PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

"Los atentados de Bruselas no han sido por un problema de integración"

H

 

Hablamos con la profesora Corinne Torrekens, experta en la presencia del Islam en Bélgica

Rafa Martí

23 Marzo 2016 07:21

“Es fácil hablar de esto cuando no pasa en tu ciudad. Pero ahora ha sido aquí”. Habla Corinne Torrekens, profesora de la Universidad Libre de Bruselas. Ella ha estudiado ampliamente la penetración del Islam en la sociedad belga y los procesos de radicalización que ayer se tradujeron en tres atentados en su ciudad.

A las 9:30 de la mañana, Torrenkens se dirigía a Bruselas para una reunión: “Vivimos fuera de la ciudad y mi marido me envió un mensaje diciéndome que había habido explosiones. No sabíamos si había sido un accidente o un ataque terrorista. Luego se confirmó lo peor”.

Abdelslam era un joven belga más en Molenbeek, de origen árabe, aunque sin expectativas y reacio al sistema

El ataque se ha producido días después de que la policía detuviera en Molenbeek, a las afueras de Bruselas, a Salah Abdeslam. Era el hombre más buscado de Europa después de los atentados del 13 de noviembre en París.

Abdeslam era un joven con pasaporte francés que regentaba con su hermano un bar de la barriada. Desde ahí se dedicaba al menudeo de droga. Pasó cuatro meses escondido por sus familiares y vecinos en el barrio que le vio crecer. Ahí era un joven belga más, de origen árabe, aunque sin expectativas y reacio al sistema. Se radicalizó, viajó a Siria y decidió sembrar el terror en su Europa natal, a la que odiaba.

No es un problema de integración



Desde que la sombra del terror yihadista se ha extendido por Europa, algunas posturas han señalado que los ataques son el fruto del multiculturalismo y de la falta de integración de las comunidades musulmanas.

Sin embargo, Torrekens cree todo lo contrario: “Recientemente publiqué un amplio estudio sobre la integración de la comunidad musulmana en Bélgica y los datos era extremadamente positivos. La gran mayoría se identificaba con los valores democráticos y de convivencia de la sociedad belga.

Los musulmanes belgas defienden y se sienten identificados con los principales valores democráticos

“Los únicos valores que no compartía la mayoría estaban relacionados con la libertad sexual. Todavía no se ve con normalidad a los homosexuales o no se tolera el sexo prematrimonial. Pero los musulmanes belgas defienden y se sienten identificados con los principales valores democráticos”.

“No es un problema de integración ni del multiculturalismo. Estamos hablando de entre 500 y 1.000 radicalizados en una comunidad de 600.000 personas.”

Así funciona la radicalización


 


Torrekens identifica la radicalización de jóvenes como Abdeslam, los Brakaoui y Laachraoui en cuatro puntos:

1. La preocupación y la toma de partido en situaciones políticas internacionales, como el conflicto árabe-israelí, la represión de Bachar al-Assad en Siria o el golpe de Estado de al-Sisi en Egipto.

2. La frustración de los jóvenes con un sistema que no les ofrece un futuro. Vinculan sus fracasos con el sistema y quieren rebelarse de alguna manera contra él. No se identifican con la sociedad ni con él país, porque este tampoco les incluye como iguales a los demás. A esto se unen los factores psicológicos y el sentido romántico de una causa, como ir a Siria a derrocar a un tirano como al-Assad.

3. La fuerte socialización que ejercen los grupos radicales que les ofrecen una ideología política y proveen de sentido sus vidas, de una manera extremista.

4. La trayectoria personal de cada uno de ellos, vinculada normalmente a la falta de oportunidades profesionales, el crimen, etc…

La ideología viene después. Esta se compone de un matrimonio muy preciso entre dos corrientes minoritarias del Islam: el Islam político que quiere cambiar la sociedad con la violencia y la corriente salafí”, asegura Torrekens.

Sin embargo, por todos los factores anteriores, la radicalización de jóvenes como Abdeslam o los suicidas de Bruselas no tiene nada que ver con el Islam.

“Los mismos patrones se han estudiado en otros grupos terroristas europeos”, dice Torrekens. Algunos usaron la también la religión, como el caso del IRA, que se sirvió de la identidad católica irlandesa para enfrentarse al enemigo histórico protestante inglés.

Por qué en Bélgica



El fenómeno de la radicalización yihadista se replica en otros países europeos con falta de cohesión y de justicia social.

Pero, ¿por qué Bélgica es el país que más combatientes extranjeros ha exportado al daesh? ¿Por qué los atentados de París se cocieron en Molenbeek y ahora ocurren los ataques en Bruselas?

“No supimos adelantarnos. Me incluyo. Nos llevó tiempo pensar que eran peligrosos. La primera vez que vi uno de sus vídeos pensaba que solo eran unos tipos graciosos. Pero nos equivocamos. Eran peligrosos”.

Torrekens lo atribuye a los estos factores:

1. Según la OCDE, el acceso al empleo para belgas con origen extranjero es de entre un 20% y un 30% menor que para nacionales belgas sin origen extranjero. Esto genera un caldo de cultivo para que los grupos radicales se aprovechen de la queja contra el sistema.

2. Bélgica es un país pequeño, profundamente dividido por el regionalismo y sin identidad nacional. Desde 1989, además, se ha debatido en la opinión pública la compatbilidad entre ser belga y musulmán y otros asuntos que han roto la cohesión, como el velo.

3. Bélgica es además un punto neurálgico en Europa para redes criminales relacionadas con las drogas y el tráfico de armas.

4. A diferencia de otros países, las redes radicales islamistas, como Sharia4Belgium, son especialmente activas. Torrekens asegura que los analistas y los políticos no fueron conscientes de la amenaza hasta cuando ya era tarde:

“No supimos adelantarnos. Me incluyo. Nos llevó tiempo pensar que eran peligrosos. La primera vez que vi uno de sus vídeos pensaba que solo eran unos tipos graciosos. Pero nos equivocamos. Eran peligrosos”.

Soluciones europeas al yihadismo



Después de la jornada de ayer, las calles de Bruselas se han vuelto a llenar de militares. “Es la respuesta más fácil que tiene el Gobierno para dar tranquilidad a la ciudadanía”, añade la experta.

Torrekens alaba la labor de las fuerzas de seguridad y cómo han actuado hasta ahora. Pero señala que el terrorismo no desaparecerá hasta que no se acometa lo siguiente:

1. Un esfuerzo por la cohesión y la justicia social.

2. Una lucha contra la islamofobia. El sentimiento antimusulmán crece después de cada atentado y, a la vez, solo perpetúa la discriminación al colectivo. Los grupos radicales usan esto como motivo para atraer a jóvenes frustrados.

“Sueño con el día en que los políticos digan que es posible ser musulmán y belga, musulmán y español, musulmán y francés. Que digan que el problema del terrorismo son estos grupos radicalizados y no los musulmanes. Que los musulmanes son parte de nosotros y que estos grupos quieren desestabilizarnos a todos, y que no lo van a lograr porque estamos todos unidos”.

share