Entrevistas

Cómo conseguir un éxito fulgurante en el porno gay, según David Ávila

La inteligencia y la honestidad son dos cualidades que en el mundo del porno suman muchos enteros. Este canario afincado en Barcelona, la nueva estrella del porno gay, es un buen ejemplo de ello

En poco más de un año y medio, David Ávila se ha convertido en una de las estrellas más rutilantes del entretenimiento para adultos. El actor nos recibe en su casa para confesarnos quién se esconde realmente detrás del personaje y ofrecernos su sincera visión de un trabajo donde predominan los tópicos.

Fotografías de Mai Love.

34 años. Pornstar gay. Galardonado en 2012 con los prestigiosos premios RTA en las categorías de “Mejor Mamada”, “Mejor Dúo” y “Actor Debutante”. Y, sin duda, uno de los hombres del momento en la industria del entretenimiento para adultos. Muchos son los que se dejan seducir por las atractivas garras del porno, pero el privilegio del triunfo internacional está al alcance de muy pocos. Este es el caso de David Ávila, un canario actualmente residente en Barcelona que en tiempo récord (se puso por primera vez ante la cámara en junio de 2012) ha alcanzado el estatus de superestrella en un negocio donde la inteligencia y la honestidad, aunque no lo crean, puntúan doble.

“El éxito de una persona radica en cómo se publicita uno a sí mismo y cómo lo maneja. En mi caso, básicamente a través de Internet y las redes sociales. A las productoras les da igual cómo seas porque, hablando guarramente, todos tenemos culo y polla, así que ofrecen realmente aquello que la gente quiere ver”, comenta relajado desde la coqueta terraza de su piso (aparentemente corriente, antes propio de un mileurista que de una estrella ascendente de su calibre), un escenario que nos sirve de excusa no sólo para conocer a la persona que se esconde detrás de su imponente presencia, sino también para comprender aquellos entresijos que se ocultan en un trabajo colmado de prejuicios e informaciones erróneas.

Como a tantos otros millones de personas en este país, la crisis le golpeó de cara cuando, sin ninguna indemnización, le echaron de su antiguo trabajo. Los doce años que pasó como encargado del check-in de tierra de una importante compañía aérea en Tenerife llegaron forzosamente a su fin. Pero lejos de quedarse impasible y convertirse en un número más de las estadísticas de Fátima Báñez, él se reinventó y decidió tirarse sin paracaídas a un trabajo que ya le habían propuesto años atrás . “Ya de jovencito me venían ofreciendo esto por las pintas y los tatuajes, pero yo siempre decía que cuando llegara el momento, si lo creía conveniente, lo haría. Así que cuando me echaron del trabajo aproveché un par de contactos que tenía por ahí y salí adelante”. He aquí un mayúsculo paradigma de la reinvención.

A Barcelona vino siguiendo a su ex pareja –también actor porno–, movió con acierto sus hilos y en junio de 2012 se enfrentó a su primera escena para la productora Timtales, dirigida por el también pornstar Tim Kruger. “Diría que fue la vez en la que estaba más suelto de toda mi carrera. Me lo tomé como ‘voy a echar un polvo’. A la productora le dije que si hacía esto era para estar entre los mejores. Aunque lo que no me esperaba era la repercusión que tuvo la escena en sí. Un actor porno sólo es considerado pornstar cuando le otorgan algún premio, y por esa primera escena me dieron tres”. ¿Cómo se le queda a uno el cuerpo cuando te galardonan con el premio a la mejor mamada del año? “Mis amigos fliparon. Ya puedes imaginarte que estuvimos haciendo broma de ello durante mucho tiempo”, suelta carcajeándose.

Tan sólo hicieron falta unos pocos minutos de charla para diagnosticar que Ávila no sólo sabe lo que se hace, sino que además es un profesional que arranca de cuajo los tabúes que rodean a la siempre hermética industria del porno (independientemente de si va destinado al target gay o hetero). David Ávila luce un discurso inteligente, sincero y cercano. “Yo no disfruto de mi trabajo, a diferencia de otros compañeros, porque estoy pendiente de muchas cosas. Que si la cámara, que si pon la mano aquí... El sexo lo entiendo como un trabajo y sólo lo disfruto con mi pareja”, comenta acerca de la persona con quien entabló una nueva relación tres meses atrás.

"La gran mayoría de actores porno no emplean su nombre verdadero y llega un momento en el que el nombre artístico se come al real"

El tópico del macho alfa que se pasa el día follando, esnifando todo lo habido y por haber, y que va de fiesta en fiesta, se resquebraja con él. “Lo bueno es que entre semana, cuando no hay rodaje, tengo mucho tiempo libre. Me levanto cuando me da la gana, voy al gimnasio, hago mis cosas y quedo con mis amigos. Lo normal. Aunque la dinámica cambia cuando tengo bolos en discotecas cada fin de semana. Al trabajar en una compañía aérea estaba acostumbrado a volar mucho, pero ahora lo hago mucho más que antes. Al principio recuerdo llegar al hotel, llorar y llamar a uno de mis mejores amigos diciéndole que esto no estaba hecho para mí. Cuando oyes que hay muchos actores que se suicidan puedo entenderlo. De lunes a viernes tienes una vida tranquila y el fin de semana te vas a Roma o a París, te jalean miles de personas, y vuelves al hotel completamente solo. Es un shock enorme de fotógrafos y fans. Un sube y baja que debes controlar”.

¿Reina la cordura en este negocio? Respuesta fallida. La inmensa mayoría de los actores porno están encerrados en un juego de máscaras perpetuo. Públicamente, son reconocidos por su nombre artístico, pero a su vez tienen que lidiar con su yo verdadero, aquel que hasta su muerte figura en su Documento Nacional de Identidad. David Ávila (apellidado realmente Rodríguez) tiene su propia tesis acerca de por qué a algunos de sus compañeros les queda grande ser el objeto de deseo de millones de personas . “Tengo una opinión basada en lo que he vivido con otros actores, tanto en los rodajes como en los bolos en vivo. Hay muy pocos profesionales que realmente estén centrados. Así que sí que me he encontrado con muchos que responden al arquetipo de la fiesta y la droga. Cuando estás en este mundo, seas actor porno o convencional, necesitas el cariño de la gente y mostrarte a ellos. La gran mayoría de actores porno no emplean su nombre verdadero y llega un momento en el que el nombre artístico se come al real. Por ello, muchos se lo cambian en el DNI. Lo que ocurre después es muy sencillo: esa vida acaba, y esos amigos que considerabas amigos en realidad no lo son. Nadie te llama, no le interesas a ninguna persona porque no has cultivado tu vida real. En mi caso mi hijo prima por encima de todo”.

Como leen, antes de mantener abiertamente relaciones homosexuales, David y su novia del instituto se convirtieron en padres a los 19 años. Sin duda, la única persona que le hace babear en este mundo.

"Tienes que ser muy buen pasivo para destacar porque la gloria siempre se la llevan los activos en la industria"

Habitual de Timtales y Men at Play, David Ávila realmente es reconocido en la industria por ejercer de pasivo en sus escenas (aunque pocos saben que para la productora Projectv79 hizo una vez de activo). Ocho películas en poco más de un año le han encumbrado en todo un icono para los adictos del sexo en solitario. “En realidad soy una persona versátil. Es más, con mi pareja me encanta hacer de activo. Lo que ocurrió realmente es que empecé como pasivo con Timtales y al decirles si podía cambiar me dijeron que no. Lógico, si ofreces un producto que funciona, ¿para qué lo vas a variar? Tienes que ser muy buen pasivo para destacar porque la gloria siempre se la llevan los activos en la industria”.

En ese momento la réplica es lógica: ¿qué significa ser ‘un buen pasivo’? El profesional da su parecer del asunto. “No significa que folles bien, sino que destaques, que le gustes a la gente. En el universo gay llama muchísimo la atención que seas un pasivo muy masculino, pero si observas bien los carteles donde se nos anuncia siempre verás que el activo está por delante del pasivo, por mucho que este último esté consagradísimo. Cuando hice de activo en una escena lo disfruté mucho porque da más juego. En definitiva, los actores gay que suelen dejarse grabar como pasivos se dejan llevar por su compañero, que te maneja de aquí y allá, y son conscientes de que en la mitad de las escenas sólo se les va a ver el culo”.

Idolatrado más fuera de nuestras fronteras que en su propio país (los clubes tienen que ponerle guardaespaldas cada vez que viaja por Italia), podría parecer que en poco más de un año David Ávila lo ha conseguido todo. Reputación, éxito interplanetario y, por supuesto, lo más difícil, el reconocimiento de sus compañeros. Galardonado en tres ocasiones, “aunque los premios son lo de menos”, este canario tiene claro cuál es su próximo objetivo: consolidar su propia fiesta mensual en la capital catalana, Xtreme Bunker, cuya próxima cita será en noviembre . “La creamos unos amigos y yo con la intención de tener un lugar donde ir y poder disfrutar de la música. La idea es montar un HustlaBall en Barcelona, algo que en realidad no hay más allá de las fechas del Circuit [el festival veraniego de mayor éxito entre la comunidad gay internacional]. Al pedir ‘dress code’ no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente en la primera fiesta, pero empezaron a aparecer con el culo al aire y sus prendas de cuero tan tranquilos”, explica Ávila sobre esta cita que permite a los asistentes, gracias a sus shows, llevarse una impresión fidedigna de cómo es un rodaje porno en vivo.

Parece mentira, pero según él aún le queda mucho por hacer pese a su rutilante éxito. Pero es consciente de que la vida de un pornstar, al igual que la de un futbolista, es limitada, y confiesa que no tendría problema alguno en dejar esta industria en el momento en que lo vea preciso. Profesional de los pies a la cabeza, sensato, con una verborrea magnífica y sin pelos en la lengua a la hora de hablar de su trabajo. Porque eso es lo que es en definitiva: trabajo. David Ávila ha jugado con mano firme sus cartas para convertirse en una de las estrellas del porno más importantes de nuestro país, con honestidad y siendo plenamente consciente de lo que tiene cuando las cámaras no le están grabando. Mima su vida real.

Aunque llegados a este punto ¿dónde se ve dentro de dos años? “Me encantaría poder montar mi propia productora. Ya me ronda la idea de hace tiempo, pero al igual que siendo joven no me veía capaz de ser actor porno, pienso que aún me falta un poco para poder gestionar mis propias producciones. Aun así, dentro de un par de años sí que me gustaría que se me comparase con Martin Mazza. Lo bueno que él tiene, al igual que François Sagat, es que son pornstars que ya no graban ninguna escena, pero siguen estando ahí. Eso es a lo que me gustaría llegar, que hablaran de mi bien por quién soy y por mi trabajo. Feliz”.

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