Entrevistas

"La diferencia entre 250 y 1.000 millones de refugiados climáticos depende de un grado"

Hablamos con Florent Marcellesi sobre el cambio climático como causa de millones de migraciones forzadas

Que el príncipe Carlos de Inglaterra dijera que la guerra de Siria había sido provocada por el cambio climático podría parecer una excentricidad de un aristócrata filántropo y aburrido que no tiene nada más que hacer. Pero no iba tan desencaminado.

“En Siria hubo una sequía brutal que afectó al 90% del ganado y provocó bruscas migraciones internas. Nadie habla de esto. Pero, así, poblaciones que tradicionalmente ocupaban determinadas partes del país, se mezclaron con otras y comenzaron los problemas”, dice Florent Marcellesi, eurodiputado, experto en cambio climático y activista ecologista desde hace más de una década.

El diputado francés de Equo (coalición política ecologista), nos atiende desde París, donde participa en la cumbre del clima COP21. Marcellesi ha centrado sus esfuerzos en el reconocimiento de los refugiados como una realidad indisociable del cambio climático.

“El refugiado climático es una persona que migra de zona, forzada por alteraciones del clima que hacen que el lugar en el que vivía sea inhabitable, sobre todo por la falta de recursos, como el agua, por ejemplo”, dice Marcellesi. Es decir, como los animales que migran en las diferentes estaciones, pero a una escala inimaginable.

Marcellesi calcula que el cambio climático provoca anualmente entre 30 y 40 millones de desplazados, en el interior y hacia el exterior de los países afectados. Y conflictos como el de Darfur o el de Somalia —con los refugiados y muertos que generan— serían debidos a la alteración paulatina del clima y, en consecuencia, de los recursos naturales y de la economía.

Desde el Primer Mundo, aunque haya sido el principal causante, esto siempre se ha considerado un problema lejano. Pero si las cosas no cambian, las interminables hileras de refugiados que recorren los caminos de los Balcanes podrían ser una realidad en el sur de Europa. Y no serían muchedumbres procedentes del Norte de África u Oriente Medio, sino europeos.

“Si se cumplen las previsiones, zonas como Andalucía o la Comunidad Valenciana en España se desertificarían y serían tan inhabitables como el Sáhara. O no se podría vivir en una ciudad como Barcelona porque el crecimiento del nivel del mar la anegaría. Solo el crecimiento del nivel del mar desplazaría a 400 millones de personas en todo el mundo”, afirma Marcellesi.

Sería el devastador escenario al que nos enfrentamos si la humanidad no suda sangre para reducir los efectos del cambio climático: entre 250 y 1.000 millones de refugiados climáticos en los próximos 50 años, afectando a todas las zonas del mundo, incluso aquellas que consideramos desarrolladas.

Para Marcellesi es crucial que en esta cumbre del clima se adopte un compromiso fuerte para evitar que en los próximos años el planeta se caliente por encima de 2 grados. “Que el planeta aumente o no hasta 3 grados de temperatura podría ser la diferencia entre los 250 y los 1.000 millones de refugiados climáticos”, asegura.

Pero lo que es un hecho es que el cambio ya es inevitable. “Aún podemos evitar lo peor, podemos aumentar nuestro margen de maniobra, pero no detendremos el cambio climático. Ya está aquí”, dice.

Cómo resolver el drama de los refugiados climáticos

La solución al fenómeno de los refugiados climáticos, según Marcellesi, tiene dos vertientes: primero, atajar el problema presente de los refugiados climáticos. Segundo, resolver las causas que provocan esta tragedia humana.

Por un lado, el mecanismo más urgente al que tiene que enfrentarse la comunidad internacional es el del reconocimiento jurídico de los refugiados climáticos. “No hay ningún convenio internacional que hable de este tipo de refugiados. Con ampliar la definición de refugiado de la convención de Ginebra sería suficiente”, dice Marcellesi.

Con este reconocimiento jurídico, para el que es necesaria voluntad política, la protección de estas personas aumentaría de manera sustancial.

NASA 2015

Por otro, sería necesario el compromiso para hacer frente al cambio climático y mitigar sus consecuencias. Los puntos que recomienda Marcellesi no son ninguna novedad:

1. Cambiar el modelo de producción y de consumo de los países del Norte.

2. Aplicar ese cambio a los países del Sur que han adoptado el modelo del Norte

Para Marcellesi, gran parte de la responsabilidad está en los líderes mundiales que durante dos semanas estarán negociando un acuerdo para hacer frente al cambio climático. Pero igual de responsables que los estados son los ciudadanos de a pie:

“Un simple cambio en la dieta, por ejemplo, cambiaría por completo todo los paradigmas de explotación ganadera y agrícola actuales, dañinos para el planeta y genera una gran cantidad de residuos. Aunque parezca un disparate, el consumo de carne es uno de los grandes causantes del cambio climático”.

Y luego, apela a la responsabilidad política de los ciudadanos. Ante las elecciones del 20 de diciembre, en España, todos los partidos políticos parecen estar de acuerdo en las estrategias para luchar contra el cambio climático. Pero Marcellesi asegura que no hace falta más que ver lo que determinados partidos han hecho en el pasado para ver quién está comprometido con luchar contra el cambio climático y quién está guiado por intereses a corto plazo.

“No hace falta decir quién ha aumentado las prospecciones petrolíferas, ha autorizado el fracking, se ha cargado el autoconsumo... España va a ser de los países que más emiten, por el modelo energético que tenemos”.

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