Entrevistas

“Estoy harta de que me comparen siempre con Kate Bush. Nunca la he escuchado”

Opiniones y certezas de Grimes sobre hacer canciones, la ecología y, ¡ah!, el fin del mundo

Puedes sentir a Grimes, pero no puedes sentir a Claire Boucher. La artista canadiense se ha construido un personaje musical que brilla con paisajes sonoros ensoñadores y melodías que resultan imposibles de desterrar de la cabeza. Pero hemos intentando comprender a Claire un poco, y aquí encontrarás sus pensamientos. Sí, acerca del fin del mundo también.

Hace unas semanas se me pegó una canción en la cabeza. Diría más: no es que se me enganchara; fue más bien como si alguien me comenzara a trepanar cuidadosamente el cráneo y abriese una pequeña ventana para luego, suave pero firmemente, empezar a colocar un pequeño tubo de cobre a través de mi tejido cerebral que alcanzara hasta en lo más profundo de la corteza de mis sesos. Para rematarlo, el final era como si se vertiera en el orificio un poderoso pegamento industrial. Entonces, y sólo entonces, es cuando empezaría a reproducirse la canción de la que hablaba ante para que, tan pronto como terminase, cerrar el cráneo a cal y canto con un fuerte tabique de hormigón.

Total, que no podía sacármela de la cabeza durante días. Allá donde fuera la notaba aporreándome las paredes occipitales, bailando provocativamente tras las cuencas de mis ojos. Llegó a un punto en el que, si no hubiese sido porque la canción era buena, me hubiera tocado bastante lo que no suena.

Sigue ahí aún, de hecho. Simplemente, he aprendido a convivir con ella, tal y como lo harías con un marcapasos o un parche para el ojo, con la excepción de que, obviamente, tener esa canción resulta mucho más placentero que padecer de pulso cardíaco irregular, que siempre es peligroso.

La canción es “Genesis” de Grimes, el alias de Claire Boucher, una traviesa artista electropop llegada de Montreal. Deberías ponértela. Ahora. Va. Dale una escucha. ¡Ja! Ahora la tienes sellada con hormigón en el cráneo, como yo. En serio, es la cosa más pegajosa desde los guantes de Íker Casillas, todo un irresistible pedazo de electropop etéreo y nostálgico. Dicho de otro modo, es como sonaría La Roux si hubiese querido sonar, ya sabes, bien. O como si CocoRosie le añadiesen un poco de ritmo a su encantadora extravagancia. “Genesis” está incluida entre lo mejor del tercer disco de Grimes, “Visions”, el primero que llega bajo el paraguas de 4AD. Esto le garantizará tener toda una nueva horda de fans, y muchos de ellos podrán verla en los próximos meses cuando se embarque en su primera gira propiamente dicha por Europa, que culminará con una actuación imprescindible en el San Miguel Primavera Sound.

Grimes ha dejado aparcado su trabajo de estudio por unos días para embarcarse en una pequeña gira promocional por Europa. La interceptamos en Londres justo cuando la ciudad estaba siendo azotada por una ola de frío que nos había dejado a los autóctonos –no, no me excluyo–, encerrados en nuestros dormitorios, desesperadamente tratando de arrancarle cuando más calor posible a las sábanas y los edredones.

“Genesis”

Hola.

Hola, ¿cómo estás?

Bien. Envuelto en un edredón nórdico, temblando.

¡Pues yo también, qué coincidencia!

Has estado por Europa durante los últimos días. ¿A qué te has dedicado?

He estado deambulando un poco, con muchas cenas, muchas entrevistas y esas cosas.

¿Habías estado en Europa antes?

Brevemente. Muy brevemente. Ésta habrá sido mi estancia más larga.

¿Cuál ha sido tu lugar favorito hasta ahora?

No sé, no he visto mucho de Londres en este viaje. Me gusta Londres, me gusta Berlín. Ámsterdam me encantó, pero no llegué a salir del hotel. Pero el hotel moló [risas].

Empecemos con una pregunta aburrida, pero importante: ¿qué músicos te inspiraron para empezar a crear música?

¿Los primeros? Diría, posiblemente, que Panda Bear y Animal Collective, cosas así. Es una música bastante distinta a lo que escucho ahora. En ese momento mi actitud era como ‘oh, bien, veamos cómo hacen esto Animal Collective, voy a tratar de hacer la misma cosa’. No es necesariamente un tipo de música, más bien el modo en el que estaba hecha, lo que hizo que todo fuese posible en cierto modo. O algo. Si es que esto tiene algún sentido.

¿Hay alguien que te influencie o te inspire en este momento?

Estoy muy enganchada a Nine Inch Nails ahora. De nuevo. [risas]

¿Hay algunos artistas con los que te molesta que te comparen?

Definitivamente, con Kate Bush. Nunca la he escuchado y de verdad que no me gusta que lo hagan. Creo que esto transmite algo de pereza por parte de según qué periodistas, algo así como: ‘Oh, las dos son chicas y hacen música pop, así que las compararé’. O Björk. No creo que me parezca en nada a Björk. Y tampoco es que la haya escuchado demasiado.

Imagino que es fácil utilizar como referencias a Björk y Kate Bush cuando tienes a una vocalista femenina con un timbre de voz agudo.

Sí.

Diría que tu estilo de canto es bastante distinto al de ellas. En particular, diría que a veces se hace difícil descifrar las letras. ¿Es intencionado?

Oh, sí. Definitivamente, tratan sobre cosas, pero realmente no quiero que nadie las escuche demasiado. Me siento y las escribo para mí misma, así que la canción trata de algo y significa algo para mí, pero no quiero que sea súper claro ni nada.

¿Prestas atención a las letras de otra gente?

Nunca. A veces algo de rap, o, no sé, Joanna Newsom o algo así, pero en general es la última cosa en la que pienso.

¿Cuál ha sido el punto más bajo de tu carrera hasta ahora?

Esto… probablemente cuando hay algún show estúpido o una sesión de fotos donde tienes que hacer algo que no te apetece. Ésas son siempre las peores situaciones. Aparte de eso, no creo que sea tan malo.

¿Qué clase de cosas te han pedido hacer en una sesión de fotos?

Algo así como llevar ropa atrevida y tú estás en plan: ‘No quiero ponerme eso’ y todo el mundo en plan: ‘ Tienes que ponértelo’, y acabas poniéndotelo. Eso es una mierda.

Dejemos los puntos más bajos. ¿Cuáles han sido tus momentos preferidos?

El SXSW del año pasado fue bastante loco. Las cosas que pasaron en el tour con Lykke Li también fueron una locura. Cualquier concierto que sea un éxito también es un plus.

¿Cómo son los sets de tus directos?

Normalmente estoy yo sola, pero a veces también toco con un batería. Siento como si tener una batería fuese algo bueno de verdad, porque es muy fácil que alguien aprenda a tocarlas con rapidez, y aún así, también puedo tocar sin batería. Ése es el tipo de músico acompañante con el que más suelo tocar, pero por lo general actúo en solitario y utilizo un montón de pedales de loops, samplers y esas cosas.

¿Te sientes cómoda siendo el foco y centro de atención de tu público?

Uhm... no, pero, ya sabes, funciona [risas].

¿Fue difícil para ti hacer esta transición? ¿Cuánto tardaste en dar tus primeros conciertos desde que empezaste a hacer música?

Probablemente, cerca de un año. Aunque he de decir que el primer año que hice música, ya sabes, me dedicaba a ello un par de veces al mes o así. Fue una transición bastante dura. Diría que hasta ahora no me he acostumbrado del todo.

¿Crees que tu popularidad ha crecido muy rápido, o has necesitado trabajar muy duramente?

Bueno, ambas cosas. Ha sido definitivamente muy rápido para nosotros, comparado a la manera en que empecé, pero también ha sido rematadamente difícil [risas]. Sin duda, es un poco de las dos cosas. Al final pude centrarme en la música muy pronto y dejar el otro trabajo que tenía, pero aún así tengo que estar trabajando día y noche en Grimes. Básicamente, es la única cosa que hago.

“Vowels = Space And Time”

¿Te parece que todo lo que tiene que ver con la promoción –las entrevistas, las sesiones de fotos – es una distracción para ti?

Totalmente, es una distracción, pero también le encuentro ventajas. Haré estas cosas ahora y puede que sean algo difíciles, pero tendrá beneficios a largo plazo. Y si lo hago ahora, no lo tendré que hacer después [risas].

Si tu carrera musical no hubiese despegado, ¿qué crees que estarías haciendo ahora?

Probablemente trabajando en un laboratorio, o algo así.

¿En un laboratorio?

Sí. Tratando de trabajar en un master o algo así.

¿Cuál era tu disciplina?

Me interesaba mucho la neurociencia. Definitivamente, si no estuviese haciendo música, lucharía por eso.

¿Es algo a lo que te ves volviendo en un futuro?

Sí, definitivamente sí. Cuando tenga, digamos, treinta años, definitivamente no estaré girando. Intentaré estar trabajando en algo académico.

¿Sigues de cerca los avances en neurociencia?

[risas] No, no tengo tiempo para eso, si te soy sincera.

Tu nuevo álbum es sensiblemente menos diverso, más enfocado y un poco menos serio que tus trabajos anteriores. ¿Tenías alguna visión específica en la cabeza mientras lo hacías?

Creo que tiene que ver con el hecho de que lo hice todo de golpe. La mayor parte la hice durante el mismo periodo de tres semanas. Incluso con las canciones que ya existían previamente, la mayoría las volví a grabar en ese momento. Todo fue súper condensado. Creo que las canciones se parecen las unas a las otras porque todas fueron producidas al mismo tiempo.

Has grabado tres álbumes en un período de tiempo relativamente corto. ¿Te resulta fácil crear canciones?

Sí. También hay mucho de “oh, esto es una mierda, me odio”, pero luego te despiertas a la mañana siguiente y lo escuchas otra vez y es como “oh, sí, esto está bastante bien”. No diría que sea fácil, pero definitivamente es algo que puedo hacer en grandes cantidades. Me consume mucho de mí misma, pero puedo hacerlo en abundancia.

¿Tiendes a buscar un determinado estado de ánimo cuando grabas? Leí que la primera vez que empezaste a hacer música habías estado consumiendo speed toda la noche. ¿Es ese un método que todavía suscribes?

Sí. En relación a este disco, sí, hice eso un poquito. Pero, quiero decir, no necesito eso para hacer música, sólo que tenía que cumplir un plazo de entrega, así que... No sé. En relación al estado de ánimo, creo que es bastante diverso. Es algo así como música de baile triste. [risas]

“Circumambient”

Parece que hay mucha música electrónica melancólica en este momento. ¿Sientes que formas parte de un movimiento?

No creo que pudiese nombrar a ningún artista ahora mismo [risas]. No lo sé...

Planningtorock es lo que tenía en mente, supongo, ese tipo de sonido pesaroso a la vez que animado...

Sí, me gusta lo que hace ella, supongo. Pero no quiero estar en plan mirando internet ni nada de eso. Estoy bastante alejada de todo eso ahora mismo.

¿Quiere eso decir que estás desprendida del mundo en general o únicamente en relación a la música?

Simplemente no tengo tiempo de mirar internet. La gente me cuenta cosas, así que me entero de cosas, pero estoy bastante ocupada [risas].

Obviamente algo de lo que no puedes permanecer ajena es al colapso financiero que asola el mundo...

Sí, claro.

¿Tienes algún tipo de plan por si todo se va a hacer gárgaras?

No lo sé. Cuando solía vivir en algún sitio siempre guardaba una tonelada de alubias en la despensa y cosas así, por si acaso. Me estresa un poco el hecho de que vaya por el mundo con, digamos, muy pocas cosas. Pero, uhm, llegado el caso, simplemente intentaría llegar hasta Canadá, ese sería mi plan ideal, aunque no sé, supongo que Canadá acabaría invadida si se produjera un colapso masivo, así que es difícil de decir.

Necesitas un búnker, imagino.

Sí, en realidad ya tengo algo parecido a un bunker; mis abuelos viven al lado de una montaña y cultivan su propia comida y esas cosas. Pero imagino que probablemente también les invadirían muy rápido. La gente iría allí y se quedaría con su granja.

Sería como “La Carretera” (de Cormac McCarthy). ¿En qué parte del espectro político te sitúas?

No creo que pueda decir que sea súper liberal, porque creo que el mundo está completamente jodido y definitivamente no estoy de acuerdo con la mayoría de cosas que están pasando. Siento que nuestra prioridad absoluta ahora mismo debería ser la sostenibilidad. Priorizar algo por encima de la salud del planeta me parece ridículo, porque si no todos vamos a morir de cáncer. Todo el mundo se muere de cáncer ahora por la manera en que vivimos. Deberíamos detener la producción de petróleo ahora mismo. Es como, joder, no necesito irme de gira, no necesito tener que estar cogiendo aviones. No sé, creo que necesitamos una Dictadura Verde. Una Dictadura Verde en todo el mundo.

¿Te sientes culpable a veces? Obviamente, tienes que tomar muchos aviones cuando estás de gira, ¿te afecta esto?

No demasiado, porque siento que haga lo que haga, no va a cambiar nada. La ingente cantidad de naranjas que se envían en avión hasta Canadá cada día es un problema mucho más grave, ¿entiende lo que quiero decir? Si una persona toma un avión, no es el fin del mundo. También creo que hay una diferencia importante entre trabajar (que es lo que siento que hago) frente a, simplemente, ir de vacaciones y estas cosas. Cada avión en el que me subo es muy necesario. Es el tipo de cosa que, por mucho que te hagan sentir culpable, no va ayudar a que cambie nada, y el dejar de hacerlo tampoco va a cambiar nada, aparte de complicarte la vida. Así que simplemente te limitas a hacerlo tú también. Siempre llevo conmigo un tenedor y un cuchillo. No me gusta usar tenedores y cuchillos de plástico. Intento ser consciente en relación a este tipo de cosas, pero hay un límite, ¿sabes? Conozco a gente que simplemente no hace nada, que siempre se siente mal porque está preocupado por este tipo de cosas. Creo que tienes que escoger cuáles son tus batallas y centrarte en ellas.

¿Te ves combinando tus ideas políticas con tu música en algún momento? ¿Apoyas el movimiento Occupy, por ejemplo?

Uhm, tengo algunos problemas con el movimiento Occupy. Creo que, en general, la idea es buena, pero hay demasiada tontería ahí en medio. En el fondo lo apoyo, pero eso no significa que vaya a escribir nunca, por ejemplo, una canción política. Hablaré sobre mis ideas, pero no las voy a exponer en mi música.

¿Has ido a alguna manifestación Occupy?

Sí. No sé… simplemente es que muchas decisiones acaban haciéndose mal y esto hace que todo se vuelva increíblemente alienante e improductivo. Creo que están, de algún modo, alienando a la gente a la que, en cierta forma, intentan convencer. Definitivamente, estoy así como: ‘Sí, muchas de las cosas de las que os quejáis las siento igual’, y eso es importante para mí, pero luego tampoco hay una regulación en el uso de las drogas y hay gente haciendo cosas estúpidas. Y, a fin de cuentas, mis padres están bastante en contra de esto, y ése es al tipo de personas que deberían tratar de convencer. No es que mis padres estén en el 1%, pero, ya sabes, mi madre tiene la carrera de Derecho y tal. Necesitan a esa gente de su lado.

Una última cosa; ¿de dónde viene el nombre Grimes?

Oh, no lo puedo decir.

¿No lo puedes decir?

No [risas].

¡Coño! ¡Qué rabia da eso! No es que lo quisiese saber realmente, pero ahora REALMENTE necesito saberlo. Quizá sea así como se extiende el atractivo de Grimes –a diferencia del de muchos artistas de hoy, que lo dejan todo, en sentido figurado y literal, al descubierto–. Grimes se guarda cosas sólo para ella. Las letras ininteligibles, su guerra contra las sesiones de foto sórdidas, su propio pseudónimo, todo parece que guarde algo de misterio. Puedes sentir a Grimes, pero no puedes sentir a Claire Boucher.

Es, probablemente, un movimiento muy inteligente. En el fondo, basta con tener a Grimes en nuestras vidas. No necesitas conocer sus pensamientos más profundos o cómo luce con un tanga. Pero quizá debas invertir en una piqueta y algo de gelignita para sacar sus condenadas canciones de tu cabeza…

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