Entrevistas

The xx

El invierno (musical) de nuestro contento

The XXRepaso de hechos: su primer álbum homónimo es probablemente el debut más impactante de los últimos años, sus directos se han ensalzado como un arrebatador espectáculo minimalista, sus mixes son igual de buscados tanto por el público como por los mismos artistas… Si a estas alturas del tinglado necesitamos explicar quiénes son The xx, apaga y vámonos. Por suerte, parece que vamos bien encaminados: la única actuación de los británicos en nuestro país hizo sold out, obligó a cambiar el evento a una sala más grande… y se agotaron las entradas de nuevo. Así que sobran las explicaciones. Unas horas antes del concierto, Jamie Smith, Oliver Sim y Romy Madley no parecen demasiado dispuestos a conceder entrevistas. Falta Baria Qureshi, que ha abandonado la banda hace menos de dos semanas… Así que la apatía que sobrevuela en stop-motion por encima sus cabezas puede que se deba a esta deserción. O al cansancio. O, simplemente, al hecho de que no son precisamente los tipos más vitalistas del lugar (su música avala esta última opción). La cuestión es que, finalmente, y debido a un retraso con los horarios, tenemos que repartirnos a los miembros de la banda para las entrevistas. No me lo pienso dos veces: podría entrevistar a Romy para explorar la tensión entre dulce y sensual de sus letras o a Oliver para diseccionar sus referencias estéticas… Pero, sintiéndolo por el resto de medios allí congregados, me lanzó como un ave de carroña sobre Jamie, el artífice de la música y productor del debut de la banda. Mientras caminamos hacia un lugar apartado donde hacer la entrevista, empiezo a pensar que, a lo mejor, no ha sido la mejor elección: no se baja en ningún momento la capucha y, ya con las preguntas y las respuestas, tiende a evitar el contacto visual. Eso sí, de vez en cuando, me mira por debajo de su pelo casi a lo afro, de reojo, dejando claro que lo suyo es timidez y no dejadez. Sus respuestas, además, vuelven a probar esa introspección congénita…

Hay mucha gente que piensa que lo de The xx es algo que ha ido muy rápido, pero lo cierto es que habéis estado trabajando cuatro años en vuestro debut.

Sí, sí. En total, The xx lleva cuatro años funcionando como banda: todo ese tiempo lo hemos empleado en trabajar en nuestro primer álbum. Empezamos a trabajar con Young Turks hace dos años. Así que, aunque no lo parezca, llevamos bastante tiempo metidos en esto...

¿Han sido necesarios cuatro años para dar por terminado el disco?

Básicamente, sí... Bueno, de esos cuatro años, empleamos medio año en la grabación y todo el tiempo previo escribiendo las canciones.

Los cuatro integrantes originales de The xx estudiasteis en la Elliott School, de donde ha salido gente como Four Tet, Burial o Hot Chip. ¿Cómo es que salen tantas cosas interesantes de vuestra escuela?

Es difícil de explicar... Los artistas de los que hablas estuvieron en nuestra escuela diez años antes de que nosotros entráramos. Cuando llegamos los cuatro, era un sitio muy cool y teníamos a un profesor, Victor Burgess, que era al que se debe toda esta música: él era el que creaba las buenas vibraciones en la escuela. Pero entonces él se marchó y vimos que era el momento de marcharnos nosotros también para hacer lo nuestro, ya que allí había tipos realmente malos. Aun así, creo que el secreto de la Elliot School era dar tiempo y libertad a sus alumnos: gran parte de ese tiempo se empleaba en la sala de música, tocando y haciendo jams. Aun así, ¿podrías recomendar a algunos otros estudiantes de vuestra promoción que debiéramos conocer?

No sé... Lo cierto es que nosotros cuatro éramos un poco separatistas. No estábamos en ningún grupo de músicos y siempre íbamos a la nuestra. Claro que hay bandas en la escuela, pero nosotros éramos mucho más underground a este respecto.

Tú mismo has producido vuestro debut. ¿Por qué no dejaros ayudar de un productor externo?

He estado produciendo mi propio material y el de la banda durante cuatro años. En ese tiempo, trabajamos con otros productores y aprendimos un montón, pero nunca conseguíamos que las canciones sonaran como yo quería, como nosotros queríamos realmente. En ese tiempo, me dí cuenta de que soy un perfeccionista. Sabía cómo queríamos que sonara el álbum, así que parecía natural que fuera yo quien lo hiciera finalmente. Y, precisamente debido a que nos conocemos mucho, hemos podido conseguir el sonido que buscábamos: nos podemos decir los unos a los otros qué está mal sin ofendernos.

Con esto me estás diciendo que acabas de aterrizar en la veintena y que ya tienes cuatro años de experiencia en el campo de la producción. ¿Piensas aplicarlos con otra gente?

Ahora mismo estoy intentando montar un estudio en Londres. Después, llamaré a algunas bandas, a algunos colegas, a algunos cantantes... Sólo quiero ver qué es lo que puedo hacer con toda esa gente. Y, seguramente, trabajar en el siguiente álbum de The xx allí. La relación con vuestro sello, Young Turks, es bastante fuerte. ¿Hubiera sido imposible conseguir vuestro sonido en otro sello?

No tenemos experiencia en ningún otro sello, pero he oído que el proceso que nosotros hemos seguido no es muy habitual en la industria. Young Turks nos ha permitido esos cuatro años para entregar el debut. Había otros sellos interesados, pero querían lanzar el material inmediatamente y nosotros no nos sentíamos preparados. El álbum habría sido completamente diferente si nos hubieran metido prisa desde la discográfica. Así que sí, será gracias a Young Turks que el sonido final está lleno de devoción.

¿Cómo es repartís el trabajo en la banda?

Cualquier canción empieza con las letras de Oliver y Romy. Las escriben por separado y, después, hacen una especie de collage. Entonces, nos encerramos en el estudio y trabajamos en la estructura básica del tema con guitarra y bajo. Después, ya empezamos con los ritmos, los samplers y demás... Intentamos que suene interesante sin complicar demasiado las cosas. Es sorpendente: debe ser difícil conseguir que, finalmente, vuestras canciones suenen tan coherentes partiendo de un trabajo por separado.

No sé cómo lo conseguimos... Realmente, no puedo explicar el proceso. Pero lo único cierto es que nos lleva muchísimo tiempo en el estudio conseguir que las canciones suenen tal y como queremos que suenen.

En el proceso que me has descrito, sin embargo, no aparece Baria. ¿Cómo afecta su marcha a la banda?

Se puede decir que ya nos ha hecho más libres. Hemos tocado unos cinco conciertos en el formato de banda de tres: hemos podido experimentar mucho más. Ya hemos añadido un montón de material extra, estamos trabajando en nuevas versiones... Creo que, definitivamente, nos ha ayudado. Será bueno para nosotros a la larga, pero de momento no hemos hecho más que empezar y ya se ven los resultados positivos.

Aun así, su marcha ha causado mucho revuelo. Ahora, cualquier movimiento vuestro se mira con lupa desde los medios. ¿Estáis contentos con la reacción del público y la prensa ante vuestro debut?

Sí, claro. Ha sido genial.

¿Seguro? ¿No os sobrepasa un poco?

No hemos tenido tiempo de parar. Definitivamente, es muy halagador pero también, a la vez, es un poco preocupante. Muchas de las bandas que tienen un hype tienden a no lanzar nada después de ese fenómeno. En nuestro caso, sin embargo, como el hype ha sucedido después de que salga el disco y no antes, creo que nos puede beneficiar. Que nos está ayudando.

Aun así, se dan casos graciosos en la prensa, como que NME os incluya en su lista The Future Fifty, justo entre Omar Souleyman y Jack White. ¿Crees que el futuro sonará como una mezcla de vosotros tres?

(risas) Es un gran cumplido estar en esa lista... Aun así, no sé qué significa que estemos en esa posición. No tengo ni idea de cómo va a sonar el futuro.

Pues pasamos del futuro y nos centramos en vuestro sonido presente. ¿Cómo lo definirías si te obligaran a sintetizarlo en unas pocas palabras?

Canciones de pop simple.

Ampliemos la definición. Si me preguntas a mí, hay tres palabras que definen vuestra música. La primera está en boca de todo el mundo: espacio. Pero lo cierto es que es difícil bordear la frontera entre "espacio" y "vacío". ¿Cómo lo lleváis para caer siempre del lado del primero?

Lo cierto es que el espacio en nuestro sonido surge de las limitaciones técnicas que teníamos cuando empezamos. Había cuatro instrumentos que tocar y poco conocimiento. Así que, cuando la gente empezó a decirnos que lo mejor de nuestras canciones era el espacio que conseguíamos, empezamos a hacer el esfuerzo consciente de no complicar los temas. No puedo explicarlo, la verdad: nos sale de forma natural.

La segunda palabra es "noche", claro. ¿Hacéis música nocturna porque sois seres nocturnos (por mucho que eso suene a que sóis vampiros o algo así)?

(risas) El álbum entero fue escrito, grabado y producido de noche. Londres por la noche es realmente tranquilo: no es como Barcelona o Nueva York, donde todo sigue abierto y la gente está de fiesta. En Londres todo cierra y hay mucho sosiegos, así que ese es el mejor momento para ponerse a crear música.

La tercera y útlima palabra, y permíteme la confianza, es "sexo". Ya sé que el nombre de la banda viene de que todos tenéis 20 años, pero no me creo que no pensarais que suena como "x-rated"; y más todavía si tenemos en cuenta la sensualidad de vuestras canciones.

Mucha gente dice lo mismo... Y la verdad es que no es algo intencionado: no lo escribimos con el sexo en la cabeza. Pero puedo entender por qué la gente dice que sí... Puede que lo mejor sea que le preguntes a Romy y a Oliver.

No creo que sea cosa sólo de las letras de Romy y Oliver: gran parte de la culpa de esa sensualidad la tiene la música... Eso sí, las canciones hacen pensar más en "hacer el amor" que en "follar", la verdad.

Bueno... Nunca lo había pensado así. Y, por raro que parezca, te digo que es una cosa muy bonita que nunca me habían dicho. Un buen cumplido. Bueno, déjame que añada una cuarta palabra a esta definición que estamos componiendo: "directo". Vuestro disco parece compuesto para ser tocado sobre el escenario.

Antes de que yo entrara en la banda, hacían canciones que eran muy difíciles de trasladar al directo. Pero, ahora, siempre que componemos pensamos en el escenario: somos cuatro y hay cuatro pistas en el disco. Es por eso que todo suena tan simple.

Una última pregunta: hemos hablado del futuro en la música... ¿Cómo ves el futuro de The xx?

Llevamos mucho tiempo de gira: hemos visto muchos lugares... y estamos muy cansados. Así que, cuando acabemos el tour, nos tomaremos un tiempo libre. Y descansaremos. También intentaremos recuperar nuestras vidas en Londres. En mi caso, no me quiero volver loco en Londres: quiero trabajar en lo del estudio que te comentaba antes. Eso sí, lo del disco nuevo de The xx no creo que suceda en breve: el segundo álbum se tomará su tiempo, como pasó con el primero.

¿Otros cuatro años?

Puede ser... O puede que no llegue nunca.

Raül De Tena

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