Entrevistas

Warren Ellis: “Reconozco que me sentí incómodo al comprobar que algo me impedía crear música”

Vuelven Dirty Three; abran paso a la leyenda del rock instrumental

Tras siete años de parón, el trío australiano Dirty Three regresa con “Toward The Low Sun”. Warren Ellis confiesa haber pasado por una crisis creativa, habla de sus métodos de composición y calla cuando le preguntamos por Grinderman.

Tiene que ser frustrante tratar de reunirte con tu grupo de toda la vida y que la chispa creativa de antaño no aparezca por ningún lado. Probar una y otra vez sin sacar nada en claro. Pensar que todo lo que estás grabando es mediocre. Algo parecido le pasó a Warren Ellis, líder y violinista de la formación australiana de rock instrumental Dirty Three, además de colaborador de Nick Cave en The Bad Seeds y (los extintos) Grinderman (él es el de la barba con pinta de vagabundo judío). Después de siete años sin publicar material nuevo con su banda –desde “ Cinder” (2005)–, el año pasado volvió a tocar junto a sus dos compañeros, Mick Turner (guitarra eléctrica) y Jim White (batería), con el objetivo de editar un disco nuevo. Tras un par de intentos fallidos se dieron un tiempo, y un buen día, las musas regresaron. El resultado es “Toward The Low Sun”, un álbum gigantesco, balsámico e hiriente a la vez, recorrido por pasajes de folk, música celta, distorsión guitarrera y free jazz. Llamamos por teléfono a Melbourne (Australia) para charlar con Ellis sobre este trabajo, su forma de entender la música y su especial cariño por Barcelona, donde interpretará estas nuevas canciones en la próxima edición del festival San Miguel Primavera Sound. La conversación se interrumpe en varias ocasiones por unos ruidos horribles (como si “estuviéramos en una jungla rodeados de salvajes”, dice Ellis), que impiden que el diálogo fluya como debería.

"Siento la misma presión en cada una de las cosas en las que participo.Cada proyecto en el que me involucro es un reto en el que tengo que dar todo lo que puedo"

Hola, Warren. ¿Cómo estás? Por fin conectamos. He intentado llamarte un par de veces, pero no lo cogías.

Ya, lo siento. Yo también te he llamado al móvil.

Es que prefiero hablar desde el fijo, para grabar lo que dices.

OK, pero ya hemos perdido casi 10 minutos del tiempo que tienes para la entrevista.

Empecemos ya, entonces, ¿no?

Claro.

En primer lugar, nos gustaría saber por qué crees que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que hicisteis algo juntos.

Hemos intentado juntarnos varias veces para hacer música, pero no conseguíamos encontrar la dirección adecuada. Así que volvíamos a empezar de nuevo. Además, cada uno vivimos en un lugar diferente; Mick en Melbourne, Jim en Brooklyn y yo en París. Y todos jugamos en otros equipos: yo he estado trabajando con Nick Cave en sus grupos y en algunas bandas sonoras para el cine – “La Carretera” (2009) y “ El Asesinato De Jesse James Por El Cobarde Robert Ford” (2007), entre otras–; Jim ha colaborado con artistas como Cat Power, y Mick ha estado ocupado con su trabajo en solitario. [Tose y carraspea]. Además, ahora somos viejos y fumamos.

¿Crees que en Dirty Three sientes más presión porque se trata de tu propio proyecto, mientras que con Nick Cave los focos no se fijan tanto en ti?

No, no. Siento la misma presión en cada una de las cosas en las que participo. No es una cuestión de presión. Cada proyecto en el que me involucro es un reto en el que tengo que dar todo lo que puedo. Lo que pasa es que fue difícil encontrar otra vez nuestro sonido. Al ser una propuesta instrumental, tienes que ser más intuitivo. Si no funciona a la primera, posiblemente es porque no vale.

Vosotros mismos habéis producido el disco, con la ayuda de Casey Rice. ¿Llegasteis a pensar en contratar a otra persona para que tomara algunas decisiones y así salir del bache creativo?

Reconozco que me sentí muy incómodo al comprobar que en otros proyectos era capaz de crear música sin problemas, pero con Dirty Three algo me lo impedía. Pero esta frustración nos ha servido para evolucionar y utilizar ideas que nunca antes tuvimos y que nos han aportado otra forma de ver las cosas. Y lo hemos hecho los tres juntos, sin la ayuda de nadie más.

¿Cómo ha sido la grabación definitiva?

Dejamos todo hecho en apenas seis días en Australia. Ha sido un proceso muy instintivo, sin ideas predeterminadas, huyendo de las estructuras fijas y apostando por la improvisación. Hemos probado alguna cosa nueva, como la inclusión del piano en “Ashen Snow”.

Cuando estaba escuchando el disco, me preguntaba qué tipo de imágenes pasarían por tu cabeza cuando grabaste por primera vez las canciones.

Ninguna, en realidad. Nunca pienso en imágenes cuando estoy tocando o componiendo música.

Qué curioso. ¿Tampoco cuando te encargan la banda sonora de una película?

Tampoco. Es un proceso que tiene que ver con las emociones. Por ejemplo, en el caso de un filme me dejo llevar por los sentimientos que me despiertan las imágenes en movimiento, pero no por las imágenes en sí mismas. ¿Me entiendes?

"¿Sabes lo que más me apetece ahora mismo? Actuar en el Primavera Sound. La última vez que fuimos allí todo salió increíble"

Creo que sí, pero tu voz se aleja cada vez más. Te oigo un poco mal.

Yo a ti también. Parece que estuviéramos en una jungla rodeados de salvajes… Vamos a intentar seguir. Te decía que nunca pienso en términos de imágenes. Ni siquiera como oyente. Lo que me interesa es el aspecto emocional y sónico de la música.

Vaya. Ahora te iba a preguntar si el paisaje de Australia ha influido de algún modo en el tipo de música que hacéis en Dirty Three: hipnótico, irreal, atmosférico…

La verdad es que nunca nos hemos sentado para decidir qué tipo de sonido queríamos hacer en concreto. Sólo puedo decir que en cada momento tocamos la música que sentimos. Sinceramente, nunca había pensado en eso del paisaje de Australia. No sé.

¿Siempre supisteis que queríais hacer música instrumental?

Sí, de hecho, y exceptuando pequeños experimentos como algunas voces que incluimos en el disco anterior, nunca nos hemos planteado incorporar un cantante a la formación.

Desde que empezasteis con el grupo a principios de los 90s habrán cambiado muchas cosas entre vosotros. ¿Qué dirías que es lo que os sigue uniendo?

Si hay algo que hemos tenido siempre los tres en común son nuestras ganas por hacer música. Eso sigue igual. Creo que al principio, cuando empezamos, nos atraía la libertad que sentíamos tocando juntos; una libertad que venía impuesta precisamente porque no estábamos sujetos a las voces y así podíamos experimentar cada uno con nuestro instrumento. Aparte de eso, a los tres nos gustaba tomar drogas. Y estar drogados. [Ríe escuetamente].

El pasado 11 de diciembre Nick Cave anunció en un concierto que Grinderman “había terminado”. ¿Qué razones le llevaron a tomar esa decisión?

No voy a hablar ahora sobre eso.

OK. ¿Y qué planes tienes para el futuro próximo?

Seguramente, tocar junto a Nick Cave; aparte, este año se van a estrenar un par de películas en las que he grabado la música… Hay muchas cosas nuevas. ¿Sabes lo que más me apetece ahora mismo? Actuar en el Primavera Sound. La última vez que fuimos allí todo salió increíble, recuerdo que fue durante la gira en la que interpretamos de forma íntegra “Ocean Songs” [en 2010]. Barcelona es una ciudad maravillosa.

The Pier

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video

cerrar
cerrar