugía genital. Así que es una lotería que los genitales que te asignen encajen con lo que pasa en el cerebro de esa persona".


Mucha gente intersexual también tiene cerebros e instintos intersexuales, se sienten una combinación de masculino y femenino porque realmente son biológicamente andróginos


El arte como alegato político


The Rape of Caenis

Xora tiene un algo de heroína fantástica. Escondida tras sus máscaras —que ella misma diseña—, es una especie de justiciera de la causa intersex. Como si un superhéroe andrógino de Marvel enamorado de El fantasma de la ópera hubiera caído, por pura necesidad de catarsis, en el mundo artístico.

¿Su misión? Emplear las posibilidades del arte visual, la performance y la poesía para generar conciencia alrededor de lo que ella considera el último gran tabú de Occidente: la existencia de la androginia biológica y su lugar en el espectro de las expresiones de género.

"El arte es mi armadura", me asegura. "Es la llave que me permite salir de una prisión abusiva en la que todo el mundo se ríe de ti y te malinterpreta", declaraba hace meses en otra entrevista. Cuando le pido que intente describir su trabajo en cinco palabras, responde con seguridad: "Binarismo, científico, igualdad, épico, glamour".


La androginia no está considerada como una realidad genética. Y, sin embargo, lo es. Está por todas partes, en todos los aspectos de la naturaleza.


Su obra reciente gira alrededor de la androginia y el hermafroditismo que se da de forma natural en muchas especies. La experiencia estética es importante, pero en el fondo su intención es política.

"Hago arte para desatar un cambio sociopolítico. Hago arte para desafiar a autores y artistas del canon occidental como Homero, Hesíodo, Ovidio y a la Europa greco-romana que respaldó y promovió un arte que ha humillado, alienado e incitado a la violencia contra la gente transexual e intersexual durante miles de años y hasta el día de hoy".


Maquillaje y peluquería de Ivan Seguro.


Xora quiere cambios. Cambios en la percepción social y en el tratamiento legal de la intersexualidad. Por eso, algunos de sus proyectos artísticos han venido acompañados de llamadas a la movilización.

Ela quiere que se reconozca su existencia. Quiere que se reconozca el tercer género. Quiere que el gobierno en Reino Unido acepte al hermafrodita en la ley y añada una tercera casilla en la categoría de género en los pasaportes.

"Con mi arte quiero contribuir a que los gobiernos del mundo se den cuenta de que existe una escala biológica en materia de sexo, género y sexualidad tanto en nuestra especie como en la naturaleza que nos rodea. Hago arte para cambiar la ley en UK y para que se reconozcan y protejan los derechos humanos de la gente transexual e intersexual, simplemente, tratándonos en igualdad a todo el resto".


Las personas intersex y transgénero deben tener derecho a decidir qué género es instintivo para ellos


La única forma de lograr esa igualdad, opina Xora, es educar a la gente en las realidades de la biología. Por eso, en algunas de sus obras recientes ha colaborado con científicos como el profesor Milton Diamond, especialista en el estudio de la sexualidad humana.

"Diamond dice que la naturaleza ama la variedad, pero la sociedad la odia. Estoy completamente de acuerdo. La diversidad biológica es un mecanismo intrínseco de la evolución, pero el binarismo obsesivo ha maleducado a la gente sobre lo que efectivamente existe en la naturaleza, sólo reconociendo lo reproductivo y lo más común, algo que podemos entender en una sociedad arcaica, pero que a día de hoy no resulta aceptable".


The Mutilation of the Silver Bo(x) performance, con Carolina Maggio.


Mi trabajo muestra la carnicería que significa ser intersex en el mundo de hoy

share