Entrevistas

El argumento definitivo para dejar de tomar drogas (o para no tomarlas nunca)

Gustavo Biosca era un cocainómano suicida y acaba de publicar un libro a propósito de su adicción

“Yo soy así de chulo realmente. Y en el escenario soy el doble. La persona más ágil mentalmente sobre un escenario que he conocido soy yo (…) La legalización es un arma de doble filo (…) La gente más permisiva que he visto en esto del humor es la de derechas. Cuando estoy en una actuación y me meto, no sé, con las mujeres, la gente de izquierdas se mosquea más”. Éstas y otras muchas perlas de Gustavo Biosca, en la siguiente conversación con Sergio Fanjul.

“Esta es la historia real del más loco, salvaje y desfasado drogata que he conocido: yo mismo. Un libro que se sube a la cabeza, coloca y deja resaca. Si lo abres, no te será fácil dejarlo”. Leo esta frase en la contraportada el libro "Diario de un Cocainómano" (Temas de Hoy), de Gustavo Biosca, escrito con la colaboración de Rafa Millán. La portada es un trasunto del cartel de la peli "Miedo y Asco en Las Vegas". Pienso: vaya fantasma este Gustavo. Luego leo el libro. Se deja leer rápido y no paran de sucederse los prodigios del submundo: drogas, enanitos punkis, cárceles, centros de desintoxicación, suicidios, pistolas, éxito y fracaso. Las mezclas raras de cocaína, LSD, ketamina, éxtasis, etc, no son tan novedosas, pero sí las tremendas peripecias periféricas que aquí se cuentan en un estilo directo y hasta ofensivo. Esta escrito con chulería e inconsciencia. No es Burroughs, no es Bukowski, no hay literatura aquí, solo experiencia torrencial. E hiperreal. Pienso: esto no puede ser verdad, este tío es una pose. No puede estar tan grillado. Seguro que cuando le entreviste es un tío tan normal que aquí ha cargado las tintas.

Gustavo Biosca es mago, cómico y ex cocainómano. Tal vez lo conozcan de uno de sus shows, de sus participaciones como el Cómico Suicida en el extinto programa "Sabías a lo que Venías", de Santiago Segura (La Sexta), o porque sale en una pregunta del Trivial del 2009. Me cité con él un hotel del centro de Madrid y se presentó con un amigo. Y luego se presentó su exnovia. Entre todos tuvimos esta conversación extraña. Y sí. Me equivocaba. Está loco de verdad. Aunque tiene un punto de inocencia.

Oye, ¿cómo te por escribir este libro y que todo el mundo se entere de que eras un ogro de la cocaína?

Pues porque estoy loco tío, y aparte yo creo que mi historia tenía que saberse. Yo nunca he ocultado mi drogadicción. Así que pensé que me gustaría contar mi historia, pero contarla con humor. Es la primera biografía de un yonqui contada con humor, porque todos van de yonkis victimistas. Además es de autoayuda, aunque tú dirás: ¿cómo que autoayuda si en ningún momento explicas cómo dejar nada? Yo creo que la mejor autoayuda es precisamente el humor que tiene el libro. Y cualquier persona que sea adicta y lo lea, solo por el humor, le puede ayudar. También es un libro de información para todo el mundo que tenga un amigo o familiar metido en la coca: gracias a este libro puede saber cómo funciona la cosa, porque todos estamos cortados por el mismo patrón.

En el libro hablas de diferentes tipos de farloperos, el callado, el pesado…

Sí, pero al fin y al cabo todos funcionamos igual a la hora de manipular y engañar a la gente para drogarte. “Mamá, que me voy a casa de una tía que…

(En ese momento nos interrumpe el camarero, pedimos cerveza y el acompañante de Biosca, un joven de ojos claros y tupé que se mantenía en respetuoso silencio me pide el bolígrafo.)

Así es mi amigo, me acompaña a una entrevista y pide el boli al periodista para rellenar la quiniela, jajaja…

Estoy lo voy a poner en el texto…

Sí, sí, ponlo. Se llama Javi Meroño, es un mago también. Joder, ahora me he perdido con el camarero y toda la historia.

[Javi Meroño]: Hablábais de que este libro ayuda a la gente que tiene que tratar con drogadictos porque saben cómo funcionan…

Sí, eso, continúa Gustavo.

Efectivamente. Yo creo que a cualquier persona o ama de casa, a cualquiera que tenga un amigo o un familiar metido en esto, el libro le puede ayudar un montón. Es como un libro de autoayuda.

El chiste dice que si hay un libro de por medio ya no es autoayuda.

[J.M.]: Ja, ja, ja…

Yo creo que un libro como autoayuda puede ser un coñazo, y si te soy sincero pocos libros de autoayuda he leído para escribir este libro. Sí que me he fijado en otras biografías de otros adictos a otras sustancias.

¿Como cuáles?

En el que más me he fijado es "Yonqui", de William Burroughs, escrito en los años sesenta. Tiene una mala información sobre la cocaína que lo flipas. Dice que no engancha, que está muy bien, que acaba de llegar a la sociedad, etc… porque lo escribe un heroinómano. Y no tiene ni puta idea. A nosotros, los de nuestra generación, nos pasó que sabíamos que la heroína era una puta mierda, pero no teníamos información de la coca. Y ahora está pasando al revés, hay chavales que están probando la heroína. Porque no tiene la información que teníamos nosotros.

Yo veo que la gente ahora está fumando heroína, más que inyectarse.

Sí, lo mismo con la coca. En los años 80 pocos la esnifaban, se la solían pinchar. Ahora nadie se pincha cocaína, porque es cristalina y te causa un destrozo en las venas. Lo que pasa es que la juventud está pasada de drogas, están tres días de fiesta y se meten de todo, éxtasis, cristal, ketamina y alcohol, y esto en mi época, lo de tomar alcohol con éxtasis, era impensable. Ahora lo mezclan todo. Y para quitar el bajón les han dicho: fúmate un chino de heroína o métete una raya de heroína. Y lo están haciendo ¿eh?, flipa. Gente de 15, 16 y 17, pero gente normal. Las drogas siempre han tenido esa falsedad de que eran para gente de bajo nivel.

Eso es mentira.

Claro, muchos yonkis son hijos de abogados, de políticos e incluso hijos de drogadictos. Yo creo que ahora mismo el problema que tiene la juventud es que no tiene información sobre las drogas; solo quiere pasárselo bien. Hace falta una campaña buena de prevención, pero ojo, no de prevención para no consumir, sino que informe de cómo tomarlas, porque la gente no sabe cómo tomar drogas. Si te dicen “No a la droga, la droga es muy mala”, tú vas a drogarte... Mira, ahí viene Paula, mi exnovia, que he quedado también con ella.

(Paula llega, da dos besos, y se une a la entrevista mientras hojea el libro. Parece algo asustada por lo que lee.)

Me llama la atención el humor con el que cuentas en el libro cosas muy chungas.

Ya te digo que ser un yonki victimista es de paletos. Les mataría a todos.

"Me llamaban Sid Vicious en el ambiente de drogas, y mis fans venían a ver en el escenario como salía completamente pasado"

Otra cosa que nos pasa a muchos jóvenes es que vemos algo heroico en la droga y el lado salvaje de la vida. Cuántos cayeron en la droga por imitar a sus ídolos. Como Sid Vicious o…

Sí, a mi me llamaban Sid Vicious en el ambiente de drogas, y mis fans venían a ver en el escenario como salía completamente pasado. No venían solo a ver el espectáculo; les molaba que saliera drogado. Cuando vine del Perú, que dejé de drogarme, y me subí a un escenario, era un coñazo mi espectáculo, no encontraba mi personaje. Una vez uno del público me gritó: “anda, métete una raya, que estás muy soso”. Te lo juro, tío. Y me ha costado mucho encontrar a mi personaje.

Y el que habla en el libro, ¿es tu personaje, o eres así de chulo en realidad?

Yo soy así de chulo realmente. Y en el escenario soy el doble. La persona más ágil mentalmente sobre un escenario que he conocido soy yo. En la vida real soy un tímido y un mierda. Me da vergüenza hasta coger palomitas en el cine. Paula lo sabe, que es mi exnovia.

[Paula]: Sí, pero los grandes músicos no se drogan. Se drogan los que están a mitad de camino. Como Liam Gallagher. Pero me callo, que no quiero robarle protagonismo a Gustavo.

Tu droga favorita es el éxtasis, sin embargo te enganchas con la coca. Bueno, creo que es difícil engancharse a las pastillas…

Es difícil engancharse a cualquier sustancia. No es fácil. Lo que pasa es que el éxtasis tiene una duración, una temporada. La gente que coge vicio lo coge durante un año o dos. Y luego ya está.

Yo no conozco a nadie que se haya enganchado de verdad al éxtasis.

Bueno, algún loco hay, pero no es normal. Además imagínate estar de pastillas o de cristal aquí, en un hotel, a esta hora de la tarde. Pero la coca es una droga muy dinámica, hay gente que funciona con cocaína por las mañanas, se levanta y se mete una raya y se va a currar.

Ese es el problema muchas veces, que sirve para currar. Y para currar bien.

Claro, en mi caso no, lo tomaba por diversión. Porque yo no trabajo realmente, mi trabajo no es un trabajo. Actúo una hora, gano pasta y me piro; no es un trabajo. Si ahora mismo haces el test de cocaína en cualquier baño público da positivo. En la Bolsa, en los juzgados de plaza de Castilla… lo pasamos a mi DNI y flipas.

(Biosca saca entonces un DNI hecho trizas y lo arroja sobre la mesa).

[P.]: Pues parece que está mejor que la última vez. Lo has pegado, ¿no?

Lo tengo que renovar.

"Menos la heroína, he probado de todo. Desde alucinógenos hasta sintéticas, y me creía un experto, y me he dado cuenta de que nadie sabe nada, ni yo ni los traficantes con los que me estaba desintoxicando allí ingresado"

Pues sí, hay mucha gente del mundo de las finanzas que necesita farlopa para su actividad.

Luego hay gente que no tiene ni puta idea de lo que son las drogas.

[P.]: Como yo.

Sí, como por ejemplo Paula, que nunca ha tomado nada. No tiene ni puta idea, y luego hay gente que se droga de día y no lo sabe su familia.

Bueno, y al final, ¿cómo acaba la historia? ¿Estás limpio?

Yo me desenganché en realidad antes de irme a Perú. Estaba escribiendo un libro sobre la coca, con Rafa Millán que es el coautor del libro y tiene un mayor peso en lo que es la gramática y todo eso. Es mi mejor amigo, un gran psicólogo y un gran escritor. Escribimos un coñazo sobre la coca, pero pensamos que era mejor contarlo en primera persona. Y salió mi yonkigrafía (mi biografía yonqui y como camello, porque también trapicheaba), que fue lo que interesó a la editorial. Total, que me dijo Rafa que, ya que los centros de desintoxicación no me habían servido, que me fuera a Perú a hacer el tratamiento de la ayahuasca. Lo verás contraproducente, pero en cualquier centro de desintoxicación te dan fármacos los psiquiatras.

¿Cómo es el proceso de la ayahuasca?

Pues la tomas una vez por semana en un entorno espiritual. En mi centro estabas un mes durante el que te desintoxicabas con plantas. Tienes que estar vomitando todo el puto día, te daban hierbas e ibas vomitándolo todo.

Pero, ¿son médicos o chamanes?

Son médicos, chamanes y terapeutas, de todo… Es un centro que está en mitad de la selva peruana. Cuando probé la ayahuasca me quedé completamente flipao. Yo, menos la heroína, he probado de todo. Desde alucinógenos hasta sintéticas, y me creía un experto, y me he dado cuenta de que nadie sabe nada, ni yo ni los traficantes con los que me estaba desintoxicando allí ingresado. Pensaba que iba a ser un efecto tipo LSD, pero cuál fue mi sorpresa cuando era Dios. He tomado cualquier planta, pero la ayahuasca es tan alucinante que es imposible que sea un efecto mental. Es imposible. Se para el tiempo y tienes la noción de que existe presente, pasado y futuro. Todo tiene sentido, desde la parte más pequeña que te puedas imaginar, como una bacteria, hasta la galaxia más grande. Todo tiene sentido.

¿Sentido durante el colocón o luego se te queda esa sapiencia?

Para siempre.

Ya, pero no lo puedes explicar. Es un rollo místico.

¿Podrías explicar un orgasmo? ¿Un cabezazo en la tocha? Pues es lo mismo.

Esa respuesta la tenías preparada.

No. Bueno, la del orgasmo sí. La de la tocha no.

(Suena Space Oddity de David Bowie en el hilo musical del hotel y Biosca se alegra. “Esta canción la he pedido para ti”, me dice, “de 1969, para que luego diga Paula que no sé de música”.)

Parece que tenemos banda sonora en la entrevista… Bueno, entonces tú no has vuelto a meterte farlopa desde tu regreso…

Yo he vuelto a tomar drogas legales y alegales. Tomo alcohol, fumo tabaco, y de vez en cuando tomo ayahuasca, una o dos veces al año.

Si te invito a una raya en el baño ahora mismo, ¿la aceptarías?

Me daría pereza. Me ha pasado con gente que ha tomado coca y solo por juntarme me ha dado un perezote y me he dicho “qué horror”… Pero sí que me han entrado ganas y me he sentido tentado a hacerlo. Pero eso hay que evitarlo. Muchas veces, actuando en pubs, me he encontrado carteras de los camareros con tres rayotes puestos, en el officedel bar… Si me meto una y las reestructuro no pasa nada, pienso… Pero no puedo hacerlo. Y es que ahora la coca me sienta mal, me dan paranoias. Yo me pasé de rosca con la coca.

Dices que la legalización es la solución.

Yo no digo eso, yo no opino…

Bueno, yo creo que lo dejas caer en el libro.

No, la legalización para mí es un arma de doble filo, ¿vale? Porque legalizar la cocaína… ¿Qué pasaría? Flipa. Para que pase a la farmacia supondría un proceso en el que habría mogollón de narcotraficantes de todo el mundo mosqueados con los políticos, con lo que empezarían a llover cabezas. Empezarían a asesinar a gente y a practicar las torturas más horripilantes que puedas imaginar. Sería prácticamente lo mismo pero siendo legal. Habría muertes igualmente. Luego las muertes desaparecerían y se convertiría en algo normalizado. Ahora mismo las muertes por sobredosis son mínimas comparadas con las que causa el narcotráfico.

Las drogas legales también matan.

De hecho las drogas que más matan son el alcohol y el tabaco. ¿Por qué? Porque son legales. Yo creo que son todas una mierda si te pasas de rosca,

Dices, cambiando de tema, que cuando empezaste la magia se fue a la mierda y se pusieron de moda los monologuistas.

Ahora es al revés. Cuando yo empecé y tenía 13 años, casi no había magos. Luego se puso de moda y salieron 50.000.000 de magos. Yo era malísimo actuando como mago, pero cuando empecé a controlar empezó el boom de los monólogos, y se lo comieron todo, en todos los bares. Entonces empiezo a hacer monólogos y resulta que se me da bien. Que soy un cómico de puta madre. Y me he hecho un hueco en toda la comedia y tengo muchos seguidores. Ahora la gente ya está hasta los cojones de los monologuistas porque todos hablan de lo mismo. Pero ahora me he pasado a la antimagia, que es magia pero sin hacer magia.

¿Cómo es eso?

Es como una parodia de la magia. Mi nuevo show se titula Antimagia, desilusión total. En cuanto me traigan el último truco que he encargado busco sitio para estrenarlo. Tienes que venir.

¿Se encargan los trucos?

Hay dos tipos de magos, los creadores y los intérpretes. Los intérpretes somos los gilipollas que compramos los trucos. Los creadores son los gilipollas que los inventan. Generalmente lo intérpretes son más buenos que los creadores, los creadores suelen ser un coñazo, pero tienen un cerebro que flipas.

[J.M.]: Son un poco como los guionistas de los magos. Es como los cómicos, que algunos son buenos escribiendo y otros actuando….

Mira, esa es una buena comparación.

Y los trucos son exclusivos para ti o los venden a varios magos.

Eso depende, ahora lo que tengo encargado es exclusivo para mí. Pero normalmente un tío crea algo bueno y se lo vende a todos los magos. Mira, te voy a hacer un truco…

(Biosca me hace un truco en el que consigue quemar una carta dentro de la baraja que yo he elegido previamente. Aplausos. Luego me regala la carta.)

Y ti Paula, ¿qué te parece el libro? Sales en alguna parte…

[P.]: Pues estoy ahora mismo intentando encontrar el capítulo donde salgo yo. No lo he leído aún, lo busqué en El Corte Inglés, pero estaba agotado.

[J.M.]: Claro, se ha muerto el autor…

Ja, ja, esto es muy divertido, fui a la Fnac ayer con un colega y preguntamos por mi libro a ver qué pasaba. “Pues está en la segunda planta”, me dicen, “y se está vendiendo bien. Claro, como el autor ha muerto…”.

[J.M.]: ¿Subirá de precio tras la muerte del autor? Igual fluctúa la bolsa, jajaj.

Por cierto, dices que sales en una pregunta del Trivial de 2009. ¿Cuál es?

Pues la tengo en la habitación, pero no me acuerdo nunca… Yo pensaba que era broma cuando me lo dijeron, pero resulta que era cierto.

[J.M.]: Lo que preguntaba era cuál era el nombre real del Cómico Suicida que salía en la tele…

Es verdad. Además, es curioso porque comparto tarjeta de Trivial con De Juana Chaos…

¿Cómo fueron tus peripecias como Cómico Suicida?

Pues fue todo por casualidad. Yo estaba con mi amigo Jorge Segura y estábamos pensando, de coña, en actuaciones imposibles. Cómo sería actuar a las nueve de la mañana haciéndonos un análisis de sangre y cosas por el estilo… Y resulta que nos cogió Santiago Segura de guionistas. Yo ofrecí el personaje del Cómico Suicida, y Santiago dijo que lo hiciera yo. Yo dije que ni de coña. No quería hacer eso, me venía grande. Salía acojonado. Pero me vino de puta madre.

Vas a las barranquillas, a las herriko tabernas, a la mezquita, a las procesiones. A tocar los cojones.

[J.M.]: En las procesiones dice algo así como que hay que sacar al santo, pero llevarlo de putas. En ese momento se le echan todos encima…

Y una vieja me intentó clavar un boli.

¿Y con los fascistas en el 20-N?

Bueno, es que ese día ya me levanté yo cabreado… Y fui con unos cojones que te cagas. Me daba todo igual. Pero bueno. Todo esto llega a ser en México y estoy muerto, pero aquí en España no pasa nada. A mí me suda la polla la política completamente. Lo mío es provocar. Pero, es curioso, la gente más permisiva que he visto en esto del humor es la de derechas. Cuando estoy en una actuación y me meto, no sé, con las mujeres, la gente de izquierdas se mosquea más. Y los de derechas son muy permisivos. El mundo al revés. Y he actuado un montón para las Nuevas Generaciones del PP. Los de Marbella, los de Badajoz, los de Cáceres, los de Madrid, son todos fans míos.

Así que no consigues provocar a los derechistas.

Que va, pero los de izquierdas están siempre ofendiéndose. Los de extrema izquierda son asquerosos. Yo por eso paso de política, me suda la polla. Yo me dedico en el escenario a la provocación. Puedo llamar hijosdeputa al público y me aplauden y se ríen. Pero no puedes empezar muy fuerte, hay que ir poco a poco. Las escuelas de comedia me ponen de ejemplo de provocación. Pero lo que dicen las escuelas de comedias que no hay que hacer, eso es lo que yo hago.

¿Y por qué haces eso?

Porque yo era muy malo actuando. Yo me he forjado en actuaciones horrorosas, en pubs de viejos, antes no existía un circuito con escenario, pie de micro y micro. La gente estaba de copas y tenías que ir en plan salvaje para que te hicieran caso. Por eso cuando llegué a la comedia arrasé. Estaba acostumbrado a pelear para que me hicieran caso.

Una última pregunta. ¿Qué has aprendido de las resacas?

Que no hay nada mejor que no tener resacas.

[P.]: ¿Pero no dices que te empalmas con las resacas?

¿Y tú no decías que no te habías leído mi libro?

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