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El ciborg que no quería morir

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Tim Cannon hackea su propio cuerpo para sobrevivir a la muerte

Sergio C. Fanjul

10 Febrero 2015 06:00

La evolución biológica ha llegado a su fin. Como el ser humano ya no necesita adaptarse al entorno, sino que sabe adaptar al entorno a sus necesidades, nuestros cuerpos de carne y hueso ya no volverán a cambiar. Eso sí, la evolución continuará de la mano de la tecnología. Es el sueño de los transhumanistas: mejorar al hombre y la vida gracias a las posibilidades de la tecnología. A la carne y al hueso se une el silicio.

Tim Cannon es un biohacker que tiene ideas similares. Es cofundador de la compañía Grindhouse Wetware en Pittsburgh, en la que junto con sus socios y correligionarios trabaja con este fin: mejorar las capacidades humanas mediante la tecnología. Grindhouse Wetware tiene además la particularidad de seguir la ética do it yourself (DIY): el propio Cannon se ha implantado enormes dispositivos (como Circadia 1.0), sin ayuda médica (un médico no podría hacer esto legalmente), y sin anestesia.

El biohacker vino a Fitur, la gran feria de turismo española, a hablar de cómo viajaremos en el futuro y aprovechamos para preguntarle algunas cosas.

¿Qué es un biohacker? ¿Qué le diferencia de un ciborg?

Un biohacker es simplemente alguien que aplica una mentalidad de hacker al mundo de la biología. Según esta definición, muchos médicos y científicos pueden ser considerados biohackers; la sanitaria es una industria construida sobre el biohacking. En mi caso el biohacking significa hackear el cuerpo humano con mejoras y habilidades que exceden las capacidades humanas. Yo he incorporado tecnología a mi cuerpo. ¿Eso me hace un ciborg? Puede que sí. En el futuro yo creo que muchos de nosotros incorporaremos tecnología a nuestra biología, nos llamemos o no ciborgs.

¿Qué tecnologías usas en tu cuerpo?

Mi primer incremento fue un pequeño imán de tierras raras implantado en la yema de mi dedo. Además de poder coger clips y otros trucos, esto me permitió sentir campos electromagnéticos, como los producidos por los ordenadores, hornos microondas, y otros aparatos electrónicos. Esto me descubrió un nuevo mundo de información que antes era invisible para mí y me hizo consciente de cuánto nos estamos perdiendo los humanos en nuestra vida cotidiana. Desde entonces me he implantado chips NFC y RFID en la mano que pueden ser leídos por teléfonos y otros dispositivos. Además, mi equipo en Grindhouse Wetware me ha ayudado a diseñar e implantarme un dispositivo llamado Circadia, que constantemente toma mi temperatura y transmite el dato a mi teléfono.


Los destinos no estarán limitados a la Tierra: no estamos lejos del hotel orbital y los viajes turísticos a la Luna, Marte y más allá



¿Cómo será el ser humano en el futuro?

Todo en los humanos modernos, incluidas nuestras dietas, nuestra esperanza de vida, nuestras limitaciones e incluso nuestros estados de ánimo e intereses, fue determinado fuertemente por millones de años de accidentes naturales conocidos como Evolución. Ahora, gracias a la medicina moderna y la ciencia, somos por primera vez capaces de tomar control de la Evolución. Si permanecemos biológicos, seremos capaces de alterar nuestros genes o los genes de nuestros hijos aún no nacidos para modificar su inteligencia, aspecto o condición física. Si decidimos incorporar tecnología a nuestros cuerpos seremos capaces de existir en situaciones extremas o acometer esfuerzos excesivos sin fatiga. Podríamos incluso alcanzar un punto en el que transcendiésemos completamente nuestros cuerpos físicos y subiéramos nuestras consciencias a ordenadores, llegando a ser seres puramente digitales. Esto permitiría tomar control de varios avatares en la Tierra o más allá. Todo esto es controvertido, y, por supuesto, una catástrofe global no prevista, como una guerra, una plaga o un desastre natural, podría alterar mucho esta visión del futuro. La ética y la moral entrarán en juego también. El futuro está lleno de promesas y nuevos descubrimientos, solo necesitamos estar seguros de que somos inteligentes y precavidos para llegar allí.

Tim Cannon


Has estado en Fitur, la gran feria del turismo español. ¿Cómo usas estas tecnologías para viajar?

Los trenes, luego los automóviles, y después los aviones nos permiten viajar más lejos y más rápido de lo que nuestros ancestros jamás soñaron. Tenemos herramientas que instantáneamente traducen lenguajes y permiten comunicaciones interculturales. El mundo está volviéndose más interconectado gracias a la tecnología. Yo he conectado el chip RFID de mi mano a las coordenadas de mi casa. Simplemente colocando el teléfono cerca de mi mano podría activar Google Maps e indicarme el camino a mi hogar. Esto ya me ha ayudado a viajar. En el futuro el turismo y los viajes cambiarán completamente. Los que no puedan viajar físicamente lo harán a través de una combinación de aparatos de realidad virtual (como Oculus Rift) y drones o avatares controlados a distancia. Para aquellos afortunados que puedan vivir la experiencia real, los itinerarios serán creados automáticamente, basados en nuestros intereses o estados de ánimo. Además, los destinos no estarán limitados a la Tierra: no estamos lejos del hotel orbital y los viajes turísticos a la Luna, Marte y más allá.


Si decidimos incorporar tecnología a nuestros cuerpos seremos capaces de existir en situaciones extremas o acometer esfuerzos excesivos sin fatiga



¿Por qué haces todo esto?

Implanto tecnología en mi cuerpo porque me da habilidades que transcienden aquellas disponibles con la tecnología wearable, así que nunca tengo que preocuparme sobre dejarme las cosas en casa u olvidármelas en el tren. Con Google Glasses, Apple Watch, Fitbit, y muchos más, los wearables son muy populares ahora mismo. La gente ve beneficio en tener la tecnología pegada, el próximo paso es hacer la tecnología parte de ti. A mayor escala, implanto tecnología en mi cuerpo porque amo la vida y no quiero morir. Si pierdes un brazo o una pierna, seguramente tendrás una prótesis. Si tu corazón va mal (y vives para contarlo), probablemente tendrás un marcapasos o un trasplante. En el futuro, no esperaremos a tener heridas traumáticas o experiencias cerca de la muerte para mejorar nuestros cuerpos. Tendremos corazones o pulmones artificiales no porque los nuestros estén mal, sino porque podrían ir mal y no querremos correr ese riego.

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