Entrevistas

Mi nick es Biella y pasé seis años infiltrada en Anonymous

Secretos de la organización hacker más importante de la historia

Fotografía: Guillem Sartorio.

Todo empezó con un grupo de adolescentes que compartían pornografía en el foro de imágenes 4chan. En 2008, unas 700 personas repartidas en 217 ciudades distintas se coordinaron por primera vez, bajo el nombre de Anonymous, para iniciar un ataque DDoS a la iglesia de la Cienciología. Más tarde apoyaron a Wikileaks contra el bloqueo bancario que PayPal, MasterCard y Amazon activaron bajo presión del gobierno de Estados Unidos. En 2011, el colectivo inició su acción política internacional: en plenas revoluciones árabes, se unieron a los tunecinos contra para derrocar al gobierno corrupto.

Hoy Anonymous es la organización hacktivista más fuerte e importante de la historia, y Gabriella Coleman, invitada del festival The Influencers (celebrado el pasado fin de semana en Barcelona), es su biógrafa. Con el pseudónimo de Biella, la antropóloga estadounidense pasó seis años infiltrada como observadora en la organización hacker. En su libro Hacker, Hoaxer, Whistleblower, Spy: The Many Faces of Anonymous (Verso, 2014) describe cómo se gestan las acciones, tanto legales como ilegales, que han llegado a aterrorizar a gobiernos y grandes empresas. Miles de nodos, grupos y foros secretos bullen sin jerarquías ni programa político: cada acción exitosa es un milagro producido por el trabajo anónimo y colectivo de miles de hackers que no siempre son como imaginamos.

¿Es difícil ganarse la confianza de Anonymous?

Cuando algunos grupos empezaron a lanzar acciones ilegales había más secretismo y paranoia; se hizo más difícil. Algunos conocían mi trabajo y les interesaba que alguien mediara entre ellos y los periodistas, así que poco a poco fui introduciéndome. De todos modos, hay gente que nunca me ha querido ahí.

El hecho de que arrestaran a gente, desgraciadamente, ayudó. Me pasaron datos sobre los canales secretos donde organizaban actividades ilegales aunque yo no quisiera contacto con ellos.

Anonymous trabaja en defensa de los derechos y libertades civiles. ¿En qué consisten las ilegalidades que mencionas?

Hay tres grandes tipos: los ataques DDoS, cuando bloqueas un servidor con muchas demandas simultáneas, el hacking, que va desde cambiar la portada de una web a entrar en un sistema y descargar los datos; y el doxing, que consiste en revelar las identidades privadas del target, desde fotos a dirección, como sucedió hace poco con las celebrities.

"El anonimato es lo que permite la diversidad. Allí dentro nunca se habla de tu pasado."

En tu libro explicas que en Anonymous hay mujeres, militares, incluso ex traficantes.

Muchos norteamericanos de izquierdas que odian Anonymous siempre dicen que son hombres de raza blanca y clase media, pero una gran cantidad de actividad procede de Europa y Oriente Medio. De hecho, hay más actividad por cápita en Europa que en EEUU. En general Anonymous es un fenómeno europeo, de países privilegiados, y también de países latinoamericanos: Brasil, Perú, Colombia, Argentina y México son increíblemente importantes.

¿Puedes poner un ejemplo de esas identidades?

En mi investigación me centré en los grupos más importantes de habla inglesa. Muchos son parados, estudiantes, gente que procede de familias politizadas y también personas que no te esperas, como ex militares británicos que han estado en Irak o Sabu, un ex traficante de drogas. Hay gente pobre, como Mustafa Al-Bassam, un inmigrante iraquí que creó una de las ramas hacker de Anonymous, o un homeless de 50 años de California que ahora es un fugitivo en Canadá. El anonimato es lo que permite la diversidad. Allí dentro nunca se habla de tu pasado.

¿Mujeres?

Han sido claves en ataques DDoS, en la cuenta de Twitter de Anonymous, pero hay muy pocas mujeres hackers “Black hat”, fuera de Anonymous no he conocido a ninguna.

Hace pocos días Anonymous volvió a actuar después de una temporada bastante tranquila. En plenos disturbios de Ferguson, atacaron la web del Ku Klux Klan y han publicado datos bancarios de su líder.

Es cierto que la actividad ha disminuido después de un subidón en 2013, pero normalmente vemos a Anonymous a través de la lente de los medios, y estos, comprensiblemente, no cubren todo lo que se hace. Por ejemplo, en septiembre una rama latinoamericana de LulzSec (uno de los subgrupos más cañeros de Anonymous) hackeó a un ministro peruano publicando unos correos donde se demostraba que era corrupto. Hubo una votación en el parlamento y el gobierno casi colapsa. Casi nadie lo cubrió. Realmente, si no prestas atención, no te enteras de todo lo que pasa, y eso es fascinante. De hecho, el ataque al Ku Klux Klan viene de los grupos latinoamericanos.

¿Cómo se explica?

En Latinoamérica hay mucha actividad porque muchos de esos países no tienen los recursos cibernéticos para atrapar a los hackers. El problema viene cuando Estados Unidos los financia para que los cojan, como en Camboya. Allí hubo actividad de Anonymous y el FBI aportó recursos para que el gobierno los cogiera.

¿ Qué otros hacks hemos pasado por alto?

Los grupos ambientales de Anonymous nunca han sido cogidos y los medios estadounidenses no hablan de ellos: hacks contra Monsanto, Seaworld, la caza delfines en Japón… En Estados Unidos hay censura en la cobertura de temas ambientales.

"Los medios no hablan de los hacks contra Monsanto o la caza de delfines en Japón"

¿Hay mala relación con los medios de comunicación?

Hay un rollo pasivo agresivo entre los medios mainstream y Anonymous. Cuando los hackers se equivocan, son el diablo. Cuando aciertan, son simplemente una fuente. Hace poco, en Canadá, uno de los reporteros de CBC dijo que no quería informar sobre Anonymous porque de esa forma ayudaba al fenómeno, pero hay que recordar que cuando los medios informan sobre Anonymous o usan sus filtraciones, están ganando dinero: Anonymous lo hace por justicia, no se lleva nada.

¿Cuáles son los grandes hits de Anonymous?

Antes de Anonymous los cienciólogos tenían más éxito acosando a la gente, ellos cambiaron el curso de las cosas, ya no pueden demandarnos por decir ciertas cosas, porque se han demostrado.

Otro éxito fue apoyar a Wikileaks durante el bloqueo bancario. La gente estaba muy indignada por las presiones del gobierno de EEUU, y Anonymous ofreció un lugar donde congregarse y expresar esa rabia. Este es un ejemplo de acción colectiva a través de internet, que incorpora a muchos otros grupos ciudadanos en la misma causa, como sucedió con Megaupload, ACTA, SOPA…

Dime otros.

Empresas de seguridad privada sabotean a los activistas y sólo los hackers han podido penetrar en ellas, sacar datos y actuar en consecuencia. Los hacks contra HB Gary y Stratfor revelaron ese tipo de intromisión; ahora conocemos más ejemplos de espionaje contra activistas al servicio de clientes corporativos. Es complicado obtener esos datos y creo que esa acción inspiró a otros hacktivistas a seguir por esa línea, también a encontrar pruebas de corrupción.

Un éxito que no está relacionado con ninguna operación es que Anonymous nos recuerda que el anonimato aún importa, que nuestra huella digital puede ser seguida y controlada. Ellos crearon un movimiento que evade ese control y que no se comprota de forma previsible. Necesitamos más espacios como este.

"Cuando los hackers se equivocan, son el diablo. Cuando aciertan, son simplemente una fuente".

¿Cómo se relaciona un movimiento transversal como Anonymous con estructuras como Wikileaks, que es piramidal?

Los hackers se organizan de una forma muy diversa: desde colectivos tecnológicos radicales como Rise Up, pasando por Anonymous, que es un poco más anti-institucional, hasta Wikileaks, un proyecto bien construido, o los partidos políticos pirata. Todos se sienten parte de un mismo movimiento.

¿Hay buena relación con Julian Assange?

Conocí a Assange hace poco y creo que se siente parte de Anonymous; ellos apoyaron a Wikileaks. Mucha gente del colectivo respeta a Assange pero no quieren una organización como la suya porque implica ciertas limitaciones. Creo que incluso Julian nunca quiso ser representante de nada. Estuvo 4 años en la oscuridad hasta que todo se desmadró. Los hackers son un gran movimiento compuesto de organizaciones y tácticas muy diversas que se apoyan en los momentos precisos.

¿Cómo se relaciona Anonymous con el activismo que revela su identidad, o con las nuevas tendencias políticas que demandan más transparencia?

La interacción entre grupos secretos y no secretos es lo más complicado. Ahora que he publicado el libro me doy cuenta de que hay mucha parte de la izquierda que odia Anonymous porque se ocultan y por su lenguaje ofensivo. Pero cuando quebrantas la ley, hay gente que está asumiendo un riesgo y tú no; hay distintos niveles de responsabilidad.

"Si hubiese más americanos que hubieran sufrido lo que muchos musulmanes, seguro que lamentarían haber vendido sus datos a cambio de servicios gratuitos."

Cuando el periodista Glenn Greenwald y otros hablan de privacidad, dicen que un mundo totalmente vigilado significaría mucho menos crimen, mucha más seguridad. Pero creemos que hay muchas razones por las cuales hemos de seguir teniendo privacidad. El secretismo permite organizar acciones directas y que el Estado se confunda, que no sepa qué está pasando.

Por encima de todo es muy importante que exista un lugar donde la gente cree sin expectativas de reconocimiento, vivimos en una sociedad de las celebridades y las estrellas y no hay mucho espacio para eso. Hay mucha gente en Anonymous que no quebranta la ley, que se dedica a los vídeos, al diseño… Eso es muy valioso.

¿Qué otros colectivos de hackers son fuertes hoy en día además de Anonymous?

Redhack, de Turquía, un grupo hacker militante que existe desde hace 16 años y que tiene un representante y estructura jerárquica. También el Sirian Electronic Army. Hace unos días cazaron a Forbes y a otros medios de comunicación. También hackearon el Twitter de la agencia de noticias AP y el mercado de valores se vino abajo. Son como mercenarios y también trabajan para el gobierno sirio. Han hecho cosas sucias, como atacar activistas. Los pakistaníes también son muy activos hackeando a India.

En estos momentos, ¿hay muchos hackers en la cárcel?

Todos los de LulzSec que estuvieron en la cárcel en el Reino Unido ya han salido. En EEUU cinco personas que fueron a prisión por actividad en Anonymous. Jeremy Hammond fue condenado a 10 años y ha cumplido dos años.

¿La ley es más dura en Estados Unidos?

No hay comparación. Kayla (Ryan Akcroyd), que estaba en LulzSec hackeando sin parar como Jeremy Hammond, fue condenado a 10 meses en Gran Bretaña. Hammond a 10 años. Su vida… en fin, ha sido interrumpida. Es excesivo.

Al principio los hackers atacaban al poder. Ahora estos poderes nos vigilan con eficacia y los hackers tienen que protegernos del espionaje gubernamental y corporativo. ¿Se esperaba la comunidad hacker ese control de las tecnologías por parte del poder?

Muchos hackers y frikis sabían que estaban tirando de la cuerda y al final nos dieron una patada en el culo después de las filtraciones de Snowden. Ahora hay que hacer un esfuerzo considerable y usar herramientas de encriptación. Hace 3 años me llegaban dos mensajes encriptados al mes, ahora me llegan dos a la semana.

"Es muy interesante que Apple quiera garantizar la encriptación. Lo han hecho por motivos comerciales"

¿Qué va a pasar con nuestra privacidad?

No habrá privacidad para las masas, eso ya no existirá. La vigilancia provoca conformismo Pero veremos paquetes de seguridad para abogados, hackers, población vulnerable. Las revelaciones de Snowden lo permitieron, la gente es consciente de eso.

Es muy interesante que Apple quiere garantizar la encriptación. Lo han hecho por motivos comerciales, saben que es lo que los clientes piden, pero al final, si el gobierno utiliza sus armas, Apple no podrá hacer nada. El hecho de que las empresas están cambiando sus políticas es un ejemplo del cambio de tendencia.

¿Qué provoca la vigilancia tecnológica en la sociedad?

Como periodista Laurie Penny argumentó, si vives en un estado de vigilancia durante el tiempo suficiente, se crea un censor en su cabeza. Cuando las cámaras de vídeo forman parte del paisaje urbano y los gigantes de internet almacenan nuestros registros de navegación y comunicación, y ponen muy fácil su acceso a las agencias como la NSA, toda la sociedad paga el precio: nos lo pensamos dos veces antes de hablar, nos conformamos y resignamos, se desalientan acciones arriesgadas, experimentales, y pensar es necesario para una disidencia democrática saludable.

¿Nos arrepentiremos de usar Facebook y Twitter?

Los jóvenes han aprendido rápido que no tienen que subir fotos cuando van borrachos. Soy partidaria de no demonizar a las redes sociales aunque mucha gente vaya demasiado lejos con la presencia online.

En términos de vigilancia, depende de los gobiernos. En Estados Unidos tres objetivos claros de espionaje: los musulmanes, los ecologistas y los hackers. Si hubiese más americanos que hubieran sufrido lo que muchos musulmanes, seguro que lamentarían haber vendido sus datos personales a cambio de servicios gratuitos.

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar