Entrevistas

En busca del Scuba perdido

O de cómo un pionero del dubstep empezó a explorar, desde el corazón, otros territorios sonoros

El poeta T.S. Eliot dijo una vez que “el arte es la vía de escape que utiliza la persona para huir de sí mismo”. Pero esta es una cita que Paul Rose –más conocido como Scuba, productor y máximo responsable del sello Hotflush Recordings– no tuvo en cuenta al ponerle título a su último álbum. Cuando le preguntamos, en una reciente entrevista telefónica realizada una semana antes de su lanzamiento, por las intenciones que hay detrás de la música de “ Personality”, Rose admitía que la honestidad es la característica que, posiblemente, defina mejor las intenciones detrás de su tercer álbum. “Me gusta la palabra ‘honestidad’. La música que está en el disco es eso, honesta. No es un disco hecho para vender. Yo lo único que quería era encerrarme en el estudio”. Mientras escucho de nuevo el álbum, a la vez que repaso mis notas y preparo la transcripción de la conversación, la idea de honestidad se me revela, una vez más, como la mejor para reflejar lo que Rose ha intentado alcanzar: un ejercicio artístico, una representación honesta de su propia personalidad como creador, más que una vía para huir de sí mismo. T.S., lo siento.

En 2007, Paul Rose se fue de Londres, la ciudad donde nació y había pasado toda su vida, para comenzar de nuevo Berlín. Y aún así, su idiosincrasia londinense permanece ahí, inalterada. Parece incluso que le incomode la exigencia de autopublicitarse –algo que choca frontalmente con su ya conocida dificultad para socializar–. “Personality” es el tercer álbum en solitario que firma como Scuba en cuatro años, y eso le convierte en el único artista que, estando en activo desde los primeros días del dubstep, ha conseguido editar tantas obras mayores, con la excepción de Skream (siempre y cuando se tenga en cuenta el álbum con Magnetic Man). Hotflush Recordings se fundó en 2003 y, a pesar de sus recientes movimientos para convertirse en “más en un sello de house que no otra cosa”, como el propio Rose admite, sigue siendo –para algunos, por lo menos– una de las cinco etiquetas clave de los años fundacionales del dubstep junto a Hyperdub, Tempa, Big Apple y DMZ. De todos modos, la realidad es tozuda: todos sus álbumes de 2008, año de edición de su debut, “A Mutual Antipathy”, han posicionado a Scuba como algo más que un artista dubstep. En cada larga duración ha ido incluyendo citas a sus primeros y confesados amores e influencias, como el techno y el electro, y en el caso de “Personality” el movimiento ha sido hacia el pop de los 80s y la música dance de los 90s. Ya no estamos tratando, por tanto, con un artista “dubstep” –hace tiempo, de hecho, que éramos conscientes de eso–, y aún así Scuba nunca se podido quitar de encima su filiación con el género.

En lo que se refiere al álbum, su música y su propósito, me estuve preguntando si acaso la elección del título era un intento de parte del propio Rose de reflejar su carácter como creador por encima de cualquier otra consideración. “Esa podría ser una interpretación. En las últimas semanas me he topado con varias personas que me han dicho que lo que yo quiero es transformarme en un artista comercial y convertirme en una estrella a partir de este álbum”, dice, incapaz de reprimir una risita inmediatamente después de asegurar que “eso no es exactamente en lo que estaba pensando cuando estaba haciendo el disco. Esto puede sonar a gilipollez para muchas personas –y, qué demonios, va a parecerlo igualmente–, pero desde luego no me lo planteé de ese modo. Simplemente, dejé que viniesen a mí distintas influencias a las que no había dado cabida en el pasado, como el dance de los 90s y cosas de pop ochentero”. Si escuchas las once pistas del álbum con esta reflexión en mente ocurrirá que, por momentos, irán apareciendo claramente todas estas influencias. “En mis anteriores lanzamientos no dejaba que estas referencias tuviesen ningún impacto en lo que estaba haciendo. Le daba demasiadas vueltas a las cosas, y eso no era bueno. Cuando estaba terminando ‘Triangulation’ [nota: su segundo álbum] me sentí más seguro de mí mismo en el estudio desde un punto de vista técnico, lo sentí por primera vez. Y como resultado de esto, empecé a otorgarme más libertad; este disco es lo primero que he conseguido desde que empecé a trabajar así. Sentía que podía hacer lo que quería, y eso ya me pareció muy importante. Así que este nuevo álbum es simplemente un reflejo más puro de mi ‘yo’, en el sentido de que las influencias que hay en él son más honestas en comparación con las de mis anteriores producciones. Eso tampoco significa que mis dos últimos álbumes fuesen deshonestos, pero ‘Personality’ es, a fin de cuentas, más mío”.

Una de las consecuencias desafortunadas de ser honesto a día de hoy –o, tal como lo plantea Rose, editar ese material que el artista entiende como más personal que cualquier otra obra suya anterior–, es que la gente, que es lo mismo que decir los fans, puede no acabar de entender la intención que hay detrás de la música. Y si comparamos la afirmación de Rose, que asegura que la honestidad ha sido el motor detrás de “Personality”, con la reacción de buena parte de su público hasta ahora –se han escuchado opiniones del tipo que es un vendido, o que ha perdido todo el interés–, podremos ver cómo esta idea anterior cobra aún más peso. Rose explica esta cuestión más a fondo desde la perspectiva del artista: “Puedes reaccionar de maneras muy distintas cuando eres un productor consolidado. Después de que saliera ‘Triangulation’ tuve por primera vez la impresión de que lo próximo que editara después de aquel disco ya no pasaría desapercibido, que la gente iba a prestar una especial atención a lo que fuera a hacer después. Y cuando eso ocurre, puedes reaccionar de maneras muy diferentes. Hay artistas que prefieren seguir haciendo lo de siempre, una y otra vez, mientras que otros se van al extremo contrario, a modo de reacción en contra de su obra anterior. Para mí fue más una cuestión de encontrar un punto medio entre esos dos extremos. No quería romper completamente con lo que había estado haciendo hasta entonces, y en realidad me parece que hay un nexo de continuidad entre ‘Triangulation’ y este disco, mucho más claro de lo que mucha gente cree. Hay otras influencias, toco otros estilos, como ya he dicho antes, pero para mí sigue siendo una continuación”.

Esta referencia de Rose a encontrar un equilibrio entre la continuidad y el mirar hacia adelante me recuerda a una reflexión reciente que me indicaba Kuedo, según la cual los fans, a menudo, esperan que tú mantengas una visión artística a lo largo del tiempo, de un disco a otro, por mucho que tú ya te hayas alejado de esa posición y esos planteamientos no tengan más vigencia en tu discurso. “Diría que he recibido bastantes comentarios predecibles, del tipo ¿por qué el nuevo disco no suena igual que ‘Triangulation’?”, coincide Rose, a la vez que se le escapa una risotada. “Lo mismo me ocurrió con ‘Adrenalin EP’; de hecho incluso con más insistencia, a pesar de que ya dije públicamente que ‘Adrenalin’ era un lanzamiento un poco en broma. No era un disco serio, era un proyecto para pasármelo bien. Hay trazas de esta manera de hacer en el nuevo álbum; por ejemplo, se pueden encontrar en la letra de ‘Hope’. Creo que se puede mantener un cierto sentido el humor sobre cuestiones muy serias sin tener que convertirlo en un cachondeo”. Esta idea se ejemplifica de manera muy certera en los 20 segundos de introducción del álbum: Scuba se pregunta retóricamente, sin tener a nadie en particular en mente, si todas las personas somos únicas (o todo lo contrario), antes de llegar a la conclusión de que “la mayoría de la gente, en realidad, es jodidamente aburrida”. De vuelta al tema de las expectativas, Rose es consciente de que “va a haber mucho chismorreo; nunca es agradable que te rechace una parte de ese público al que antes le han gustado tus producciones, pero tienes que aceptarlo si quieres seguir adelante. Suena pretencioso, pero sé que no puedo y no quiero hacer la misma música dos veces. Habrá cierta continuidad en mi material porque soy yo quien lo hace, pero no puedo estar repitiéndome una y otra vez en lo mismo: es una estupidez y además es aburrido”.

Observando la discografía de Rose, así como la de su sello, se hace difícil rebatir esa última declaración. Lo que va a incomodar a muchos oyentes potenciales de este álbum es el hecho de que “Personality” lleva esta idea de renovación a un tipo de sonido con el que Rose se identifica a un nivel más íntimo, pero que también se puede identificar como comercial u hortera. De todos modos, no hace falta ser un fan incorruptible para llegar a apreciar la honestidad, el humor y la voluntad de mirar hacia adelante –al mismo tiempo que se tiene plena consciencia del pasado– que emana de este álbum. Internet se ha convertido en una especie de tribuna gratuita desde la que muchos nos hemos permitido despreciar públicamente –y con demasiadas facilidades– todo aquello que no nos gusta, y catalogarlo sin más de indigno o irrelevante. Nadie es ajeno a esta práctica y Rose aún menos, y aún así “Personality” se merece una crítica justa. Preguntado por cuál es su mayor deseo con respecto al álbum, la respuesta de Rose fue la siguiente: “espero que la gente no lo interprete de manera equivocada”.

La última vez que entrevisté a Rose fue en 2008, con motivo de su álbum de debut, y al poco tiempo de su mudanza a la capital alemana. En aquella ocasión, Scuba quiso precisar que aquel disco se había hecho casi todo en Londres y que, por ese motivo, la ciudad de Berlín y su estrecha relación con el techno habían tenido un papel muy residual. Cinco años y dos álbumes más tarde –ambos con referencias muy evidentes a la escena electrónica más popular de su nuevo lugar de adopción–, ¿cómo ha influenciado Berlín a “Personality”? “Es difícil de decir. Pienso que Panorama Bar me ha influido mucho, más que Berghain. Panorama Bar ha tenido un efecto más pronunciado en mí porque he pasado mucho tiempo ahí, simplemente como cliente. Después de trasladarme a Berlín, cuando fui a Panorama por primera vez fue cuando, también por primera vez en mucho tiempo, me dije a mi mismo que quería actuar ahí”, recuerda. “Lo que empecé a hacer con mi alias SCB fue una consecuencia directa de eso, de pensar que me encantaría pinchar o tocar ahí. Así que empecé a hacer temas con el objetivo de que sonaran en Panorama, ya fuera pinchadas por mí o por otra persona.” Este deseo, finalmente, se hizo realidad (con un trasfondo fetichista). “Una de las mejores experiencias musicales de mi vida ha sido escuchar a Marcel Dettman pinchando uno de mis primeros cortes techno en Panorama Bar. Fue parecido a cuando escuché a Hatcha pinchar la que fue mi primera producción dubstep”. A pesar de esto, Rose admite que la ciudad en sí misma ha tenido muy poca influencia en él, y que si esta influencia existe es difícil de localizar. La herencia techno de Berlín (ejemplificada en dos de los espacios que Rose suele visitar, el club Berghain y la tienda Hard Wax) no ha hecho más que magnificar su propio amor por la música, y en consecuencia esto ha tenido un impacto en sus producciones y en la dirección que ha tomado su sello en los últimos años , aunque puntualiza que esto seguramente hubiera sido igual más allá de su situación geográfica y del entorno.

A medida que centramos la entrevista en su sello, el tono de Rose se vuelve más enérgico. En 2008, cinco años después del nacimiento de Hotflush y dos años después de la explosión del dubstep en la comunidad de la música de baile internacional, Rose me había comentado que sentía ver de manera mucho más clara el modo en que quería llevar sus asuntos editoriales. A sólo un año de cumplir una década de vida, esa claridad parece que ha dado sus frutos, ya que Rose se encuentra “muy satisfecho por cómo han ido las cosas en los dos o tres últimos años. Lo que he perseguido desde el principio es que el logo de Hotflush fuera un sello de calidad, más que una indicación de cómo deberían sonar los discos. Esta es, en sí misma, una aspiración bastante ambiciosa para un sello, ya que no hay muchos que pueden afirmar tener estas características”, explica antes de tomarse un respiro y aclarar que “no creo que necesariamente estemos ahí aún. Si escuchas las últimas diez referencias, somos ante todo un sello de house pero nadie nos describe de ese modo”, apunta en tono jocoso. “Ahora tenemos grandes nombres asociados al sello, y eso es algo que también quería hacer: construir artistas, más que simplemente editar un 12” tras otro, sin descanso. Quería que la gente se implicase en Hotflush y desarrollar su carrera con ellos con el tiempo, avanzando hacia proyectos como álbumes y cosas por el estilo. Esto ha pasado con gente como Mount Kimbie y Sepalcure, y también con Sigha. Jimmy Edgar acaba de llegar a bordo también, aunque obviamente él necesita menos ayuda en relación a eso. Estoy muy contento por cómo lo hemos hecho, si te digo la verdad. Creo que hemos editado muy buena música, que es lo que siempre quise hacer”, concluye antes de añadir: “y ya sabes, vender de mientras unas cuantas copias de los vinilos”.

A su faceta como productor y propietario de un sello, se le suma su actividad como responsable de las fiestas Sub:stance en Berghain, una residencia en la reconocida como ‘catedral del techno en Berlín’ que, en años recientes ha presentado programaciones fascinantes. Ha traído a actuar a artistas como Kuedo, Dillinja, Falty DL y Sepalcure a la sala principal, y ha sonado de todo: del techno al jungle pasando por el dubstep. Teniendo en cuenta todo lo que ya se ha dicho sobre la honestidad y el tratar de llevar las cosas hacia adelante en relación a su último álbum, Sub:stance parece una perfecta extensión de esa dinámica. “Ha sido una experiencia muy bueno. Todas las fiestas que hemos hecho han sido geniales. Existía un riesgo muy elevado cuando planteamos la primera residencia, tanto para nosotros como promotores como para el club. Pero la respuesta de todo el mundo fue muy buena y es un placer poder hacerlo ahí”.

Con otras cuatro entrevistas previstas para ese mismo día, el tiempo se agota y me encuentro con una sola pregunta por hacer: ¿qué es lo mejor y lo peor sobre Twitter y las redes sociales? Rose no puede evitar soltar otra carcajada antes de decir que “lo mejor es tener una tribuna desde la que gritar. Y la peor es que la gente realmente lo lee y responde”. Ahora, tened en cuenta los siguientes diez segundos de ese alegato en la intro del álbum que antes hemos mencionado y el que Scuba también se pregunta “¿por qué tendría que molestarme en escuchar cuando tú te levantas para hablar?”

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